No es la primera vez que hablo de este tema en el blog, pero creo que es de recibo, según se está poniendo la cosa del mercado laboral y de la economía en general, ahondar en el tema.
El ’management’ ya es algo muy cotidiano, aunque muchas veces no muy bien entendido y por lo tanto puesto en práctica.
Mientras tanto, el ‘Síndrome de Diógenes’ se entiende como ‘un trastorno del comportamiento que normalmente afecta a personas de avanzada edad que viven solas, que se enfoca hacia el abandono personal y social y por el aislamiento voluntario en el propio hogar, acompañados en muchos casos de la acumulación de grandes cantidades de desperdicios domésticos’.
Vamos a unir ambos conceptos a ver que nos encontramos (Management + Sindrome de Diógenes).
Supongamos en la definición anterior que sustituimos ‘persona de avanzada edad’ por ‘persona de más responsabilidad’ o sea ‘jefe‘, ‘abandono personal y social y por el aislamiento voluntario’ por ‘endiosamiento profesional’, ‘hogar’ por ‘organización‘ y ‘desperdicios domésticos’ por ‘colaboradores no aptos’. Obtendríamos lo siguiente:
Síndrome de Diógenes aplicado al management: Caso de un jefe, endiosado dentro de su cometido dentro de la organización que se suele rodear de un equipo mediocre e incompetente. Read more

Un amigo mio, Alfón, de SharingBrands.com, no hace mucho me ha remitido los datos del I Estudio XUPERA sobre Gestión Experiencia Cliente, que lo ha realizado Deloitte para la firma Xupera.
Desde que el mundo es mundo, la envidia ha sido uno de lo peores pecados capitales, no sólo por lo que ella representa sino por las consecuencias y actuaciones que van aparejadas a quien padece esta ‘llamémosle enfermedad’ (aunque realmente no es tal).
Hoy voy a intentar enlazar dos aspectos de las relaciones humanas desde la optica personal y la de ser miembro de las organizaciones. Para ello me ha inspirado de nuevo mi amiga Begona tras una conversación virtual muy enriquecedora que hemos tenido el fin de semana. Y para poneros en situación voy a relataros una pequeña historia.
Cuando uno ya va cogiendo unas edades en las que ya está más cerca del final que del principio, las canas, las entradas o los kilos (algo de esto debe de ser) te permiten ver las cosas con otra perspectiva que hace 20 años no las veías.
































