Menos Recursos pero más Humanos

ForgesRRHHHoy realizo una incursión en el mundo de la colaboración bloguera con mi amigo Juan Martínez de Salinas, antes blogger de El Blog de Recursos Humanos que recientemente ha cambiado a la nueva dirección El Blog de Recursos Humanos.

A parte de una buena amistad, nos une el hecho de que nosotros percibimos el mundo de los RRHH con una experiencia anterior en el área de selección, formación y en general de todos los RRHH, y ahora vemos las cosas desde la perspectiva del profesional Freelance, que viene a ser la forma moderna de decir que estamos a la espera de una oferta de empleo interesante.

Pero desde la perspectiva que da la distancia del día a día de una organización, y viendo que se ha abierto cierto debate en la Red que puede resultar interesante, creo que debemos de tratar este tema en conjunto.

El asunto se enfoca hacia intentar saber si los departamentos de RRHH de las organizaciones han motivado que la falta de compromiso de los empleados con sus empresas sea algo habitual hoy en día, o por si lo contrario es el propio subordinado el que por su propia naturaleza no quiere comprometerse con su organización lo que ha derivado en una mala dirección de los departamentos de RRHH.

Como le gusta mucho a mi amigo SM en algunos de sus artículos, es el momento de poner una frase que ejemplarice la situación. Y se me viene a la cabeza una frase que mi padre siempre decía:

‘Colón sin ser oculista dijo en el puerto de Palos, no hay peor cosa para la vista que tener los ojos malos’.

Es decir, no hay que ser muy avispado para percatarse que algo va mal en las organizaciones y que atañe al departamento de RRHH, a lo que debemos de añadir, que lo que está claro que lo que no quiere tener una organización es un equipo falto de compromiso.

‘No hay peor cosa para una organización que la falta de compromiso por parte de sus miembros’.

¿Qué ha llevado a esta situación?

Habrá respuestas de todo tipo, pero básicamente irán en dos direcciones:

RecursosHumanosMiremos la primera dirección.

Cuando alguien comienza una relación laboral dentro de una organización, hablando en términos informáticos, empieza con el ‘disco duro’ en blanco. Empieza a llenar de información que irá empleando en uno u otra sentido, pero que seguro que va tendiendo hacia que los individuos actúen de una forma u otra. Comenzar en una organización implica que quien inicia la relación posee unas expectativas que ese trabajo le puede dar. Variarán en función de cada individuo, pero que todos tendrán unas expectativas es un hecho. Puede ser que las expectativas las alcance, con lo que deberá de crear una nuevas (donde debe influir claramente los departamentos de RRHH) o bien que no las alcance bien porque se había equivocado en definir las expectativas, bien porque aún haciendo lo posible por conseguirlas, la organización se lo impide.

Muchas veces algunos trabajadores intentan implementar, proponer y hacer cosas nuevas, sin embargo, el protocolo empresarial se lo impide porque las cosas para hacerse de otra forma necesitan referéndum organizacional o por el contrario estas personas se cansaran porque ven como sus colegas no se comprometen y consiguen lo mismo que ellos a nivel de recompensa.

Todo esto derivará en una situación de hastío, dejadez y falta de involucración en lo que se hace. Lo que me niego a creer es que por su propia naturaleza el nuevo empleado comienza desmotivado y falto de compromiso. Esto se produce cuando sus expectativas no se han visto o no se verán nunca cumplidas, o por su culpa o por la de su organización.

Lo que esta claro es que todos los trabajadores no son iguales a nivel de compromiso con las empresas y eso se tiene que diferenciar de forma clara para que los que vivan bien de rentas del pasado se les acabe el chollo.

Para ello los trabajadores deben de plantearse las siguientes cuestiones ¿Qué ha cambiado para que mi nivel de compromiso sea otro? ¿Qué entiendo por compromiso a la compañía y a mi trabajo?

RRHHMiremos la segunda dirección.

Un miembro de la organización posee unos cometidos que se le deben de dejar claros desde un incio y en función de su realización las organizaciones actuarán de una o de otra manera.

El cumplimiento de las funciones encomendadas irá unido a un reconocimiento que no tiene porque ser una remuneración económica como mucha gente cree.

Si los cometidos se consiguen y no se produce el reconocimiento adecuado, o no se cumple algo que se hubiese comprometido o vinculado a la realización de aquellos, aparece rápidamente la falta de compromiso, que se une claramente a la falta de confianza en la organización.

Aquí entran a jugar la grandilocuencia de las frases conocidas por todos, llenas de razón pero de poca acción ‘conservar el talento’, ‘el capital humano es indispensable en esa organización’,… como bien dijo Yoriento en su artículo sobre las mentiras de management.

Este tipo de frases carecen de contenido y están vacías de realidad porque con decirlas no se hace más que aparentar que las personas son importantes porque esta de moda el colgarse esa medalla todas las organizaciones.

Y ahora es donde empieza nuestra visión particular. Yo soy de los que cree que la gallina, entendida como la organización fue lo primero, y que el huevo (el miembro de la organización) es un fruto de la política que con el se ha llevado desde los departamentos de RRHH.

Siempre se ha dicho que magnánimo sólo podían ser los reyes. Pues a mi modo de ver, sólo se puede romper un compromiso que derive en una falta de involucración cuando lo incumple quien lo propone, en este caso la organización, personificada en los departamentos de RRHH.

Aquel que tiene en su mano poder conseguir la motivación de un subordinado y no lo hace es el que actúa de forma inadecuada. Y si me permitís un simil financiero que está tan de moda ahora, si un cliente no paga un préstamo es culpable de llo, pero no es menos culpable la entidad que se lo dio que no se previno ante un posible impago o que vien concedió el préstamo sin haber analizado detalladamente todos los pros y los contras. Quien no da un préstamo sabe que nunca va a tener morosos.

Con esto no digo que la culpa de la falta de compromiso de los miembros de las organizaciones sea por culpa de los departamentos de RRHH sólamente, pero si son los que no han sabido o no han sido capaces de enderezar el rumbo. Ha primado la cultura cortoplacista, donde la consecución de los objetivos por encima de todo y usando el látigo ha sido algo generalizado.

El compromiso es algo que se consigue con el tiempo tras ver que la otra parte cumple con lo pactado y hace cada día algo más por mejorar la situación de sus trabajadores y que al menos se preocupa y cuenta con ellos.

Los departamentos de recursos humanos deben integrarse en la vida laboral de sus compañías para saber que ambiente se vive y para ello requiere que salgan de sus cajas de cristal en las que todo parece perfecto o les va bien mirar para otro lado.

Si una oveja sale del redil, el pastor hará lo posible por traerla. Si la atropella un coche y la mata, claro que la oveja tiene la culpa por escaparse pero también el pastor por no saber cuidarla.

Como digo yo, han cometido errores en la forma de actuar y no de pensar. Saben lo que tienen que hacer pero no se ha hecho muchas veces por poseer las manos atadas por la alta dirección, con lo cual es algo excusable, pero cuando este no es el caso, sino que lo que ha primado es la negligencia en sus cometidos, la cosa no merece excusa.

Me niego a creer que los responsables de RRHH no sepan lo que tienen que hacer. Otra cosa muy distinta es que por diferentes circunstanicas no puedan hacerlo.

En el tema del compromiso hay que ponerse en el pellejo de la otra parte y preguntarse por ejemplo la empresa ¿Qué puede hacer ella para que sus trabajadores se comprometan más? Y viceversa los trabajadores. De la misma forma se debe estar dispuesta a querer cambiar y reconocer los errores.

Autores: Juan Martínez de Salinas y José Luis del Campo

Cambios Organizativos, Dirección de Equipos

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Comentarios

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