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Perfiles Laborales

En este post intentaré dar unas pinceladas sin entrar a profundizar en ninguna de ellas en particular (cosa que haré para alguna individualmente en futuros post) de cuales serían los perfiles laborales o conductas necesarias a contemplar en cualquier puesto laboral. Su análisis, los valores que arrojan cada perfil, así como la unión de varios factores juntos, nos dan indicios de cómo se comporta una persona encuestada en su puesto laboral, y si partimos de que sabemos cual es el perfil ideal para un puesto (Director Comercial, Director Financiero, Mando Intermedio, Administrativo,…) sabremos también si esa persona está desempeñando las funciones pedidas a su puesto o no a la vez que establecer planes de mejora para que se aproxime al perfil que posee su puesto y que es lo deseado.

Mediremos la valoración de cada perfil en valores del 0 al 10.

1º-Orientación a resultados: Una orientación a c/p, es decir valores cercanos a 0 implica que el puesto necesita de resultados inmediatos, lo que prima es el objetivo por encima de las formas de trabajar, priman los resultados, Por lo contrario, valores cercanos a 10, y por lo tanto orientados a l/p, implican que el resultado inmediato no lo es todo, sino que se deben de seguir unas normas o directrices en el puesto que llevarán a un buen resultado final. (Los primeros serían puestos más comerciales y los segundos más administrativos o ya de algún puesto directivo determinado).

2º-Asertividad: Una asertividad cercana a 0 se trata de un perfil de un miembro de un equipo, sin ánimo de llevar la voz cantante del mismo, el bien común prima por el bien individual, no le gusta proponer ideas y que le sigan, y carece de capacidad crítica y que su opinión sea tenida en cuenta. Por el contrario, perfiles con asertividad 10, rozando un poder dictatorial, son todo lo contrario, perfiles de gente que impone, dicta y le gusta que sigan sus subordinados las normas que el dice, que se hagan las cosas como él dice. Le gusta del éxito personal por encima del del grupo. Alto poder crítico, siempre abierto al conflicto mediante la confrontación. (lógicamente los primeros se refieren más a puestos administrativos y sin mucho poder de decisión, mientras que los segundos, se centran ya en puestos directivos independiente de que su labor sea más o menos comercial o administrativa o de otra área.

3º- Número de tareas a acometer a la vez: Cercano a 0 sería un perfil de quién realiza pocas actividades a la vez o que bien las que realiza las termina y comienza con la siguiente. Por lo contrario nivel de 10 es aquel perfil en el que el número de actividades acometidas a la vez es muy grande, corriendo el riesgo de que inicie muchas y no las termine. Con lo que aparece en bastantes casos la necesidad de saber delegar en los subordinados (los primeros se asocian más a trabajos de nivel ejecutivo mínimo, o sea administrativos mientras que los segundos se van dando más a medida que se sube en la jerarquía de la empresa y aumentando responsabilidades).

4º- Control emocional: Un perfil cercano a 0 nos indica que la persona es muy temperamental, no piensa mucho lo que va a decir ni piensa en los sentimientos de los demás. Está abierto a la crítica y no es muy empático. Le gusta la discusión. Un perfil cercano a 10, indica el perfil de una persona excesivamente fría y calculadora, medita todo antes de decir o decidir nada. Mantiene los nervios en todo momento y las situaciones no suelen desbordarse (los primeros se asocian a puestos de más relación comercial mientras que los segundos suelen ser más asociados a puestos de menor contacto comercial, bien puestos administrativos como altos dentro del staff de la empresa.

5º- Contacto Social: 0 implica de un profesional que posee pocos contactos comerciales pero intensos (comercial pueden ser también contactos sociales, por ejemplo de un directivo a sus subordinados). Cercano a 10 implica muchos contactos comerciales/sociales pero poco intensos. Ambos se asocian a perfiles de trato con personas, pero difieren en la forma con la que se producen estas diferentes relaciones comerciales/sociales.

6º- Confianza y delegación: Confianza en él mismo, su entorno, su empresa, sus productos, implica valores cercanos a 10. Esta gente sabe de lo que se rodea, por lo que es bastante previsible que sepa delegar tareas dentro de su grupo. Cercanos a 0, implica que no se fia o del entorno, o de su grupo, o de su empresa,…. Hace que quiera hacer todo él. No delega porque no se fía de que se hagan las cosas como el quiere. Implica más tiempo en la ejecución de tareas. (ambos perfiles pueden corresponder a perfiles comerciales y/o administrativos y desde mandos ejecutivos a miembros más bajos del staff.

7º- Atención en los detalles: 0 implicaría que el perfil laboral o bien no se fija mucho en los detalles de lo que hace, o que bien ya es tan rutinario y estandarizado que no necesita fijarse mucho. 10 implicaría una excesiva obsesión por los detalles de lo que se hace, motivo por el cual puede ser una de las consecuencias a la hora de perder tiempo dentro de la jornada laboral.

8º- Seguridad y rapidez a la hora de tomas decisiones. 0 Implica que no necesita mucha seguridad o sea información y que no necesita mucho tiempo para tomar una decisión. Esto no implica que se equivoque más que la gente que tarda mucho en decidirse, sino que su experiencia en diferentes situaciones le permite afrontarlas de una forma rápida al ser ya reiteradas. 10 implica que tarda mucho tiempo para decidirse y que necesita reunir muchísima información para estar seguro en las decisiones a tomar. Un perfil directivo estaría cercano a 0 porque ya se deduce en el puesto un “saber hacer” y una experiencia que les permiten afrontar 10, puede ser de un directivo que tiene miedo a equivocarse o bien porque son labores meramente administrativas.

9º- Orientación a lo abstracto. 0 implica que el perfil ve su tarea como lo que es y no ni nada más allá. No se creen que su tarea es parte de un engranaje superior. Cuando aumento la valoración hacia 10, lo que va aumentando la idea de ver tu puesto o perfil como parte de un engranaje con una dirección de negocio superior a los intereses particulares. Es capaz de ver a la empresa ahora y en un futuro con las acciones que están acometiendo.

Por ejemplo:

(Siempre matizando el tipo de empresa en la que trabaja, experiencia anterior,…)
Perfil Laboral de una Secretaria:
1º (2-3), 2º (0-1), 3º (2-3), 4º (4-5), 5º (2-3), 6º (2-3), 7º (7-8), 8º (6-7), 9º (1-2)
Perfil Laboral de un Puesto Comercial:
1º (7-8), 2º (5-6), 3º (7-8), 4º (2-3), 5º (9-10), 6º (1-2), 7º (2-3), 8º (3-4), 9º (6-7)
Perfil de un Director Financiero:
1º (9-10), 2º (7-8), 3º (1-2), 4º (7-8), 5º (1-2), 6º (1-2), 7º (7-8), 8º (3-4), 9º (7-8)
Perfil de un Director de Marketing:
1º (5-6), 2º (6-7), 3º (5-6), 4º (4-5), 5º (4-5), 6º (6-7), 7º (7-8), 8º (3-4), 9º (9-10)
Perfil de un Arquitecto:
1º (8-9), 2º (7-8), 3º (7-8), 4º (6-7), 5º (1-2), 6º (5-6), 7º (8-9), 8º (7-8), 9º (9-10)

Realmente se podrían determinar tantos perfiles como puestos tiene una determinada empresa, pero hay que tener en cuenta que siempre son indicios y tendencias, nunca algo exacto, porque un mismo puesto en diferentes empresas puede exigir diferentes perfiles (si la empresa es de nueva creación, pertenece a mercados emergentes o maduros, si el equipo comercial es de apertura de nuevos clientes o de mantenimiento de cartera ya cliente,…)

Muchas veces además la interacción de varios perfiles da conductas diferentes de lo esperado, por lo tanto el primer trabajo es el de conseguir determinar con la mayor precisión posible las competencias o características laborales intrínsecas a un determinado puesto laboral.

Pero ¿quién se ha llevado mi queso?

Seguro que muchos de vosotros habéis oido hablar del libro “¿QUIEN SE HA LLEVADO MI QUESO?”

Tuve una vez yo un jefe que nos lo mandaba leer cada vez que ibamos a una reunión, y digo bien, mandaba, no recomendaba. Parecía que tenía obsesión por este libro. Tanta presión ejerció para que lo leyésemos que al final caí en la tentación. Más o menos era como sigue:

“Fisgón y Escurridizo, son dos pequeños ratoncillos que habitan un laberíntico conjunto de infinitas galerías. Con ellos conviven dos hombrecillos liliputienses, que responden a los nombres de Hem y Haw. Los caracteres de estos cuatro personajes son dispares y, tal vez, prototipos de otros tantos caracteres humanos. La vida cotidiana de los cuatro se centra en la lucha diaria por conseguir el tan preciado queso con el que mantenerse. A tal fin, cada mañana los cuatro inician una desenfrenada carrera en pos de su alimento diario. Un buen día se encuentran con un verdadero arsenal de queso y Hem y Haw deciden quedarse a vivir justamente en la sala en la que se encuentra el hallazgo. De este modo viven y disfrutan de su botín, mientras los ratoncillos, cada uno a su estilo, continúan buscando y repostando en la misma sala entre tanto no encuentran otra mejor.

Sin embargo una mañana el queso se ha terminado, los ratones no han vuelto y los enanitos quedan absolutamente desolados y temerosos. A partir de este instante el miedo empieza a sobrecoger el ánimo de los pequeños Hem y Haw.

Con este argumento de apariencia absolutamente infantil, Spencer Johnson, da forma a un breve relato con el que pretende enseñarnos como adaptarnos a los cambios de los que depende nuestra existencia. Un cuento plagado de máximas y situaciones con las que el autor nos abre los ojos para luchar contra la fatalidad de un mundo en constante cambio en el que el sedentarismo vital ha de quedar desterrado, en el que la estabilidad y seguridad no están garantizadas y en el que cada mañana ha de ser vista como el inicio de una jornada en búsqueda del éxito razonable. Un cursillo intensivo para aprender a superar el miedo. Cuando dejas atrás tus temores te sientes libre, nos dice Spencer Johnson en boca del pequeño y valiente Haw”.

Conocernos a nosotros mismo, llegar a identificar nuestras metas en la vida, reconocer nuestros fracasos y temores, y saber admitir y responder correctamente cuando nuestros objetivos no se cumplen, para poder alcanzarlos más tarde es lo que nos propone “¿Quién se ha llevado mi queso?”Un relato ejemplificador que más que enseñar nos recuerda todo un conjunto de enseñanzas que hemos ido olvidando pero que aún permanecen escondidas en algún recóndito lugar de nuestras mentes.

Cuando terminé de leer el libro, entendí porque mi jefe me lo recomendaba, no obstante él era de los de “haz lo que digo y no lo que hago”, con lo cual lo que asimilabas realmente no lo veías en práctica en ningún momento.