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“Liderar reside en la capacidad de llevar a otras personas a un destino al que no llegarían por si solas” - Joel Barker

José Luis Del Campo Villares

Decálogo de Towers Perrin para mejorar el rendimiento de los empleados

Decálogo de Towers Perrin para mejorar el rendimiento de los empleados.

El 40% de los trabajadores españoles cree que su empresa no desarrolla plenamente su potencial profesional. En este marco,Towers Perrin-ISR (consultora de RRHH), ofrece las 10 claves necesarias para satisfacer las necesidades de los empleados relativas a su formación y promoción profesional, y así, mejorar su rendimiento.

1. “Repartir” la formación de la forma más equitativa posible entre los empleados de la empresa.

2. Adecuar la formación a las necesidades reales de los empleados, ofreciendo conocimientos específicos y actualizados, dentro del marco de un “plan de carrera”.

3. El coordinador de formación debería buscar cursos adecuados a cada persona, no instar al empleado a que lo haga.

4. Ofrecer oportunidades para que los empleados trabajen en distintos departamentos y amplíen su experiencia.

5. Realizar un seguimiento de los empleados que acuden a los cursos de formación con la posibilidad de realizar más cursos según el rendimiento obtenido.

6. Informar claramente y de forma homogénea sobre las ofertas internas de empleo y promoción, así como las oportunidades de formación.

7. Profundizar en la búsqueda de empleados con mayor potencial dentro de todos los niveles jerárquicos de la empresa, no sólo en los más altos.

8. Asegurar que la evaluación del rendimiento sea una herramienta justa, constructiva y diferenciador con su debido reconocimiento o penalización, según los resultados de cada empleado.

9. Desafiar a aquellos que piensan que las empresas no deberían crear oportunidades de desarrollo para los empleados porque serán más proclives a cambiarse de trabajo una vez que estén mejor cualificados.

10. Ser creativos; medidas simples como crear equipos temporales para proyectos especiales, consultar a los empleados sobre mejoras del negocio, involucrarlos en su propio desarrollo o compartir conocimientos y estrategias organizacionales puede ayudar.


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Liderazgo y confianza

Si el líder no gana la confianza de sus seguidores es posible que no ejerza ningún tipo de liderazgo sobre ellos.

Construimos nuestras vidas en base a relaciones de confianza. Las culturas de las que somos miembros -organizacionales, sociales, políticas- definen sus cualidades en base a la confianza de sus individuos. Confiamos en que otros obedezcan reglas básicas de comportamiento. Confiamos en que los comercios acepten nuestras tarjetas de crédito. En efecto, todos los aspectos de una relación laboral -nuestras culturas organizacionales - se basan  en la confianza de y hacia otros.

Gran parte de la cultura occidental de hoy está fragmentada y plagada de conflictos. El liderazgo en este clima requiere de total adherencia a principios éticos que resalten la confianza. Lamentablemente, parece que la gente ha perdido la confianza en sus líderes y en los programas que lideran.

Esta desconfianza general por nuestros líderes sociales e instituciones apunta a un quiebre cultural. Muchas de nuestras organizaciones, incluso nuestras familias, carecen de la cohesión que la confianza mutua provee. Una de las consecuencias es que muchas personas sufren de anomia, aislamiento y ansiedad. Lipset y Schneider (1987) sugieren que la desconfianza en el liderazgo es un mal endémico. El carácter de los americanos en general suele ser de sospecha hacia la autoridad. Especialmente hoy, desconfiamos de líderes políticos, económicos y sociales y sus sistemas para conducir efectivamente nuestras sociedades tan complejas. El problema no es una falta de líderes sino una falta de un clima de confianza en donde el liderazgo sea posible y sin el cual es imposible.

La verdad sobre el liderazgo hoy es que se debe considerar al líder como un desarrollador, no como un controlador de sus seguidores. La tarea del liderazgo consiste en desarrollo e integración. El desafío es transformar a los seguidores en un conjunto equilibrado capaz de sostener una acción unificada y cooperativa.

Podemos ver esta tarea en forma física, estructural o en los contratos psicológicos o sociales que realizan los líderes con sus seguidores.

Al menos que los seguidores sientan confianza en la equidad y fiabilidad sus líderes, no continuarán siguiéndolos. La confianza puede alterar significativamente la efectividad individual y organizacional. Es la confianza, más que el poder y la jerarquía la que realmente hace funcionar con eficacia a una organización.
La confianza es un prerequisito para cualquier intento del líder por cambiar la cultura organizacional. La aceptación de la visión depende de la confianza en el líder. Llevar adelante programas basados en la visión requiere confianza. Esta facilita la apertura y la aceptación interpersonal.

La desconfianza alienta el rechazo interpersonal y despierta un comportamiento defensivo. La confianza es una realización consciente de la dependencia de uno con otro. Es un factor central para entender el impacto de la cultura en un grupo. Los líderes necesitan ser conscientes de la existencia y el potencial de significado que tiene la confianza para establecer creencias culturales y sistemas normativos. Deben aprender a identificar esas normas culturales que actúan para limitar la confianza. Una vez modificadas, los valores culturales y las normas proveen una base sobre la que se pueden medir cambios en las actividades organizacionales y evaluar potenciales cambios para determinar el nivel de confianza.

Kostenbaum (1991) dijo que la teoría del liderazgo está compuesta por cuatro puntos: visión, comportamiento ético, fiabilidad y coraje. Estos factores proveen a la cultura con lo necesario para que tanto líder como seguidor puedan comprometerse mutuamente. La combinación de estas características es clave en la teoría y práctica del liderazgo. Donde existe confianza, existe liderazgo. Donde se ha perdido la confianza, también se ha perdido la habilidad para liderar.

 

Fuente: Gilbert W. Fairholm en Liderazgo y la Cultura de la confianza .(Leadership and the Culture of Trust) Cap.7 Liderazgo y confianza. Praeger Publishers, 1994


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Crisis económica ¿hasta cuando?

Buenas. Hoy quiero unir mis dos facetas profesionales en este artículo, la de RRHH y la de Economía. Mi idea es daros una visión distinta de la crisis y como ésta afectará al empleo en el 2009, 2010,…. a parte de como afectará a la economia en general.

Yo soy bastante partidario de esta corriente y espero equivocarme por el bien de todos.

Ya mi amigo SM en su blog y en el blog Buscarempleo hemos tocado este tema y ha dado lugar a debates entretenidos en los que ha participado activamente mi amigo Yoriento también.

Pues espero no asustaros ni alarmaros con el pesente artículo.

Inicio el mismo con el siguiente gráfico que he encontrado en Comparativadebancos y que me permite hacer la siguiente reflexión.

En el se superponen las evoluciones bursátiles de los cinco años anteriores a la crisis del 29 con respecto a la evolución bursatil experimentada en el momento actual, refiriéndonos al Dow Jones.

Lo que está mundialmente aceptado por diferentes economistas es que la economía se mueve por ciclos de mayor o menor duración y que todas presentan ciertas similitudes y ciertas diferencias, pero que básicamente son periódicas (El Economista Accidental).

Partiendo de estas premisas y realizando un análisis “ad hoc” resulta una fácil reflexión: “el Gran Crack se espera para mediados del 2010″.

Lo que estamos experimentando ahora es el inicio de la crisis, centrada básicamente en “una crisis financiera” a la que le sigue “la crisis económica“, que va a ser el detonante de la revolución social que se espera para los próximos años.

Cuando los políticos hablan de que este año no es nada con lo que viene en el 2009, no fallan en las previsiones y dicen la verdad. Lo que no reconocen aún es que esta recesión alcanzará su máximo en el 2010. Todo el mundo , creo que para no alarmar, considera que a finales del 2009 la cosa mejorará. Yo creo que no. Sino que todo lo contrario y lo razono en base a :

-Las personas que comienzan a quedarse en el paro ahora, poseen unos 2 años de subsidio de desempleo. Más o menos hasta mediados del 2010, poseen fuentes de ingresos. A medida de que esta fecha se acerca, la situación tenderá a empeorar y muy seriamente.

-Si se está diciendo que esta crisis es “estructural“, cosa en la que estoy de acuerdo, un cambio de política que afecte a los pilares de la economía, no se hace en 2 o 3 meses, sino que se necesitan un par de años para que se vea reflejada en las cifras macroeconómicas de un país. Ahora mismo se están poniendo “tiritas” para el inicio de una “hemorragia”.

-Sólamente se está actuando sobre sectores productivos que interesan a los gobiernos por su importancia capital, a saber, sistema financiero, sector inmobiliario/construcción y sector automovilístico. ¿Será necesario que cada sector se movilice?

-Se están buscando simetrías con las crisis económicas más recientes (1993 y 2000), cuando en realidad los síntomas de la presente crisis sólo peden ser comparables a la crisis del 29. Mientras más se tarde en aceptar esto, más se prolongará la crisis. Las medidas no pueden ser coyunturales, sino estructurales.

-El factor humano actual, es decir,  las actuales políticas de RRHH, han tenido bastante influencia en que la situación actual sea como es: “fichajes a bombo y platillo”, “presunción de éxito a profesionales sin contrastar”,….

-El desempleo por ahora lo estan sufriendo en mayor medida segmentos de población que en teoría son más precarios en su formación, con lo que es más difícil su reubicación.   

 

Hay que concienciarse que la  sociedad como la hemos conocido nunca volverá.

El sistema financiero como actualmente lo conocemos desaparecerá. Como consecuencia, la alegría en el consumo también, con lo que el sector secundario y sobre todo terciario (industria y servicios) se va a ver seriamente perjudicado.

Los departamentos de RRHH se van a ver saturados de candidaturas de todos los perfiles y experiencias posibles. Se producirán problemas como la sobreducación, la desmotivación laboral, la precariedad laboral (más grave de lo que existe ahora) y por lógica derivará en malestar social y yo creo que incluso en una “Revolución Social” que deberá  ir pareja a un cambio en nuestra mentalidad y nuestra escala de valores y de necesidades. Sería una época vital en la que autores como Maslow se pondrían “las botas”, porque la situación se presenta de tal calibre que no creo que haya precedentes. Van a surgir nuevas corrientes económicas y en el área de RRHH,  y lo peor es que no veo a los directivos y políticos de hoy capacitados para afrontar lo que se nos viene encima, porque de hecho, ellos han sido culpables en gran medida de que nos encontremos en la situación actual.

Han crecido en la época de la opulencia, las “vacas gordas“, abundancia,…. Y esto se ha acabado y puede que no vuelva en varias generaciones. Lo que si está claro es que tras la crisis vendrá un ciclo al alza y que por nuestro bien es mejor que no se parezca al experimenado en los últimos años.

¿Están los organigramas de las empresas y los profesionales de los RRHH, por lo menos en España, capacitados para enfrentase a esta nueva situación? Sin entrar en casos particulares, generalmente no.

Expertos como Santiago Niño Becerra, Catedrático de Estructura Económica de la Universitat Ramon Llull son de la misma opinión que os comento en este artículo (pincha).

Defiende que la crisis actuales sistémica, es decir, estructural con lo cual las medidas conocidas hasta la fecha carecen de utilidad práctica. Predice que el auge de la crisis será a mediados del 2010 y que se mantendrá hasta mediados del 2012. Durante el periodo 2010-2012 el nivel de la caída será brutal, terrible. Habrá economías que sufrirán muchísimo, por ejemplo la española, la alemana, la estadounidense o la china. Habrá un periodo de estancamiento hasta 2015 y, a partir de ahí, comenzará un periodo de recuperación muy lento hasta 2018-2020. Estamos hablando de una duración de 10 años, similar a la “Gran Depresión” norteamericana de la década de 1930.

Preguntado por lo que se puede hacer, la respuesta es inquietante: “nada”. Es algo que no se puede evitar, es un simple ajuste del sistema capitalista. Los cierres de empresas se producirán en cascada y a partir del 2010 la cosa irá a peor.

 

Sencillamente me parece una perspectiva muy pesimista, creo que algo si se podría hacer. Lo que más miedo me da es que debe hacerlo alguien que actualmente ya está en “el poder”, y no me encuento perfiles de ese estilo ahora mismo. La gente está desconcertada, no sabe lo que hacer y nadie se atreve a dar un paso adelante. La figura de “líderes heróicos” en la época máxima de crisis, de la que he hablado varias veces en este blog, parece necesaria, sin olvidar que los “líderes tranquilos” van a contribuir muy mucho en la fase de recuperación.


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