Archive for Orientación Laboral

Ventajas y desventajas de trabajar en la Administración Pública

Una parte mayoritaria de la población española sigue viendo como mejor opción profesional conseguir “meter la cabeza” en la administración pública. En caso de terminar por ver esta opción como la elegida, toca ponerse a preparar las temidas oposiciones, que permitirán acceder a las plazas a las que se opte. Requiere invertir muchas horas para conseguir ser funcionario, en el campo del  estudio, pero también en cuanto a sacrificio y constancia. Como se suele decir, el que algo quiere, algo le cuesta.

Como en todas partes, existen ventajas y desventajas de trabajar en la administración pública y quiero exponer algunas, para poder generar el debate.

Comencemos por las cosas beneficiosas que tiene el acceder a una plaza de funcionario. En primer lugar y quizás la que todo aquel que opta a una plaza pública lleva en la cabeza es la de conseguir una plaza fija hasta la jubilación, es decir, la soñada estabilidad que garantiza un sueldo seguro todos los meses. Porque seamos realistas “muy gorda la tienes que hacer” para que te echen y pierdas tu plaza. Como era de esperar, no es un punto que comparta. Obtuvisteis vuestra plaza porque fuisteis los que mejor resultados sacasteis en la oposición.  Sin embargo, se os paga por efectuar un trabajo a un rendimiento adecuado para sacar adelante la carga de trabajo asignada. Nos encontraremos una gran cantidad de funcionaros que van a pasar el rato a su puesto con la ley del mínimo esfuerzo sin apenas trabajar y lo mejor de todo es que nadie les dice nada. Son los que peor nombre dan al colectivo y se deberían establecer unas pautas que, si no se cumplen, conlleven que ese individuo deje la plaza.

He de admitir que soy partidario de la función pública pero con limitaciones, es decir, el que no trabaje, se le “pega un toque de atención” para que cambie y si continua con esa actitud, solo tiene un destino: la calle. Otra cosa no, pero son muchos los que quieren obtener una plaza de funcionario, por lo que gente, no va a faltar.

Luego otra gran ventaja es que la mayoría de las administraciones públicas y servicios ocupados por funcionarios llevan horario continúo de lunes a viernes de 8 a 15, lo que permite conciliar adecuadamente la vida familiar y laboral porque además las personas con cargas familiares tienen opciones para adaptarse a sus necesidades sin problema.

Otra buena razón, es el período de vacaciones de los cuales disfrutan. Además de las vacaciones como tal, se añaden los días por asuntos propios (número que varia en función de la administración) más los “moscosos”. No creo que se puedan quejar… aunque nunca nos solemos contentar con lo que tenemos, aunque sea mucho.

Por supuesto, los moscosos y días de asuntos propios sólo se deberían de poder usar cuando haya una causa que lo justifique porque, tal y como están concebidos ahora mismo, no dejan de ser más vacaciones y pierden el sentido que deberían tener.

La principal desventaja que le veo a la administración pública es la excesiva burocracia que existe en sus filas, que hace que hacer determinados trámites sea una verdadera odisea para el sufrido contribuyente o ciudadano de a pie. Cada funcionario tiene su función y es incapaz, o así lo tienen establecido, salirse de ese campo para facilitar las gestiones a sus usuarios. Si falta un sello, falta el sello de la ventanilla 22, a la que solo se puede acceder tras haber pasado por la ventanilla 14… Aunque si falta el justificante del censo, habrá que empezar en la ventanilla 23, pasar a la 7 para volver a la 21, que permitirá así, pasar a la 22. En fin, que como si de un chiste se tratase, la administración está inmersa en un complicado proceso burocrático, que impide que sea dinámica.

Las excesivas jerarquías existentes en cada administración hacen que las decisiones se demoren excesivamente porque tienen que pasar por un gran número de personas, es decir, hay dosificación de esfuerzos por todos los lados. Mi recomendación sería hacer estructuras mucho más planas que agilizarían las gestiones y los plazos de espera. 

Por otro lado, no debemos olvidarnos de los medios obsoletos con los que cuentan la gran mayoría de nuestras administraciones ya que han dado la espalda a las nuevas tecnologías, que sin duda, les ahorrarían mucho tiempo e incluso trabajadores. Es un proceso excesivamente manual cuando podrían estar automatizadas.  Esto se solucionaría con más auditorias que justifiquen objetivamente los gastos de cada partida presupuestaria en cada departamento o área.

Reduciendo puestos de alto nivel se ahorrarían costes que se podrían invertir en este tipo de modernizaciones más que necesarias. Creo que hay mucha gente viviendo del cuento en las altas esfera públicas. Mandos medios y altos debe haber los justos y necesarios. Porque ahora uno se pierde en la maraña de puestos de responsabilidad que hay más asesores y puestos con denominaciones que quedan muy bien pero que muchos se preguntan ¿Para qué sirven? ¿O qué hacen?

Una de las lacras de las administraciones públicas es la falta de organización a nivel de gestión en todos los sentidos. Hay que reubicar personal de forma adecuada porque hay en áreas que falta personal y en otras que sobran.

No hay que olvidar también que muchos funcionarios, aunque quieran cambiar las cosas y aportar más no pueden. En las administraciones se es un mero número donde cobras lo mismo por hacer tu trabajo que por escaquearte porque es como está concebido el sistema. Y esta mentalidad no ayuda mucho a que las personas trabajadores continúen eternamente con su esfuerzo porque no se les valora ni recompensa. Debería de existir la opción de incentivar salarialmente a aquellos que más aporten. Hay Profesionales en la administración con grandes ideas que no pueden llevarlas a cabo porque nadie las presta atención. Se pretende que cada uno lleve su ritmo sin romperse la cabeza sobre como poder mejorar la atención y los procesos.

Otro problema son los horarios que llevan los servicios de atención al público ya que muchos, al ser de mañana, no se adecuan a las necesidades del personal que tiene que realizar los mismos porque en esos horarios trabajan y para hacer un mero trámite, les requiere tenerse que coger un día de vacaciones. Muchos servicios deberían abrir alguna tarde a la semana para ser más flexibles a las necesidades de sus usuarios. También ayudaría el que la gran mayoría de papeleos se pudiesen hacer de forma telemática, a través de la red, para ahorrar tiempo y recursos a ambas partes. Me consta que se esta haciendo ya pero no todo lo que se debiese. Se debe invertir el dinero en cosas útiles y necesarias para mejorar la calidad y el servicio de las administraciones publicas.

Otra cosa bastante mejorable es la atención prestada por algunos funcionarios porque depende mucho del que te atienda. Hay gente muy amable y eficiente, sin embargo, tenemos esa minoría de malos profesionales y vagos que más que ayudar desesperan. Así que la atención prestada debería ser homogénea y de calidad. Es decir, controlar a que personas ponemos a atender a la gente.

Podría seguir eternamente, pero creo que por hoy ya está bien. Con esto no pretendo meterme con la administración pública sino dar ideas para que mejore, de una vez por todas, en beneficio de todos. Hay que aceptar las críticas constructivas para tomar nota de ellas y ponerse manos a la obra para mejorar. ¿De qué sirven tantos estudios y encuestas si se quedan en meras estadísticas que no hacen más que mostrarnos la realidad y no la cambian?

Autor: Juan Martinez de Salinas

¿Habéis visitado algún servicio de orientación?

Una de las principales quejas de los usuarios de los servicios de orientación de las entidades públicas es la falta de personalización del trato a las necesidades de cada usuario.

Personalmente pienso que los orientadores deben ser flexibles y adaptables para amoldarse a la heterogeneidad de perfiles que tienen que atender. Uno de los problemas es que algunas personas que desempeñan estos puestos están muy acomodadas y no saben la realidad que se vive fuera por las personas que no tienen trabajo.

Pienso firmemente que los orientadores deben ponerse en el lugar de sus usuarios para ver las cosas de otra manera.

Hace poco me comentaba una amiga que acudió a su cita en una de las entidades que prestan orientación en su ciudad y oía como una de las trabajadores le decía a otra “Yo no estoy aquí para hacer un currículum ni para crear una cuenta de correo electrónico”. Desgraciadamente, con esta mentalidad, poco se puede ayudar a los demás y es el reflejo de la sociedad en la que vivimos.

Un orientador no es una ONG, claro está, pero sí que debe velar por dar un servicio que se adecue a las necesidades de los usuarios que atiende, que por lo general, varían de uno a otro. Ante todo, un orientador, no debe juzgar sin saber. Hacerle el currículum a una persona que no sabe hacerlo no le soluciona mucho porque después, cuando tenga que modificarlo, estará perdido y usará el que no contenga la nueva información sobre su perfil. Sin embargo, un buen orientador debe incentivar el que aprendan y practiquen fuera de ahí aunque sea haciéndolo a mano hasta que consiga aprender a pasarlo a ordenador, tras haber hecho un curso que le introduzca a la Ofimática.

Los orientadores deben de concienciarse y darse cuenta de que ahora muchas personas que llevaban trabajando toda su vida se encuentran por primera vez sin trabajo y nunca han necesitado tener un currículum ni buscar trabajo en Internet. Ciertos perfiles no tendrán problema en manejarse por Internet, pero otros, cuyo trabajo no necesariamente ha estado relacionado al uso de nuevas tecnologías, puede que se encuentren frente a una gran muralla. El Orientador tendrá que facilitarle herramientas, cursos y demás información para que pueda salir adelante. Un orientador tampoco es un profesor, pero sí puede ayudar al usuario a empezar con conceptos muy básicos que le ayuden a poder entrar en un curso. Ahora mismo el no saber manejarse en Internet les deja fuera del mercado por muy buen perfil que tengan porque, en estos momentos, se precisa para preinscribirse en cursos, en ofertas de trabajo y para mandar el currículum a las empresas de trabajo temporal o de cualquier otro sector ya que ya no los reciben en mano.

Estas personas se sienten inútiles porque nadie les enseña y, muchos de ellos, tienen hijos que tampoco les ayudan. Por ello, los orientadores necesitan tener una gran dosis de paciencia para explicarles las cosas una y otra vez y al menos pongan cuatro cosas en práctica para ser autosuficientes y seguir avanzando.

Un orientador debe saber cambiar el registro y adaptarse para atender a personas con escasa cualificación, con mucha experiencia profesional, recién licenciados, colectivos de exclusión social… Cada persona tiene un ritmo y unas necesidades. Una persona necesitará aclarar cuál es su objetivo profesional, otra de qué manera reorientar su carrera profesional hacia la profesión a la que se quiere dedicar ahora, una tercera, cómo buscar trabajo en el extranjero y otras cómo comenzar una formación reglada que no pudo hacer antes. ¿Qué tipo de perfiles prefieren los orientadores? La respuesta creo que son todos en su globalidad porque con cada uno de ellos se recibe una satisfacción diferente.

Uno de los problemas de los servicios de orientación es la impotencia de no poder dedicar a cada persona el tiempo que realmente necesita porque hay un tope máximo de 6 horas por usuario; algunos necesitan menos pero otros muchos precisarían bastantes más porque se debe hacer un trabajo de concienciación de campo excepcional.

Lo que también está claro es que los orientadores deberían disponer de recursos suficientes para poder atender las necesidades que cada usuario precise y eso requiere quererlo hacer. El ser orientador requiere tener una seria de cualidades como la capacidad de escucha, la paciencia…

A los servicios de orientación van las personas que lo precisan y eso conlleva que cada uno tenga necesidad diferente y, en más de una ocasión, muchos no sepan aquello que les haga falta y tengan que ser los profesionales de los servicios de orientación los que deban averiguarlo.

Igualmente, muchas personas que precisan orientación laboral no acuden a este tipo de servicio. ¿A qué se debe esta actitud? Personalmente pienso que se dejan llevar por lo que han oído de otras personas y quizás tienen una idea equivocada de para que están los servicios de orientación. Quizás deban replantearse que van a hacer para encontrar trabajo. Si están desorientados… ¿qué mejor que acudir a alguien que pueda ayudarles?

¿Habéis visitado algún servicio de orientación? ¿Qué imagen tenéis de ellos? Si no los conocéis en primera persona pero amigos sí, ¿qué comentarios os han hecho al respecto?

Autor: Juan Martinez de Salinas

¿Vosotros contrataríais a una persona con esa actitud, independientemente del perfil profesional que tenga?

Cada vez es más complicado conseguir una entrevista de trabajo debido a la gran competencia reinante ante la escasez de ofertas. Sin embargo, todos los días se formalizan contratos en España. Sólo necesitáis un puesto de trabajo para vosotros.

Muchos candidatos siguen sin valorar el tener una entrevista y cometen errores evitables si uno se pone en el lugar del entrevistador y piensa qué actitudes y comportamientos son inadecuados. Así que hoy, en este post, quiero abordar qué tipo de cosas no se deben hacer en una entrevista de trabajo.

Para comenzar, destacan los candidatos que van a una entrevista para un puesto mostrando menos interés que las personas que no se han inscrito a esa oferta. Uno debe mostrar su interés, competencias y valía en el tiempo que dura la entrevista porque luego, ya no tendrá relevancia. Hay que tener en cuenta que a un candidato se le valora por ese intervalo de tiempo en el que dialoga con el representante de la compañía. Por supuesto, todos podemos tener un mal día pero debemos saber posponerlo para otro momento. La apatía y el pesimismo no ayudan porque ese tipo de comportamientos se transmiten con el lenguaje no corporal. ¿Vosotros contrataríais a una persona con esa actitud, independientemente del perfil que tenga?

También es usual encontrar candidatos que una vez que entran al lugar de la entrevista, en vez de sentarse, se tiran en la silla como si estuviesen en su propia casa. A veces, el entrevistador debe inclinar la cabeza para verles porque están totalmente tumbados o puestos en posiciones de retorcimiento que si se lo pidieses como prueba en el proceso de selección, no lo harían. Se debe estar en una postura adecuada y relajada teniendo en cuenta que estás en una entrevista y debes transmitir una buena imagen.

De la misma forma, debéis evitar poneros a juguetear con los utensilios existentes en la mesa de la entrevista porque eso desvía la atención y da una imagen de que hacéis lo que os da la gana y eso no es positivo. Mucho menos poneros a chupetear, lametear y morder el bolígrafo vuestro o del entrevistador aunque tengáis la tentación porque antes de hacerlo debéis preguntaros si os han dado tanta confianza o os han pedido que hagáis eso.

Ni que decir tiene que el aseo personal lo debéis hacer en la intimidad, es decir, nada de ponerse a buscar tesoros en narices u oídos. Igualmente, las manos quietas y nada de tenerlas en la boca para morderos las uña o quitaros los pelarzos aunque eso lo hagáis para relajaros. Estáis en una entrevista, recordad.

Las manos y brazos relajados porque de momento no sois un concertista famoso que dirija a su banda de música clásica sino que estáis en esa entrevista para otro tipo de puesto. Eso distrae y da la sensación de posiciones forzadas. 

Siempre es aconsejable acudir a la entrevista sin compromisos a corto plazo ese mismo día porque a veces os pueden hacer varias pruebas y desarrollarse en varias horas. Normalmente suelen avisar de la duración aproximada pero no siempre. Algunos candidatos cuando ven las pruebas les entran las prisas porque han quedado, se acuerdan que tienen cita en el medico o cualquier otra excusa. No podéis iros sin acabar las pruebas así que despejad vuestra agenda el día que tengáis entrevista siempre y cuando sea posible.

Cuidado con las bromas y los chistes porque el sentido del humor es mejor reservarlo para situaciones más propicias y cuando ya exista una cierta confianza para evitar conclusiones equivocadas.

Debéis informaros sobre la empresa a la vais para tener una idea ya que pueden preguntarlo. Algunos candidatos no saben donde han ido y parece como si se hubiesen puesto en una cola para ver qué daban u ofrecían, independientemente de lo que fuese. Uno debe saber dónde acude para prepararse adecuadamente.

Evitad los monólogos. Debéis dejar hablar al entrevistador, así que eso supone que tenéis que escuchar a la otra parte porque sino lo hacéis en la entrevista mucho menos lo haréis después.

Antes de contestar uno debe pensar cual es la mejor forma de responder porque las cosas se pueden decir de muchas formas y por ello producen consecuencias diversas. Y sobretodo, habrá que ceñir la respuesta a la pregunta. No es conveniente hablar más allá de lo que se ha preguntado. Por eso, será necesario dedicar tiempo a la pregunta y asegurarse de que se contesta a todos los puntos que se han señalado.

Cuando os pidan que llevéis un currículum actualizado, llevad varios por si acaso hay más de un entrevistador. Debéis llevarlo en una carpeta o portafolios para que esté intacto y perfecto para leer. Se evitará llevarlo doblado en múltiples pliegues en plan mapa del tesoro antiguo hallado tras años de estar perdido. Igualmente da mala imagen llevarlo enrollado en plan catalejo. Por supuesto, limpio, sin manchas de grasa o cualquier otra sustancia que no deba estar allí.

Igualmente, debéis tratar al entrevistador de usted, independientemente de que sea mayor o joven,  a no ser que el os pida que le tuteéis. Porque debéis saber guardar las distancias y adaptaros a las diversas situaciones.

Cuidado con el lenguaje que usáis, así que nada de tacos o palabras mal sonantes, es decir, es el momento de demostrar vuestra verborrea con las mejores expresiones que dejen claro vuestra valía y la exquisita forma de haceros entender.

De la misma forma debéis llevar una apariencia discreta que no llame la atención en ningún sentido porque debéis destacar por lo que sois y no por lo que lleváis para evitar malentendidos. Nada de accesorios que os tapen los ojos. Todos los instrumentos que puedan sonar, apagados aunque seáis de los que pensáis que “A esas horas no os llama nadie” porque siempre hay una primera vez para todo.

¿Qué otras cosas consideras que son inadecuadas hacer en una entrevista de trabajo?

Autor: Juan Martinez de Salinas

¿Qué pensáis que ayuda más a un desempleado?

De todos es sabido que ya son más de 4 millones de personas en España las que se encuentran sin trabajo.

No todos tienen la misma forma de enfrentarse a esa situación. Algunos de ellos, se quedan en sus casas, esperando a que les vayan a buscar, con el pretexto de que como las cosas están muy mal, no merece la pena ir a buscar trabajo, pero lo harán cuando las cosas mejoren. ¿Cuándo creen que van a mejorar las cosas?

Muchas personas que se encuentran desempleadas se preguntan cómo pueden diferenciarme respecto al resto de personas que se encuentran en mi misma situación. La respuesta a esto es mantenerse activo, haciendo cosas que os ayuden a mejorar vuestras posibilidades de acceder al mercado laboral en el puesto o área profesional de vuestro interés.

La búsqueda de trabajo engloba multitud de actividades, además de mandar currículums, como por ejemplo, aprender cosas que sean necesarias para el perfil propio, conocer nuevas personas, investigar nuevas herramientas, búsqueda de otros recursos, investigar el mercado y sector de vuestro interés en la zona geográfica elegida, evaluar las actividades de nuestro día a día, entre otras cosas.

Y todo esto, obviamente, requiere planificarse e invertir tiempo porque el trabajo de una persona que busca trabajo es buscarlo, usando multitud de recursos y manteniéndose activo, haciendo cosas que le acerquen a su objetivo profesional. Así que lo primero que uno debe tener claro es qué busca para poder, así, centrarse en eso.

Por ello, debéis reflejar en el currículum todo lo que estéis haciendo en la actualidad, bien sea un curso, unas prácticas o un voluntariado porque todo esto dice cosas positivas de vosotros. Lo que no ayuda es pasarse bastante tiempo sin hacer nada de nada, ya que demuestra que sois una personas inactivas que os habéis dejado vencer por las dificultades a la primera de cambio. Para empezar, no os olvidéis de que nadie dijo que fuese fácil y requiere que invirtáis tiempo todos los días.

Hace poco, me preguntaba una persona que se encuentra en búsqueda activa de trabajo en estos momentos cómo podía haber estado yo parte del año pasado sin trabajo y mi respuesta fue que personas muy preparadas y válidas se encuentran hoy en día sin trabajo. Uno sabe cuando comienza la búsqueda pero no cuando la acaba. Pienso que una de las claves está en mantenerse fuerte en los momentos de debilidad, sin dejar de hacer actividades. Uno debe aprovechar, por ejemplo, para hacer cosas en el entorno profesional aquello que siempre hubiese querido hacer y que hasta ahora no había tenido ocasión. Si, por ejemplo, siempre os habéis plateado el ir a aprender otro idioma a otro país, quizás este sea el mejor momento en función de vuestras circunstancias personales.

Lo que está claro es que tenéis que mediros las fuerzas y mirar muy bien lo que queréis hacer antes de meteros de lleno. Por ejemplo, muchas personas deciden emprender una actividad por su cuenta porque quieren conciliar su vida laboral y familiar. Esto es un error porque cuando una persona se monta un negocio va a tener que meter muchas horas y más corto y medio plazo para sacarlo adelante y esto va a conllevar dejar un poco de lado las otras facetas de su vida. Con esto no quiero decir que una persona no se pueda montar nada por su cuenta sino que antes debe sopesar muy bien sus motivos para no arrepentirse. 

Estar desempleado no debe conllevar inactividad sino que es una etapa en la que se dispone de mucho tiempo libre que se debería dedicar a llevar a cabo múltiples actividades que os ayuden a poder crecer a en el campo profesional. Muchas veces, cuando las personas están si trabajo, tienden a ver todo negativo, sin analizar la realidad y esto les paraliza, haciendo que pase el tiempo sin que avancen ni retrocedan; el tiempo no vuelve, no olvidemos. Por supuesto, no pasa nada por permanecer mucho tiempo sin hacer nada, siempre y cuando asumáis las consecuencias.

Imaginaros, por ejemplo, que vosotros sois seleccionadores y que os llega una persona que durante año y medio no ha hecho nada en su vida porque las cosas estaban muy mal. ¿Qué pensaríais y cómo lo juzgaríais para el puesto al que opta?

No olvidéis que un seleccionador no os conoce y solo puede juzgar por lo que contáis que estáis haciendo y viviendo.

Es innegable decir que estáis haciendo múltiples actividades no garantiza que os vayáis a colocar mañana, sin embargo, os permite estar más preparados y dinámicos para poder estar al tanto de todas las oportunidades que pasen a vuestro alrededor.

¿Qué pensáis que ayuda más a un desempleado? ¿la actividad o la inactividad?

 

Autor: Juan Martinez de Salinas

¿Qué lecciones aprendiste en tu primer trabajo?

Todos los años, muchos jóvenes acaban sus estudios y comienzan un futuro incierto pero a la vez, lleno de retos, comenzando a trabajar en algún puesto relacionado con sus estudios y poder, así, ir labrándose un futuro. Algunos salen con la cabeza llena de pajaritos, aspirando ya, nada más empezar a un puesto de responsabilidad, cobrando un salario que no lo cobran ni profesionales con carreras profesionales brillantes de más de 10 años. En ocasiones el entorno universitario y televisivo despista a nuestros jóvenes, pintándoles una realidad del mercado laboral irreal. Todo conlleva un aprendizaje y pese a disponer de una base teórica buena, el trabajo no siempre se basa en la teoría, sino que la práctica también tiene su parte fundamental.

Un recién licenciado sale con un título o dos bajo el brazo, sin embargo, eso no es diferenciador, ni excesivamente relevante para comenzar en una empresa. Os falta rodaje, aprendizaje y poner en práctica esos conocimientos demasiado teóricos aprendidos en años de carrera pero que incluso pueden estar ya olvidados.

Se da por sentado que el estudio de una licenciatura da las habilidades necesarias para aplicarlas en el puesto de trabajo, cuando la realidad, al menos en España, es que se imparte mucha teoría que se aleja del escenario que encontraremos en las empresas.

No podéis exigir ocupar un puesto alto por el simple hecho de ser adictos a la titulitis variada. Ahora debéis de ir con humildad y demostrar vuestra valía y conocimientos en real y no en versión simulada. Es decir, empezareis con salarios poco competitivos porque debéis aprender desde abajo e ir rotando por diversas tareas y departamentos para curtiros y aprendiendo cómo funciona el área profesional a la que os queréis dedicar. Debéis experimentar, interactuar y arriesgaros con cabeza para demostrar de lo que sois capaces de hacer porque las oportunidades solo pasan una vez y luego no vuelven.

Vamos en una palabra: bienvenido al enorme mundo de la demostración continua que es el mercado laboral.

Un consejo que siempre doy a los recién “escudillados” es el evitar pensar a corto plazo al incorporarte a tu primer trabajo. Aquí no te vale la “empollada” de la noche antes del examen a base de café y con un poco de suerte sacar una nota no brillante pero si suficiente para poder ir hueco. Es decir, no puedes pretender promocionar en dos meses porque debes de conocer el funcionamiento de tu empresa, relacionarte con los compañeros y responsables, desempeñar las tareas y superar dificultades en su ejecución. Como suelo decir, debes curtirte en el mundo laboral. Es más, siendo realistas, hoy en día es difícil que promociones en tu primer trabajo porque las relaciones laborales cada vez tienen la fecha de caducidad más cercana y, de la misma forma, la juventud suele hacer tener en la primera experiencia laboral poca paciencia, que nos precipitemos en cuanto no conseguimos lo creemos que nos merecemos.

Otra lección que debéis aprender es que los trabajos los debéis mirar con mentalidad global, es decir, valorando todos los aspectos en conjunto sean buenos o malos. Porque a veces uno tiende a exagerar lo mejorable sin apreciar lo bueno que tiene, pensando que está en la peor empresa del mundo y cambiáis totalmente convencidos, sin embargo, en más de una ocasión, os tragáis esas palabras porque al ir pasando por otras empresas suele darse el caso de que la primera no era tan mala como creíais.

Después tenemos el tema de las expectativas salariales, aunque para comenzar he de deciros que nadie da euros a 80 céntimos, es decir, que el conseguir un salario adecuado conlleva paciencia, esfuerzo, trabajo, dedicación y práctica para lograr especializarnos en nuestra profesión y revalorizarnos porque realmente somos buenos porque marcamos la diferencia. El ascenso hay que trabajarlo, demostrar que se trabaja para la empresa, no simplemente que se trabaja. 

Las personas recién llegadas debéis de rebajar vuestra cartera de derechos y recordad que también tenéis obligaciones en la misma consonancia. Ya no estáis en la Universidad y no hacéis nada con quejaros de las cosas sino que tenéis que apechugar y buscarle una solución vosotros mismos como habéis hecho en otras ocasiones aunque no seáis del todo conscientes. Tocará hacer cosas que os gusten y otras que no tanto pero que las tendréis que hacer porque eso es un trabajo. De la misma forma, debéis de afinar el carácter y potenciar determinadas competencias aunque no estéis acostumbrados como la paciencia, la capacidad de escuchar, el trabajo en equipo y el reconocer vuestros errores. Debéis aparcar definitivamente el orgullo, la prepotencia y el pensar que sois lo más de lo más. Tenéis un título universitario… Pero no sois los únicos. Y ese título no significa nada si la teoría no la sabéis aplicar a lo que la empresa necesita.

Igualmente, al trabajo vais a trabajar y debéis de evitar el colegueo excesivo desde el principio. Da igual que en la Universidad fueses el más popular de tu clase. En las empresas, debemos analizar la cultura corporativa e intentar adaptarnos a ella. A uno no le contratan por lo bueno que era haciendo relaciones sociales en las fiestas nocturnas sino porque han detectado  determinadas competencias o variables y quieren verte en acción, buscando soluciones que ayuden a seguir llenando el capital de la empresa en la que estas porque eso es beneficioso para todos.

Después, debéis de tener aguante y eso no significa que la empresa no sea flexible sino que debemos acostumbrarnos a saber que no siempre uno puede conseguir todo lo que quiere porque la vida es así.

Por supuesto, me dejo muchas variables que uno debe tener en cuenta al incorporarse a un puesto de trabajo. Sin embargo, te dejo unas preguntas abiertas para comenzar el debate:

¿Qué lecciones aprendiste en tu primer trabajo? ¿Qué errores cometiste en tu primer trabajo? y ¿Cómo te ha marcado en el resto de tu carrera profesional?

Autor: Juan Martinez de Salinas