Archive for Orientación Laboral

¿Qué soluciones se os ocurren para mejorar la calidad de las formaciones?

Cuando vemos la promoción de la oferta formativa de los diversos centros de formación, se suelen utilizar los mejores recursos para reclutar al máximo de alumnos posible.  Es decir, todos tienen al mejor profesorado, el temario adaptado a las necesidades reales del mercado y su metodología es eminentemente práctica, haciendo uso de las nuevas herramientas disponibles. Pero como siempre, la publicidad y la realidad no suelen ir de la mano. Un centro respetable debe cumplirlo cuando imparte la correspondiente formación. Este tipo de técnicas abusivas deberían ser denunciadas por los alumnos, aunque muchos de ellos lo dejan correr. Y esto me hace plantearme la siguiente pregunta: Los alumnos ¿hacen los cursos para adquirir nuevos conocimientos o para engordar su currículum? Desgraciadamente, muchos más de los que nos gustaría admitir, lo hacen por tener nuevos títulos que lucir sin que realmente hayan aprendido nada porque tampoco se formaban con esa finalidad. Es su único objetivo.

Pero no acaba ahí el problema. Éste surge para los alumnos que realmente quieren aprender esos nuevos conocimientos y poderlos poner en práctica en un futuro. Suelen acudir a cursos donde no aprenden nada. Los centros han caído en el error de hacer todo lo posible por recoger una subvención por realizar un cursillo; el formador contratado para impartirlo por horas, así, cobra el cursillo  sin importar que los conocimientos adquiridos sean buenos o malos.  Los alumnos, obligados por los centros a unas horas de presencia, que suelen cumplir al mínimo exigido, normalmente, un 80% o la contrapartida suele ser el chantaje de no obtener el título.

Tenemos que ser realistas: tener más o menos títulos de formación ya no es diferenciador porque esos conocimientos se deben demostrar, independientemente de los que diga una cartulina de papel que muchas veces es regalada sin demasiado esfuerzo.

Los centros de formación deben ser honestos y proporcionar calidad y no cantidad. La calidad pasa por trabajar y revisar los contenidos al detalle, haciéndolos cada día más prácticos y participativos.  Por ejemplo, hoy en día, hemos entrado en la formación en línea pero, desgraciadamente, a cualquier cosa se llama “curso online”. Suele ocurrir que muchos de ellos están repletos de contenidos teóricos, grabados de forma improvisada con formato bonito que da el pego, sin embargo, la interactividad, innovación e interactuación de los mismos brilla por su ausencia, pasando por alto información relevante. Y esto ocurre incluso en centros que tienen mucho renombre y en otros que no lo tienen tanto porque la mediocridad es lo que más suele primar en los programas formativos.

A veces, los casos prácticos sobre temas de actualidad se refieren a los mismos casos basados sobre hipotéticos supuestos que ocurrieron cuando los dinosaurios campaban a sus anchas por las planicies del mundo. Bien podrían actualizarlos, para que el alumno se sienta más identificado a participar en la actividad y resolverla, si así se precisa.

Otros cursos, garantizan prácticas en empresas de reconocido prestigio para poner en practica lo aprendido en el curso, cuando, en realidad, se convierte en ir a calentar una silla para hacer funciones de relleno que nada tienen que ver con el curso; sin embargo, después estos ilustres alumnos pueden dar rienda suelta a su imaginación a la hora de especificar las funciones realizadas en esas prácticas.

Pero no sólo es el centro quien genera el problema. Los propios formadores, caen en la tentación de repetir el mismo discurso superficial, contado de la misma forma, sin aportar nada que pueda ser utilizado y donde dan verdaderos monólogos sin tener intención de que los alumnos puedan participar ni aportar. Otros, por el contrario, generan debates desordenados, sin orientación que permita sacar las conclusiones que se tienen que tener como objetivo de aprendizaje, es decir, que hacen lo que sea para que corra el reloj aunque sea para hablar sobre si es posible que a las ranas les pueda crecer pelo en alguna ocasión.

Por supuesto, tampoco quiero caer en una excesiva generalización. Obviamente, no todas las acciones formativas y formadores son mediocres porque existe calidad, aunque no siempre es el caso. Los buenos formadores existen y lo demuestran haciendo y no vendiendo las maravillas de los que saben hacer o han realizado. Igualmente, los buenos centros con contenidos adaptados no necesitan campañas brutales e impactantes para entrar por los ojos de los alumnos. Sobre todo, recomiendo tener cuidado con los centros que presionan y al pedir información, ya intentan cerrar la matriculación con la socorrida frase “son las ultimas plazas que me quedan” y en la que todos hemos caído alguna vez cuando, al final, se sabe que lo que pasa es que no tenían suficientes alumnos. La presión nos hace decaer y no pensar con objetividad.

Igualmente, otras personas interpretan que las formaciones gratuitas y subvencionadas son “casposas” cuando no tiene porque ser así, aunque obviamente tenemos de todo. Uno debe formarse para adquirir nuevos conocimientos, teniendo claro cuál es su objetivo y no solamente por llenar el tiempo en algo. Debéis ser honestos con vosotros mismos y ver qué carencias formativas tenéis que os impiden llegar a vuestro objetivo profesional en el actual mercado laboral o qué conocimientos os faltan para poder alcanzar vuestra meta. No es cuestión de empezar muchos cursos sino de hacer los que realmente os interesan y acabarlos. Obviamente, esto muchas veces no depende de los alumnos.

La evaluación de un curso viene por los conocimientos adquiridos, la destreza que puede aportar el alumno en casos reales, solventando problemas y dando soluciones. No podemos basarla en las relaciones interpersonales de los alumnos, ahora amigos, generadas en el café del intermedio. Y desafortunadamente, hoy por hoy, suele ser una de las importantes razones para recomendar o no un centro. Y esto es un error porque a la hora de rellenar las evaluaciones sobre el curso se debe tener en cuenta que se ofrecía al principio y cuales eran los objetivos comparándolos con lo que habéis conseguido al final con honestidad y objetividad. Debéis ser sinceros y no inflar las evaluaciones ni hacerlas demoledoras sin razón, es decir, se debe ser constructivo y honesto con vosotros y con los demás.

¿Qué soluciones se os ocurren para mejorar la calidad de las formaciones ?

Autor: Juan Martinez de Salinas

¿Qué más podrías hacer para tener opciones de encontrar trabajo?

En estos tiempos, muchas personas se encuentran en busca de trabajo por encontrarse en desempleo y quieren salir de él por todos los medios. Los meses pueden ir pasando y no salir nada; también es frecuente que en esta situación,  más de un día, surja la desesperación porque antes que buscadores de trabajo somos personas. Sin embargo, toca seguir adelante.

Bien sabido por todos es que tenéis que tener claros vuestros objetivos profesionales en la búsqueda de trabajo para ir adaptándolos según los frutos que os reporten. Eso sí, hacer esto no garantiza que se vaya a encontrar trabajo rápidamente porque ésta es una carrera de fondo.

Igualmente, debéis usar todas las herramientas que pone a vuestra disposición la red como son múltiples portales de empleo, anuncios de los periódicos, foros de empleo, webs de los servicios públicos de empleo, etc.

También es indispensable que visitéis y frecuentéis las redes profesionales para buscar nuevas oportunidades profesionales, teniendo vuestro perfil profesional completo para que os puedan visualizar aquellos que busquen mano de obra. No habrá que olvidar usar nuevos canales como Twitter. Es decir, es imprescindible que tengáis presencia en la red porque ahí es donde cada vez más se mueve de forma más interactiva el mercado laboral.

Si diversificáis las herramientas que usáis, vais por buen camino, siempre y cuando las uséis habitualmente porque esto os permitirá conocerlas en profundidad y poderles sacar partido. Muchos candidatos se inscriben o dan de alta en todos los portales y nuevas aplicaciones sin rellenar completamente su perfil y cayendo días después en el olvido.

¡Ojo! Habrá que tener claro que el usar habitualmente todas estas herramientas y formulas que comento no garantiza el éxito porque esto no es una ciencia exacta y las oportunidades requieren esfuerzo y dedicación para que aparezcan incluso de vuestros contactos profesionales. Luego no olvidéis que la selección no es justa y, muchas veces, los mejores candidatos se quedan en el camino por múltiples circunstancias.

Cada cierto tiempo deberéis analizar los pasos que realizáis en vuestra búsqueda de trabajo y plantearos qué podéis mejorar, cuántas entrevistas habéis realizado en el último mes, de cuántos procesos de selección os han descartado inmediatamente y sus razones…

Responder estas preguntas requiere ser objetivos y críticos pero, a la vez, realistas porque, en muchas ocasiones y más ahora, vosotros podéis tener un perfil que encaje y resaltarlo muy bien y, sin embargo, ser rechazados por otros motivos que no llegáis a comprender ya que muchos seleccionadores se dejan llevar por la subjetividad o hay circunstacias que no podéis controlar.

El que pase el tiempo y no encontréis trabajo no significa que hagáis el proceso de búsqueda mal pero debéis de preguntaros qué habéis hecho y conseguido durante esos meses de búsqueda. El adquirir nuevos conocimientos y el participar en proyectos colaborativos que inicialmente no sean remunerados también es positivo y debéis reflejarlo en vuestras candidaturas.

No olvidéis que las redes profesionales requieren que les dediquéis tiempo y que seáis flexibles y tengáis paciencia. Muchas veces, sobrevaloramos las nuevas herramientas porque ninguna de ellas es maravillosa por muy buen perfil que podáis tener.

Lo que está claro es que la búsqueda de trabajo requiere que le dediquéis horas al día que, de forma organizada, os ayuden a seguir avanzando. El buscar trabajo no consiste en mirar una hora Internet y esperar  a que os llamen; las cosas están muy mal, para qué negarlo… pero el candidato que haga poca cosa es normal que no encuentre trabajo porque tampoco se dedica en cuerpo y alma a ello. Las ofertas escasean, sin embargo, os pregunto yo ¿Cuántas horas dedicáis a buscar trabajo? ¿Qué herramientas usáis? ¿Analizáis vuestras acciones?

Ni qué decir tiene que cada uno puede hacer lo que quiera, sin embargo, quejarse es muy fácil, pero antes de hacerlo y caer en la autocompasión, habría que plantearse la respuesta a la siguiente pregunta: ¿Qué más podríais hacer para tener opciones de encontrar trabajo?

El ánimo y la actitud son fundamentales por lo que es vital que os mantengáis activos y no os dejéis llevar por la desesperación que no ayuda y, además, es percibida como punto negativo por las empresas.

Todo ayuda menos quedarse de brazos cruzados a que os lluevan los puestos de trabajo del cielo sin hacer nada porque los milagros son ciencia ficción y solamente ocurren en las películas.

De la misma forma, debéis ser vosotros mismos y no intentar interpretar papales de personas que no sois en las entrevistas de trabajo.

¡Ánimo! y adelante.

Orientación laboral para salir del paso

Leyendo un post de Oliver, del blog Formación y Talento titulado “Orientación laboral para pobres” que recomiendo leer, me hizo reflexionar sobre sus ideas.

Ciertamente, muchas veces todos nos afanamos por consejos sobre gestión de personas, selección, orientación, uso de redes sociales, búsqueda de empleo hacia colectivos de perfil medio/alto sin darnos cuenta. Para empezar, muchas personas que tienen la necesidad perentoria de ponerse a trabajar ya para vivir no tienen acceso a Internet de forma habitual.

El conseguir el trabajo idílico está muy bien, sin embargo, en estos tiempos, uno debe de ser realista y, sinceramente, las oportunidades laborales escasean y al final uno debe ser práctico y primero prima la supervivencia particular y familiar y después ya nos plantearemos algo mejor.

Lo primero que uno debe plantearse seriamente cuando necesita trabajar en cualquier cosa, independientemente de su formación, es estar convencido de “querer trabajar, independientemente del trabajo” porque es muy fácil decirlo y más complicado hacerlo. Para ello, es necesario adaptar obligatoriamente vuestro currículum y no es cuestión de eliminar vuestra experiencia laboral y estudios sino de enfocarlo hacia ese tipo de trabajo. Por ejemplo, imaginemos que uno decide optar por puestos de atención al cliente, muy socorridos en estos tiempos como (dependientes, camareros, teleoperadores, etc.). Para empezar, debe plantearse qué competencias son las más necesarias para estos puestos ( por ejemplo, la amabilidad, la escucha activa, la especialización hacia el producto, capacidad de comunicación, orientación a las necesidades del cliente para ayudarle, asesorar sobre qué es lo más adecuado en computo global para él). Una vez realizado y con la experiencia anterior, debemos resaltar las funciones que hacíais enfocadas a esas competencias. No es tan complicado porque todos, en mayor o menor medida, tratamos con clientes internos. No olvidemos que el resto de departamentos, proveedores, etc.; con los que tratáis requieren vuestra atención adecuada.

Después, tenéis que mostrar interés en ese puesto aunque no sea el trabajo de vuestra vida, porque para hacerlo desmotivados y frustrados no merece la pena. Eso se nota y transmite y no os beneficia.

Si ya tenéis esto claro, os recomiendo que os planteéis los centros comerciales de vuestra ciudad porque es un sitio donde suelen requerir personal y dejéis el currículum en todos los bares y tiendas, preguntando si actualmente precisan personal y en caso de que la respuesta sea que no, se podría preguntar si tienen previsto en un futuro próximo necesitar gente.

De la misma forma, debéis de hacer llegar el currículum a las empresas de telemarketing que suelen buscar personal habitualmente.

Las empresas de trabajo temporal es otro recurso que debéis tocar y hacerles llegar vuestra candidatura, indicando claramente qué tipo de puestos estáis dispuestos a realizar. Adivinos no son y cuanto más lo especifiquéis mejor. Por supuesto, cuando más amplíes el sector y la disponibilidad, más posibilidades tendréis.

Igualmente, debéis plantearos en qué materias tenéis conocimientos suficientes como para poderos ofrecer para enseñarlo a los demás en plan clases particulares que son una ayuda en estos tiempos y os pueden venir muy bien para empezar.

Al no disponer de muchos recursos, convendría informaros en oficinas de orientación, sindicatos, oficinas de empleo, centros colaboradores, agencias de colocación, asociaciones sin ánimo de lucro de vuestra localidad, de los locales que tienen para atenderos y de los servicios que podéis usar normalmente de forma gratuita. Acceso a ordenador, teléfono, etc. Otra opción son las bibliotecas públicas que podéis reservar el uso de ordenador para determinadas horas de forma gratuita y poder navegar en la red para buscar empleo.

Uno de los grandes problemas es la falta de coordinación y colaboración entre todo este tipo de organizaciones e instituciones que deberían disponer de una base común de herramientas y recursos a los que poder acceder cualquiera que lo necesitase, donde constasen las opciones de cada una a nivel de ofertas, centros de formación, servicios de orientación, etc. Ayudaría mucho y ahorraría mucho tiempo a todas las partes. Porque no olvidemos que el fin principal es ayudar a las personas que no tienen trabajo a colocarse aunque a veces parece que no prime. Y en el momento que dispongan de material que pueda ayudar, colgadlo en la red y hacédselo llegar a todos los usuarios inscritos por correo electrónico para que estén informados. Todos estos centros deberían trabajar a una y recopilar la cantidad de recursos e iniciativas que existen en la red de ayuda a las personas que necesitan trabajar y que se desconocen por no dedicar tiempo añadir nuevos recursos. Deben existir los gestores de contenido de empleo, formación, etc. en este tipo de servicios cuanto antes.

Luego debéis usar todas las opciones posibles, por muy complicadas que os puedan parecer, porque si no lo intentáis, el no lo tenéis asegurado.

¿Qué más se os ocurre?

Autor: Juan Martinez

¿Siempre has actuado con ética profesional?

Hace ya unos cuantos días que llevo dándole vueltas al tema de la ética profesional. Creo que es algo de lo que muchas personas carecen hoy en día, independientemente del puesto que ocupen.

¿Vale todo para conseguir los que os proponéis? Yo lo tengo muy claro; mi respuesta es un rotundo no y ahora paso a explicar mis razones.

En esta vida, debemos tener unos principios y valores que se reflejen en todo lo que hacemos y contra los que no se puede ir porque supondría traicionar a la buena persona y al buen profesional que todos llevamos dentro. Está claro que en la sociedad actual debemos ser competitivos para llegar a la meta, siempre y cuando, para conseguirlo, no tengamos que usar tácticas y herramientas poco limpias. Cada uno tiene que llegar a donde le corresponde por su valía, competencias, esfuerzo y trayectoria.

El problema principal suele venir de las cúpulas directivas de las organizaciones, que lanzan mensajes en sus discursos muy rimbombantes del tipo “En esta compañía, lo que priman son las personas y su talento”, “El café para todos ya no vale”, “El compromiso y la productividad de cada uno es lo que prima en esta empresa”, “Todas las personas tienen el mismo trato independientemente del puesto que ocupen”, etc. Después,  en muchas ocasiones, esto no se corresponde con las acciones que acometen. No basta con lanzar mensajes bonitos sino que uno debe creérselos y ponerlos en marcha, siendo el abanderado que da ejemplo. No se puede pedir flexibilidad a los trabajadores cuando la empresa es totalmente inflexible con las necesidades de sus trabajadores. Debe de existir un equilibrio en el que ambas partes se adapten y ayuden cuando sea preciso.

Cuando más arriba se está en el escalafón, menos se pone uno en el lugar de los demás y se piensa que siempre se tiene la razón por ser quien es. Que un subordinado osa llevaros la contraria, propone alternativas donde vosotros no las veis, en vez de tener visión global y abierta, os comportáis de una forma propia de las monarquías absolutistas de antaño y gritáis la frase interna de “Que le corten la cabeza”; teniéndolo fuera de la empresa os creéis que todo solucionado. Luego veis que pasan las semanas y meses sin que nada mejore, por supuesto, la culpa la siguen teniendo los demás. Sin daros cuenta que quizás el problema está en vosotros mismos.

No debéis olvidar que cada uno queda por lo que hace y no por lo que dice para dar una imagen idílica. Esa imagen puede mantenerse, pero son los resultados los que hablarán a medio plazo.

Todas las personas son importantes y debéis demostrarlo día a día para que los frutos se vean con el paso del tiempo.

Es cuestión de que uséis la ética y la coherencia profesional de cara a vuestras actuaciones. Por ejemplo, no podéis pretender que vuestras personas se involucren cuando hace cuatro días habéis despedido a compañeros suyos sin dar ninguna explicación o les habéis recortado determinados derechos sin contar con su opinión. También determinadas empresas se quejan de que sus trabajadores no aportan ideas, ni tienen iniciativa y quizás se olvidan el preguntarse ¿hemos llevado a cabo las acciones y pasos necesarios para ello? Porque esta claro que si vendéis esa idea con palabras y después en el momento que alguien toma la iniciativa y fracasa se le reprende de forma ejemplar para que el resto aprendan. Y claro con ese comportamiento de la alta dirección ¿Vosotros propondríais ideas y las pondríais en marcha?

Las cosas pasan por algo y, normalmente, tienen su lógica y debemos querer verlas para que se les pueda poner remedio. La flexibilidad tiene que partir, en primer lugar, de las organizaciones que las dirigen las personas.

Los principios y la ética de una compañía se comprueban en los momentos difíciles, cuando es necesario demostrar lo que realmente les importa. Algunas empresas se sorprenden que sus clientes no estén contentos y lo único que hacen es quejarse y no investigar qué se puede deber. Quizás deberían preguntarse ¿están contentos los trabajadores? ¿Nos preocupamos de escucharlos? Porque lo que está claro es que si vuestras plantillas no están contentas, no involucradas con su trabajo, es algo que se transmite a los demás, independientemente de que tengan culpa o no. Uno, por ejemplo, no atiende con la misma motivación el teléfono si está a gusto en su trabajo que si está quemado porque no se tienen en cuenta sus necesidades y sus expectativas.

No es ético el no ver más allá de los problemas de uno mismo y pasar olímpicamente de los demás. Uno tiene que ponerse en el lugar de la otra parte para intentar comprender su punto de vista. Y no podéis pretender tratar a los demás como no os gustaría que os tratasen a vosotros. El hacer lo correcto o lo incorrecto depende exclusivamente de uno mismo.

El que no tiene la conciencia tranquila es por algo y, al final, cada uno recoge lo que se merece. La ética supone pensar más en plural y menos en singular. Igualmente requiere tener como principales bastiones de rumbo la objetividad, la humildad, el sentido común y la sinceridad. De la misma forma, es preciso que pensemos más sobre nuestras acciones y que tengamos capacidad de autocrítica con respecto a nuestros comportamientos.

Y para finalizar, me gustaría plantear dos cuestiones ¿Qué es para ti la ética? Y ¿siempre has actuado con ética profesional?

Autor: Juan Martinez

Los contenidos de las ofertas de empleo

Hace ya bastante que analizo las ofertas de trabajo de los periódicos y de los portales de empleo en cuanto a su contenido y he de decir que muchas de ellas no cumplen el requisito principal que deberían tener de concreción y claridad, optando por la generalidad en la exposición del puesto.

El contenido de las ofertas de trabajo debe ser específico, haciendo referencia a las principales funciones de esa posición, el nombre concreto de ese puesto, el tipo de empresa y sector y los requisitos determinados que se ofrecen para que la oferta resulte interesante a los candidatos, que simplemente, con leerla, sabrán lo que se ofrece.

Muchas empresas optan por ocultar el nombre de la compañía en las ofertas y poner sólo el sector de la misma, en más de una ocasión es porque son compañías que llevan mala fama y si ponen su nombre no recibirán apenas candidaturas. En otras ocasiones, algunas empresas no quieren publicitar sus ofertas para no recibir aluviones de candidatos por su renombre. También, las empresas lo hacen con varios fines, entre los que está el poder ver qué trabajadores de sus filas están buscando trabajo, aparte de reclutar nuevo personal. Cuando la oferta la publica una consultora externa de recursos humanos para algún cliente, en el 80% de los casos, no figura el nombre de la compañía hasta que los candidatos no lleguen a la fase final de proceso de selección.

El apartado que me hace mucha gracia es el dedicado por las empresas a los requisitos o condiciones ofrecidas, que suelen llevar mensajes generales, atractivos, que parece que dicen mucho y a la hora de la verdad no dicen nada.

Por ejemplo a la hora de mencionar las condiciones económicas, son muchas las empresas que mencionan “remuneración según valía” o “remuneración competitiva acorde con experiencia y capacidades aportadas” y muchos candidatos lo aceptan, pero luego se preguntan ¿Y eso qué significa? No sería más fácil poner una banda salarial con un mínimo y un máximo para que los candidatos se hagan una idea aproximada.

Seamos realistas. Las empresas, cuando ponen en marcha un proceso de selección directamente por ellas o lo externalizan con una consultora, conocen la remuneración máxima que pueden ofrecer. Si la pusieseis en las ofertas, no haríais perder el tiempo a determinados candidatos y no que estos os lo hagan perder a vosotras. Concretando más, hacéis que opten a ese puesto las personas que aceptan todas las condiciones y esto ya acorta bastante el proceso. Porque luego en la primera entrevista de corte preguntáis las empresas cuáles son sus aspiraciones económicas y cuánto cobran en la actualidad. ¿Por qué tanto misterio con la remuneración?

También están esos mensajes generalitas tipo “Grandes oportunidades de desarrollo profesional participando en asuntos o proyectos de primer orden” o “Plan formativo individualizado” o “excelente ambiente de trabajo” entre otras muchas que podríamos mencionar. Después, resulta en más de una ocasión que se cumple el dicho de dime de que presumes y te diré de que careces porque el ambiente luego suele estar enrarecido con problemas internos de actitud y comportamiento por todos los lados. Cuando se ponen mensajes se tienen que corresponder con la realidad porque sino estáis creando falsas expectativas que hará que las personas que se incorporen queden defraudadas poco después. Igualmente, las oportunidades de desarrollo profesional hay que concretarlas durante el proceso de selección en la última fase para que queden claras y cada potencial candidato que finalmente se incorpore sepa hasta dónde puede llegar su desarrollo profesional y cuál será su plan específico. Porque esto no se le olvida a la gente y después, cuando ven que van pasando los meses y que la evolución profesional no llega, ni llegará, se dan cuenta que sólo pueden conseguir algo mediante la queja constante. Lo mismo pasa con alardear de planes formativos particularizados y específicos para los empleados y luego resulta que el desarrollo formativo en esa compañía es casi inexistente y si esos trabajadores quieren seguir formándose tendrán que hacerlo por su cuenta en su tiempo libre. Estas cosas estáis en vuestro derecho de que os las concreten y más si son de importancia para vosotros.

Posteriormente en los requisitos que se requieren para poder tener posibilidades de continuar los candidatos en ese proceso y de llevarse el puesto es frustrante cuando algunas compañías ponen sólo un requisito imprescindible y los demás valorables porque esto hace que una avalancha de todo tipo de candidatos os hagan llegar su candidatura aunque no cumplan los requisitos valorables porque eso no tiene significado subjetivo. Las empresas deben indicar los requisitos concretos que son imprescindibles luego todo lo que se aporte extra se le dará un valor en su justa medida a nivel global. Es muy típico poner la frase de “imprescindible experiencia de dos años en el mismo sector profesional”. Normalmente, ciertos perfiles, en sus contratos especifican que al abandonar el puesto, no podrán incorporarse a otra empresa del sector durante X tiempo, por lo que… ¿para qué ponen este requisito si luego, ellos también incluirán la cláusula? Ciertamente, la experiencia en el sector puede ser un punto positivo, pero más lo es que el candidato sepa llevar a cabo sus funciones con eficacia.  Ponerse al día del producto no es lo más complicado.

Para finalizar es muy frustrante ver en el desarrollo de las funciones a desempeñar, mensajes poco clarificadores para despejar dudas como “Gestiones propias del departamento”, “desarrollo de procedimientos”, “Supervisión del equipo de trabajo” por citar algunas. Se deben afinar al máximo las funciones concretas para que os lleguen las candidaturas más acordes posibles ajustándose a lo solicitado porque las funciones carentes de especificación hacen que a veces los candidatos más adecuados no opten al puesto por no ver claro el perfil.

¿Qué opináis de los contenidos de las ofertas de trabajo? y ¿Qué valoráis en las mismas para hacer llegarles vuestra candidatura?

Las empresas debéis de aprender y saber que lo que importa es la calidad y no la cantidad de los requisitos puestos en las ofertas de trabajo. Menos prometer y más cumplir lo especificado. Porque no sólo para poder exigir a los candidatos concreción y sinceridad las primeras que debéis de cumplir con el ejemplo sois vosotras. ¿A qué esperáis?

Autor: Juan Martinez