Archive for Técnicas de Decisión

Dudas Razonables (10)

Sesión práctica de los viernes. Caso real como la vida misma pero más bien de otras épocas en la que abundaba más el trabajo.

(10)

Manuel había sido un estudiante modelo durante sus estudios universitarios. Antes de acabar la carrera, una empresa le ofreció un contrato como becario. Era en su ciudad y la empresa en la que desde siempre había querido trabajar. Las condiciones económicas no eran muy buenas al ser un contrato de becario.

Al cabo de mes y medio en este puesto lo llaman de una empresa de la competencia para un puesto similar también en la misma ciudad, pero con un contrato laboral y  por lo tanto mejor remuneración.

Tiene la duda de seguir como becario o cambiar de empresa. Pregunta al departamento de RRHH de la empresa en la que está y le dicen que tras la beca, le contratarán probablemente pero que tendrá que cambiar de provincia para trabajar. La competencia en teoría no lo movería nunca del puesto.

¿Qué decisión tomaríais “la empresa de tus sueños o la competencia”?

El Síndrome de “Cronos”

Cuenta la mitología que el dios Cronos tenía tanta sed de poder que atentó contra su padre Urano con la intención de ocupar su lugar, ya que éste era el amo y señor del universo. Urano mal herido, le maldijo a experimentar la misma suerte en manos de sus hijos, por lo que Cronos decidió devorarlos al nacer.

Esta historia mitológica llevada al ámbito de la empresa es a lo que los sesudos expertos en RRHH llaman síndrome de Cronos, es decir el miedo patológico a ser desplazados, surgido por la necesidad de mantenerse seguro y no ser alcanzado por alguien que atente contra él. Por ello y para evitar a cualquier coste la posibilidad de ser desplazado, cercan su territorio para evitar mostrar sus debilidades, carencias, temores o perder su poder delante de quienes se lo han otorgado, por lo que orientan todos sus esfuerzos a evitar que algunos subordinados puedan atentar en contra de la estabilidad de su puesto, no demostrando por consiguiente un comportamiento ejemplar o ético.

Este “miedo a ser desplazados” hace que muchos jefes sientan vértigo a delegar, porque piensan que si dejan ‘hacer’ demasiado, pueden ver peligrar su puesto, sin pensar que a las personas que les apasiona el control destruyen el talento, buscan la sumisión y la obediencia y no el compromiso.

¿Acaso un jefe debe saber de todo? Vale, de acuerdo… es cierto. Hay jefes que son de otra raza y que ni siquiera necesitan comer porque son muy duros/as. Sin embargo, el permanente ejercicio de delegar, de repartir juego, de despojarnos de algunas de nuestras atribuciones para irlas cediendo a otros es, en primer lugar, de lo más saludable y razonable. En segundo lugar, delegar es, además, de justicia: “no por mucho acaparar nos moriremos más tarde…”. Del mismo modo de que nadie se lleva sus riquezas a la sepultura, es incontestable que tampoco nadie, se lleva sus tareas a la tumba… Por consiguiente, es justo que, a medida que pasan los años, tengamos la decencia y la generosidad de enseñar a otros lo que de otros aprendimos en su día; enseñar lo que sabemos, lo que tenemos bien experimentado y cuando consideremos que la transmisión ha culminado con éxito, le pongamos la guinda delegando tareas, funciones, responsabilidades y decisiones.

De este modo, tal vez no tengamos que llegar a la terrible encrucijada de delegar o cascar de agotamiento.

Dudas Razonables (7)

Hoy viernes, me gustaría que os pusieséis en la piel de Elena:

(7)

Cuando Elena Mestre terminó su Master en Administración de Empresas logró un puesto en una gran firma de auditoría. Fue seleccionada entre docenas de candidatos por su notable nivel académico y las excelentes referencias de sus profesores. Trabajó muy duro durante los cuatro años que permaneció en la empresa. Trabajaba por las noches y los fines de semana durante los meses en los que eran más solicitados los servicios de auditoría, aceptaba de buen grado los trabajos difíciles y la apreciaban mucho tanto sus colegas como los clientes.

Había sido una estudiante brillante desde la niñez. Siempre había mostrado un fuerte deseo de destacar en la universidad y en su empleo, y una firme disposición para poner todo su empeño en el trabajo. El trabajo que realizaba en la firma era muy interesante, no sólo le permitía aplicar los conocimientos adquiridos en su época de estudiante, sino que le obligaba a seguir estudiando y mantenerse permanentemente actualizada en la normativa contable y fiscal. La finalización de cada trabajo representaba uno de los momentos más gratificantes, la presentación del informe ante el cliente y su argumentación de todos los puntos que constaban en éste le proporcionaban una información de primera mano de los resultados de su trabajo.

Sin embargo, últimamente había empezado a tener dudas sobre si sus esfuerzos y logros valdrían la pena tanto como ella pensaba. Estaba impaciente ante un reconocimiento de su esfuerzo de forma tangible: con incrementos salariales y promociones (ya había tenido muchas felicitaciones verbales). Pero hacía poco se había enterado de que tres de sus colegas, cuyo rendimiento era inferior al suyo, habían recibido mayores aumentos salariales que los que le habían concedido a ella, quedando su sueldo por debajo del de sus compañeros. Otro colega también había sido ascendido a un puesto más elevado pese a que su actuación era inferior a la de ella.

No podía dejar de recordar estos casos. Se volvió recelosa porque estaba segura de que había algo que, ensombreciendo su elevado rendimiento, impedía su progreso profesional. Tardó mucho en decidirse y hablar con uno de los socios de la firma sobre sus preocupaciones. Finalmente aprovechó la oportunidad que se le presentó cuando asistió a uno de los seminarios de especialización que se organizaban con cierta periodicidad. Allí coincidió con el socio responsable del área donde ella trabajaba en ese momento. Tras muchos titubeos, y aprovechando un ambiente algo más relajado que el de la oficina, logró contarle lo que le preocupaba. Él la escuchó con atención, conocía la trayectoria profesional de Elena durante el tiempo que llevaba en la firma. Finalmente, no sin cierto rubor, reconoció: “No debo decirte esto, y en cualquier momento y situación negaré que lo he dicho, pero debes afrontar el hecho de que tus posibilidades de promoción en la compañía son escasas porque algunos de los socios más antiguos y más conservadores no están preparados todavía para aceptar la presencia de una mujer en un nivel alto de esta organización”.

Elena se sintió indignada, sólo dijo: “Gracias por decírmelo”, y se marchó de allí.

¿Qué haríais ahora vosotros?

Los cuadros de mando en los RRHH y las competencias

Los cuadros de mando son herramientas de management muy populares que se utilizan para monitorear, edir y reportar procedimientos. Los cuadros de mando que han demostrado ser efectivos cumplen con dos propósitos fundamentales: guían la toma de decisiones en el conjunto de la organización y sirven como base para evaluar el rendimiento.

¿Qué es el cuadro de mando de RRHH?

Un proceso de siete pasos diseñado para incluir los sistemas de recursos humanos en la estrategia global de la empresa y gestionar la estructura de RRHH como un activo estratégico. Un activo estratégico es un conjunto de recursos y capacidades difíciles de comprar y de imitar- escasas y especializadas- que conceden a la empresa una ventaja competitiva.

Las cuatro dimensiones de un cuadro de mando de RRHH

1. Identificar los productos de RRHH.
2. Sistema de trabajo de alto rendimiento. (algunos ejemplos de indicadores del sistema de trabajo de alto rendimiento: índice de talento, número de sugerencias generadas y /o implementadas, porcentaje  de  empleados con planes de carrera, etc.
3. Identificar un sistema de alineación de RRRHH.
4. Identificar los indicadores de eficiencia de RRHH.

Algunos ejemplos de indicadores de eficiencia de RRHH: cumplimiento con los requisitos técnicos, beneficios/inversión total de RRHH, tiempo medio para la resolución de conflictos, etc.

Las seis competencias fundamentales son:

• Credibilidad personal: Ser personas creíbles. Esto supone vivenciar los valores de la empresa y mantener la cultura, fomentar la credibilidad mediante relaciones de confianza y ganarse el respeto de los compañeros al actuar con visión de futuro, al pensar cómo mejorar y aportar ideas y soluciones innovadoras y animando el debate sobre cuestiones clave.

• Capacidad para gestionar el cambio: Ser capaz de organizar y gestionar iniciativas de cambio.

• Capacidad para gestionar la política cultural: Ser quien mantiene la política cultural y articula los valores,
la misión, la visión y la estrategia de la organización en el accionar del día a día.

• Experiencia: Ser habilidoso en los aspectos teóricos, prácticos y procedimentales de RRHH.

• Conocimiento del negocio: Entender cómo opera la compañía, es decir, conocer las funciones tecnológicas, estratégicas, financieras, de ventas y de comercialización. Esto no significa tener capacidad para gestionar todas las funciones empresariales, sino ser capaz de entenderlas.

• Desempeño estratégico del management: Ser capaz de identificar y articular las vías por medio de las cuales RRHH puede contribuir en lo operativo y lo estratégico, identificar e implementar vías precisas
para medir la influencia de las actividades de RRHH en los inductores de desempeño y en la estrategia empresarial, estimar las potenciales implicaciones del cambio para identificar patrones y conexiones entre datos aparentemente no relacionados y determinar el impacto que el cambio tendrá en la rentabilidad y comunicar claramente cómo RRHH afecta la estrategia general y la rentabilidad.

Liderazgo Creativo: “El arte de dar sentido”

Dado que para mi desgracia en los tiempos que corren estoy teniendo mucho tiempo libre,  parte de él lo estoy empleando en leer. Y rebuscando me he encontrado con el tema que arriba os comento “El Liderazgo Creativo”. Y he sacado estas ideas.

 Basarse en fórmulas y sobre lo probado y verdadero es un enfoque ciertamente razonable para un lider que debe de resolver un problema, y más en los tiempos que corren. Sin embargo resover muchos de los complejos problemas de hoy en día (dándote ventajas competitivas con ello) requiere algo más. Aquí es donde entra a jugar la idea de “Liderazgo Creativo”. Los líderes de hoy en día y por lo tanto los que se van a enfrentar al mundo en le tercer milenio, necsitan desarrollar un nuevo conjunto de competencias que incluyan “prestar atención”, “pesonalizar”, “elaborar representaciones y juegos de rol”, “instaurar procesos de investigación en grupo” y “desarrollar algunas habilidades especiales que ya posean como s¡figura de líderes (que no jefes) que ya son”. Todo esto, dentro de un espíritu general de afrontar todos los aspectos de la gestión desde una forma de pensar original y creativa.

Liderazgo Creativo

RASGOS NECESARIOS DEL LIDER DEL TERCER MILENIO

Más allá del interesante estudio empírico sobre el “manager” mundial dirigido por la profesora Rosabeth Moss Kanter de la Harvard Business School, la principal característica del futuro “jefe”, es su capacidad para combinar las actitudes y habilidades propias del directivo-ejecutivo, con las del directivo-líder. En otras palabras, es alguien que es a la vez tecnólogo (o meta-técnico) y humanólogo, que -fiel al teorema de Gödel- va más allá de las meras habilidades tecnológicas (no necesita ser un técnico) y de los eruditos planteamientos humanísticos. Conocedor de la persona y potenciador de sus valores, sabe utilizar la tecnología al servicio de la misma. (Max de Pree 1989, Blumen 1996)

Es su misión el reducir incertidumbres clarificando opciones. El Líder dota de significado a los acontecimientos, sólo él puede interpretar operativamente el vocablo crisis no en el sentido de desplome (“break down”) sino en el más dinamógeno de superación (“break through”).

Si quisiésemos explicar en diez puntos los rasgos característicos del líder que demandan los nuevos tiempos podrían muy bien ser los siguientes:

1. APERTURA. Denota un interés por todo lo específicamente humano, lo que le lleva a estar atento/a a los nuevos avances y tendencias. Le caracteriza la capacidad de aprendizaje.

2. VISION. Sabe analizar fenómenos y distinguir lo esencial de lo adjetivo. Su visión es global (transnacional) y prospectiva o anticipativa, no solamente adaptativa.

3. CREATIVO E INNOVADOR. No se mantiene enganchado a lo caduco, recoge lo valioso y lo potencia y crea formas nuevas a través de un enfoque dialógico.

4. CREA SINERGIAS. Conocedor del valor supremo de la interdependencia, sabe buscar acuerdos (dentro y fuera de la empresa, organización, etc.) y crear equipos motivados. Buen comunicador.

5. ACCION ORIENTADA A RESULTADOS. Impulsa las potencialidades de sus colaboradores, llevándoles a concentrarse en objetivos y metas más que en problemas. Racionaliza la complejidad diseñando medidas para reducirla a un conjunto de planes viables motivadores de la acción.

6. ASUME RIESGOS reduciendo la incertidumbre. Transmite una imagen de serenidad que brota de la confianza en sí mismo/a y en los demás y de una aceptación de riesgos calculados.

7. COMPROMISO ETICO. Sabe armonizar intereses personales, corporativos y societales, actuando con transparencia para optimizar su creatividad y la de sus colaboradores.

8. IDENTIDAD/INTEGRIDAD o coherencia entre lo que piensa, dice y hace. Le lleva al auto-conocimiento y autonomía personal y a actuar desde sus valores y prioridades. Ello proporciona el reconocimiento por parte de los otros.

9. AUTORIDAD. Surge de su integridad reconocida y otorgada por lo demás. Le configura un poder personal más profundo que el poder formal del cargo.

10. ARQUITECTO SOCIAL. Posee visión sistémica, más allá de los paradigmas al uso. Esa visión, unida a su familiaridad con los procesos multifacetarios le lleva a diseñar y manejar el cambio en los planos personal, organizacional y societal.

Fuentes:

Prof. Dr. César Díaz-Carrera

Rosabeth Moss Kanter

Max de Pree