¿Por qué es necesario formar a los empleados?

Es importante que el propio participante valore y sienta útil aquello que recibe como formación; si bien hay que considerar que la propia empresa también gana mucho con ella.

Como responsables de la empresa son muchos los frentes en los que tenemos que actuar. La gestión y el día a día presentan retos y dificultades constantemente.

Hay ocasiones en las que actuamos de forma reactiva, es decir, una vez que se ha producido un determinado acontecimiento.

Por ejemplo, si recibimos la queja de un cliente con respecto al trato recibido por uno de nuestros empleados quizás pensemos que sería conveniente mejorar las habilidades de ese empleado en su relación con los clientes.

La formación, por tanto, puede ser una muy buena herramienta a utilizar en determinadas situaciones para “corregir” o mejorar actuaciones negativas.

¿Qué ventajas tiene la formación?

En un contexto ideal, no dudaríamos de que la formación sea un elemento a considerar dentro de nuestra estrategia empresarial. Es decir, si no existiera ninguna limitación de recursos, utilizaríamos por sistema la formación como herramienta para optimizar la gestión de nuestra empresa.

Sin embargo, la situación del día a día nos recuerda, en ocasiones con dramática virulencia, que los recursos son limitados. Por tanto, ¿es interesante invertir parte de nuestros recursos en formación?
La respuesta es afirmativa por varios motivos:

•La formación aumenta la productividad de los empleados:

Una persona bien formada es una persona que sabe acometer de forma profesional sus tareas, invierte menos tiempo en desarrollar sus actividades, aporta soluciones que reducen costes, aumenta la eficacia, etc.

•La formación reduce los accidentes:

Los profesionales formados cometen menos errores en el desempeño de sus tareas y, por extensión, ocasionan menos accidentes laborales.

•La formación aumenta la satisfacción de los clientes:

Los clientes saben detectar cuándo un empleado es un buen profesional, entrenado y formado adecuadamente. Los empleados que saben tratar correctamente a los clientes producen en éstos una satisfacción y fidelización mayores.

•La formación reduce el absentismo laboral:

Los empleados formados se sienten más implicados con la empresa. Valoran la inversión que se realiza en ellos y, por tanto, se sienten más cercanos a los problemas y retos que la empresa tiene planteados. Son personas, por tanto, que no abandonan sus responsabilidades.

•La formación aumenta la adaptación de la empresa a los cambios del entorno:

La formación supone un esfuerzo adicional por parte de la persona. Le exige una actitud abierta hacia el aprendizaje, el compartir experiencias, el conocer nuevas formas de hacer y plantear el trabajo día a día. Esto hace que la persona pueda adecuarse más fácilmente a los posibles cambios del entorno. En parte, por su facilidad de adaptación y, en parte, porque es capaz de anticiparse a esos posibles cambios.

•La formación aumenta la competitividad

En entornos en los que la actividad empresarial es muy “dura”, es decir, donde existe una fuerte competitividad, los aspectos técnicos y de producción tienen un estándar de calidad similar entre distintas empresas. Las personas, en esta situación, marcan claramente la diferencia. Profesionales formados son sinónimo de mejores profesionales, y ésta es una de las bazas más importantes para competir.

¿Necesitamos más argumentos?

Como responsables de empresa, si tenemos en cuenta estos argumentos cada vez que nos planteamos la conveniencia de invertir en formación, no dudaremos de todo lo que podemos obtener a cambio, como “retorno” de la inversión efectuada.

¿Cómo se si la formación es rentable?

Por rentabilidad normalmente entendemos la relación, a menudo expresada en porcentaje, que se establece entre el rendimiento económico que proporciona una determinada actividad y lo que se ha invertido en ella. En términos coloquiales tendría que ver con la expresión “¿Qué gano yo con esto?”. Es decir, si invertimos un recurso determinado, ¿qué beneficio obtenemos a cambio?

No siempre es sencillo saber cuál es ese beneficio ni, por supuesto, cómo se traduce en términos económicos. Sin embargo, la formación tiene ventajas que, en la medida de lo posible, hemos de intentar traducir.

La evaluación de la formación

La evaluación de la formación es la estimación del efecto que han producido las acciones formativas.

Este efecto tiene relación con:

-La satisfacción de las personas participantes en la formación

En este caso, la medición se lleva acabo mediante cuestionarios y encuestas que cumplimentan los participantes, así como los formadores u otras personas intervinientes, tras la finalización de las acciones formativas.

-Los conocimientos y habilidades desarrollados

La medición del grado de aprendizaje adquirido puede llevarse acabo a través de pruebas y evaluaciones realizadas antes y después de la formación. De esta manera se pueden comparar ambos niveles y, por tanto, conocer su evolución.

-La aportación al negocio

Para conocer la aportación que la formación genera en el negocio hay que establecer los indicadores a tomar en consideración antes y después de la acción formativa. Estos indicadores pueden ser, por ejemplo, volumen de ventas.

En este caso, estableciendo las medidas de control pertinente para no “contaminar” los resultados, anotamos las ventas promedio efectuadas antes y después de la formación.

¿Es interesante invertir?

Tomando en consideración estos 3 elementos (satisfacción, conocimientos y aportación al negocio) estaríamos en condiciones de establecer en qué medida es interesante invertir.

En primer lugar, hemos de consignar todos los costes derivados de la acción formativa (por ejemplo, monitor externo, desplazamientos, comidas, posibles sustituciones, etc.) para, seguidamente, identificar todos los beneficios y cuantificarlos.

Tendríamos, por ejemplo, que determinar cuánto nos cuesta conseguir una venta (retribución del comercial o personas encargadas de la actividad comercial, coste interno del producto o servicio, etc.).

Una vez que estimamos los “costes” y los “beneficios” en un sentido global, podemos conocer en qué medida, en términos económicos, es rentable la inversión en formación.

Dudas Razonables (6)

Sección práctica de los viernes. Hoy un caso de ¿motivación o de desmotivación?

 (6)

Trabajas desde hace cuatro meses como becari@ en ARTURO&DERSEN, famosa consultora en administración de empresas (en su momento). Hasta ahora las cosas no te han ido muy bien. Cuando te concedieron la beca te hizo mucha ilusión, ya que el sueño de tu vida siempre había sido convertirse en consultor@, para lo cual estudiastes Ciencias Empresariales e hiciste un master en el extranjero. Sin embargo, lo que parecía una gran oportunidad no resultó serlo. Desde que llegaste a la empresa te has dedicado solamente a hacer fotocopias y a mecanografiar las cartas e informes que los consultores realizan para los clientes. Piensas que has invertido mucho tiempo en formación como para terminar trabajando de auxiliar administrativo. El trabajo lógicamente te parece poco interesante y aburrido y no has aprendido nada nuevo. Además nadie reconoce tu esfuerzo.
Eres una persona muy sociable, te encarta conocer gente y piensas que el trabajo es un buen lugar para hacer amigos. Pero, te sientes aislad@. Ocupas una pequeña mesa en el archivo que se encuentra en el sótano, donde nadie baja nunca y además tienes poca luz.
Sin embargo, esta mañana ha ocurrido algo increíble, el director general Joaquín Cruz, te ha llamado para hablar contigo. Estás totalmente anonadad@, pensabas que ni siquiera sabía que existías. Probablemente quiera decirte que tu beca ha terminado y que van a prescindir de ti. Sin embargo, la conversación ha sido muy distinta. Te ha dicho lo siguiente:
“Fulan@, ha llegado tu oportunidad en esta empresa. Últimamente tengo problemas para entenderme con mi equipo de consultores. No sé cómo dirigirlos, mi relación con ellos es muy cordial y, en general, existe buen ambiente de trabajo entre nosotros. Me respetan profundamente y siempre aceptan mis decisiones. Sé que les gustaría que yo les indicara como tienen que hacer sus tareas, pero el trabajo de consultoría requiere mucha intuición y cada cliente es distinto, por lo que no se pueden establecer procedimientos. Intento ser muy considerado con ellos, es mi estilo natural, y me preocupo por su bienestar. Sin embargo, el equipo no funciona últimamente. No sé cuál es el problema y he pensado que tu puedes ayudarme. Si quedo satisfecho te recompensaré con un puesto de consultor y habrán acabado tus días como becari@. Ya tengo un caso guardado para ti”.

Todavía no te lo puede creer, es la oportunidad que esperabas. Ser consultor@ es el sueño de tu vida. Está ssegura de que puede solucionar el problema, solo te hace falta consultar los apuntes que tienes de cuando eras estudiante. Sin embargo, no puedes evitar que la duda te asalte: ¿será verdad lo que te está prometiendo Joaquín Cruz?.

¿Qué pensarías tú?

La diferencia entre clima organizacional y cultura organizacional

Muchas personas tienden a confundir los términos clima organizacional y cultura organización y piensan que son lo mismo, pero, en realidad, no es así. Existen algunas diferencias entre ellos.

Cuando hablamos sobre clima organizacional, nos referimos a las percepciones de los empleados de su lugar de trabajo, la toma de decisiones, las relaciones interpersonales entre los empleados (jefes y compañeros), la comunicación informal, entre otros.

Todo lo anteriormente expuesto está vinculado con el ambiente laboral.

Es algo así como la atmósfera dentro de la compañía o como “lo que se respira en ella” y tiene que ver con el conjunto de sentimientos y emociones favorables y desfavorables con la cual los empleados valoran su trabajo.

Si una empresa tiene un clima organizacional favorable, esto repercute en una mayor calidad en la vida de su personal y, como consecuencia, se reflejará en sus productos y servicios. De allí que se diga que las percepciones sobre el clima organizacional son un elemento clave del comportamiento de los individuos en las organizaciones.

Mientras que cultura organizacional está relacionada con las normas escritas (y a veces hasta no escritas) de una empresa que deben ser seguidas por los colaboradores para el correcto funcionamiento de la organización y que puede incluir: Sus planes estratégicos (visión, misión, objetivos entre otros) y la gestión empresarial (procedimientos para capacitación, procedimiento para la toma de vacaciones, ausencias, etc.)

Antes las empresas le daban mucho énfasis a la cultura organizacional y descuidaban, un poco, el clima. Sin embargo, se observó que si se reforzaba el clima de forma tal que los trabajadores se sintieran a gusto en sus puestos, podían rendir mucho más y las organizaciones alcanzaban la prosperidad deseada. De allí que se le ha dado al clima organizacional el lugar de importancia que merece.

Sin embargo, muchas empresas no saben cómo pueden crear o desarrollar un clima organizacional favorable. Para ello, es necesario que la organización proporcione o facilite lo siguiente:

Factores físicos adecuados como un lugar de trabajo confortable, tranquilo, en el cual se encuentren todas las herramientas para desarrollar de una manera eficiente la labor del trabajador. Además, el puesto o lugar donde desarrollar sus funciones debe estar bien iluminado y reunir condiciones higiénicas óptimas.

Factores sicológicos los cuales deben incluir la forma cómo el superior se refiere a sus colaboradores, cómo los trata, los incentiva y los promueve. Además, debe dar la confianza necesaria, para que las personas puedan poner a prueba sus ideas y cometer errores sin temor.

Sistema de comunicación interna y externa apropiados para que todos los involucrados estén plenamente al tanto de las necesidades y metas de la organización y viceversa.

Procesos que garanticen la retribución de ideas potencialmente útiles que pueden ayudar a los colaboradores a realizar sus funciones de una forma más fácil y eficaz mejorando, a la vez, los rendimientos de la empresa mediante sistemas de méritos basados en premiar, ya sea con un aumento de salario o a través de promociones o capacitaciones, a aquellos empleados que puedan crear e implementar ideas innovadoras.

A veces no es fácil que un gerente general pueda determinar si su organización posee un buen clima organización. Para ello, debe:

Medir los elementos del clima mediante encuestas, entrevistas, focus groups, entre otros para conocer si existe algún déficit o problema.

Implementar un proceso que permita que los empleados puedan proveer información sobre el clima y contribuir en el diseño de acciones a seguir.

Si una empresa valora su clima organizacional y hace que ésta se fortalezca o mejore, puede lograr grandes beneficios, ya que los trabajadores expondrán ideas innovadoras, soluciones creativas a problemas que se presenten y ayudarán a sus colegas lo cual fomenta la unidad y un buen trabajo de equipo y el crecimiento y de desarrollo de la propia empresa.

Historia muy adecuada a estos tiempos

Esta historia que os voy a contar y que he visto varias veces por los mundos de internet, la he querido poner varias veces, pero en la época de crisis que nos ha tocado vivir en la actualidad, creo que ahora era el momento adecuado.

Os la dejo para que cada uno saque sus conclusiones y os prometo que da para muchas.

Espero que os guste:

“Iban dos muchachos de safari por la selva, cuando de repente, entre unos arbustos aparece un león. Ellos en un primer momento quedaron inmóviles. Pero de repente uno se quita la mochila y saca unos playeros más ligeros que las botas que llevaba y se las empieza a poner. El otro, soprendido ante la reacción del amigo y cn el miedo en el cuerpo le pregunta: “¿Para qué te cambias los playeros si corre más que tú y te va a coger igual”, a lo que el que se estaba poniendo las playeros le contesta: “Puede ser, pero lo que yo quiero es correr más que tú”.

No me digáis que no se pueden sacar conclusiones y moralejas.

Un saludo