La importancia de lo importante
Cuando uno ya va cogiendo unas edades en las que ya está más cerca del final que del principio, las canas, las entradas o los kilos (algo de esto debe de ser) te permiten ver las cosas con otra perspectiva que hace 20 años no las veías.
El otro día en los comentarios de una entrada, intercambiábamos opiniones mi amiga Begoña y yo sobre las ‘cosas importantes’ y le dije que de esa conversación saldría un artículo. Y es este.
Desde pequeño, igual que a todos en esta vida creo yo, siempre nos hicieron la misma pregunta: ¿Qué quieres ser de mayor? Bombero, policía, futbolista,… los que eramos niños. Maestra, enfermera, cirujana,… las que eran niñas.
Esas eran las repuestas más habituales, por lo menos en mi época.
Al crecer y ya empezar a pensar en el futuro la pregunta cambiaba: ¿a qué te quieres dedicar? y en función de eso, ¿cuánto vas a ganar o a dónde esperas llegar profesionalmente?
Y ahora, no se si con los pies en el suelo, los ‘palos’ que da la vida o vete tu a saber el motivo, las cosas ya no son como eran entonces y es cuando comienzas a ver la importancia de lo que realmente es importante.
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Somos lo que somos ¿y lo podemos cambiar?
Hoy solamente os dejo una historia y una reflexión que siempre me ha encantado y que ya he mencionado alguna vez en este blog si no me falla la memoria (que todo puede ser).

“En cierta ocasión, un persa rico y poderoso paseaba por el jardín con uno de sus criados, compungido este porque acababa de encontrarse con la Muerte, quien le había amenazado. Suplicaba a su amo para que le diera el caballo más veloz y así poder apresurarse y llegar a Teherán aquella misma tarde. El amo accedió y el sirviente se alejó al galope. Al regresar a su casa el amo también se encontró con la Muerte y le preguntó:
-¿Por qué has asustado y aterrorizado a mi criado?
-Yo no le he amanazo, sólo mostré mi sorpresa al verle aquí cuando en mis planes estaba encontrarle esta noche en Teherán - contestó la Muerte.”
Frankl, V. Opus citi “El hombre en busca de sentido”
Cuando las cosas han de suceder, van y suceden. El preocuparse en demasía por lo que me pueda ocurrir nos conduce a situaciones mentalmente insostenibles.
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Los trastornos son de las personas y no de las herramientas 2.0
¡¡Otra vez!! En el suplemento de negocios de este domingo del Expasión y Empleo incluido en la edición impresa de el períódico El Mundo vuelven a sacar a colación la importancia de las Redes Sociales y de herramientas como Twitter o Facebook dentro de la gestión del management de las organizaciones.
He de reconocer que últimamente parece el tema de moda. ¿No se qué hacían antes los departamentos de RRHH sin estas herramientas 2.0?
En el artículo lo único que me pareció interesante fue la frase de Andrés Pérez Ortega, que como siempre ha estado sembrado.
Prometo que es la última vez que hablo de este tema a modo de debate y por ello me lo voy a tomar en serio en esta entrada.
¿Conveniencia o no de las herramientas 2.0 en el mundo de las organizaciones hoy en día?
Este debate, como diría José Mota, ya resulta cansino.
Las herramientas 2.0 son lo que son y ya está. Son herramientas. Como tal, las personas son las que las emplean como consideren oportuno. Lo que ya me crispa en cierta medida es que en todos los lados ahora las vendan como la panacea y el futuro.
Digo yo que habrá quien piense así y quien no.
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Cuando uno se hace invisible, ¿qué se puede hacer?
Dicen las estadísticas que cada mes que pasas en el paro, o sea, fuera del mercado laboral activo, pierdes 4 meses de curriculum. O sea, que extrapolando esta regla, aquel que lleve un año en el paro quiere decir que ha perdido 4 años de su experiencia profesional.
No voy a ser yo quien discuta si esto es así exactamente, pero su parte de razón tiene, dado que el mundo laboral activo genera unos contactos sociales determinados que se pierden por completo cuando uno se queda desempleado.
Los humanos somos de frágil memoria y muchos de ‘aquellos’ que nos llamaban amigos cuando teníamos una vida laboral activa, ahora no se acuerdan de nosotros cuando ya no somos ‘útiles’ para el mundo laboral.
Pasa lo mismo que cuando eres joven y vas a estudiar fuer de tu localidad. Cada vez que vuelves a tu ciudad de origen menos son los ‘amigos’ con los que quedas, llegando un momento que puedes llegar a contarlos con los dedos de una mano.
Y es que es cierta la frase de que ‘la distancia hace el olvido’, y llevado al mundo laboral, la rueda del desempleo hace que cada vez te alejes más de la rueda laboral activa.
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