Quién soy
José Luis del Campo Villares
Nací en La Coruña (1972).
Licenciado en Administración y Dirección de Empresas por la Facultad de Ciencias Económica y Empresariales de La Coruña.
Especialista Universitario en Consultoría de Empresas por la UNED y Fundación Empresa.
Master en Productos Financieros para Empresas por IESE/Centro de Formación de Banesto.
Coaching Directivo y Ejecutivo por Eurogalicia Consultores/UDC.
A lo largo de los 15 años de trayectoria profesional he ocupado diferentes puestos tanto en la empresa privada como en mi actividad profesional freelance.
Muchos de ellos centrados en la “Dirección de Personas” en entornos empresariales diferentes. Sector financiero, sector multinacional o sector consultoria serían unos ejemplos. No obstante en todas estas organizaciones el nexo de unión ha sido el trabajo “con personas”, no con recursos numéricos.
Dirigir personas se ha convertido en mi prioridad. Intento convencer al staff directivo y a los departamentos de RRHH que los miembros de las organizaciones son personas, con expectativas, necesidades, inquietudes y que comprenderles y tratar de satisfacer las mismas es lo necesario para conseguir que se encuentren comprometidos con el proyecto empresarial que su organización defiende.
Saber escuchar, saber comunicar, saber motivar,…, son algunas de las “Habilidades Directivas” que cualquier líder debía de tener desarrolladas de un modo adecuado dentro de su perfil de competencias laborales.
He dirigido a lo largo de mi carrera profesional diferentes equipos, con mucha heterogéneidad entre los miembros que los conformaban y de muy variado número de integrantes, pero todos poseen rasgos comunes como debe de ser al tratarse de dirección de personas y de saber liderar. La forma de obtener lo mejor de cada miembro de la organización es rodearlo del clima organizacional adecuado, aquel donde el empleado se encuentre a gusto y en el cual éste será más proclive a desarrollar todo su talento.
La productividad de un equipo de trabajo depende directamente de la forma de liderazgo con la que sea dirigido. Y esto es igual en todos los sectores de actividad, no existe diferencia de ningún tipo.
Esto que parece tan fácil de hacer, he comprobado con los años que es muy difícil de poner en práctica.
El entorno cambiante, la competencia severa del mercado actual, la propia cultura organizacional de las empresas, son elementos que condicionan en alto grado la forma de dirigir personas.
A parte de mi experiencia en dirección de equipos de trabajo, llevo más de 5 años realizando como actividad profesional la de formar a líderes, a aquellos que son los que dirijen a personas. Un líder no tiene porque ser un alto directivo solamente, puede ser un mando intermedio, el nexo de unión de todos estos perfiles laborales y que hace que se deban de comportar de un modo similar es el hecho de que tienen que dirgjir a seres humanos. Por lo tanto, el trato a dar a los mismos debe ser el adecuado para que ese equipo consiga los objetivos que tiene marcados, que deberán de ir en consonancia con los objetivos generales y estrategia empresarial que posee la organización.
En la actualidad mi experiencia se podría dividir en:
Más de 8 años en formación en dirección de equipos, tanto en empresa privada como en mi actividad profesional.
Más de 8 años dirijiendo propiamente dicho a personas dentro de equipos de trabajo (en distintos perfiles laborales, adminsitrativos, comerciales,…, directivos, mandos intermedios, mano de obra sin cargo de responsabilidad).
Los últimos 5 años de mi trayectoria profesional especializados como Freelance en desarrollar competencias y habilidades directivas a personas que dirijen a personas, mediante sesiones formativas, cursillos, seminarios o ponencias.
También, y de un modo habitual, he recurrido a sesiones de Coaching Directivo y Ejecutivo, como medio de generar o cambiar patrones de conduta en los encargados de dirigir personas.
Mi principal cometido es enseñar a Liderar personas, que según está el mercado laboral actual, es algo que debe de ser muy tenido en cuenta, porque “el talento” y sobre todo saberlo retener, debe de ser una de las prioridades de las organizaciones hoy en día, como factor clave del éxito futuro que éstas persiguen.






