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¿QUÉ OTRO TIPO DE CANDIDATO INADECUADO PODRÍAMOS AÑADIR A ESTA LISTA?

Cada vez es más complicado cViaje Costa Rica 2013onseguir una entrevista de trabajo debido a la brutal competencia que existe en la actualidad ante la escasez de ofertas. Sin embargo, todos los días se formalizan contratos en España. Sólo necesitáis un puesto de trabajo para vosotros.

Muchos candidatos siguen sin valorar el tener una entrevista y cometen errores evitables. ¿Cómo? Tan sencillo como ponerse en el lugar del entrevistador y pensar qué actitudes y comportamientos son inadecuados.

EL CANDIDATO PASOTA

Es aquel que va a una entrevista, mostrando menos interés que las personas que no se han inscrito a esa oferta. ¿QUÉ HACER? Uno debe mostrar su interés, competencias y valía en el tiempo que dura la entrevista. Es durante ese tiempo que se os valora, así que hay que aprovechar y “venderse” lo mejor que uno pueda.

EL CANDIDATO PENA PENITA PENA

Siempre nos encontramos uno que viene quejándose de lo mal que le va en la vida. Por supuesto, todos podemos tener un mal día. ¿QUÉ HACER? Olvidarnos de exteriorizar esos problemas en el breve espacio de tiempo que dura la entrevista. Hay que tener en cuenta que la apatía y el pesimismo no ayudan porque ese tipo de comportamientos se transmiten con el lenguaje no corporal. Y ahora os pregunto yo ¿vosotros contrataríais a una persona con es actitud independientemente del perfil que tenga?

EL CANDIDATO COMO PEDRO POR SU CASA

Aquellos que entran al lugar de la entrevista y más que sentarse se tiran en la silla como si estuviesen en su propia casa. A veces el entrevistador debe de inclinar la cabeza para verles porque están totalmente tumbados o puestos en posiciones de retorcimiento que si se lo pidieses adrede como prueba en el proceso de selección no lo harían. Incluso se permiten el lujo de juguetear y cambiar de lugar objetos que se encuentran en la mesa del entrevistador. ¿QUÉ HACER? Ante todo, se debe estar en una postura adecuada y relajada teniendo en cuenta que estas en una entrevista y debes transmitir una buena imagen. De la misma forma debéis evitar poneros a juguetear con los utensilios existentes en la mesa de la entrevista porque eso desvía la atención y da una imagen de que hacéis lo que os da la gana y eso no es positivo. Mucho menos poneros a chupetear, lametear y morder el bolígrafo vuestro o del entrevistador aunque tengáis la tentación porque antes de hacerlo debéis preguntaros ¿os han dado tanta confianza o os han pedido que hagáis eso?

EL CANDIDATO VAGABUNDO

Suelen aparecer de vez en cuando, personas cuyo aseo personal deja mucho que desear. Incluso, aquellos que deciden limpiar ciertas partes de su cuerpo durante la entrevista. ¿QUÉ HACER? Dejarlo para la intimidad, por su puesto, antes de la entrevista para acudir con una imagen respetable. Nada de ponerse a buscar tesoros en narices u oídos. Igualmente las manos quietas y nada de tenerlas en la boca para morderos las uñas o quitaros los pelarzos aunque eso lo hagáis para relajaros porque por si lo habíais olvidado estáis en una entrevista. 

Las manos y brazos relajados porque de momento no sois un concertista famoso que dirija a su banda de música clásica y estáis en esa entrevista para otro tipo de puesto. Eso distrae y da la sensación de posiciones forzadas.

EL CANDIDATOR BROKER

Ir sin compromisos a corto plazo ese mismo día porque a veces os pueden hacer varias pruebas y desarrollarse en varias horas. Normalmente suelen avisar de la duración aproximada pero no siempre. Algunos candidatos cuando ven las pruebas les entran las prisas porque han quedado, se acuerdan que tienen cita en el medico o cualquier otra excusa. ¿QUÉ HACER? No podéis iros sin acabar las pruebas así que despejad vuestra agenda el día que tengáis entrevista siempre y cuando sea posible.

EL CANDIDATO GRACIOSILLO

¿Desde cuando el entrevistador es tu colega, con el que bromeas de todo lo que se te ocurre? ¿QUÉ HACER? Cuidado con las bromas y los chistes porque el sentido del humor es mejor reservarlo para situaciones más propicias y cuando ya exista una cierta confianza para evitar conclusiones equivocadas.

EL CANDIDATO… ¿DÓNDE ESTOY?

Nos encontramos a veces con especímenes que no saben ni a qué han ido a la entrevista. Parece como si se hubiesen puesto en una cola para ver que daban u ofrecían. ¿QUÉ HACER? Debéis informaros sobre la empresa a la que vais para tener una idea ya que pueden preguntarlo.

EL CANDIDATO ORADOR

La entrevista, según quienes, parece que es la oportunidad para recitar la vida, sea o no sea de interés para el entrevistador. ¿QUÉ HACER? Evitad los monólogos porque debéis dejar hablar al entrevistador. Eso supone que tenéis que escuchar a la otra parte porque sino lo hacéis en la entrevista mucho menos lo haréis después. Antes de contestar, uno debe pensar cuál es la mejor forma de responder porque las cosas se pueden decir de muchas formas y por ello producen consecuencias diversas.

EL CANDIDATO MANOS EN LOS BOLSILLOS

Es muy normal ver como la gente acude a una entrevista con las manos en los bolsillos. ¿QUÉ HACER? Siempre recomiendo que llevéis un currículum actualizado, incluso, varios por si acaso hay más de un entrevistador. Debéis llevarlo en una carpeta o portafolios para que esté intacto y perfecto para leer. Así que prohibido llevarlo doblado en múltiples pliegues en plan mapa del tesoro antiguo hallado tras años de estar perdido. Igualmente da mala imagen llevarlo enrollado en plan catalejo.

EL CANDIDATO KOLEGA

¿Qué os parecería que apareciera un candidato diciéndoos “Hola kolega, qué tal con tu piva? No es vuestro colega. ¿QUÉ HACER? Debéis tratar al entrevistador de usted, independientemente de que se mayor o joven,  a no ser que él os pida que le tuteéis. Porque debéis saber guardar las distancias y adaptaros a las diversas situaciones.  Cuidado con el lenguaje que usáis, así que nada de tacos o palabras mal sonantes, es decir, es le momento de demostrar vuestra verborrea con las mejores expresiones, que dejen clara vuestra valía y la exquisita forma de haceros entender.

EL CANDIDATO MODELO DE LOS AÑOS 80

¿Pero qué lleva puesto el de fuera? Diría vuestra recepcionista a la hora de anunciaros la llegada del candidato. ¿QUÉ HACER? Ante todo, debéis llevar una apariencia discreta, que no llame la atención en ningún sentido porque debéis destacar por lo que sois y no por lo que lleváis para evitar malentendidos. Nada de accesorios que os tapen los ojos. Todos los instrumentos que puedan sonar apagados aunque seáis de los que pensáis que “A esas horas no os llama nadie” porque siempre hay una primera vez para todo.

 

Autor: Juan Martinez de Salinas

“YO YA HE REALIZADO TODOS LOS CURSOS QUE DEBÍA HACER”

En los momentos actuales los conocimientos cada vez son más importantes y marcan la diferencia. Hace décadas, los conocimientos eran permanentes, es dFotos 2012 100ecir, no era necesario un reciclaje continuo porque eran más estables y no se quedaban obsoletos con una rapidez pasmosa. Actualmente, sí que ocurre. Ahora mismo, cuando has conseguido aprender a manejar determinada aplicación, herramienta o normativa, la cambian o sacan otra diferente que nos debe hacer estar alerta. Lo más cómodo es mirar hacia otro lado y seguir en nuestra posición fácil de pasar de todo lo nuevo de nuestro sector porque con lo que ya sabemos nos vale. Sin embargo, debemos preguntarnos ¿Por cuánto tiempo nos puede valer seguir con los conocimientos de siempre? Debemos ser previsores porque quizás, cuando nos queramos dar cuenta, sea demasiado tarde y nos sustituyan por que necesitan personas actualizadas o con actitud y ganas de querer estarlo.

Por supuesto, que da pereza seguir aprendiendo cosas o estar en proceso de continuo reciclaje. Aun es habitual escuchar en los entornos empresariales frases demoledoras del tipo: “Yo ya he realizado todos los cursos que debía hacer” “Si los cursos son fuera de mi horario laboral no hago ninguno” “A mis años ya no estoy para aprender nada nuevo” “Ese curso no me aportará nada nuevo” “Esos nuevos conocimientos, aplicación o herramienta no me van a dar trabajo”; son frases de actitud y motivación de piedra, bajo cero o estática.

No debemos pensar solamente en el momento presente sino también en el futuro cercano que puede ser mañana mismo. Hoy podemos tener una situación cómoda en lo profesional y a los cuatro días, dejarla de tener. Por eso, el prevenir nos permite anticiparnos y estar mejor preparados ante lo que pueda surgir.

El saber no ocupa lugar y todo lo que aprendamos sirve para algo, hasta para sentirnos mejor. Debemos seguir aprendiendo cosas nuevas y para consolidar esos nuevos conocimientos o herramientas practicar. De nada sirve aprender cosas que no practicamos para asimilarlas, habituarnos, aplicarlas e implementarlas en nuestro entorno laboral o profesional.

Nunca es tarde para aprender nuevas cosas. Lo más importante es la actitud y las ganas de querer hacerlo. Por supuesto, lo más fácil es decir que no porque siempre encontraremos dificultades. El hacer algo nuevo o distinto que no hemos realizado nunca supone un aprendizaje y una dificultad. Aprender cosas nuevas, cambiar nuestros hábitos, adquirir nuevas competencias conlleva un proceso progresivo. Es decir, deben pasarse diversas etapas de aprendizaje que llevan su ritmo lógico. El gran problema es que cuando nos ponemos a aprender algo nuevo nos entran las prisas y queremos ser expertos nada más comenzar y eso es imposible. Tendemos a compararnos con personas que no están a nuestro nivel en estos momentos porque ellos nos llevan meses o años de ventaja práctica. Tendríamos que compararnos con ellos cuando empezaron.

El problema es que todos olvidamos que algún día fuimos novatos en lo que ahora dominamos o conocemos en profundidad. Este es un gran error y debemos saber animar a las personas que comienzan algo a que sigan todos los días en ese proceso continuo y lento. Irán viendo las mejoras día a día y a la vuelta de unos meses verán la tremenda evolución. Se pasará de ser un novato, a dar los primeros pasos de forma autosuficiente, a ser usuarios independientes de nivel básico, a defendernos con soltura, a ser usuarios aventajados e independientes y hasta pasar a dominarlo. Pero esto solo se conseguirá con la práctica; cuantas más horas de práctica hagamos, mayor será el conocimiento. El practicar algo nos ayuda a pulir, mejorar, seguir aprendiendo y adquirir las horas de aprendizaje necesarias para volar y ser buenos en eso que queremos aprender. Eso sí, cada uno puede decidir bajarse en el nivel que considere suficiente en cada nueva materia que aprenda. No todos necesitamos ser expertos en todas las materias o áreas. A veces, es suficiente con tener conocimientos básicos para defendernos. Todo dependerá de para qué necesitemos esos conocimientos o herramientas.

Lo que no tiene ninguna lógica ni coherencia es que, por ejemplo, nosotros recomendemos aprender algo a otro para nuestra profesión o sector que nosotros mismos ni usamos o conocemos.

Las personas, con el paso del tiempo, no es que no podamos aprender cosas sino que nos volvemos cada día más perezosos. Y no olvidemos que cuanto menos hacemos menos ganas tenemos de hacer o aprender algo nuevo.

Tenemos que hacerlo poco a poco y no cuesta tanto dedicar un tiempo a la semana o al mes a investigar las nuevas tendencias, herramientas, normativa que afecta a nuestro sector o sectores cercanos. Hoy en día, existe mucha información y es fácil acceder a ella. Otra cosa es que queramos poner excusas para no hacerlo.

Por ir finalizando procedo a lanzaros unas cuantas preguntas: ¿Hace cuanto tiempo que no haces un curso? ¿Estás al día de las novedades de tu sector o profesión? ¿Qué has aprendido nuevo en lo profesional en este último año? ¿Qué retos a nivel de conocimientos os habéis puesto para este nuevo año que ya hemos comenzado? ¿Por qué motivo no seguís aprendiendo nuevas cosas?

Por supuesto, cada uno de vosotros sois libres de hacer lo que queráis con vuestras vidas, sin embargo, no será lógico quejarse si vuestra opción ha sido darle la espalda al avance de los tiempos.

Autor: Juan Martinez de Salinas

¿QUÉ METODOLOGÍA EXISTE EN VUESTRAS ORGANIZACIONES PARA DETECTAR A LOS FUTUROS LÍDERES?

Las empresas, desde hace tieFotos 2012 1601mpo, deberían tener sistemas adecuados en su interior para detectar a los líderes innatos que tienen en sus filas. Eso sí, se deben saber identificar las señales adecuadas. No aquellas personas que siempre dan la razón o apoyan al equipo directivo son las personas más adecuadas porque quizás se deben mirar los motivos que les llevan a tener esa actitud tan “altruista”.

Las empresas deben fijarse en las personas que son un ejemplo a seguir, es decir, que no dicen qué hacen sino que son los primeros que hacen lo que deben hacer, es decir, lo correcto. Aquellas personas que hacen más de lo que se les encomienda, que aportan ideas y propuestas innovadoras que pueden ir en beneficio de la compañía global. Las personas que se arriesgan a pesar de ser conscientes de los peligros y enemigos internos que esa actitud les puede conllevar. A veces las personas más atípicas pueden ser los líderes del futuro de una compañía. Debéis fijaros en personas que asuman sus errores sin dudarlo, que sepan agradecer lo que los demás hacen por ellos y que no tienen inconveniente en pedir disculpas cuando sea preciso. Este tipo de personas son las que piensan en grupo, están acostumbradas a trabajar en equipo y ven al grupo como algo que aporta y beneficia, a pesar del esfuerzo que a todos supone trabajar con los demás. Estas personas son aquellas que saben que el apoyarse, ayudarse y relacionarse con los demás compañeros es vital aun con los roces que siempre surgen. La clave es saber comunicarse, hablando todo y dejando los temas de trabajo en él al salir del mismo.

En las compañías existen carencia de líderes y personas francas e involucradas con la actividad empresarial. Se debe buscar naturalidad, esencia, coraje, fuerza, ilusión, franqueza y humildad en las personas que gestionen los equipos en las organizaciones.

Normalmente lo que nos encontramos en las empresas son jefes que dicen lo que se debe hacer, sin embargo, ellos no dan ejemplo de ese discurso corporativo que no se creen porque no lo cumplen. Son personas que criticaban a sus antecesores y ellos lo hacen igual o peor. De boca, todos somos muy buenos, sin embargo, luego se debe demostrar en el día a día. Los jefes, por regla general, tienden a rodearse de personas leales que son afines a su forma de liderar, es decir, buscan personas que sean “de su cuerda”. A veces, no se fijan en sus competencias, valía y capacidades sino en sus relaciones dentro de la compañía. Los jefes habituales asumen los avances en su área de responsabilidad porque les generan medallas. Eso sí, los errores o meteduras de pata las endosan a otras personas por debajo de ellos, cuando la máxima responsabilidad la tiene él como gestor de ese equipo de personas. Los logros de los equipos de trabajo deben ser de todos al igual que los fracasos.

Por supuesto, asumo que no es fácil gestionar equipos de trabajo, sin embargo, tampoco es tan complicado. Debemos buscar personas en las empresas que quieran y deseen gestionar equipos porque les gusta, asumiendo todo lo que conlleva. Algunas personas solo ven como motivación para ocupar puestos de responsabilidad el cobrar más, sin asumir las responsabilidades, esfuerzos extras y quebraderos de cabeza que eso les puede conllevar. Un buen jefe debe estar dispuesto a luchar por sus personas por encima de determinadas órdenes gerenciales que no comparta. Al menos deben intentar defender a sus personas.

Los jefes tienden a ver a sus equipos de trabajo como meros números y no como personas de carne y hueso. No todas las personas son iguales y eso debe quedar reflejado dentro de las organizaciones a la hora de las recompensas y reconocimientos. No puede ser que reciba lo mismo el que hace que el que no hace y esto ocurre en muchas empresas. Este tipo de comportamientos injustos y poco profesionales va en perjuicio de las organizaciones que perderán a las personas involucradas de forma real o figurada. Si no se van de la empresa esas personas involucradas al final pasarán al bando del mínimo esfuerzo porque ven que haciendo eso reciben lo mismo. Vamos, que se desmotivarán.

Se debería destinar formación para preparar a las personas para ser líderes en competencias humanas, profesionales y actitudinales. Uno de los grandes problemas es que en muchas empresas cuando se asciende a una persona a jefe no se hace de forma progresiva, sino que es de un día para otro. Además, se le suele vender el pack formativo de “búscate la vida” y “aprende a base de golpes” como nos ha tocado a todos. En las empresas debería existir un protocolo de actuación para gestionar los ascensos y que todas las personas que pasan por esa nueva situación, reciban la misma asistencia, formación y ejemplo para generar homogeneidad de comportamientos corporativos a sus equipos de trabajo.

No obstante, no hay que olvidar que cada persona es de una forma diferente, sin embargo, la forma de tratar a sus personas, de aplicar la normativa y todos los procesos y normas corporativas deben ser iguales.

¿Qué metodología existe en vuestras organizaciones para detectar a los futuros líderes? ¿Existe período formativo y de preparación de las personas que ascienden? Las personas que ejercen puestos de responsabilidad en vuestras compañías ¿son un ejemplo a seguir? ¿Qué ideas se os ocurren para elegir a las personas más adecuadas para ocupar los puestos de líderes de las empresas?

Autor: Juan Martinez de Salinas

¿CUÁL ES VUESTRO ELEVATOR PITCH?

Hace unas semanas leí en el árFotos 2012 1111ea de empleo del diario digital Expansión, un artículo titulado “Consiga un empleo en tres minutos”  cuya lectura recomiendo.

Este articulo habla sobre el discurso en el ascensor que, en un principio, es para que los emprendedores que tienen una idea, sepan vender la misma a sus futuros inversores o clientes para que, finalmente, la compren. Es lo que se conoce como el “Elevator pitch” que para mi “es un resumen de vuestra idea, capacidades o valía, cuyo objetivo inmediato es interesar al interlocutor para conseguir una próxima entrevista o reunión”

En este artículo voy a intentar dejaros mis reflexiones e impresiones sobre este tema. Yo opino en la misma línea del artículo, es decir, que el elevador pitch es trasladable a las personas que buscan trabajo. Debemos ser capaces de vender lo que sabemos hacer, nuestras competencias y nuestra forma de ser de una forma que genere interés, breve y de forma dinámica para que quieran seguir conociéndoos.

Las personas que se encuentran en la actualidad en busca de trabajo deben tener claro que:

  • La forma de relacionarse y de buscar trabajo ha cambiado.
  • Sin adaptación y flexibilidad estamos fuera del mercado laboral.
  • Debemos vernos a nosotros mismos como un proyecto y debemos mostrarlo a los demás.
  • Interactuar con los demás es cada vez más necesario para tener opciones.

Todo esto está muy relacionado con la marca personal de la que ya he hablado en otras ocasiones y que la definición que más me gusta es “lo que te diferencia a ti del resto y aquello por lo que otros te conocen”.

Para que podáis definir vuestra marca personal tendréis que plantearos y responderos a las siguientes preguntas: ¿Cuáles son vuestros puntos fuertes? ¿Cuáles son los valores que defendéis? ¿Qué cualidades y factores os hacen ser diferentes de los demás? ¿Qué objetivos tenéis en vuestra vida y carrera profesional? ¿Cuál es vuestra personalidad? Todas estas preguntas no tienen una única respuesta correcta, es decir, debéis buscar vuestra respuesta reflexionando sin prisas, con tiempo y ganas.

Lógicamente debéis trabajar vuestro elevator pitch en función de vuestras necesidades, del tipo de trabajo que busquéis y después debéis ser capaces de hacerlo diferente en función del público al que os dirijáis.

Esto requiere un gran auto conocimiento de vosotros mismos donde sepáis los bueno y lo que tengáis que mejorar. Tenéis que saberos vender y basarse en realidades y no en apariencias. Es cuestión de probar sin pensarlo. Primero os recomiendo que lo escribáis en un papel en un par de minutos, que luego lo leáis y lo reflexionéis; después, compartirlo con personas de vuestro entorno para ver si lo entienden y lo comparten, esto os ayudará a daros cuenta de aspectos en los que quizás no habéis caído y puede ser interesante reflejarlos. También tenéis que ir puliendo eso que habéis escrito para saberlo contar de forma enérgica y positiva.

Estas son las 3 claves de un buen elevator pitch:

1. Claridad. Utiliza tu propio vocabulario y no incluyas palabras que no usas normalmente para impresionar. Conseguirás más siendo tu mismo porque interpretar papeles puede oscurecer vuestras opciones y despistar al seleccionador.

2. Coherencia. No se trata de recitar tu currículum o tu proyecto, es más bien una breve presentación, una descripción de lo que haces y una explicación  sobre lo que buscas.

3. Honestidad. Tus palabras deben reflejar certeza, así que lo mejor es decir la verdad sin adornarla. Debes tener claro que lo vendes o dices de ti luego te tocará defenderlo y hasta demostrarlo. Es preferible ser sincero y reconocer que determinados conocimientos debes pulirlos o mejorarlos que decir que los dominas cuando no es del todo cierto.

Como recomendaciones adicionales para elaborarlo:

Sé breve. No debe superar el minuto, practica, recorta y sé conciso. Como máximo si tienes muchas cosas que contar de ti, 3 minutos siempre y cuando estén justificados y aportes cosas de valor y no paja o florituras. Muchas personas pierden tiempo en su discurso diciendo que están desempleados y que buscan un trabajo de lo que sea; eso es, no es ir al grano. Debéis decir de qué buscáis trabajo, en qué tenéis experiencia, lo que estáis haciendo ahora, los conocimientos que os hacen sobresalir, etc.

Ilustra y dibuja en la mente de tu interlocutor. Busca en tu vocabulario palabras que sean visuales y que ayuden a generar imágenes, así seguro que tu interlocutor terminará “viéndolo” y comprendiendo lo que explicas. Siempre ayuda que puedas dejar tiempo para ratificar si les ha quedado claro lo que sabes hacer y quién eres a nivel profesional con alguna pregunta resumen para que te digan en 3 palabras que les ha quedado claro de tu elevator pitch.

Cuenta tu experiencia profesional y tus competencias como una historia en plan película. Si se te dan bien las metáforas, úsalas, ya que se van directo al hemisferio derecho de quién os escucha, estimulando su imaginación para hacerse un fiel reflejo de lo que cuentas. Las personas siempre nos acordamos mejor de las historias con ejemplos y anécdotas.

Debes variar la forma de contar tu historia. No es bueno aprenderla totalmente de memoria letra por letra, ya que no siempre tendrás que decir lo mismo a la misma persona: trata de exponer la misma idea, pero no con las mismas palabras. Debéis ser capaces de contar vuestro perfil profesional de diferentes formas y desde diferentes perspectivas. No siempre deberéis destacar las mismas cosas, dependerá del tipo de puesto o de funciones que sean más relevantes reflejar. Eso sí, no debéis dar nada por hecho y si algo queréis que les quede claro debéis decirlo y reforzarlo.

Debes fijar en tu mente el objetivo que persigues con ese elevator pitch. Expón exactamente lo qué quieres conseguir, eso alejará las dudas y fijará la idea en la mente de tus interlocutores. Debes conseguir generar el interés de las otras personas.

Tienes que poner pasión en lo que cuentas de ti. Es decir, debes creértelo y que se vean reflejadas tus ganas en conseguir tu oportunidad. Debes transmitir energía y ganas de comerte el mundo en lo que dices que sabes hacer y quieres seguir haciendo.

Debes estar tranquilo y pausado. No es cuestión de soltarlo tu discurso rápidamente, sino que tienes que adaptarte al ritmo de tus interlocutores. No consigues nada si hablas muy rápido porque quizás lo que estas consiguiendo es perderlos.

La forma de conseguir el elevator pitch adecuado es practicar, practicar y seguir practicando para asegurarte que queda claro a los demás. Eso requiere seguir mejorándolo de forma continua y visualizándote en más de una ocasión.

Debéis superar el miedo escénico a  hablar sobre vosotros a los demás. Esto se hace poniéndote a hablar ante los demás y aprovechando cualquier oportunidad que tengáis. Os ayudará a coger tablas y reforzar vuestra seguridad en vosotros mismos.

Esta es una herramienta más disponible que debéis de analizarla para ver si os puede ayudar en vuestra búsqueda de trabajo. No perdéis nada por probarlo y ver sus posibles resultados. Lo que os debe quedar claro es que requiere un trabajo y una inversión de tiempo por vuestra parte, aunque esto lo va requerir cualquier actividad en vuestra búsqueda de trabajo.

¿Cuál es vuestro elevator pitch?

Autor: Juan Martinez de Salinas