Tag Archive for adaptación

¿CUÁL ES VUESTRO ELEVATOR PITCH?

Hace unas semanas leí en el árFotos 2012 1111ea de empleo del diario digital Expansión, un artículo titulado “Consiga un empleo en tres minutos”  cuya lectura recomiendo.

Este articulo habla sobre el discurso en el ascensor que, en un principio, es para que los emprendedores que tienen una idea, sepan vender la misma a sus futuros inversores o clientes para que, finalmente, la compren. Es lo que se conoce como el “Elevator pitch” que para mi “es un resumen de vuestra idea, capacidades o valía, cuyo objetivo inmediato es interesar al interlocutor para conseguir una próxima entrevista o reunión”

En este artículo voy a intentar dejaros mis reflexiones e impresiones sobre este tema. Yo opino en la misma línea del artículo, es decir, que el elevador pitch es trasladable a las personas que buscan trabajo. Debemos ser capaces de vender lo que sabemos hacer, nuestras competencias y nuestra forma de ser de una forma que genere interés, breve y de forma dinámica para que quieran seguir conociéndoos.

Las personas que se encuentran en la actualidad en busca de trabajo deben tener claro que:

  • La forma de relacionarse y de buscar trabajo ha cambiado.
  • Sin adaptación y flexibilidad estamos fuera del mercado laboral.
  • Debemos vernos a nosotros mismos como un proyecto y debemos mostrarlo a los demás.
  • Interactuar con los demás es cada vez más necesario para tener opciones.

Todo esto está muy relacionado con la marca personal de la que ya he hablado en otras ocasiones y que la definición que más me gusta es “lo que te diferencia a ti del resto y aquello por lo que otros te conocen”.

Para que podáis definir vuestra marca personal tendréis que plantearos y responderos a las siguientes preguntas: ¿Cuáles son vuestros puntos fuertes? ¿Cuáles son los valores que defendéis? ¿Qué cualidades y factores os hacen ser diferentes de los demás? ¿Qué objetivos tenéis en vuestra vida y carrera profesional? ¿Cuál es vuestra personalidad? Todas estas preguntas no tienen una única respuesta correcta, es decir, debéis buscar vuestra respuesta reflexionando sin prisas, con tiempo y ganas.

Lógicamente debéis trabajar vuestro elevator pitch en función de vuestras necesidades, del tipo de trabajo que busquéis y después debéis ser capaces de hacerlo diferente en función del público al que os dirijáis.

Esto requiere un gran auto conocimiento de vosotros mismos donde sepáis los bueno y lo que tengáis que mejorar. Tenéis que saberos vender y basarse en realidades y no en apariencias. Es cuestión de probar sin pensarlo. Primero os recomiendo que lo escribáis en un papel en un par de minutos, que luego lo leáis y lo reflexionéis; después, compartirlo con personas de vuestro entorno para ver si lo entienden y lo comparten, esto os ayudará a daros cuenta de aspectos en los que quizás no habéis caído y puede ser interesante reflejarlos. También tenéis que ir puliendo eso que habéis escrito para saberlo contar de forma enérgica y positiva.

Estas son las 3 claves de un buen elevator pitch:

1. Claridad. Utiliza tu propio vocabulario y no incluyas palabras que no usas normalmente para impresionar. Conseguirás más siendo tu mismo porque interpretar papeles puede oscurecer vuestras opciones y despistar al seleccionador.

2. Coherencia. No se trata de recitar tu currículum o tu proyecto, es más bien una breve presentación, una descripción de lo que haces y una explicación  sobre lo que buscas.

3. Honestidad. Tus palabras deben reflejar certeza, así que lo mejor es decir la verdad sin adornarla. Debes tener claro que lo vendes o dices de ti luego te tocará defenderlo y hasta demostrarlo. Es preferible ser sincero y reconocer que determinados conocimientos debes pulirlos o mejorarlos que decir que los dominas cuando no es del todo cierto.

Como recomendaciones adicionales para elaborarlo:

Sé breve. No debe superar el minuto, practica, recorta y sé conciso. Como máximo si tienes muchas cosas que contar de ti, 3 minutos siempre y cuando estén justificados y aportes cosas de valor y no paja o florituras. Muchas personas pierden tiempo en su discurso diciendo que están desempleados y que buscan un trabajo de lo que sea; eso es, no es ir al grano. Debéis decir de qué buscáis trabajo, en qué tenéis experiencia, lo que estáis haciendo ahora, los conocimientos que os hacen sobresalir, etc.

Ilustra y dibuja en la mente de tu interlocutor. Busca en tu vocabulario palabras que sean visuales y que ayuden a generar imágenes, así seguro que tu interlocutor terminará “viéndolo” y comprendiendo lo que explicas. Siempre ayuda que puedas dejar tiempo para ratificar si les ha quedado claro lo que sabes hacer y quién eres a nivel profesional con alguna pregunta resumen para que te digan en 3 palabras que les ha quedado claro de tu elevator pitch.

Cuenta tu experiencia profesional y tus competencias como una historia en plan película. Si se te dan bien las metáforas, úsalas, ya que se van directo al hemisferio derecho de quién os escucha, estimulando su imaginación para hacerse un fiel reflejo de lo que cuentas. Las personas siempre nos acordamos mejor de las historias con ejemplos y anécdotas.

Debes variar la forma de contar tu historia. No es bueno aprenderla totalmente de memoria letra por letra, ya que no siempre tendrás que decir lo mismo a la misma persona: trata de exponer la misma idea, pero no con las mismas palabras. Debéis ser capaces de contar vuestro perfil profesional de diferentes formas y desde diferentes perspectivas. No siempre deberéis destacar las mismas cosas, dependerá del tipo de puesto o de funciones que sean más relevantes reflejar. Eso sí, no debéis dar nada por hecho y si algo queréis que les quede claro debéis decirlo y reforzarlo.

Debes fijar en tu mente el objetivo que persigues con ese elevator pitch. Expón exactamente lo qué quieres conseguir, eso alejará las dudas y fijará la idea en la mente de tus interlocutores. Debes conseguir generar el interés de las otras personas.

Tienes que poner pasión en lo que cuentas de ti. Es decir, debes creértelo y que se vean reflejadas tus ganas en conseguir tu oportunidad. Debes transmitir energía y ganas de comerte el mundo en lo que dices que sabes hacer y quieres seguir haciendo.

Debes estar tranquilo y pausado. No es cuestión de soltarlo tu discurso rápidamente, sino que tienes que adaptarte al ritmo de tus interlocutores. No consigues nada si hablas muy rápido porque quizás lo que estas consiguiendo es perderlos.

La forma de conseguir el elevator pitch adecuado es practicar, practicar y seguir practicando para asegurarte que queda claro a los demás. Eso requiere seguir mejorándolo de forma continua y visualizándote en más de una ocasión.

Debéis superar el miedo escénico a  hablar sobre vosotros a los demás. Esto se hace poniéndote a hablar ante los demás y aprovechando cualquier oportunidad que tengáis. Os ayudará a coger tablas y reforzar vuestra seguridad en vosotros mismos.

Esta es una herramienta más disponible que debéis de analizarla para ver si os puede ayudar en vuestra búsqueda de trabajo. No perdéis nada por probarlo y ver sus posibles resultados. Lo que os debe quedar claro es que requiere un trabajo y una inversión de tiempo por vuestra parte, aunque esto lo va requerir cualquier actividad en vuestra búsqueda de trabajo.

¿Cuál es vuestro elevator pitch?

Autor: Juan Martinez de Salinas

Libro Expertología de Andrés Pérez Ortega

Hace ya unas semanas que tuve en mis manos el nuevo libro de Andrés Pérez Ortega titulado “Expertología”  de la editorial Alienta, a la cual quiero agradecer públicamente el haberme mandado el libro para poderlo leer.

Sinceramente las expectativas que tenía puestas en el libro han sido superadas con creces. Es un libro que engancha desde el principio y que lo he devorado en unos cuantos ratos que he ido sacando en cuanto podía. Por supuesto, recomiendo su lectura.

Lo que queda claro leyendo el libro de Andrés es que, para llegar lejos en cualquier disciplina, debemos trabajar duro hasta conseguir que lleguen los resultados esperados. Las personas que pretenden triunfar sin esfuerzo tal vez lo consigan, sin embargo, caerán rápidamente por su propio peso.

El reconocimiento, el prestigio y la valía profesional llevan un proceso lógico y no existe un solo camino para lograrlo; cada persona somos un mundo. Por ello, lo primero que debéis hacer es encontrar vuestro camino y andarlo paso a paso y cuando os queráis dar cuenta, habréis llegado al sitio deseado o algo que se le parezca bastante. Si realmente sabéis hacer algo debéis demostrarlo, poniéndoos cuanto antes manos a la obra desde la acción.

Este libro os hará replantearos muchas ideas preconcebidas que podáis tener sobre el éxito; igualmente, tendréis que “currar” para conoceros más en profundidad porque no olvidemos que, la primera piedra, es el autoconocimiento y, a partir de ahí, debemos seguir construyendo nuestra marca. La marca es un cúmulo de acciones humanas que demuestran de forma categórica lo que os hace diferentes, desde la muestra del ser que tenéis dentro.

Lo que queda claro es que se debe huir de los expertos y gurús que solo saben decir que lo son y, a la hora de mostrarlo, siempre encuentran excusas para no hacerlo. La clave está en “menos decir y más hacer”. Hoy en día, muchas personas están acostumbradas a quejarse constantemente y, con esa actitud, en vez de cambiar nada aun agravan más su situación. Si algo no nos gusta, somos precisamente nosotros los principales protagonistas para poderlo cambiar y no será por opciones y posibilidades. Desde mi punto de vista, no hay nada imposible de poder o conseguir o cambiar y el principal motor es la actitud que tomemos hacia los nuevos retos. No caigas en el error de no intentarlo porque, como he dicho muchas veces, debes arrepentirte del qué hubiese pasado si lo hubiera hecho, que nos indica inacción pero no de lo que ha pasado que nos nuestra actividad.

¿A qué esperas para desarrollar tu “expertología”?

¿Habéis visitado algún servicio de orientación?

Una de las principales quejas de los usuarios de los servicios de orientación de las entidades públicas es la falta de personalización del trato a las necesidades de cada usuario.

Personalmente pienso que los orientadores deben ser flexibles y adaptables para amoldarse a la heterogeneidad de perfiles que tienen que atender. Uno de los problemas es que algunas personas que desempeñan estos puestos están muy acomodadas y no saben la realidad que se vive fuera por las personas que no tienen trabajo.

Pienso firmemente que los orientadores deben ponerse en el lugar de sus usuarios para ver las cosas de otra manera.

Hace poco me comentaba una amiga que acudió a su cita en una de las entidades que prestan orientación en su ciudad y oía como una de las trabajadores le decía a otra “Yo no estoy aquí para hacer un currículum ni para crear una cuenta de correo electrónico”. Desgraciadamente, con esta mentalidad, poco se puede ayudar a los demás y es el reflejo de la sociedad en la que vivimos.

Un orientador no es una ONG, claro está, pero sí que debe velar por dar un servicio que se adecue a las necesidades de los usuarios que atiende, que por lo general, varían de uno a otro. Ante todo, un orientador, no debe juzgar sin saber. Hacerle el currículum a una persona que no sabe hacerlo no le soluciona mucho porque después, cuando tenga que modificarlo, estará perdido y usará el que no contenga la nueva información sobre su perfil. Sin embargo, un buen orientador debe incentivar el que aprendan y practiquen fuera de ahí aunque sea haciéndolo a mano hasta que consiga aprender a pasarlo a ordenador, tras haber hecho un curso que le introduzca a la Ofimática.

Los orientadores deben de concienciarse y darse cuenta de que ahora muchas personas que llevaban trabajando toda su vida se encuentran por primera vez sin trabajo y nunca han necesitado tener un currículum ni buscar trabajo en Internet. Ciertos perfiles no tendrán problema en manejarse por Internet, pero otros, cuyo trabajo no necesariamente ha estado relacionado al uso de nuevas tecnologías, puede que se encuentren frente a una gran muralla. El Orientador tendrá que facilitarle herramientas, cursos y demás información para que pueda salir adelante. Un orientador tampoco es un profesor, pero sí puede ayudar al usuario a empezar con conceptos muy básicos que le ayuden a poder entrar en un curso. Ahora mismo el no saber manejarse en Internet les deja fuera del mercado por muy buen perfil que tengan porque, en estos momentos, se precisa para preinscribirse en cursos, en ofertas de trabajo y para mandar el currículum a las empresas de trabajo temporal o de cualquier otro sector ya que ya no los reciben en mano.

Estas personas se sienten inútiles porque nadie les enseña y, muchos de ellos, tienen hijos que tampoco les ayudan. Por ello, los orientadores necesitan tener una gran dosis de paciencia para explicarles las cosas una y otra vez y al menos pongan cuatro cosas en práctica para ser autosuficientes y seguir avanzando.

Un orientador debe saber cambiar el registro y adaptarse para atender a personas con escasa cualificación, con mucha experiencia profesional, recién licenciados, colectivos de exclusión social… Cada persona tiene un ritmo y unas necesidades. Una persona necesitará aclarar cuál es su objetivo profesional, otra de qué manera reorientar su carrera profesional hacia la profesión a la que se quiere dedicar ahora, una tercera, cómo buscar trabajo en el extranjero y otras cómo comenzar una formación reglada que no pudo hacer antes. ¿Qué tipo de perfiles prefieren los orientadores? La respuesta creo que son todos en su globalidad porque con cada uno de ellos se recibe una satisfacción diferente.

Uno de los problemas de los servicios de orientación es la impotencia de no poder dedicar a cada persona el tiempo que realmente necesita porque hay un tope máximo de 6 horas por usuario; algunos necesitan menos pero otros muchos precisarían bastantes más porque se debe hacer un trabajo de concienciación de campo excepcional.

Lo que también está claro es que los orientadores deberían disponer de recursos suficientes para poder atender las necesidades que cada usuario precise y eso requiere quererlo hacer. El ser orientador requiere tener una seria de cualidades como la capacidad de escucha, la paciencia…

A los servicios de orientación van las personas que lo precisan y eso conlleva que cada uno tenga necesidad diferente y, en más de una ocasión, muchos no sepan aquello que les haga falta y tengan que ser los profesionales de los servicios de orientación los que deban averiguarlo.

Igualmente, muchas personas que precisan orientación laboral no acuden a este tipo de servicio. ¿A qué se debe esta actitud? Personalmente pienso que se dejan llevar por lo que han oído de otras personas y quizás tienen una idea equivocada de para que están los servicios de orientación. Quizás deban replantearse que van a hacer para encontrar trabajo. Si están desorientados… ¿qué mejor que acudir a alguien que pueda ayudarles?

¿Habéis visitado algún servicio de orientación? ¿Qué imagen tenéis de ellos? Si no los conocéis en primera persona pero amigos sí, ¿qué comentarios os han hecho al respecto?

Autor: Juan Martinez de Salinas

¿Qué más podrías hacer para tener opciones de encontrar trabajo?

En estos tiempos, muchas personas se encuentran en busca de trabajo por encontrarse en desempleo y quieren salir de él por todos los medios. Los meses pueden ir pasando y no salir nada; también es frecuente que en esta situación,  más de un día, surja la desesperación porque antes que buscadores de trabajo somos personas. Sin embargo, toca seguir adelante.

Bien sabido por todos es que tenéis que tener claros vuestros objetivos profesionales en la búsqueda de trabajo para ir adaptándolos según los frutos que os reporten. Eso sí, hacer esto no garantiza que se vaya a encontrar trabajo rápidamente porque ésta es una carrera de fondo.

Igualmente, debéis usar todas las herramientas que pone a vuestra disposición la red como son múltiples portales de empleo, anuncios de los periódicos, foros de empleo, webs de los servicios públicos de empleo, etc.

También es indispensable que visitéis y frecuentéis las redes profesionales para buscar nuevas oportunidades profesionales, teniendo vuestro perfil profesional completo para que os puedan visualizar aquellos que busquen mano de obra. No habrá que olvidar usar nuevos canales como Twitter. Es decir, es imprescindible que tengáis presencia en la red porque ahí es donde cada vez más se mueve de forma más interactiva el mercado laboral.

Si diversificáis las herramientas que usáis, vais por buen camino, siempre y cuando las uséis habitualmente porque esto os permitirá conocerlas en profundidad y poderles sacar partido. Muchos candidatos se inscriben o dan de alta en todos los portales y nuevas aplicaciones sin rellenar completamente su perfil y cayendo días después en el olvido.

¡Ojo! Habrá que tener claro que el usar habitualmente todas estas herramientas y formulas que comento no garantiza el éxito porque esto no es una ciencia exacta y las oportunidades requieren esfuerzo y dedicación para que aparezcan incluso de vuestros contactos profesionales. Luego no olvidéis que la selección no es justa y, muchas veces, los mejores candidatos se quedan en el camino por múltiples circunstancias.

Cada cierto tiempo deberéis analizar los pasos que realizáis en vuestra búsqueda de trabajo y plantearos qué podéis mejorar, cuántas entrevistas habéis realizado en el último mes, de cuántos procesos de selección os han descartado inmediatamente y sus razones…

Responder estas preguntas requiere ser objetivos y críticos pero, a la vez, realistas porque, en muchas ocasiones y más ahora, vosotros podéis tener un perfil que encaje y resaltarlo muy bien y, sin embargo, ser rechazados por otros motivos que no llegáis a comprender ya que muchos seleccionadores se dejan llevar por la subjetividad o hay circunstacias que no podéis controlar.

El que pase el tiempo y no encontréis trabajo no significa que hagáis el proceso de búsqueda mal pero debéis de preguntaros qué habéis hecho y conseguido durante esos meses de búsqueda. El adquirir nuevos conocimientos y el participar en proyectos colaborativos que inicialmente no sean remunerados también es positivo y debéis reflejarlo en vuestras candidaturas.

No olvidéis que las redes profesionales requieren que les dediquéis tiempo y que seáis flexibles y tengáis paciencia. Muchas veces, sobrevaloramos las nuevas herramientas porque ninguna de ellas es maravillosa por muy buen perfil que podáis tener.

Lo que está claro es que la búsqueda de trabajo requiere que le dediquéis horas al día que, de forma organizada, os ayuden a seguir avanzando. El buscar trabajo no consiste en mirar una hora Internet y esperar  a que os llamen; las cosas están muy mal, para qué negarlo… pero el candidato que haga poca cosa es normal que no encuentre trabajo porque tampoco se dedica en cuerpo y alma a ello. Las ofertas escasean, sin embargo, os pregunto yo ¿Cuántas horas dedicáis a buscar trabajo? ¿Qué herramientas usáis? ¿Analizáis vuestras acciones?

Ni qué decir tiene que cada uno puede hacer lo que quiera, sin embargo, quejarse es muy fácil, pero antes de hacerlo y caer en la autocompasión, habría que plantearse la respuesta a la siguiente pregunta: ¿Qué más podríais hacer para tener opciones de encontrar trabajo?

El ánimo y la actitud son fundamentales por lo que es vital que os mantengáis activos y no os dejéis llevar por la desesperación que no ayuda y, además, es percibida como punto negativo por las empresas.

Todo ayuda menos quedarse de brazos cruzados a que os lluevan los puestos de trabajo del cielo sin hacer nada porque los milagros son ciencia ficción y solamente ocurren en las películas.

De la misma forma, debéis ser vosotros mismos y no intentar interpretar papales de personas que no sois en las entrevistas de trabajo.

¡Ánimo! y adelante.