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¿CUÁNTAS VECES HABÉIS ENSEÑADO ALGO EN VUESTROS TRABAJOS A OTROS COMPAÑEROS?

Siempre nos comentan que se debFotos 2012 003e ayudar al resto de personas cuando se incorporan a un nuevo puesto de trabajo o cuando cambian de posición dentro de la organización.  Sin embargo, la teoría es muy bonita y todo el mundo está dispuesto a llevarla a cabo… pero la práctica es otra realidad paralela.

Hace poco, llegó a mis oídos una historieta: una persona cercana a mi me comentaba que en su empresa existía el lema no oficial entre el personal de “cuando llega alguien nuevo, no le enseñes todo porque sino ya sabe igual que tú”. Pero no es la única frase curiosa: también tenemos otra que he oído multitud de veces “yo no estoy aquí para enseñar a nadie” y aun podría incluir otra célebre: “le han dado determinado puesto pues que se busque la vida” y podría seguir con multitud de frases celebres al respecto que si queréis podéis aportar las vuestras en los comentarios de este post.

También no hace mucho me comentaba un amigo que en su empresa habían dado la instrucción que dejasen todos los procesos de trabajo de cada departamento por escrito y explicasen como se realizaban cada una de las tareas. Me explicaba que él lo había hecho y lo sorprendente es que todo el mundo había ignorado esta indicación. Al tiempo dijo totalmente convencido que al haber dejado un manual de cómo se realizaban sus tareas era aun más prescindible porque cualquiera que llegase tenía las pautas para poder sobrevivir haciendo las tareas aunque no las supiese realizar. Pensando sobre esto, creo que este es un pensamiento muy extendido entre las personas en las organizaciones. Aunque es un tema tabú que se ignora o no se aborda desde la raíz.

El problema parte de la falta de planificación. En pocas empresas existe un protocolo formativo para las personas nuevas que se incorporan o para los movimientos existentes de promoción interna. Y es más, cuando existe no se cumple ni ejecuta. Todas las personas involucradas en esa nueva incorporación o movimiento de forma directa o indirecta deben saber cual es su papel dentro del proceso y se debe realizar un seguimiento para ver la evolución de todas las partes. Lógicamente, para que esto fluya, debe existir en la empresa una política abierta y transparente donde desde arriba se fomente que todo el mundo sepa hacer todas las tareas de sus departamentos. Es más, es positivo que existan rotaciones de área para que las personas aprendan a realizar tareas de otros departamentos y les permita tener una mayor visión de su compañía.

Pienso que es muy positivo ayudar y enseñar a las personas de tu área o departamento lo que haces o sabes siempre que sea correspondido, es decir, que esas personas hacen lo mismo contigo. Debemos asumir que es imposible saber de todo y siempre tendremos conocimientos más flojos que otros y si otros compañeros los dominan podemos hacer intercambio y establecer sinergias.

También se suele escuchar mucho que “en las funciones de mi puesto no aparece por ningún lado que deba enseñar nada a nadie”. Esto es sacar las cosas de quicio porque nunca en nuestra descripción de puesto de trabajo vendrán detalladas todas las funciones o tareas sino las más generales.

Está claro que hace mucho también que las personas que tengamos a nuestro alrededor en nuestro entorno laboral sean facilitadoras y estén dispuestas a ayudar, aunque esto no suele ser lo habitual por desgracia. Es más, cuando alguna persona en lo profesional se muestra abierto a ayudar a los demás se suele usar en su contra y muchos lo aprovechan para delegarle tareas que no quieren hacer ellos.

Lo triste es que, en la mayoría de las compañías, las personas nuevas o las que cambian de posición aprenden sobre la marcha buscándose la vida e improvisando. Está claro que la mejor forma de aprender es haciendo y practicando, sin embargo, viene bien hacerlo con una asistencia donde se te da soporte de cuáles son las pautas. Con este tipo de práctica extendida no es sorprendente que muchas organizaciones sean desorganizadas en sus procesos y ejecución de tareas.

Me gustaría plantearos una serie de preguntas para que os las planteéis y reflexionéis: ¿Cuántas veces habéis enseñado algo en vuestros trabajos a otros compañeros? ¿Cuándo habéis comenzado en una nueva empresa o habéis promocionado en la que estabais tenias claro el plan formativo que ibais a llevar? En todas las empresas en las que habéis estado ¿existía un protocolo formativo por departamento? Todas las personas de vuestra área de trabajo ¿saben realizar todas las funciones del departamento? ¿Qué opináis de tener que enseñar algo a vuestros compañeros en vuestro trabajo?

Lógicamente este tema tiene muchos puntos de vista y todas las opiniones son respetables. Todas las personas tenemos carencias formativas en nuestros puestos y por propia experiencia para suplirlas debemos buscarnos la vida porque, por regla general, nadie lo hará por ti. Normalmente las personas que detectan esas carencias, en vez de ayudar se suelen cebar e intentar beneficiarse de eso en su propio beneficio. También es cierto que siempre uno se encuentra excepciones con personas que están dispuestas a enseñar lo que saben sin esperar nada a cambio. De la misma forma, algunas compañías fomentan que las personas compartan y expliquen sus conocimientos al resto.

Enseñar a los demás lo que sabemos es muy positivo y gratificante. Compartir sabiduría nos hace importantes y aunque transmitamos lo que sabemos no nos hace más ni menos necesarios. 

Autor: Juan Martinez de Salinas

¿CREÉIS QUE LOS TRABAJOS PARA TODA LA VIDA TIENEN SUS DÍAS CONTADOS?

Desde hace tiempo se está produciendo un cambio respecto al paradigma sobre el mercado laboral, los puestos de trabajo y su estabilidad. Lógicamente, las necesidades y, por ende, la oferta y la demanda de mano de obra va evolucionado y permanece en constante cambio. Sin embargo, las personas parece que no nos enteramos o no queremos enterarnos porque es más cómodo.

Muchas veces queremos lo que vivimos a nuestro alrededor y en nuestra sociedad, debido a nuestras anteriores generaciones, estábamos acostumbrados a la estabilidad en el puesto de trabajo, es decir, a la permanencia hasta la jubilación prácticamente en el mismo puesto y empresa, quizás a lo sumo, cambiar de trabajo una vez.

Sin embargo, con la crisis y la recesión global en la que aun nos encontramos nos hemos dado cuenta de golpe que la estabilidad es efímera porque de un día para otro puede esfumarse y si no que se lo pregunten a millones de personas que estaban indefinidas en sus empresas y para nada esperaban ese desenlace antes de que comenzase esto. Las empresas están para ganar dinero y por mucho que tengan en estima a sus personas, lo primero es su supervivencia y en caso de tener que ahorrar costes, recortan de recursos humanos y materiales que ellos consideran que les puede permitir permanecer a flote. Obviamente esta es la teoría y lo ideal, sin embargo, la realidad nos ha demostrado que algunas empresas, sin justificación alguna, han aprovechado para adelgazar sus plantillas sin razón objetiva.

Muchas personas que en algún momento de esta crisis se han quedado sin trabajo y por tanto han salido de nuevo al mercado laboral, lo primero que les viene a la cabeza es que buscan un trabajo estable y no otra cosa. Y a mí siempre me viene a la cabeza plantearles esta pregunta: ¿qué entienden ellos por un trabajo estable? Porque la estabilidad tiene muchas perspectivas, definiciones y caras. Porque podemos tener un trabajo estable en el tiempo que en realidad nos está desestabilizando emocionalmente e interiormente.

Las personas debemos vernos como un activo importante dentro del mercado laboral que prestamos servicios, aportamos valor, podemos ayudar a dar otro enfoque a un proyecto corporativo, poseemos determinadas competencias que son muy valoradas por determinadas compañías, tenemos unos conocimientos profundos sobre un área, etc. Es decir, tenemos que averiguar que nos diferencia y nos hace empleables en cada momento para las empresas que buscan personas.

Esto conlleva un cambio de mentalidad, es decir, nos obliga a bajar del estado mental de comodidad en el que aun vive mucha gente que se piensa que con los conocimientos que adquirió hace tiempo puede seguir sobreviviendo porque ellos pasan de seguir aprendiendo nuevas cosas, adquiriendo competencias nuevas imprescindibles y de estar al día en herramientas punteras que son precisas para el tipo de perfil que ellos ocupan. El vivir de las rentas se está empezando a acabar. Cada vez más nos va a tener que tocar demostrar una vez tras otra nuestra valía, versatilidad y capacidad de adaptación para diversos tipos de proyectos. Aquellas personas que mejor sepan adaptarse y que están comenzando a entender las reglas del juego serán los que seguirán sobreviviendo día a día. Esto hace que en más de una ocasión uno tenga que comenzar proyectos que no sabe muy bien dónde le pueden llevar y asumir cierto riesgo.

Por supuesto, en este nuevo contexto, las empresas también deben cambiar la mentalidad y la realidad sobre las personas que precisan para acometer sus proyectos. Tienen que valorar más a cada persona y aprender a diferenciar lo que las hace únicas para darles un trato personalizado que se adecúe a lo que necesita para conseguir contar con ellas en los proyectos en los que pueda encajar. Algunas empresas tienen que abandonar la idea preconcebida de que para todos los puestos vale cualquier persona y que nadie es imprescindible. Porque a partir de ahora va a primar las formas de hacer las cosas, de afrontar las situaciones, de buscar alternativas, de gestionar a un equipo de trabajo concreto, es decir, se va a tender a buscar más la especialización de las personas donde implemente su propio valor añadido que es lo que garantiza en más de una ocasión el éxito final.

Debe importarnos cada vez menos el tiempo que duren los proyectos y más el tipo de planes profesionales en los que nos ofrezcan participar porque en muchas ocasiones de uno saldrán otros muchos por lo que hemos aportado y aprendido a la vez.

Aquellas personas que no estén dispuestas a adaptarse a este nuevo sistema están fuera del mercado de trabajo. Por ello, nuestras instituciones tienen que comenzar a preparar a las personas para ser capaces de afrontar esta difícil transición que les va a requerir esfuerzo, sacrificio y mucha fuerza de voluntad.

¿Creéis que los trabajos para toda la vida tienen sus días contados?

De todas formas no podemos olvidar que las personas cada vez quieren mayor desarrollo profesional y posibilidad a la vez de conciliar todas las facetas de su vida porque no están dispuestas a sacrificar ninguna de ellas. Y esto hace que las empresas deban ser mucho más flexibles de lo que son hoy en día porque esta forma de vida de las personas choca aun con sus estructuras excesivamente rígidas y arcaicas desde algún ángulo.

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Autor: Juan Martinez de Salinas

5 Medidas sencillas para analizar tus esfuerzos en social media

Cierto es que hay muchas herramientas para monitorizar que nos dan una excelente información de los esfuerzos que realizamos en los social media, pero como estamos en crisis, debemos de recurrir a muchas herramientas gratuitas que, aunque buenas que las hay, limitan la información.

Por eso conceptualmente es mejor saber que métricas o medidas sencillas y no herramientas, podemos analizar para ver los resultados de nuestros esfuerzos en los social media.

Hemos visto este contenido en SocialmediaExaminer y hemos considerado que era más que interesante el dejároslo aquí también  nosotros.

Buscamos medidas simples que valgan de indicadores de nuestro impacto en los social media.


1º Analizar la procedencia de tu tráfico


Como no, Google Analytics es indispensable en esto. 

fuentes de tráfico

Google Analytics te permite analizar si el tráfico que llega a tu web/blog es fruto de los esfuerzos que realizas en tus diferentes perfiles en las redes sociales en las que estás presente.

Si entras en el apartado ‘Fuentes de tráfico’, clickeas en ‘Sitios web de referencia’ y analizas el tráfico de la red social que quieras en la que participes y si realmente está generándote tráfico o no. (Consejo rápido : Si quieres obtener referencias de Twitter, busca tanto Twitter como t.co, que es el acortador incorporado en Twitter).

El aumento de tráfico de referencia procedente de tus plataformas es un buen indicador de que tus esfuerzos sociales son positivos.


2º Analizar los contenidos


No nos cansaremos de repetir que el ‘contenido es el rey’. Es lo que alimenta a los buscadores, con lo cual deberá de ser relevante y útil.

No es estar constantemente mirando el número de RTs o ‘me gusta’ o incluso el número de comentarios.

Analiza Google Analytics y mira qué páginas son las más vistas, analiza si se trata de visitas únicas, a que hora se realizan si las visitas repiten contenido (ven más de un post),… Si ves que las visitas de página únicas suben, eso es una indicación de que u presencia está creciendo, el aumento de tiempo en la página muestra que tu contenido es interesante para el visitante y el aumento de visitas totales de páginas significa que el visitante desea saber más y clickea  en otras páginas de tu sitio.


3º Mirar ‘cuánto participas’


Podríamos decir mejor que sería el cuantificar en cuantas conversaciones está tu marca o nombre presente. A mayor número mayor relevancia y mayor el altavoz social. Analizando esto en tu marca y en la de tus com0petidores y el mercado en general sabrás si tus esfuerzos en los social media siguen la media de lo que pasa en el mercado y surten más o menos resultado que lo que hacen tus competidores.

La fórmula para calcular SOV (Share of Voice) o coloquialmente tu alcance o altavoz social  es simple: dividir el número de conversaciones o de las menciones de tu marca por el número total de las conversaciones o menciones acerca de otras marcas en el mercado.

Para obtener tu número total de las conversaciones en las que apareces puedes utilizar una herramienta gratuita como SocialMention.

Proporción de voz = Su Menciones / (Total menciones para las empresas competitivas y marcas)

share of voice


4º Analizar el tamaño y compromiso de tu comunidad


Medir y monitorear el tamaño de tus comunidades es fundamental para determinar si van a aportar  a  valor a través de tu estrategia social. El uso de un medio social de CRM es una manera de integrar los datos de los clientes con los perfiles y las interacciones sociales, a la vez que los niveles de control del crecimiento y el compromiso.

Las herramientas sociales de CRM como Sprout Social permiten analizar todo en un fácil panel de control donde puedes ver si su estrategia se está moviendo en la dirección correcta . Sprout ofrece una visión bastante buena de tus indicadores básicos e incluso va un paso más allá con las recomendaciones de personas influyentes que centrarse.

brotes sociales.


5º Medir los sentimientos que generas en los social media


El análisis de sentimientos es imperfecto pero puede servir de indicador.

Para ser exacto es necesario realizar un seguimiento manual. Se va mención a mención y se marca como positivo, neutral o negativa. Sumas los totales y lo mides en el tiempo. ¿Son buenas las menciones, cada vez másy el negativo cada vez menos?

La herramienta gratuita Socialmention te da, entre otros indicadores, los sentimientos que tus menciones generan, pero es conveniente el revisarlas manualmente.

opinión

¿Qué otros errores cometen los emprendedores?

Para muchas personas, emprender es la única salida para buscar una oportunidad profesional que le ayude a salir del desempleo. Está claro que es una opción más que no se debe descartar, sin embargo, se deben tener en cuenta muchas variables para evitar patinar en el intento y conseguir salir a flote. Por supuesto, el fracasar no es sinónimo de falta de valía sino que es significativo de que no se tuvieron en cuenta todas las variables necesarias para ponerlo en marcha de forma adecuada.

Hoy, en este post, quiero abordar los principales errores que, desde mi punto de vista, suelen cometer los emprendedores.

Para empezar, muchos emprendedores que deciden poner en marcha un negocio se centran excesivamente en la idea inicial buscando “la gran idea” y se obcecan en eso, sin pasar al desarrollo y puesta en marcha a real de esa idea para ver si realmente es factible y viable. Las ideas sin estudio, planificación ni trabajo se quedan en eso. Debemos pensar que es posible que a otras personas se les haya ocurrido esa idea y deberemos de investigar cuáles fueron los inconvenientes que llevaron a esas personas a no ponerla en marcha. No olvidemos que las ideas “del millón” no existen. A veces, es cuestión de buscar qué demandas de los consumidores no están cubiertas o cómo las podríamos cubrir mejor.

Otras personas deciden emprender un negocio por su cuenta porque quieren conciliar su vida personal y profesional para poder dedicar a cada actividad el tiempo necesario. Pues si esta es tu motivación para montar un negocio, olvídate y dedícate a otra cosa. El emprender algo por vuestra cuenta os va a requerir tener que invertir muchas horas de vuestro tiempo para conseguir sacarlo a flote y a más corto y medio plazo, es decir, vas a tener que dar prioridad absoluta a tu negocio y, en más de una ocasión, sabrás cuándo comienzas pero no cuándo acabas. Ahora tú eres el encargado de que todo funcione.

Muchas personas deciden emprender en un sector del que no tienen ni idea y no se han planteado si esa actividad les apasiona; simplemente deciden emprender en eso porque un día se les encendió la bombilla y ya está. No pasa nada por no conocer el sector, sin embargo, al menos te debe motivar o apasionar esa actividad para buscarte la vida. Obviamente, no pasa nada por no conocer el sector, sin embargo, deberías buscar a personas de las que podáis aprender antes de ponerte manos a la obra. Incluso antes de comenzar por tu cuenta, podrías plantearte trabajar para otro en esa actividad y conocer en profundidad el sector y actividad para que lleves a tus espaldas bastantes horas de vuelo que te den la perspectiva necesaria.

Hay emprendedores que deciden asociarse con otras personas porque no se ven capaces de poner en marcha ese negocio por si solos y quieren tener el soporte de alguien al lado. Ese no es un motivo para asociarse. Si, por ejemplo, lo que necesitáis es inversión, podéis buscaros un inversor que os ayude a poder poner en marcha vuestro negocio. Con esto, no estoy diciendo que no os asociéis con otras personas sino que lo penséis bien antes de hacerlo. Para empezar, antes de poner en marcha la idea o el negocio, debéis dejar pactado cómo os vais a repartir las ganancias, que no tienen porque ser a partes iguales sino que lo más lógico sea en función del trabajo que aporte cada uno; igualmente, es preferible dejar habladas las condiciones de la separación de alguno de los socios. Porque al principio, todo es muy “guay” hasta que deja de serlo. Por otra parte, es desaconsejable asociarte con amigos, familia u otras personas cercanas a no ser que se deje todo muy claro y se separe la relación existente entre los socios, cosa que hemos de decir que es muy complicada. Simplemente, debes de preguntarte cuáles son las razones por las que necesitas asociarte con alguien. 

En ocasiones, algunos emprendedores quieren comenzar su negocio ya y eso les hace precipitarse, correr y conlleva que uno se deje alguna variable por considerar. Antes de ponerse en marcha, es fundamental estudiar la competencia, es decir, ver qué hacen, cómo lo hacen, qué ofrecen, cómo lo ofrecen, qué precio tienen sus diversos productos o servicios, cuál es el valor añadido de su negocio y otras muchas variables que nos darán mucha información para tener margen de maniobra y decidir cómo diferenciarnos desde el principio. De la misma forma, debemos conocer en profundidad a los clientes potenciales a los que vamos dirigidos, lo que supone identificar dónde se encuentran y cuál es la mejor forma de poder contactar e interactuar con ellos para poder entablar relaciones fructíferas.

Todo emprendedor, antes de nada, debe ser realista con las previsiones de venta porque desde el momento en el que se abre el negocio, se está gastando dinero y, al menos, debemos intentar que no tengamos pérdidas, haciendo un planteamiento objetivo de cuándo comenzaremos a obtener beneficios y qué debemos hacer para poder lograrlo.

Otro de los escollos es la financiación necesaria para comenzar a andar y esto no va a requerir tener un dossier que será nuestra carta de presentación donde aparezcan las principales variables sobre las que se construye nuestro negocio. Lo primero que uno debe tener claro es que no se puede pretender montar un negocio a base de ayudas y subvenciones porque nunca nos van a dar más de lo que invirtamos nosotros. Por otro lado, pueden pasar unos cuantos meses desde que se solicitan las subvenciones y ayudas hasta que accedemos a ellas. Además, a la hora de pedir financiación y más en estos tiempos, debemos tener un pequeño remanente nuestro y pedir el resto. Hoy en día, la financiación externa está complicada aunque no imposible y primero deberemos de intentar obtenerla de personas de nuestro entorno o que ya sepan como trabajamos.

Uno debe tener claro que el emprender requiere esforzarse y, a veces nos puede ir muy bien inicialmente pero eso no debe hacernos bajar la guardia porque puede hacer que nos descalabremos. Igualmente el comenzar mal no quiere decir que no podamos reorientar y ganar valor poco a poco.

Por supuesto me dejo otros errores, sin embargo, me gustaría dejar las preguntas abiertas a vosotros, para desarrollar más estos temas: ¿Qué otros errores son los que cometen los emprendedores? Y ¿Cómo pueden darle solución?

Autor: Juan Martinez de Salinas