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¿QUÉ OTROS ASPECTOS CREÉIS QUE SE DEBEN TENER EN CUENTA PARA DESARROLLAR UNA IDEA A LA HORA DE EMPRENDER?

El emprendedor siempre ha exViaje a Panamá 2013istido. Pero parece que en la actualidad, surgen más emprendedores, no por que existan más oportunidades,  sino como escapatoria a una situación difícil de empleo por cuenta ajena o incluso, por escaparse del temido desempleo. Emprender está bien, qué duda cabe. Dejar de tener un jefe es algo con lo que más de uno sueña. Pero, no todo lo que reluce es oro.

Cuando alguien decide emprender tiene que tener alguna idea. Las ideas para montar algo no os las va a facilitar nadie. Es decir, es trabajo vuestro pensar qué podéis hacer para poner en marcha un proyecto propio. No se trata de enclaustrarse hasta que se os ocurra la idea del millón. Debéis asumir que existen pocas ideas del millón. Para empezar, lo mejor es que acotéis el área, sector o actividad que conocéis o en el que queréis enfocaros. Después, debéis pensar qué se ofrece al usuario y a la sociedad en ese sector. Es decir, un análisis de la competencia. El siguiente paso sería analizar cuáles son las necesidades de los usuarios y de la sociedad en esa área y, seguidamente, analizar si el mercado está debidamente cubierto con la oferta actual. A partir de estas reflexiones y con las ideas sacadas va bien hacer una lluvia de ideas concretas que se os ocurran sobre lo analizado como mejoras en ese área o sector. Después, debéis ir viendo los pros y contras de cada una de esas ideas concretas para quedaros con dos sobre las que trabajar.

También se puede hacer un sondeo y preguntar a los usuarios de los productos o servicios de ese área o sector para poder conocer sus necesidades, carencias y deseos con respecto a los mismos. Igualmente iría bien poder investigar a la competencia para identificar sus debilidades que, después, las juntaremos con las aportaciones de los usuarios y de la sociedad en general para luego darle a la maquinaria de la creatividad de mejora y diferenciación.

Lo que tenéis que tener claro es que la idea es el primer paso de un largo proceso hasta que vuestro proyecto vea la luz. Las ideas por si solas pueden ser buenas o malas, sin embargo, sin desarrollo, dedicación de tiempo y esfuerzo por darle forma se quedan en simples ideas que no llegaran a ningún sitio. Además, esa misma idea la pueden tener otros muchos o cogerla otros y darle el desarrollo o la forma que tú un día no quisiste hacer.

Las ideas son moldeables y se puede jugar con ellas. Soy de la opinión de que el proceso tiene que ser una experiencia divertida y disfrutarla hasta ver donde os lleva y las transformaciones que sufre en ese proceso. Si la idea la tenemos en la cabeza, el siguiente paso es pasarla al papel de forma resumida para tener claro lo que queremos y saber después explicarla. A partir de ahí, debemos materializar y concretar esa idea en posible negocio o rendimiento. Una vez que la idea está plasmada en papel, debemos buscarle carencias o posibles mejoras, además de los puntos fuertes. No olvidemos que el papel todo lo sostiene, sin embargo, la realidad convierte en insostenible muchas de esas ideas del papel.

Seguidamente, debemos pensar qué necesitamos para comenzar, cómo lo podemos conseguir y determinar si cada una de esas necesidades es prioritaria o no para empezar.

Será fundamental llevar a cabo nuestro correspondiente estudio de mercado que supone dedicar tiempo a conocer a las personas que se dedican ya a esa actividad, visitar sus negocios, haceros pasar por clientes para poder valorar el trato, las mejoras y poder observar dónde puede estar vuestro valor añadido. Si vuestro negocio va a conllevar visita de los clientes, será imprescindible elegir la ubicación geográfica idónea para vuestra actividad y, una vez decidido el punto exacto, hacer un estudio pormenorizado de esa zona, de sus clientes y de todas las demás cuestiones a tener en cuenta.

No debéis olvidar tampoco las previsiones reales de personal que vais a precisar para poder poner en marcha vuestro proyecto o negocio. Podéis valorar alternativas de asociaros con otras personas en el negocio. Otra cuestión es ver qué necesitas para comenzar, es decir, local, materiales, página web, productos, etc. Todo esto lo debéis cuantificar económicamente y realizar, al menos, una previsión.

Como la inversión inicial suele ser un grave problema a solventar, será a partir de estas previsiones que os permitirá identificar cuánto capital necesitaréis e identificar si podéis emprender en solitario. De no disponer de capital suficiente para abrir el negocio, lógicamente, tendréis que buscar financiación externa, bien en bancos o incluyendo accionistas. Otra opción pasa por ser quizás menos arriesgado y simplificar vuestra idea de forma más básica y dejar para una segunda etapa el desarrollo de la idea sobre la básica, una vez, que se hayan obtenido ingresos adicionales. A veces los comienzos pueden ser posibles con lo justo y necesario.

Lógicamente emprender no es fácil y existen muchas trabas que lo ponen aun demasiado complicado en España. Sin embargo, debemos de asumir que hoy en día nada es fácil y todo va a requerir un esfuerzo. Por ello, cuando tenemos una idea, debemos luchar desde el principio por la rentabilidad de la misma. No podemos pretender comenzar un negocio solamente con ayudas o subvenciones; son colchones puntuales, qué duda cabe, sin embargo, un negocio tiene después que proporcionar beneficio propio.

Por ello, para tener una idea completa debéis tener en cuenta todos estos aspectos que he comentado de forma superflua en este artículo. El desarrollar una idea no quiere decir ponerla en marcha, sin embargo, de esta forma, la dibujáis de realidad para poder valorar su rentabilidad real o no.

Este post es el primero de una nueva serie dedicada a los emprendedores y al emprendimientos en general. Así que no dudéis en proponerme o sugerirme temas para esta sección.

¿Qué otros aspectos creéis que se deben tener en cuenta para desarrollar una idea a la hora de emprender? 

Autor: Juan Martinez de Salinas

¿CUÁNTO TIEMPO PODÉIS ESTAR SIN ESTAR CONECTADOS A LAS REDES SOCIALES?

La red nos está permVerano 2013itiendo estar cada vez más conectados al mundo virtual pero como con todo, hay que tener en cuenta que no se puede vivir exclusivamente en la red. Hay que ser consciente de que hay que optar por un término medio. Algunas personas están todo el día hiperconectados, es decir, su vida gira alrededor de la red. Nosotros debemos controlar a la red y no ella a nosotros. Todo, en exceso, es malo.

Muchos son los que consultan ya su móvil nada más levantarse, en el baño, cuando ven la tele, cuando han quedado con sus amigos a tomar un café, en sus conversaciones de trabajo, etc. Es decir a uno le surge la pregunta de si en algún momento dejan de estar conectados a sus múltiples herramientas en la red.

Debemos saber diferenciar nuestra vida en la red y fuera de ella. Cada una de las facetas tiene sus momentos. Debemos saber dar a cada una de ellas la verdadera importancia. Está claro que es más importante la vida fuera de la red y debemos saber cuidarla. Muchas veces se desatiende esta faceta por estar conectado. Algunas personas tienen en la red su modo de vida y entretenimiento. No debemos sacrificar una por otra. Siempre defiendo que se pueden complementar ambas.

Como consejo sugiero establecer nuestra planificación de tiempo diario y semanal con la correspondiente flexibilidad que se debe tener. Todos sabemos lo que tenemos que hacer cada día de forma prioritaria y debéis especificar cuánto tiempo podéis dedicar a cada cosa. La clave está en respetar esos tiempos y hacer lo que se pueda gestionar en ese tiempo. Lo que no se haga, se queda para el día siguiente que tengáis tiempo para gestionarlo. Por ello, es vital que sepáis establecer la prioridad adecuada y objetiva a cada cosa. Os planteo las siguientes preguntas: ¿Cómo determináis la prioridad de las tareas o cosas a realizar en el día? ¿Comenzáis por lo que os gusta más o menos? ¿Respetáis los tiempos marcados para cada tarea o actividad? ¿Qué escusas buscáis para justificar los incumplimientos reiterados?

Está claro que cada persona somos un mundo y nuestras prioridades y necesidades son diferentes en función de nuestras circunstancias personales, familiares y profesionales. Sin embargo, estar todo el día conectados no es saludable porque nos puede apartar y aislar en exceso. Debemos también tener nuestro tiempo de relax fuera de la red haciendo otras múltiples cosas que se pueden hacer sin estar conectado.

Además de esa planificación que os comentaba anteriormente, aconsejo establecerse una rutina diaria de encendido y apagado de nuestros artilugios tecnológicos. Después tenemos que establecer el momento de encenderlos. No es recomendable que sea lo primero que se haga nada más levantarse porque debemos dedicar tiempo para nosotros para despertarnos, estirarnos, asearnos y prepararnos para comenzar la jornada. Al finalizar esto, sí que podemos establecer la rutina de encender estas herramientas tecnologías que forman parte de nuestra vida. No es recomendable tener estos artilugios encendidos por la noche sino que debemos marcar una hora de apagado y desconexión automático de estas herramientas.

Tenemos también que ser coherentes con lo que hacemos en la red y dar prioridad a las tareas que son vitales para nuestro trabajo. No pasa nada por no actualizar tu cuenta de twitter, ni tu perfil de facebook o de otras múltiples herramientas disponibles. Determinados correos electrónicos pueden contestarse más adelante.

El exceso de información a la que estamos expuestos hoy en la red nos distrae y nos desconcentra. Debemos filtrar y dar prioridad a determinada información porque es imposible poder canalizar, sintetizar y leer todo lo que nos llega.

Es recomendable marcarse períodos al día, a la semana, al mes, al trimestre, al semestre o al año de desconexión total en función del tiempo libre que tengamos para permanecer desconectado de aparatos tecnológicos. Yo lo llevo ya probando desde hace un tiempo y va fenomenal. Al principio, a uno le entra el mono de necesitar mirar sus aparatos tecnológicos y su cabeza le engaña y estimula con el “por si acaso”, “tal vez tengas”, “debes hacerlo”, sin embargo, una vez superados esos momentos de estrés mental, te das cuenta de que puede esperar y que la red puede vivir sin ti como lo hacía antes de que llegases.

Muchas veces, cuando estamos manteniendo una conversación con otras personas nos dedicamos a estar mirando a la vez el móvil o cualquier otro de los múltiples aparatos tecnológicos que tenemos y aunque digamos que prestamos atención no estamos ni a una ni a otra cosa. Yo, el primero que en alguna ocasión lo he hecho y me doy cuenta que está mal. Debes ser consciente de que lo primero es atender a la persona con la que estás. Otra cosa es que te entre una llamada urgente que estás esperando pero no para mirar el email porque te entra esa necesidad. Las obligaciones y necesidades nos las creamos nosotros mismos.

La red nos ha aportado grandes avances, sin embargo, el otro día leía una noticia cuyo titular era que uno de cada tres jóvenes usa las redes sociales desde el baño y creo que esto ya es pasarse y nos debemos parar a pensar. Se me ocurre lanzar unas cuantas preguntas a raíz de este tema: ¿desde qué sitios más extraños os conectáis a las redes sociales? ¿Cuántas horas estáis conectados al día a la red? ¿Cuánto tiempo podéis estar sin estar conectados a las redes sociales? ¿Qué significa para vosotros la red en vuestras vidas?

Por supuesto las prioridades y necesidades de todos han cambiado con las nuevas tecnologías que nos dan comodidad, seguridad e inmediatez. Aunque también tenemos que saber ver que hace unos años podíamos vivir sin ellas y es cuestión de buscar el punto intermedio de integración en nuestras vidas. Debemos controlar nosotros las nuevas tecnologías y no ellas a nosotros.

Cuéntanos como estas integradas las nuevas tecnologías en vuestras vidas. ¿Consideras que estar hiperconectados es bueno o malo?

Autor: Juan Martinez de Salinas

¿POR QUÉ MOTIVO QUEREMOS ESTAR O NECESITAMOS ESTAR EN LA WEB 2.0?

A la hora de poner en maVerano 2013 Juanrcha la Web 2.0 en las organizaciones, siempre surge la misma duda: hacerlo con personal propio o externalizarlo. La Web 2.0 son herramientas que nos darán resultados dependiendo del uso que se le den, de la finalidad con que se pongan en marcha y de la estrategia de puesta en marcha.

Lo primero de todo que se debe hacer es determinar desde la cúpula directiva y a nivel estratégico la respuesta a estas preguntas ¿Por qué motivo queremos estar o necesitamos estar en la Web 2.0? ¿Qué uso queremos darle a esos nuevos canales de comunicación? ¿Qué personas van a poder usar estas herramientas en el entorno laboral? ¿Qué protocolo de usos vamos a establecer a nuestros trabajadores sobre esas herramientas? ¿Se va a formar al personal en estas herramientas?

El estar en la Web 2.o supone adaptarse a estos nuevos canales de comunicación y eso supone interactuar, comunicar lo bueno y lo malo, dar soluciones y respuestas rápidas a los consultas de nuestros usuarios. También habrá que lidiar con temas que a veces no nos gusten. Es decir, nos pueden sacar los colores por algo que se ha hecho mal y es más rentable asumirlo y buscar soluciones que escurrir el bulto.

El tamaño de la empresa y el número de personas disponibles puede influir en la decisión de externalizar o no la Web 2.0 aunque no se puede tomar la decisión solamente teniendo en cuenta esto. Para empezar, dependerá de la especialización del sector de nuestra empresa, es decir, la persona que se encargué de la gestión de la empresa en las herramientas de la Web 2.o debe ser un especialista de la materia, conocer la gama de productos y saber a dónde remitir a cada usuario o cada consulta. Será importante también analizar si las personas que tienen esos conocimientos tienen inquietudes tecnológicas por estas nuevas herramientas, es decir, saber si les gusta usarlas y se sienten cómodos en ellas. Por último, identificar si las personas disponibles quieren compatibilizar sus labores con estas tareas.

Siempre he dicho que todavía son muchas las empresas con jefes 1.0, esos que dicen “Ahora haces esto también porque lo digo yo”. Si la imagen de nuestra empresa en la web va a depender de una persona que esté a disgusto haciendo el trabajo, quizás no sea lo óptimo. Lo que peor podemos hacer es obligar a una persona de la empresa a asumir estas funciones de comunicación y presencia en la Web 2.0 porque es un gran error. El que lo haga le tiene que gustar y estar familiarizado con estas herramientas y canales.

Es fundamental que se tengan en cuenta los recursos materiales se cuentan para poder invertir, porque en función de lo que se quiera obtener será necesario invertir más o menos capital inicial para implementar herramientas a medida que con llevan un coste. No olvidemos que las herramientas gratuitas tienen sus limitaciones.

Los objetivos que se marquen deben ser realistas y objetivos con una carencia temporal a medio o largo plazo.

Si después de tener en cuenta todas estas variables nos damos cuenta de que no tenemos a nadie capacitado en nuestra empresa para ejecutar estas funciones tenemos que saber elegir bien a la persona en la que lo externalizamos y que nos representará en estos medio. Por ello, deberemos formar a esta persona o empresa sobre nuestra compañía, procesos, productos, etc. Deberá existir una comunicación constante entre ambas partes. Se debe marcar a la persona o empresa en la que lo externalizamos la estrategia, lo que debe decir, etc.; y este especialista nos orientara y dará pautas adecuadas. Tiene que quedar claro que es un servicio subcontratado y no se trata de personas que trabajen en nuestra empresa.

Después, con independencia de que se externalice o no la presencia corporativa en la Web 2.0, esta presencia se debe interiorizar y plasmar en la cultura corporativa. Es decir, se debe formar a las personas en estas herramientas, darles pautas sobre el uso, la finalidad de estar ahí, que deben recomendar a sus usuarios o clientes sobre nuestra presencia en estos medios, etc. O lo que es lo mismo, será fundamental establecer una forma de trabajo con ellos que sea una extensión de la metodología de nuestra empresa, que no tiene por qué coincidir con la de la empresa subcontratada.

No podemos estar en estos medios y no cerciorarnos que toda nuestra plantilla sabe que tenemos presencia en los mismos. Es una cuestión de imagen corporativa y de coordinación estratégica. Todos debemos ir en la misma dirección para lograr avanzar.

Este campo es muy nuevo para muchas empresas y no siempre se hace de la mejor manera. Personalmente pienso que es preferible formar a alguien interno y contar con él para estas tareas con independencia de que pidamos asesoramiento externo sobre la estrategia a seguir. La empresa siempre se va a “sentir” más  si el implicado pertenece a la organización. También se dan muchos casos en los que las empresas se integran con gente que va a trabajar, hace su trabajo, sin pasión alguna y llega su hora y se van. Meros robots sin ilusión. También nos encontramos con empresas subcontratadas que saben ofrecer un servicio personalizado, donde la persona asignada se integra en la empresa y parece uno más. Cada caso es un mundo aparte. En la implementación de este tipo de estrategias no podemos copiar modelos de otras empresas del mismo sector o tamaño. La clave está en contemplar todas las opciones, estudiarlas, ver sus pros y contras y en función de esto decidir de forma global lo más beneficioso para la compañía.

¿Tenéis externalizada la Web 2.0 en vuestra compañía? ¿Qué pasos seguisteis a la hora de lanzaros a tener presencia en estos medios? ¿Qué errores cometisteis en ese proceso? ¿Qué recomendaciones dais a las empresas que quieran comenzar el proceso?

Autor: Juan Martinez de Salinas

¿CUÁNTAS VECES HABÉIS ENSEÑADO ALGO EN VUESTROS TRABAJOS A OTROS COMPAÑEROS?

Siempre nos comentan que se debFotos 2012 003e ayudar al resto de personas cuando se incorporan a un nuevo puesto de trabajo o cuando cambian de posición dentro de la organización.  Sin embargo, la teoría es muy bonita y todo el mundo está dispuesto a llevarla a cabo… pero la práctica es otra realidad paralela.

Hace poco, llegó a mis oídos una historieta: una persona cercana a mi me comentaba que en su empresa existía el lema no oficial entre el personal de “cuando llega alguien nuevo, no le enseñes todo porque sino ya sabe igual que tú”. Pero no es la única frase curiosa: también tenemos otra que he oído multitud de veces “yo no estoy aquí para enseñar a nadie” y aun podría incluir otra célebre: “le han dado determinado puesto pues que se busque la vida” y podría seguir con multitud de frases celebres al respecto que si queréis podéis aportar las vuestras en los comentarios de este post.

También no hace mucho me comentaba un amigo que en su empresa habían dado la instrucción que dejasen todos los procesos de trabajo de cada departamento por escrito y explicasen como se realizaban cada una de las tareas. Me explicaba que él lo había hecho y lo sorprendente es que todo el mundo había ignorado esta indicación. Al tiempo dijo totalmente convencido que al haber dejado un manual de cómo se realizaban sus tareas era aun más prescindible porque cualquiera que llegase tenía las pautas para poder sobrevivir haciendo las tareas aunque no las supiese realizar. Pensando sobre esto, creo que este es un pensamiento muy extendido entre las personas en las organizaciones. Aunque es un tema tabú que se ignora o no se aborda desde la raíz.

El problema parte de la falta de planificación. En pocas empresas existe un protocolo formativo para las personas nuevas que se incorporan o para los movimientos existentes de promoción interna. Y es más, cuando existe no se cumple ni ejecuta. Todas las personas involucradas en esa nueva incorporación o movimiento de forma directa o indirecta deben saber cual es su papel dentro del proceso y se debe realizar un seguimiento para ver la evolución de todas las partes. Lógicamente, para que esto fluya, debe existir en la empresa una política abierta y transparente donde desde arriba se fomente que todo el mundo sepa hacer todas las tareas de sus departamentos. Es más, es positivo que existan rotaciones de área para que las personas aprendan a realizar tareas de otros departamentos y les permita tener una mayor visión de su compañía.

Pienso que es muy positivo ayudar y enseñar a las personas de tu área o departamento lo que haces o sabes siempre que sea correspondido, es decir, que esas personas hacen lo mismo contigo. Debemos asumir que es imposible saber de todo y siempre tendremos conocimientos más flojos que otros y si otros compañeros los dominan podemos hacer intercambio y establecer sinergias.

También se suele escuchar mucho que “en las funciones de mi puesto no aparece por ningún lado que deba enseñar nada a nadie”. Esto es sacar las cosas de quicio porque nunca en nuestra descripción de puesto de trabajo vendrán detalladas todas las funciones o tareas sino las más generales.

Está claro que hace mucho también que las personas que tengamos a nuestro alrededor en nuestro entorno laboral sean facilitadoras y estén dispuestas a ayudar, aunque esto no suele ser lo habitual por desgracia. Es más, cuando alguna persona en lo profesional se muestra abierto a ayudar a los demás se suele usar en su contra y muchos lo aprovechan para delegarle tareas que no quieren hacer ellos.

Lo triste es que, en la mayoría de las compañías, las personas nuevas o las que cambian de posición aprenden sobre la marcha buscándose la vida e improvisando. Está claro que la mejor forma de aprender es haciendo y practicando, sin embargo, viene bien hacerlo con una asistencia donde se te da soporte de cuáles son las pautas. Con este tipo de práctica extendida no es sorprendente que muchas organizaciones sean desorganizadas en sus procesos y ejecución de tareas.

Me gustaría plantearos una serie de preguntas para que os las planteéis y reflexionéis: ¿Cuántas veces habéis enseñado algo en vuestros trabajos a otros compañeros? ¿Cuándo habéis comenzado en una nueva empresa o habéis promocionado en la que estabais tenias claro el plan formativo que ibais a llevar? En todas las empresas en las que habéis estado ¿existía un protocolo formativo por departamento? Todas las personas de vuestra área de trabajo ¿saben realizar todas las funciones del departamento? ¿Qué opináis de tener que enseñar algo a vuestros compañeros en vuestro trabajo?

Lógicamente este tema tiene muchos puntos de vista y todas las opiniones son respetables. Todas las personas tenemos carencias formativas en nuestros puestos y por propia experiencia para suplirlas debemos buscarnos la vida porque, por regla general, nadie lo hará por ti. Normalmente las personas que detectan esas carencias, en vez de ayudar se suelen cebar e intentar beneficiarse de eso en su propio beneficio. También es cierto que siempre uno se encuentra excepciones con personas que están dispuestas a enseñar lo que saben sin esperar nada a cambio. De la misma forma, algunas compañías fomentan que las personas compartan y expliquen sus conocimientos al resto.

Enseñar a los demás lo que sabemos es muy positivo y gratificante. Compartir sabiduría nos hace importantes y aunque transmitamos lo que sabemos no nos hace más ni menos necesarios. 

Autor: Juan Martinez de Salinas

¿POR QUÉ MOTIVO HACÉIS UNA BÚSQUEDA DE EMPLEO INDIVIDUAL?

En pleno Siglo XXI hemos avaFotos 2012 1034nzado en muchos aspectos, sin embargo, en otros muchos vamos hacia atrás. La tecnología ha mejorado mucho nuestras vidas. Sin embargo, la sociedad actual en la que nos ha tocado vivir es cada día más individualista y, porque no decirlo, en muchos aspectos más egoísta. Las personas tendemos a pensar demasiado en nosotros mismos y nos olvidamos de los demás.

Es positivo ser autosuficientes, sin embargo, no podemos olvidar que necesitamos a otras personas para alcanzar o hacer determinadas cosas en nuestras vidas. Lo que pasa es que nos cuesta pedir ayuda porque somos demasiado orgullosos y parece que estamos cometiendo un pecado capital. No es un signo de debilidad el darnos cuenta de que necesitamos la ayuda de otros; al revés nos demuestra que tenemos ganas de vivir, de relacionarnos y de seguir hacia adelante. A veces, no decir bien alto que necesitamos ayuda nos aísla en exceso y hace que el tiempo se paralice a nuestro alrededor.

En estos momentos muchas personas en nuestro país se encuentran en búsqueda activa de empleo y deben estar motivadas en ese proceso activo de buscar opciones. La gran mayoría de personas que están sin trabajo tienden a navegar solos en ese proceso de búsqueda y eso les hace a veces hundirse en una irrealidad. Cuando uno está desempleado, y más en estos tiempos, siempre conoce a personas de su entrono cercano o de conocidos que están en su misma situación.  Lo más lógico sería hacer grupo global de búsqueda de empleo entre ellos para compartir recursos, intercambiar información, enseñarse cosas los unos a los otros, presentarse mutuamente a las personas de sus antiguos ámbitos profesionales, etc. Sin embargo, lo habitual hoy en día es hacer una búsqueda aislada e individual donde nada se comparte; es más, muchas personas si se enteran de una oferta, recurso o información relevante se la quedan para ellos. Eso sí, esas personas que hacen eso son las que quieren que los demás compartan con ellos las ofertas, recursos e información laboral relevante que tienen. Esto es ser egoístas y no podemos justificarlo porque si queremos que los demás nos ayuden y compartan lo que tienen, nosotros debemos hacer lo mismo.

A las personas que están en búsqueda activa de empleo en la actualidad o que lo han estado en algún momento de su vida profesional voy a proceder a lanzarles unas cuantas preguntas para que las piensen y respondan de forma individual: ¿Hacéis búsqueda colectiva de empleo? ¿Quedas habitualmente con otras personas desempleadas para compartir recursos, ofertas e información laboral? ¿Cuál es la principal fuente por la que os enteráis de información laboral relevante? ¿Te relacionas habitualmente con personas en tu misma situación para ayudaros? ¿Por qué motivo hacéis una búsqueda de empleo individual? ¿Cuántas actividades grupales hacéis a la semana para relacionaros con otras personas?

El relacionarnos con otras personas es probable que ni a  corto ni a medio trabajo nos pueda dar trabajo, sin embargo, nos permite intercambiar información y herramientas que pueden ayudarnos. Por otro lado, nos permite estar activos y motivados porque nos relacionamos con otras personas y nos hace sentirnos útiles. Se agradece que alguien nos dé las gracias por darle información relevante y nosotros podremos agradecérselo otro día. Por ello, es importante que agradezcáis lo que los demás hagan por vosotros, es algo que cuesta poco y que revitaliza a las otras personas. En esta sociedad individualista en la vivimos nos agradecemos y damos por hecho que es obligación de los demás hacerlo.

Muchas personas no comparten recursos e información en su proceso de búsqueda de empleo porque piensan que si lo comparten tienen más competidores. Esto es ser un iluso porque hoy en día existirán muchas personas para todas las ofertas, convocatorias y ayudas existentes. Cada uno debe jugar sus cartas en ese proceso y si a ti te descartan y a personas de tu entorno no, quizás sea por determinadas competencias que ellos tienen y vosotros no. También puede ser por otros motivos subjetivos, sin embargo, las personas que han pasado no tienen la culpa.

Las personas somos seres sociales y hacer los procesos complicados como la búsqueda de empleo en grupo nos hace avanzar mejor y en múltiples direcciones. Da igual que nuestro grupo de búsqueda de empleo sea heterogéneo, es decir, de diferentes perfiles profesionales o de sectores muy diferentes. A veces es mejor la diversidad porque nos permite acceder a información de diversas fuentes y sectores. No olvidemos que a veces la mejor información puede llegar de quien menos esperemos. Eso sí, en este grupo de búsqueda de empleo debe existir organización, constancia, planificación y establecer responsables de cada área, tipo de herramientas, recursos, convocatorias. Es decir, que aunque los demás se puedan enterar de cosas, una persona sea la encargada de aglutinar esa información homogénea y distribuirla.

Lógicamente, esto de la búsqueda de empleo os puede parecer una soberana tontería, sin embargo, ¿qué perdéis por probarlo e intentarlo?  Debemos tener claro que para obtener resultados diferentes debemos hacer las cosas de otra forma. Si nuestro proceso de búsqueda es siempre el mismo y no obtenemos resultados deberemos platearnos mejorar y cambios en el mismo para buscar otro tipo de resultados.

Está claro que estar mucho tiempo en proceso de búsqueda nos hace pasar por todo tipo de fases y una de ellas es la fase de “Yo contra el mundo” que nos hace abandonar porque todo lo vemos negativo. Se debe salir de esa fase cuanto antes porque no nos ayuda en absoluto. Debemos seguir haciendo cosas, aunque a todas les podamos encontrar miles de pegas. Por ello, estar con otras personas en vuestra misma situación os ayuda mucho aunque a priori no lo podáis ver así. Estar con otras personas nos hace venirnos arriba para seguir haciendo cosas.

¿Qué os parece mejor? ¿El proceso de búsqueda de empleo grupal o individual?

Autor: Juan Martinez de Salinas