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Gestión de RRHH 3.0

Gestión de RRHH 3.0

Le llamo RRHH 3.0 como podría llamarle RRHH del siglo XXI o RRHH Sociales. El nombre es lo menos importante. Lo que importa es la esencia en la que se debería de fundamentar la gestión de RRHH dentro de las organizaciones de ahora en adelante si se quiere que funcionen de forma correcta.

A lo largo de mi vida he hablado con muchos responsables de RRHH que presumían de que el funcionamiento de su organización era como el engranaje perfecto. Otros me comparaban con que su empresa era como un tablero de ajedrez, cada miembro tenía su cometido y la dirección adecuada era lo que permitía sacar el mejor resultado para la organización. El ejemplo que más me ponían era el del equipo de futbol bien dirigido.

En alguna ocasión debatí con ellos indicando que, aunque los resultados de su organización fuesen buenos, esa no era la forma adecuada de gestionar los RRHH de las organizaciones. Pero claro está, ellos daban unos números a sus superiores que eran irrefutables y en vez de ver las cosas desde otra óptica se cerraban al hecho de que si las cosas funcionaban era porque se estaba haciendo todo bien.

Pero cuál fue su sorpresa que con la llegada de la crisis, lo que hacían antes y daba resultados, ahora no los da. No se explican cómo haciendo lo mismo las cosas no son lo positivas que eran. Algunos en ‘petit comite’ admiten que se equivocaron en su momento y se subieron a la ‘ola de bonanza’ para ‘surfear’ hasta la orilla. El problema es que en la mitad del viaje se ‘levantó oleaje’ en forma de crisis.

Y en este país la gente solo cambia cuando la fuerzan y no iba a ser menos en la gestión de RRHH y sus gestores. El tiempo correcto para cambiar la gestión de RRHH se dejó pasar y ahora toda la gestión está mediatizada por la crisis. No hay libertad para tomar decisiones a medio y largo plazo, se basa todo en la gestión del día a día.

Mientras las cifras de las organizaciones eran positivas año a año, ¿alguien se preocupó de que los miembros de las organizaciones eran personas y no números o piezas del engranaje fácilmente sustituibles? Si un elemento fallaba se le sustituía y problema solucionado. Nadie se preocupaba de ver si el fallo era por culpa del miembro o de la organización. Nadie miraba si esta persona tenía un talento útil para la organización en otro puesto o cometido. Ni tan siquiera se preocupaban si los miembros de la organización estaban motivados con lo que hacían. Eso no importaba con tal de que los resultados salieran bien en la foto.

¿Qué se hizo?

Se gestionó a los RRHH como recursos, pero no como humanos. Se realizó una gestión de RRHH vertical, es decir, jerarquías de mando que dirigían a sus subordinados de arriba para abajo sin más objetivo que conseguir las cifras marcadas. Daba igual que el subordinado poseyese talento para otra cosa y lo estuviese desperdiciando en tareas de poco aporte a la organización, da igual que hiciese las cosas con desidia, sin motivación. Todo daba igual mientras los resultados cuadrasen.

¿Qué se debía de haber hecho?

Sencillamente gestionar a los RRHH de forma horizontal. Ponerse a su mismo nivel y ser capaces de analizar sus motivaciones, sus deseos, sus aspiraciones profesionales, siendo capaces de evaluarlos para saber en qué tareas estaban más a gusto o en las cuales sus talentos podían dar mejor resultado a la organización. La relación de, empleado motivado y talento mejor aprovechado, daba igual porque las cifras salían positivas.  Gestionar a los miembros por sus habilidades y competencias, tratarlos como personas en último caso.

De aquellos polvos llegaron estos lodos

Cuando la cosa comenzó a ir mal, no se contaban con miembros en las organizaciones ni motivados, ni comprometidos, ni muchos menos con ganas de poner sus talentos a disposición de una organización que siempre les trató como recursos y no como personas. El terreno para la desaparición de la organización ye estaba muy sembrado y ahora no había vuelta atrás.

A los RRHH se les quiso volver a motivar con el miedo a la pérdida de empleo y eso rara vez hace que un miembro saque su máximo talento y potencial para ayudar a la empresa. Y es que trabajar bajo presión solo conduce al fracaso. Un trabajador motivado necesita de un clima laboral adecuado y  si eso no se hizo en la época buena menos se hará en la época mala.

Nuestras organizaciones han dejado de ser productivas. Me niego a creer que es porque todos sus miembros carecían de talento. Me inclino más a creer a que gran parte de estos estaban desmotivados y otra parte ubicados en lugares donde no daban su máximo potencial. Una mala dirección y gestión de RRHH ha conducido a la situación actual.

Nueva gestión de RRHH 3.0

Y retomo ahora el primer párrafo. Me da igual como llamemos a la gestión de los RRHH que se debe de realizar a partir de ahora, pero lo que está claro es que debe de seguir unas directrices básicas para poder crear un caldo de cultivo adecuado para que en el futuro nuestras organizaciones funcionen como debe de ser:

  • Olvidarse de la palabra ‘recursos’ y centrarse en la palabra ‘humanos’. Las relaciones entre humanos con jerarquías de mandos deben de desaparecer. Hay que ponerse a la altura de cualquier miembro de la organización si queremos saber qué le motiva, a qué aspira, …., conseguir un clima laboral de motivación para que saque su máximo potencial.
  • Olvidarse de los puestos de trabajo como un conjunto de acciones a cumplir. Ya no hay puestos de trabajo con estas o aquellas funciones a realizar. Lo que hay son personas con habilidades y competencias que puedan realizar los cometidos de la organización y que posean la versatilidad de adaptarse a nuevas funciones y cambios porque tienen habilidades para ello.
  • Recordar que estamos en un mundo global y social. Que los miembros de las organizaciones en su vida personal no dejan de ser un espejo de donde trabajan y de sus relaciones sociales se puede derivar mucho el cómo le irá en el futuro a la organización. ¿Queremos que nuestros empleados hablen mal de su empresa entre sus amigos? Hay que tratarlos como personas valiosas que generan en todo momento valor, tanto dentro como fuera de la organización.
  • Debemos de ser una empresa que se preocupa por las personas, las que tenemos dentro y las que están fuera, y para ello juega un papel fundamental generar ese espíritu primero en nuestros miembros. Analizar competencias, valorar esfuerzos de forma adecuada, valorar a las personas como tal, crea empleados felices y eso es percibido por el entorno, por la competencia y por todo el mundo.

Todo esto hará que en situaciones complicadas los empleados que tengamos den el 200%, se encuentren motivados para ello y siempre desde el punto de vista de que lo que hacen es lo mejor o máximo que pueden dar de sí y nunca escatimar esfuerzos en ello.

Las organizaciones deben de empezar a ser sociales: con sus miembros y con su entorno. Actuarán como miembros de la sociedad y deberán de ser valorados por ella por sus actos. No vale con predicar y hacer luego lo contrario. Las organizaciones están siempre ante lo que la sociedad opine de ellas con lo cual deberán de olvidarse de las cifras en aras al bien social.

Autor: Jose Luís Del Campo Villares

El día que comprendí que este país no tenía remedio

Rato asesor del Santander

Desde la última vez que escribí hasta hoy que vuelvo a animarme, han pasado muchas cosas que dan esperanza a cualquiera y que indican que aquellos que dicen que este país es una ‘casa de lenocinio’ mal regentada se equivocan.

Y es que además de que soy un año más viejo (dudo que más sabio), uno lee la prensa o escucha las noticias y se le llena el pecho de alegría al ver que cosas imposibles pueden hacerse realidad. No me cabe duda de que en el último post que preguntaba si estábamos capacitados para reclutar por habilidades y no por títulos, no contaba yo con una noticia que lo confirmase como esta: Rodrigo Rato ficha como asesor internacional por el Santander de Botín.

¡¡Loado sea el señor!! El pobre Rodrigo, más solo que Gary Cooper en la ‘peli de marras’, con querellas varias, con imputaciones, con papeles recién publicados que indican que mandó engañar a clientes con las preferentes,…., ha conseguido abandonar las oficinas del INEM. Ya el mes que viene no serán 31 desempleados menos, sino 32. Y todo esto, como queda claro, por sus habilidades y no por sus títulos ni amistades.

Cuando un español con 64 años, parado de larga duración, consigue un trabajo por su valía y no por ser quien es, es el momento de afirmar que en este país algo está cambiando y para mejor.

Yo, que soy cliente del Santander, he de afirmar que hoy me siento más tranquilo contando con este excelente profesional entre los que velan por los intereses de mi entidad financiera. Espero que al menos el sueldo que le hayan concedido pase del millón de euros y así pueda conseguir una buena pensión cuando llegue a la edad de jubilarse.

¡¡En qué país nos ha tocado vivir!! Menos mal que mi hija es pequeña y no es consciente de lo que pasa, porque no se si tendría valor a explicarle como somos clientes de una entidad financiera en la que se contrata a uno de los mayores causantes de la crisis actual, de que mucha gente en España pase hambre, de que la gente se suicide ante los desahucios, de que muchos pensionistas y jubilados hayan quedado sin sus ahorros y de muchas grandes hazañas que demuestran las habilidades profesionales de este personaje.

Lo cierto es que son cosas como esta las que hacen pensarse seriamente si vale la pena continuar luchando por levantar la situación actual o coger el ‘petate’ y marcharse en busca de fortuna.

Es curioso que el Sr. Botín hable de emprendedores y de que son necesarios para salir de la crisis, cuando estos a duras penas dan ganado al mes para pagar la cuota de autónomos y mientras el contrata a este señor, con sueldo millonario. Igual piensa el ‘patrón del Santander’ que cualquier especialista en economía  o cualquier publicación internacional del mismo tema no está frotándose los ojos al leer esta noticia.

Pero que más da si somos un país que gastamos 400.000 euros al año en la seguridad y escoltas de un ‘chorizo’ que vive en Suiza por ser yerno de quien es, o permitimos que el ministro de economía sea el expresidente en España del banco más grande americano que con su quiebra hizo estallar la crisis económica mundial actual.

Nos creemos el ombligo del mundo, que el resto del planeta nos tiene en un pedestal, cuando lo que hay en este país es ‘una democracia’ que es lo más parecido a una república bananera o cualquier dictadura de un país centroafricano donde el dictador de turno se enriquece el, familia y amigos y sus ciudadanos se mueren de hambre por las calles.

Llega con preguntar a cualquier extranjero que piensa de España para darnos cuenta de que lo que aquí nos venden es una pura patraña.

Vagos, fiesteros, improductivos, corruptos,…., no pongo más calificativos porque me niego a creer que todos los españoles seamos así. Pero es que el liderazgo que ha habido en los últimos 40 años en este país y en general en nuestras organizaciones, solo indica que lo que piensan de nosotros es la pura verdad.

Y no voy a seguir con políticos, me limitaré a organizaciones.

Parece ser que 34 de las 35 empresas del Ibex35 tienen cuentas en paraísos fiscales. La familia que manda en el mayor banco del país posee patrimonio en Suiza. El presidente de la mayor empresa de telecomunicaciones del país fue condenado por delito de uso indebido de información privilegiada y le hicieron prescribir el delito. Que otros ‘grandes empresarios’ fueron indultados y no obligados a devolver los robado porque iban de cacería con el monarca. Y ya no digamos la vergüenza que siente uno al ver a expolíticos ejerciendo de asesores en empresas del sector de la energía a las cuales las favorecieron cuando eran cargos públicos.

¡¡Que levante la mano aquel que tenga una propuesta que haga que todo esto se vaya de un plumazo!! Yo ya no soy esa persona. ¡¡Renuncio!!

Autor: Jose Luís Del Campo Villares

¿Estamos preparados para reclutar por habilidades y no por títulos?

reclutar por habilidades y no por títulos

Con esta pregunta me hago eco de la propuesta que ha realizado Bill Gates de que se debe de apostar por la contratación basada en habilidades y no en títulos.

Eso es algo que llevo indicando en este blog desde hace 6 años que lleva abierto pero, ¿estamos realmente capacitados para ello y olvidarnos de la ‘titulitis’ que hay en España?

No dudo de que haya países en los cuales este tipo de reclutamiento sea el mejor, pero para ser sinceros, en España no lo veo. Espero llegar a verlo algún día, pero por ahora creo que estamos muy lejos de eso.

¿Cual es la habilidad más habitual en los directivos que mandan en las organizaciones en España en la actualidad? Pues sencillamente ‘ser familia de…’, ‘ser amigos de….’, ‘pertenecer a….’,…. O sea, habilidades que no son adquiridas por el conocimiento ni por el talento, sino que son heredadas por circunstancias personales y familiares que hacen que realmente la economía de España esté siempre en las manos de un reducido número de familias y de todo su entramado e interrelación.

¿Cómo podemos pretender que quien recluta se base en las habilidades del candidato cuando ni él mismo fue seleccionado por ese motivo?

El título no deja de ser algo que se puede comprar y más si posees dinero para ello o perteneces a una familia con determinados apellidos. Ahora bien, el talento, las habilidades y las competencias para un puesto, son innatas en cada uno y son más difíciles de comprar y, sobre todo, de disimular su carencia cuando estés en el puesto de trabajo. Me vale sin ir más lejos el ejemplo reciente de la del ‘relaxating cup of café con leche’.

Por lo tanto, si el que decide el reclutar a este o aquel candidato, está en ese puesto porque es quién es y no por lo que sabe hacer ¿cómo podemos esperar que sea capaz de reclutar por habilidades y no por títulos?

El título siempre se ha empleado por el reclutador como una condición necesaria y, dependiendo del candidato (y sus vínculos sociales), incluso suficiente para conseguir un puesto de trabajo.

¿Alguno de vosotros cree que quién ha sido reclutado para un puesto determinado por ser quien es y no pos sus habilidades está capacitado y quiere cambiar esta política de reclutamiento por la de contratar a los que posean más habilidades? La respuesta es obvia.

Contratar por habilidades alguien que no a sido reclutado así, ve en el candidato talentoso un enemigo en potencia y un peligro real para su estatus. Es preferible perdurar y mantener el sistema de reclutamiento de ‘titulitis’ porque así se puede crear un organigrama a su medida, con amigos de confianza y que, a fin de cuentas son esclavos de quien los contrata de forma perpetua ya que ellos son los que los han contratado.

Y el ejemplo más claro de ello es el organigrama político de este país y su red de contratados que ha generado en 35 años de existencia. Se han contratado empleados por ser hijos de…, primos de…., amigos de….. , y lo pero es que se han colocado en puestos públicos que nos cuestan dinero. Su negligencia o falta de habilidades nos ha conducido a la situación actual.

Pero a fin de cuentas, son la clase que manda en todas las esferas de la sociedad y tener seguro que no están dispuestos a ceder ese poder al hijo de un agricultor (con todos mis respetos) que haya demostrado sus habilidades y talento para un puesto si pueden escoger a un primo o a un amigo que, sin ser talentoso, si que puede ser un esclavo manejable.

Para poder en España conseguir que la propuesta de Bill Gates funciones, es necesario la regeneración total de nuestra sociedad y eso es algo que ni es rápido ni cuenta con una voluntad clara de ello. Ejemplo claro es ver como los investigadores talentosos españoles se van fuera mientras que los mediocres afiliados a un determinado partido se quedan en España con cargos de confianza y cobrando del dinero de todos los ciudadanos.

Hoy por hoy, la propuesta de Bille Gates, que sería lo deseable, en España es una utopía.

Autor: Jose Luís Del Campo Villares

Siempre hemos sido un país mediocre dirigido por mediocres

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Hace 10 años en España un arquitecto, ingeniero o aparejador ganaba poco más de 1.000 euros. El encofrador, el yesista, albañil o pintor (sin formación en muchos casos) no baja de 3.000 euros al mes.

Hoy, 10 años después, un arquitecto, ingeniero o aparejador no puede ganar ni 1.000 euros y con suerte ‘rasca’ los 600, pero lo normal es que esté condenado a emigrar. El encofrador, el yesista, albañil o pintor, con suerte cobra paro o cualquier otro tipo de prestación y trabaja en negro (muy respetable por otro lado).

Ahora bien, hay cosas que no cambian. Si antes había 375.000 políticos viviendo del cuento, ahora hay 450.000. Si antes se optaba al Madrid 2012 ahora se opta al Madrid 2020. Si antes había 37.500 coches oficiales, ahora también pero de menor cilindrada.

Y algo que ni cambia ni va a cambiar y ahí radica el problema de este país, es la monserga famosa en nuestras organizaciones de que el talento se premia y que las organizaciones quieren sacar el máximo talento de sus miembros. ¡¡MENTIRA!!

Somos un país de mediocre donde llevamos décadas dirigiendo las organizaciones (el país en general) mediocres, que ni quieren ni han querido que el talento salga entre sus miembros. Estoy convencido que básicamente porque ni saben lo que es y, si lo intuyen, le tienen miedo. Hemos tenido organizaciones donde lo más interesante era resolver los problemas con la táctica de ‘patada a seguir’, lo que se esconde ni da problemas ni preocupa. Y nada de sembrar nada para el día de mañana.

En este país nunca el talento ha estado premiado ni promocionado, es más, creo que incluso ha estado penalizado en la mayoría de nuestras organizaciones. La ‘meritocracia’ siempre ha respondido a otro tipo de valores como la familia, los amigos, el color político, …, esos valores tan poco vinculados con el talento. Lo peor es que esta casta tan poco talentosa es la que dirige nuestras organizaciones y no quiere ni acepta el cambio. Han conseguido un ‘status quo’ que les permite vivir ‘en su mundo’ en el que el talento no importa y si a su alrededor existe, pues que se vaya, ¿qué más da mientras ellos sigan viviendo como reyes?

Y no es tan triste ver como se mueren en nuestras organizaciones la gente talentosa, sino el hecho de que esto se disculpe como si fuese lo más cotidiano.

Aquel joven con dos carreras, idiomas y master, lo más normal es que acabe consiguiendo un buen puesto en otro país y dudo mucho que decida volver a la mediocre España y sus organizaciones a malvivir por menos de mil euros viendo como los negligentes, necios y pertenecientes a la casta dirigente se embolsan cantidades ingentes de dinero al mes por ser quien son y no lo que hacen.

El talento queda exclusivamente para la autosatisfacción personal del que lo posee, pero nunca para el reconocimiento de terceros.

Eso sí, los que han abandonado los estudios, los miembros del famoso fracaso escolar, afines al botellón, al pastillaje y al ‘living la vida loca’ se quedan aquí. Si señores, esos no son los que son demandados en otros países por su talento. Esos quedan aquí para formar la futura sociedad española y el futuro de nuestras organizaciones, con lo cual si el presente es malo, el futuro ni digamos.

Pero no nos llevemos a engaño, esto todo no es consecuencia de la crisis. Esta solo lo ha agudizado. Nunca hemos sido un país destacado en científicos, en investigadores,…, total ¿pa qué? ¿para poner ladrillos y pinchitos en los chiringuitos?, para eso valía cualquiera.

Esto siempre ha existido en nuestras organizaciones, pero la época de abundancia que vivimos permitía maquillar la situación. Si alguien talentoso no era reconocido en su organización siempre había otra que si lo reconocía. Pero ahora no es el caso, la escasez de sitio para el talento es ahora mucho mayor que antes. Lo que podría suponer un cambio drástico y apostar porque realmente nos dirijan personas talentosas, justamente se agudiza en lo contrario: los mediocres que están ‘enganchados a la teta’ se aferran a ella con más fuerza e intentan llevarse con ellos a amigos y familiares.

Estamos apostando a perdedor y así nunca se gana. ¿Dónde quedó aquella gran mentira de los departamentos de recursos humanos de las empresas que decían que si das lo máximo por tu empresa esta te lo devolverá o que con esfuerzo y talento tendrá premio en esta organización?

No nos engañemos, estamos en tiempos muy negros, pero estamos a años luz de lo que se nos avecina, y quedáis todos avisados. Lo que tenemos ahora no es nada con lo que nos viene encima.

Autor: Jose Luís Del Campo Villares

Lo bien que se lo tiene ‘montado’ el gobierno a costa de los emprendedores

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Tras la noticia de hoy que me ha dejado claro que esto se hunde mientras los músicos del Titanic siguen tocando de que España perdió población en 2012 por primera vez desde el año 1971, me ha hecho reflexionar sobre un emprendedor del que oí hoy su historia.

Este emprendedor tenía un proyecto empresarial vinculado a las nuevas tecnologías y fue a visitar a todas las entidades financieras que sacaban pecho de que ayudaban a los emprendedores. Se encontró con la puerta en las narices. Pidió ayudas al gobierno y más de lo mismo. Con lo cual decidió marcharse de España y comenzó a trabajar de comercial para una operadora famosa de telefonía móvil en el extranjero. Y un día un empresario cliente suyo le preguntó si conocía algún producto en el que invertir 100.000 euros a lo que se lanzó y le dijo que invirtiese en su empresa. Le presentó el proyecto y el cliente se lanzó a apoyarlo.

El primer año de vida de la empresa va a facturar casi 5 millones de euros y tiene cerrados contratos para el 2014 por valor de 50 millones de euros. Buen emprendedor y que tuvo suerte.

La sorpresa viene cuando la Hacienda española está llamando a su puerta para pedirle ahora los impuestos por parte de sus beneficios, cuando fue una de las causantes de que se viese forzado a emigrar con su proyecto debajo del brazo.

No deja de ser indignante el ver como un emprendedor con sus sudor y sangre consigue montar su proyecto y que cuando la cosa va bien le aparezca un socio ‘gilipollas’ que le pida parte de su beneficio cuando no hizo más que ponerle piedras en el camino y le obligó a marcharse de España.

¿Es así como se creen los políticos que van a sacar a emprendedores a adelante para chuparles la sangre?

Si yo me viese obligado a emigrar, lo primero sería solicitar el pagar mis impuestos en el país que me ha acogido y no se me pasaría por la cabeza el pagarlos aquí, ¿para qué? ¿para seguir manteniendo a esta casta parasitaria que obliga a la población española a emigrar o bien a vivir en la pobreza?

Estamos rozando lo moralmente correcto, no digo lo legal, porque está claro que han montado las leyes no para perjudicarse a ello, sino a los autónomos y al fin y al cabo son leyes, pero resulta un ejercicio de sinverguencería el que obligues a los españoles a marcharse del país y luego les pidas que contribuyan a las arcas públicas españolas. ¿Cómo no va a existir la economía sumergida’

Autor: Jose Luís Del Campo Villares