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¿CUÁNTAS VECES HABÉIS ENSEÑADO ALGO EN VUESTROS TRABAJOS A OTROS COMPAÑEROS?

Siempre nos comentan que se debFotos 2012 003e ayudar al resto de personas cuando se incorporan a un nuevo puesto de trabajo o cuando cambian de posición dentro de la organización.  Sin embargo, la teoría es muy bonita y todo el mundo está dispuesto a llevarla a cabo… pero la práctica es otra realidad paralela.

Hace poco, llegó a mis oídos una historieta: una persona cercana a mi me comentaba que en su empresa existía el lema no oficial entre el personal de “cuando llega alguien nuevo, no le enseñes todo porque sino ya sabe igual que tú”. Pero no es la única frase curiosa: también tenemos otra que he oído multitud de veces “yo no estoy aquí para enseñar a nadie” y aun podría incluir otra célebre: “le han dado determinado puesto pues que se busque la vida” y podría seguir con multitud de frases celebres al respecto que si queréis podéis aportar las vuestras en los comentarios de este post.

También no hace mucho me comentaba un amigo que en su empresa habían dado la instrucción que dejasen todos los procesos de trabajo de cada departamento por escrito y explicasen como se realizaban cada una de las tareas. Me explicaba que él lo había hecho y lo sorprendente es que todo el mundo había ignorado esta indicación. Al tiempo dijo totalmente convencido que al haber dejado un manual de cómo se realizaban sus tareas era aun más prescindible porque cualquiera que llegase tenía las pautas para poder sobrevivir haciendo las tareas aunque no las supiese realizar. Pensando sobre esto, creo que este es un pensamiento muy extendido entre las personas en las organizaciones. Aunque es un tema tabú que se ignora o no se aborda desde la raíz.

El problema parte de la falta de planificación. En pocas empresas existe un protocolo formativo para las personas nuevas que se incorporan o para los movimientos existentes de promoción interna. Y es más, cuando existe no se cumple ni ejecuta. Todas las personas involucradas en esa nueva incorporación o movimiento de forma directa o indirecta deben saber cual es su papel dentro del proceso y se debe realizar un seguimiento para ver la evolución de todas las partes. Lógicamente, para que esto fluya, debe existir en la empresa una política abierta y transparente donde desde arriba se fomente que todo el mundo sepa hacer todas las tareas de sus departamentos. Es más, es positivo que existan rotaciones de área para que las personas aprendan a realizar tareas de otros departamentos y les permita tener una mayor visión de su compañía.

Pienso que es muy positivo ayudar y enseñar a las personas de tu área o departamento lo que haces o sabes siempre que sea correspondido, es decir, que esas personas hacen lo mismo contigo. Debemos asumir que es imposible saber de todo y siempre tendremos conocimientos más flojos que otros y si otros compañeros los dominan podemos hacer intercambio y establecer sinergias.

También se suele escuchar mucho que “en las funciones de mi puesto no aparece por ningún lado que deba enseñar nada a nadie”. Esto es sacar las cosas de quicio porque nunca en nuestra descripción de puesto de trabajo vendrán detalladas todas las funciones o tareas sino las más generales.

Está claro que hace mucho también que las personas que tengamos a nuestro alrededor en nuestro entorno laboral sean facilitadoras y estén dispuestas a ayudar, aunque esto no suele ser lo habitual por desgracia. Es más, cuando alguna persona en lo profesional se muestra abierto a ayudar a los demás se suele usar en su contra y muchos lo aprovechan para delegarle tareas que no quieren hacer ellos.

Lo triste es que, en la mayoría de las compañías, las personas nuevas o las que cambian de posición aprenden sobre la marcha buscándose la vida e improvisando. Está claro que la mejor forma de aprender es haciendo y practicando, sin embargo, viene bien hacerlo con una asistencia donde se te da soporte de cuáles son las pautas. Con este tipo de práctica extendida no es sorprendente que muchas organizaciones sean desorganizadas en sus procesos y ejecución de tareas.

Me gustaría plantearos una serie de preguntas para que os las planteéis y reflexionéis: ¿Cuántas veces habéis enseñado algo en vuestros trabajos a otros compañeros? ¿Cuándo habéis comenzado en una nueva empresa o habéis promocionado en la que estabais tenias claro el plan formativo que ibais a llevar? En todas las empresas en las que habéis estado ¿existía un protocolo formativo por departamento? Todas las personas de vuestra área de trabajo ¿saben realizar todas las funciones del departamento? ¿Qué opináis de tener que enseñar algo a vuestros compañeros en vuestro trabajo?

Lógicamente este tema tiene muchos puntos de vista y todas las opiniones son respetables. Todas las personas tenemos carencias formativas en nuestros puestos y por propia experiencia para suplirlas debemos buscarnos la vida porque, por regla general, nadie lo hará por ti. Normalmente las personas que detectan esas carencias, en vez de ayudar se suelen cebar e intentar beneficiarse de eso en su propio beneficio. También es cierto que siempre uno se encuentra excepciones con personas que están dispuestas a enseñar lo que saben sin esperar nada a cambio. De la misma forma, algunas compañías fomentan que las personas compartan y expliquen sus conocimientos al resto.

Enseñar a los demás lo que sabemos es muy positivo y gratificante. Compartir sabiduría nos hace importantes y aunque transmitamos lo que sabemos no nos hace más ni menos necesarios. 

Autor: Juan Martinez de Salinas

¿QUÉ TIPO DE PRUEBAS PRÁCTICAS O TRABAJOS OS HAN PEDIDO REALIZAR EN UN PROCESO DE SELECCIÓN?

Hace poco me planteaba un amiga que se dedica al mundo de la formación y los recursos humanos una pregunta ¿Cómo ves que en los procesos de selección te pidan presentar informes, estudios o propuestas sobre el departamento al que optas entrar a trabajar?

En muchas ocasiones, da igual lo que a uno le parezca porque el tema es que las empresas pueden solicitar lo que estimen en sus procesos de selección y después decidir por si mismos si aceptan o no.

A mí, en más de una ocasión en procesos de selección que he participado, me han pedido que lleve desarrollado un informe sobre como implementaría determinado proceso, política o herramientas en esa empresa o en el departamento correspondiente. Y es en la entrevista donde te toca explicar y defender tu informe. Curiosamente, los seleccionadores se quedan ese informe, estudio o desarrollo.

La pregunta que muchos candidatos se hacen ante esta situación es ¿Qué hacen esas empresas con esos informes, estudios o desarrollos de ideas? Nunca sabremos lo que hacen con ellos a ciencia cierta. A muchos de esos candidatos que han desarrollado o preparado esos informes nunca les darán el puesto al que optaban y eso no quiere decir que lo que presentasen estuviese mal. La ética empresarial debería usar esas pruebas e informes para el proceso de selección y no darle ningún otro uso. Sin embargo, las ideas a medio desarrollar son eso y las empresas, a posteriori, pueden decir darles otro enfoque.

Lo más normal es que las empresas, en sus proceso de selección, os pongan un supuesto práctico o un caso real a desarrollar en la entrevista, delante de los entrevistadores para ver tus conocimientos, estrategias y planteamientos de cómo te defenderías si estuvieses trabajando con ellos. Este tipo de pruebas son las que quieren ver y no fiarse por lo que simplemente les decís que sabéis o que realizasteis.

Cuando os pidan en algún proceso que llevéis informes, estudios o temas desarrollados os aconsejo que llevéis o mostréis un borrador. Es decir, un documento bien presentado que recojan las principales líneas de actuación, el resumen argumental de porqué esa estrategia y poco más. Luego ya haréis el desarrollo en persona en la prueba de defensa. Si quieren el estudio, informe o tema desarrollado completo, que os contraten. Una cosa es realizar una prueba y otra hacerles un informe completo.

Esto también pasa cuando uno se presenta como formador a centros de formación o academias y a uno le solicitan en el proceso de selección que presente el temario completo para ver lo que preparas y cómo lo impartirías. Ni se os ocurra. Es vuestro trabajo, vuestro tiempo y si alguien lo quiere porque les haya gustado, que os contrate. Lo que debéis presentar en estos casos es un dossier del curso donde se recoja el título de la acción formativa, el fin de la misma, sus objetivos, publico al que va dirigido, duración del mismo, materias a impartir con distribución horaria, metodología de impartición, material necesario y evaluación a realizar. Y como extra les podéis preparar una hoja con desarrollo de temario o ejercicios para que se hagan una idea.

El temario no lo debéis presentar hasta que no hubieseis llegado a un acuerdo contractual de que seréis vosotros los que realizareis el curso.

Está claro que cuando uno acude a procesos de selección tiene que ir predispuesto a mostrar de lo que es capaz para aportar un extra. Sin embargo, os debéis andar con cuidado porque una cosa es mostrar vuestro material, trabajo y otra muy distinta darlo gratuitamente.

Las empresas, en sus procesos de selección, deben también saber diferenciar lo que es una prueba del proceso de selección y lo que deben hacer con ello. Algunas, aprovechan la necesidad de muchas personas para obtener material que luego poder usar de forma fácil y gratuita. Afortunadamente, estos casos son minoritarios pero existen más de lo que nos gustaría.

Esta es mi humilde opinión y cada uno de vosotros os podéis sentir libres para realizar lo que queráis, eso sí, tendréis que asumir las consecuencias de hacerlo o no.

En los procesos de selección también os debéis dejar llevar por vuestro sentido común e intuición porque a veces es preferible ser precavidos para evitar malos ratos.

Por un lado me gustaría saber la opinión de las empresas y lanzarles las siguientes preguntas ¿Qué tipo de pruebas prácticas solicitáis a vuestros candidatos en los procesos de selección? ¿Se las solicitáis insitu o que las lleven ya desarrolladas? ¿Qué hacéis posteriormente con esas pruebas o trabajos? ¿Qué os aportan?

A los que habéis sido candidatos en alguna ocasión, me gustaría preguntaros ¿Qué tipo de pruebas prácticas o trabajos os han pedido realizar en un proceso de selección? ¿Cómo habéis reaccionado a las mismas?

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Autor: Juan Martinez de Salinas

¿QUÉ SALIDAS PROFESIONALES PUEDEN TENER ESAS COSAS QUE OS GUSTAN Y SE OS DAN BIEN?

Estamos comenzando un nuevo año, que se presenta con nubarrones en el horizonte como los que dejamos atrás. Tenemos dos opciones, la primera quedarnos de brazos cruzados sin hacer nada, lloriqueando de lo mal que están las cosas, esperando que se arregle la situación… o ponernos manos a la obra, a pesar de las dificultades, para hacernos un hueco entre los nubarrones y conseguir ver el sol. Cada uno es libre de elegir la opción que prefiera y asumir las consecuencias. Yo lo tengo claro: el único camino posible es la opción dos porque la clave está en intentarlo y al final lo lograremos. Quedarnos inmóviles sin hacer nada nos hace caer en el pozo aun más y el retorno se vuelve más difícil.

Está claro que las oportunidades no abundan y quizás debamos creárnoslas. Siempre digo que eso se consigue al seguir haciendo cosas que nos ayuden a mejorar nuestras habilidades, competencias y experiencias.

Por lo tanto, debemos comenzar a hacer cosas y dejar de decir que las vamos a hacer algún año de estos. Hacer es mucho más efectivo que decir y pensar que lo haremos. Cualquier momento es bueno para comenzar, está claro que el primer día te costara mucho, el segundo un poco menos y, cuando te quieras dar cuenta, ya habrás incorporado esa acción a tu rutina de vida. Lo mejor es comenzar poco a poco. La cuestión es comenzar y no parar de hacer lo que debemos, a pesar de las dificultades que nos surjan y la pereza que llevamos dentro de nosotros mismos. Cuanto menos hacemos menos queremos hacer.

Muchos de vosotros me diréis que vuestro sector y vuestro perfil profesional no tienen opciones laborales y quizás tengáis razón. Sin embargo, debéis salir de ese pensamiento negativo y pensar qué otras alternativas de ganaros el pan tenéis. Es cuestión de que os planteéis las siguientes preguntas ¿qué os gusta hacer? ¿Qué se os da bien? ¿Qué salidas profesionales pueden tener esas cosas que os gustan y se os dan bien? ¿Hacia qué sectores profesionales afines podéis optar con vuestras competencias y experiencia? ¿Qué áreas de vuestro perfil profesional debéis reforzar para tener más opciones de empleabilidad?

Está claro que no será fácil, sin embargo, si queréis, lo podéis lograr porque las personas tenemos una capacidad de sacrificio y un afán de superación único. El quedarnos sin hacer nada, esperando a que alguien nos solucione nuestros problemas no es una alternativa con futuro. Para que los demás crean en vosotros tenéis que hacerlo primero con vosotros mismos y eso empieza por ser conscientes de qué aspectos debéis mejorar de vuestros hábitos de vida actuales.

Tenéis múltiples cosas que aprender, existen multitud de personas interesantes a las que podéis conocer, existen muchas charlas/conferencias a las que poder acudir para cambiar el chip, podéis reforzar vuestras cosas a mejorar. La cuestión es querer hacerlo por encima de todos los peros y las pegas que le podáis encontrar.

Por ello, a los que os encontráis en estos momentos sin trabajo y que se os cae el mundo a los pies debéis de sacar fuerzas y creer en vuestras opciones. Tenéis que crearos vuestra rutina y eso pasa por levantaros pronto todos los días. Tenéis miles de motivos para hacerlo porque os quedan muchas cosas por hacer y aprender. El quedaros en la cama hasta las tantas no os aportará nada bueno. Debéis que coger el hábito de salir a la calle todos los días para manteneros activos. Dedicaros a realizar diversas actividades que os permitan seguir aprendiendo cosas de interés para mejorar vuestro perfil, tenéis que seguir conociendo gente y relacionándoos con las personas que ya conocéis. Habéis de seguir buscando trabajo y lo podéis hacer en grupo con otras personas que se encuentren sin trabajo con independencia de que tengan perfiles diferentes al tuyo. Se trata de ayudaros unos a otros compartiendo recursos y experiencias.

Para poder hacer todas estas cosas y sentiros vivos y activos es necesario salir a la calle, a pesar de que vuestra cabeza os diga que no tenéis ningún buen motivo para hacerlo. Salir supone mantenerse activo. También  habrá que quedarse en casa haciendo cosas provechosas que os ayuden y os mantengan activos a nivel profesional y personal.

Estas recomendaciones os pueden parecer una majadería, sin embargo, reflexionar sobre ello y mañana es el mejor día para comenzar con vuestra nueva vida activa. Las circunstancias de haberos quedado sin trabajo no podéis cambiarlas y cualquiera, hoy en día, nos podemos quedar sin trabajo. La clave está en cómo reaccionamos antes esta situación. No olvidemos que estar sin trabajo es un circunstancia de nuestra vida no un estado permanente de nuestra persona.

Esos días de bajón y de negatividad absoluta lo mejor es dejar de hacer nada y poneros a hacer cosas que os animen, distraigan y os gusten. Lo peor que podéis hacer es quedaros melancólicos pensando lo mal que os van las cosas porque eso por desgracia no cambia nada.

Os quedan muchas cosas por hacer, por aprender, por vivir, por experimentar y eso requiere vuestra atención e interés.

Para ver vuestro cambio, lo mejor es que apuntéis es una agenda personal las cosas que vais haciendo cada día y, con el paso de los días, evaluar cómo veis lo que habéis realizado y lo que podéis ir haciendo de otra forma para mejorarlo en un futuro.

Habrá quienes piensen que esto es una tontería y sigan sin hacer nada para cambiar su situación. Es una opción personal, qué duda cabe, pero esa actitud no les beneficia y lo que es peor, no les da ese trabajo que no tienen.

Así que hay que buscar esa fuerza, energía y ánimo para continuar con vuestra vida y salir de esa pausa indefinida en la que os encontráis en la actualidad. ¿Qué pierdes por intentarlo? Cuéntanos tus avances ¿Cuáles son vuestros principales obstáculos?

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Autor: Juan Martinez de Salinas

¿CON QUÉ FINALIDAD QUIERES ABRIRTE UN PERFIL PROFESIONAL EN ALGUNA RED?

Las redes sociales y profesionales han irrumpido desde hace tiempo en la búsqueda de empleo. Esto viene propiciado por el uso de internet como nueva herramienta de búsqueda de empleo que va haciéndose rápidamente un hueco entre las herramientas tradicionales de búsqueda de empleo. Sin embargo, en la actualidad, buscar empleo a través de las herramientas de la Web 2.0 se ha generalizado y aquellas personas que nos las usen, están dejando de lado un gran volumen de oportunidades. Muchas empresas y empresas de trabajo temporal ya no aceptan los perfiles profesionales en papel sino en formato telemático. Las nuevas tecnologías, con su variedad de herramientas y versatilidad, ahorran tiempo en la búsqueda y son imprescindibles para buscar empleo de forma activa.

La búsqueda de trabajo a través de las redes sociales y profesionales conlleva estar dispuesto a interactuar y participar en estas herramientas de forma activa, global y dedicando tiempo.

Uno de los errores fundamentales en la búsqueda de empleo en las redes sociales y profesionales es confundir estas aplicaciones con otras herramientas ya disponibles. Para empezar las redes sociales y profesionales no tienen nada que ver con los portales de empleo. Es decir, de nada sirve darse de alta en alguna red social o profesional y dejar ahí el perfil abandonado a la espera de que lleguen nuevas y maravillosas experiencias laborales. Tampoco estas herramientas es para comenzar a contactar con los responsables de recursos humanos y hacerles llegar con independencia de conocerlos o no vuestro curriculum porque para eso ya tenemos la página web de la empresas o incluso los portales de empleo.

Las redes profesionales son una nueva herramienta de búsqueda de empleo que nos pueden aportar oportunidades a medio plazo y facilitar el proceso de búsqueda. Pero tenemos que tener en cuenta que la forma de tener oportunidades no pasan por ir directo al grano y decirle a un contacto vuestro: Estoy buscando trabajo. ¿Tienes algo para mí? Es algo que vendrá con tiempo y el que busque encontrar trabajo de inmediato, creo que no tiene claro el concepto de estas redes.

Las redes profesionales pueden darnos un resultado a medio plazo. Pero como siempre digo, es un proceso que conlleva trabajárselo.

Por ello, lo primero que os debéis plantear antes de abrir un perfil profesional en cualquier red profesional o social son las siguientes preguntas:

¿Con qué finalidad quieres abrirte un perfil profesional en alguna red?

¿Para qué crees que puede servirte?

¿Estás dispuesto a dedicarle tiempo para conocer cómo funciona?

Hace tiempo se hacia una gran diferenciación entre red social y profesional, sin embargo, cada vez estoy convencido de una red puede ser social o profesional en función de para qué la usemos. Por ejemplo, muchas personas consideran Facebook una red profesional pero también la tienen como una red social; la solución está en tener dos perfiles diferentes para cada cometido y no mezclarlos, que es cuando comienzan los problemas. No se trata de mentir, sino de enfoque.

Otro de los grandes problemas a la hora de buscar trabajo en las redes sociales o profesionales es estar aquí porque está de moda, sin tener claros nuestros objetivos y la planificación adecuada para alcanzarlos. Para empezar, uno debe estar dispuesto a dedicarle tiempo para conocer la amplia oferta de aplicaciones que ofrece; hay quienes pretenden saber manejar una red social o profesional en media hora y que a los tres días nos proporcione el trabajo de nuestras vidas. Nada más lejos de la realidad, me temo. Antes de criticar estas herramientas, debemos darles una oportunidad y dedicarle tiempo de forma objetiva para ver si nos sirven para satisfacer nuestro objetivo.

Es fundamental asumir que en las redes sociales y profesionales la clave consiste en participar y no solamente en estar. Estas herramientas están compuestas por personas y las redes suponen relacionarse con ellas, siguiendo las pautas y buscando la forma efectiva de conectar. El error está en comenzar a pedir a todos nuestros contactos de la forma más rápida posible porque  se hace a la desesperada, sin enfoque. La clave está en comenzar por contactar con gente que ya conozcamos previamente y  partir de ahí ver que contactos suyos pueden ser interesantes para solicitarles que nos los presenten. Estas herramientas son para contactar con personas que previamente ya conozcamos.

Una de las directrices correctas a seguir en estas nuevas aplicaciones es saber mostrarnos y participar en los foros adecuados para que nos encuentren y vean nuestros conocimientos y de lo que somos capaces. Por ello, en las redes sociales y profesionales debemos participar, planificando la mejor forma de hacerlo. Esto supone observar previamente como actúan los demás y fijarnos qué hacen y cómo empezaron aquellas personas que tienen éxito y relevancia en estas nuevas herramientas de búsqueda de empleo. No podemos pretender conseguir las cosas a corto plazo porque entonces estas herramientas os defraudarán totalmente.

Para recoger en las redes sociales y profesionales, siguiendo la analogía del campo, primero debemos sembrar nuestra semilla, esperar que vaya creciendo tras “regarla y cuidarla”, sin esperar nada a cambio porque lo hacemos convencidos y entonces cuando menos esperemos comenzaremos a recoger los frutos. En este proceso de maduración y aprendizaje puede ser que nuestra semilla padezca enfermedades y adversidades que tendrán solución si seguimos las prescripciones profesionales necesarias para ponerles remedio de forma profesional. Las herramientas por si solas no funcionan, todo depende del uso que se les dé y todo requiere esfuerzo, tiempo y enfoque en su uso.

Por lo tanto, lo primero consiste en comprender su funcionamiento. Los pasos a seguir en cualquier red social o profesional son:

  1. Rellena tu perfil completo
  2. Dedica tiempo
  3. Visualiza otros perfiles
  4. Adapta la configuración a tus necesidades en función de para que vayas a usarlas
  5. Busca tus contactos para dedicarles tiempo
  6. Explora los grupos, foros o herramientas disponibles de participación
  7. Prueba, investiga e interactúa

Esto que he comentado es una teoría, la mía, que creo que es la que compartimos muchos. Pero no es el caso mayoritario. La triste realidad es que las redes sociales o profesionales se usan como cajón de sastre de contactos con la única finalidad de que nos acepten la invitación para ya no volver a interactuar ni a charlar con ellos en la vida o solamente cuando les necesitemos para algo. Esto es como no tener contactos en las redes sociales y profesionales ni una competición a ver quién tiene más contactos. Está claro que en estas aplicaciones uno puede tener contactos de diferente tipo, nivel de confianza o interactuación. Esto mientras ambas partes lo tengan claro no genera inconveniente.

Pero debemos asumir que las redes son aplicaciones vivas y todo influye, es decir, que las personas pueden decidir hacer limpieza de contactos que no les aportan ni les sirven para nada. Si nuestra filosofía es “estar simplemente”, sin interactuar, generalmente va a suponer “no existir”.

Otro gran tropezón de muchas personas es usar las redes sociales o profesionales para pedir o solicitar ayuda a cualquiera. Siempre digo que al pedir consejo, no vale cualquiera. Pedir consejo también supone estar dispuesto a darlo a los demás cuando lo puedan precisar. Las herramientas de la Web 2.0 suponen reciprocidad, es decir, que antes de pedir se debe estar dispuesto a dar o ayudar, sin esperar nada a cambio. Si alguien os presta su tiempo, por pequeño que sea, se debe agradecer porque aquí estos pequeños detalles dicen mucho de las personas.

Finalmente, siempre recomiendo adaptar nuestro perfil profesional a las peculiaridades y especificaciones de cada red social o profesional. Es decir, no podemos pretender que cada herramienta se adapte a nuestro perfil genérico. No se trata de copiar nuestro CV sino de adecuarlo y plasmarlo de forma correcta donde quede claro quiénes somos, qué hacemos para mostrar de que somos capaces.

También como usuarios que buscamos nuevas oportunidades, debemos dar tiempo a estas herramientas porque aun muchas empresas están comenzando a usarlas y eso requiere saber adaptarnos a sus necesidades. Nosotros como personas podemos saber que requiere una empresa con planificación, investigación y esfuerzo para después mostrárselo si nosotros somos lo que buscan.

Pero no hay que olvidar que las redes no son más que una herramienta para comenzar el contacto y será necesario que pase un tiempo para conocer a esas personas a través de conversar, interactuar, conocerse más en detalle e identificar las competencias profesionales. Las redes sociales y profesionales son un buen escaparate para que los reclutadores sepan identificar a los expertos en cada área y que cuando puedan precisar a alguien con esas competencias se acuerden de vosotros porque os consideran adecuados para aquella posición que busquen en ese momento.

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Autor: Juan Martinez de Salinas

La crisis, ¿cuestión de confianza?

Hoy me he decidido por un post más ‘coaching para el día a día’ que por una aportación más teórica.

Ayer hice una reflexión en Facebook que me gustaría recoger aquí también para despertarnos de la situación en la que nos encontramos.

¿Qué pensáis un país donde a un anciano de 85 años se le pide 1 euro por receta, dinero que se destina a sanear una empresa (Bankia) donde ya 5 directivos reconocen cobrar al año entre 200.000 y 360.000 euros sin saber porque y sin hacer nada, solo por asistir a una reunión al mes? Algo falla en una sociedad donde se castiga al necesitado para premiar al mediocre, corrupto y fariseo. Read more