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Estudio sobre los conflictos laborales y su efecto en el trabajo diario

La Comunidad Laboral Trabajando.com – Universia ha querido conocer la opinión de sus usuarios a través de la encuesta, que se ha realizado a través de www.trabajando.es, acerca de los conflictos laborales y cómo afectan a su trabajo. Es evidente que un clima plagado de tensiones puede tener una repercusión muy negativa, no sólo para los propios trabajadores, también en las tareas y eso inevitablemente en los resultados. Limar asperezas y generar un ambiente positivo, son tareas que desde la dirección de la empresa se deben cuidar aunque, tal y como afirman los encuestados, no siempre es así. Read more

Marca personal,…., ¿pero que marca?

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Hoy vuelvo a un tema muy interesante a mi modo de ver y que no deja de estar en boca de mucha gente hoy en día. Es el tema de la marca personal.

Que ‘si deja que tu marca trabaje por tí’, que ‘con tu marca te diferenciarás y serás más visible’, ‘que si tu marca esto o aquello’, pero la verdad es que hay una serie de conflictos en este tema que me gustaría debatir con vosotros porque no los tengo nada claro.

Si eres un profesional de la contabilidad con años de experiencia en tu empresa con probado éxito y como hobby tenías el escribir artículos de economía que te han dado cierta notoriedad y, por desgracia estás en el paro ahora mismo, ¿qué marca tienes? ¿contable? ¿escritor? ¿ambas? ¿ninguna? Read more

MANTENER NUESTRO PERFIL SOCIAL SEPARADO DEL PROFESIONAL

Los que me leeis con frecuencia, saVerano 2013bréis que siempre os animo a buscar empleo por la red. Siempre quiero ver el lado positivo de Internet, pero no todo es paz y amor. De hecho, hace tiempo leí un artículo titulado “10 formas de perder el trabajo en las redes sociales“ cuya lectura os recomiendo para poder recapacitar en estos temas .  Asi, me gustaría daros mi opinión y conclusiones al respecto.

Lo primero que debemos tener claro es que las redes sociales por si solas no nos hacen perder el trabajo sino lo que hacemos, comentamos o ponemos en ellas.

Debemos plantearnos para qué usamos las redes sociales, si para uso personal y social o para uso profesional. En caso de que usemos las redes sociales para ambas facetas de nuestras vidas, siempre recomiendo tener dos perfiles diferentes que se pueden tener siempre asociados a cuentas de correo electrónicos diferentes. Los compañeros de trabajo y conocidos de nuestro entorno laboral no son amigos y ya invitaremos a nuestro entorno personal a los compañeros con los que establezcamos amistad.

Uno debe ser consciente de lo que pone, comenta y manifiesta en sus muros de las redes sociales. Determinadas opiniones sobre vuestro trabajo, compañeros o responsable de trabajo son para vosotros y sobretodo en el entorno economico en qel que vivimos. Muchas veces, uno puede decir cosas por el calentón del momento del que luego normalmente nos podemos arrepentir. Vuestro jefe es eso y lo debéis tener claro para evitaros problemas y malentendidos, con independencia de que os llevéis fenomenal con él.

En el uso de las redes sociales se debe usar el sentido común y si hacéis algo inadecuado relacionado con el trabajo, el sitio menos adecuado para airearlo es las redes sociales que son como patios de vecinos globales que sin el adecuado blindaje se convierten en un rumor en espiral ascendente y descendente. Siempre aconsegjo el uso delsentido común en el uso de estas herramientas, que siempre es buen compañero de viaje. Si estamos enfermos no es lógico publicar una foto en el facebook de lo bien que lo estas pasando en el parque de atracciones o de compras con tus amigas. Porque esta gracia os puede costar el puesto de trabajo de forma justificada.

Debéis ser conscientes de los que publicáis y ante quien lo publicáis. No es lo mismo exponerlo a nuestro entorno que a cualquier persona que esté en esas redes sociales. Debéis ser conscientes que los demás en estas herramientas van a leer, ver y saber de vosotros lo que les permitáis vosotros mismos. Así que debéis pensaros dos veces a quien aceptáis como amigos virtuales en una red social.

Lógicamente cada persona os dará un consejo diferente pero la clave es ser prudente y no mezclar para evitar indisposiciones personales y profesionales. Cada cosa tiene su momento y su sitio. No olvidemos que al final la mentira aireada por todos los sitios suele sacar a la luz la oscura verdad. Ademas, Internet es el ojo que todo lo ve y tiene una memoria imborrable, es decir, todo queda registrado y se puede encontrar.

Está claro que las redes sociales son para uso distendido y no debe tenerse en cuenta lo que se pone en ellas. Sin embargo, vosotros decidís quien puede ser vuestro amigo en ellas. Si vosotros usáis las redes sociales para uso personal, podéis denegar o ignorar la solicitud de amistad de vuestro jefe o compañero de trabajo, explicándole que usáis ese perfil para uso personal y familiar. Le podéis indicar que cuando os abráis un perfil para uso profesional estarás encantado en tenerle como contacto y amigo. La cuestión es saber decir que no en las redes sociales dependiendo de para que las uséis.

Si vosotros decidís mezclar el mismo perfil para uso personal y profesional ya estáis permitiendo que todos puedan acceder a las dos parcelas. Podéis echar la culpa a los demás pero debéis asumir que esa decisión la tomasteis vosotros en un momento dado.

Es preferible pecar de prudentes que de imprudentes en el uso de las redes sociales. Debe fomentarse el uso responsable. Si ponemos en todos los sitios que nos vamos de vacaciones lejos de España y que la llave de emergencia esta debajo de la segunda maceta del jardín, con toda seguridad tu casa estará desvalijada a tu vuelta. Debemos saber que se puede decir y que no y elegir el foro más adecuado para ello.

Algunas personas juegan con fuego en las redes sociales y de tanto jugar se queman. Algunas personas parece que con lo que ponen en sus perfiles públicos en las redes sociales están buscando su salida del trabajo. En estos tiempos se debe evitar jugar con estas cosas tal y como está el panorama laboral.

Para ir finalizando esta entrada me gustaría dejaros algunas preguntas para reflexionar entre todos: ¿Usáis el mismo perfil en las redes sociales para uso personal y profesional? ¿Aceptáis a todas las personas conocidas cómo amigos en vuestros perfiles sociales? ¿Qué medidas de seguridad ponéis en práctica para evitar situaciones similares a las comentadas? ¿Conocéis casos cercanos de personas que hayan sido despedidas por lo que han puesto o manifestado en sus perfiles sociales en la red?

Por supuesto, esta es una de las múltiples opiniones válidas sobre este tema. Ante la duda de si es adecuado publicar algo o no, lo mejor, por prudencia,será no hacerlo. Tenéis que estar seguros de lo que hacéis y publicáis en vuestros perfiles sociales en las redes sociales.

Autor: Juan Martinez de Salinas

EL ROL DEL IMPOSTOR EN LAS ORGANIZACIONES

En todas las organizaciones tMarenemos personas con diferentes roles, que llevan a cabo diversos papeles, siempre el que mejor encaja con ellos. No podemos olvidar que la mayoría de las personas se comportan en el trabajo con bastante similitud a como lo hacen en su vida privada y social. No suele darse el caso de desarrollar diferentes personalidades según la situación.

Hoy quiero centrarme en el perfil del compañero de trabajo impostor. Es un personaje que pretende aparentar lo que no es, que va de lo que no es, que quiere dar la sensación de hacer mucho cuando es todo lo contrario; va de amigo de todos y en realidad siempre va con el puñal para clavarlo cuando menos uno se espera. ¿A cuentas personas así conocéis en vuestro entorno laboral? Seguro que más de las que os gustarían y estoy seguro que ya os ha venido su nombre a la cabeza.

Lo mejor de todo es que a estas personas al final se les ve venir y el resto de compañeros identifican cómo son, sin embargo, saben mantener las apariencias y soltar sus encantos de falsedad con las personas que toman las decisiones. Suele ser común que, al final, cometa un error cuando baje la guardia. Las personas impostoras son muy camaleónicas, es decir, que tienen mil caras y no dudan en sacar la que más les interese en cada momento. Pueden ser amables, atentos, comprensivos, comunicativos, reflexivos, trabajadores, solidarios, etc.; con el fin de conseguir sus propósitos con las personas a las que quieren manipular o utilizar.

Las personas con este rol son muy observadoras, que identifican el pie de que cojea el resto de persona de su entorno para sacar de cada uno de ellos lo que le interese. También suelen aprovechar las debilidades o los momentos flojos para minar la moral de los demás y sobresalir. Pero es todo labia. Por ello, cuidado con confiar rápidamente en personas que acabáis de conocer en el ámbito profesional. La confianza debe ganarse y darse poco a poco tras demostrar con tiempo y actos como son. Al principio, todos somos muy “guays” hasta que se demuestre lo contrario, sin embargo, es imposible mantener el mismo papel siempre. Los pequeños detalles serán los que os hagan ver las diferencias.

Las personas con un rol impostor tienen un punto débil que les hace mostrar su verdadera cara y es cuando han conseguido los propósitos profesionales que tenían y eso les hace olvidarse de lo que han dejado atrás. Así que no dudéis que de un día para otro os ignoren o incluso no os dirijan la palabra si ya no les servís para ninguno de sus nuevos planes de futuro.

Siempre aconsejo ignorar a estas personas y hacerse una coraza para que vean que no os afectan sus intenciones o tretas. Disfrutan viendo sufrir a los demás. Por lo tanto, debéis plantarles cara de forma inteligente para que caigan en su propia trampa y así los demás vean como son.

El impostor propondrá, dirá y hará todo lo que pueda para quedar bien delante de los que toman las decisiones. Las personas con este rol critican a los demás y lo que hacen porque ellos lo harían de otra forma. Eso sí, cuando algún día llegan a ocupar esa posición toca demostrar que lo pueden hacer y suelen dejar patente que el listón nunca está lo suficientemente bajo como para no hacerlo peor. No olvidemos que, como se suele decir, los toros desde la barrera se ven muy bien. Es luego en la plaza cuando toca lidiar con ellos y es en ese momento, cuando se ve la casta de cada persona. Las personas impostoras suelen recurrir a echar la culpa a sus antecesores y esa triquiñuela les puede valer inicialmente pero luego, no cuela.

Este tipo de personas, en el fondo son mediocres y no pueden sobresalir si no es a costa de aprovecharse de otras personas de su entorno profesional más capacitadas pero menos estrategas. Suelen tener tirria a las personas que sobresalen por si solas porque son buenas en lo que hacen.

Las personas impostoras son envidiosas y se alegran de las desgracias profesionales ajenas y, por el contrario, cuando triunfan los otros, suelen dar esa felicitación con la boca pequeña.

Lo mejor es andaros con cuidado con este tipo de personajes y mantener el mínimo contacto posible, es decir, el justo y necesario. No os fieis y no os dejéis manejar.

Los responsables de las organizaciones deben tener cuidado a la hora de decidir de quién fiarse porque muchas veces las apariencias engañan y deben ver todo el proceso de las personas y no solo la parte obvia.

Cuéntanos tus experiencias con este tipo de perfiles en vuestra organización. ¿Cómo os habéis enfrentado con este tipo de personas? ¿Qué acciones consideráis que son efectivas para alejarlos de vosotros?

Autor: Juan Martinez de Salinas

“AQUÍ SE HACE LO QUE ME PLACE PORQUE PARA ESO SOY EL QUE MANDA”

En pleno siglo XXI uno pensaría que aquellos tiempos del derecho de pernada propios de un régimen feudal habían quedado en el pasado.  Desgraciadamente, no es así. Se sigue escribiendo mucho sobre el liderazgo y la importancia de tener buenos líderes al frente de las compañías y los equipos de trabajo, pero sigue abundando el líder autoritario. Los buenos líderes están en peligro de extinción y entiendo que ser un responsable nunca es fácil, pero no puede ser que lleguemos a la situación de… es así y todo vale.

Un buen jefe se demuestra por sus hechos, acciones y comportamientos y no por sus palabras. Yo hablo con muchas personas sobre sus responsables, jefes y líderes para ver si es verdad que están cambiando los comportamientos y se está evolucionando por el camino adecuado. Aunque determinados ejemplos le hacen a uno perder la fe.

Hace poco me comentaba una amiga que su jefe le estaba levantando la voz y ella le contradijo lo que decía y alzo la voz y la respuesta de su responsable fue “Tu quien eres para tratarme así” y finalizo diciendo “Que fuese la última vez que le llevase la contraria” y estamos hablando de un responsable de una gran multinacional. Vamos que este jefe se puede catalogar dentro de los jefes feudales que tienen como máxima el lema “Aquí se hace lo que me place porque para eso soy el que manda” y el que no lo cumpla ya sabe dónde está la puerta de salida. Este tipo de responsables se piensan aun que siempre tienen que tener la razón y que las cosas se deben hacer porque son jefes con independencia de que tengan razón o no.

Este tipo de responsables abundan más de lo que nos gustaría y suelen estar en esas posiciones por otro meritos ajenos a los profesionales. No todo el mundo vale para ser jefe y cuando se nombra a alguien responsable se le debe formar adecuadamente para que no cometa errores. Aunque lo más habitual es dejarle a su libre albedrio y que se busque la vida. El respeto de las personas que tenemos a nuestro a cargo nos lo tenemos que ganar con nuestras acciones y profesionalidad con ellos. Para empezar, no podemos exigir a las personas de nuestros equipos que hagan algo que nosotros, sus responsables, no respetemos. El dar ejemplo es algo vital en un buen jefe y si queremos que los demás cumplan algo, que mejor que nos lo vean hacer sin dudarlo. A muchos jefes se les llena la boca exigiendo puntualidad, cumplimiento de procedimientos, fichar las incidencias, etc.; aunque eso es para los demás y no para ellos.

La forma de actuar de los responsables en una organización debería ser coherente, objetiva y uniforme, es decir, que todos los responsables ante las mismas cuestiones con sus personas actuasen de la misma forma. Debe existir una política de liderazgo corporativo y formarse en ella. De nada sirve que exista si no se cumple.

Un responsable ha de comportarse con sus personas tal y como le gustaría que lo hicieran con él si fuese un colaborador de un equipo. No sirve de excusa para tener una actitud inadecuada de jefe el que no hayáis tenido buenos jefes. Porque aun esto sirve más de razón para hacer las cosas de otra forma.

Los jefes feudales tienden a marear a sus personas, es decir, un día les dicen “arre” y al día siguiente “so”, sin que medien razones lógicas para ello. Una persona no puede hacer todo a la vez, si está viajando no puede gestionar expedientes o asistir a reuniones en la oficina, es decir, se debe priorizar.

En algunas organizaciones se exige a los trabajadores un esfuerzo extra por menos y se justifican los recortes de salario y de plantilla para sobrevivir. Esto se puede llegar a entender si existe una coherencia. Sin embargo, en más de una compañía con esas exigencias, se ha reforzado la cúpula directiva sin razón lógica con el coste añadido, cuando se ha despedido a personal de base que hacía un trabajo necesario y vital desde el punto de vista operativo. Este tipo de acciones y decisiones deben explicarse porque el silencio no ayuda y hace que las personas se revelen.

Como ya he comentado en otras ocasiones los jefes no pueden decir que sus personas y el talento es lo más importante para ellos y después comunicar los despidos sin humanidad alguna. En determinadas ocasiones los recortes de personas no se pueden evitar, sin embargo, son personas y las debemos tratar como tales. Por ello, las formas del despido son muy importantes y harán que el sabor con el que se quede la persona despedida sea diferente.

No olvidemos que los jefes no nacen sino que se hacen con el tiempo. Todos nos equivocamos pero la forma de ver si hemos aprendido es rectificando y pidiendo disculpas en caso de ser necesario. Los jefes también pueden y deben asumir sus errores como lo hacen los demás.

Cuéntanos tus experiencias con los directivos feudales.

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Autor: Juan Martinez de Salinas