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¿Qué debe de hacer un responsable de RRHH?

¿Qué debe de hacer un responsable de RRHH?

Lo primero de todo es que el responsable de RRHH debe de ser un buen líder. A partir de ahí el trabajo viene rodado.

Muchas veces lo he repetido, pero no por ello me canso de decirlo: gestionas personas, no recursos. Y para ello, a mi modo de entender, lo primero que se debe de realizar es saber liderar al equipo humano que uno tiene. Liderar engloba todas los deberes y todas las habilidades que un responsable de RRHH debe poseer.

Esta infografía que os dejamos hoy lo describe muy bien, pero a nuestro modo de ver las cosas, el saber liderar engloba casi todo lo que está aquí incluido.

Un buen líder no solo sabe gestionar el talento de su equipo, sino que sabe detectarlo. El jefe, lo que más abunda, considera que el talento es sinónimo de obediencia de sus órdenes.

Un buen líder sabe motivar, incentivar y tener con los cinco sentidos a su equipo para que siempre estén atentos a todas las oportunidades que en el entorno laboral surjan que les permitan desarrollar más su talento. Siempre está mejorando la mejora continua del equipo y la de sus miembros. Da un correcto feedback.

Un buen líder tiene claro el DAFO de los miembros de su equipo: sabe potenciar el talento y sabe cuales son las debilidades y ayuda a superarlas y convertirlas en fortalezas.

Un buen líder está siempre dispuesto a comunicarse con todos: escuchar y hablar. ¡¡No oir!! Recordar que somos personas y no recursos, con lo cual las personas tienen ideas, opiniones, sentimientos,…., que deben de ser tenidos en cuenta ya que para algo es es responsable de RRHH de cualquier organización.

El correcto liderazgo ya engloba dentro de su concepto el ser una personalidad empática, comunicativa, comprometida, íntegra y ejemplarizante, con iniciativa y, sobre todo, generadora de confianza en su equipo. Todo eso y más es lo que debe de hacer un responsable de RRHH.

¿Qué debe de hacer un responsable de RRHH?

¿QUÉ OS FRENA PARA NO DESARROLLAR VUESTRA IDEA EMPRENDEDORA?

Desde hace un tiempo, hVerano 2013e estado pensando sobre el emprendimiento y, si lo analizamos  detenidamente, siempre se trata en los libros los éxitos de los emprendedores, sin embargo, se ha tratado muy poco sobre los fracasos de las personas que han emprendido un negocio. Esto serviría para analizar más en detalle las causas y poder sacar unos patrones que ayudasen a los demás.

En España, aunque se ha mejorado mucho, aun existen muchos tópicos respecto al fracaso y aun se sigue pensando que al emprendedor al que no le vaya bien a la primera suele ser porque no vale o es un fracasado… Y los demás, lo sabían. Eso sí, si uno triunfa le salen amigos hasta debajo de las piedras. Aunque lógicamente uno debe tener los pies en la tierra para saber discernir lo verdadero de lo falso.

Para empezar, me gustaría lanzar una serie de preguntas a los emprendedores que comenzaron un negocio y que tuvieron que cerrar: ¿Analizasteis cuál fue el motivo que os llevó a fallar en la consolidación del proyecto? ¿Qué aprendisteis de ese fracaso? ¿Habéis vuelto a emprender un negocio a raíz de esa experiencia? ¿Qué fue lo más duro de asumir? ¿Qué recomendaciones daríais a las personas que quieren emprender un negocio?

Los emprendedores que lo intentaron y al final fracasaron en sacar a flote su proyecto son ganadores porque lo han intentado a pesar de las dificultades. Es una lección de vida el tener que empezar de cero tras no conseguir lo esperado y dedicar mucho tiempo, esfuerzo, ilusión y capital. Siempre digo que todos, cuando hemos intentado algo en nuestra vida personal o profesional, hemos fracasado y por ello no hemos dejado de seguir intentándolo hasta conseguir el objetivo marcado. No conseguir las cosas a la primera suele ser lo más habitual, aunque muchos recurren a no contar las veces que se quedaron por el camino antes de llegar a la meta.

Desde mi punto de vista estos son los principales errores del emprendedor que le pueden llevar a fracasar rápidamente:

1.- Pensar que la idea lo es todo, sin dar importancia a la necesidad de conocer el sector de ese negocio y disfrutar con esa actividad. No olvidéis que una idea por sí sola no es nada, debe darse forma a la misma para materializarla.

2.- Confiarse en exceso por diferentes parámetros que puedan indicarnos que triunfará nuestro negocio. La confianza es mala compañera de viaje y para consolidar nuestro negocio hace falta trabajar duro y eso se consigue a medio o largo plazo. Que los dos primeros meses nos vayan fenomenal no supone ya bajar la guardia, porque ese solo es el comienzo que nos debe hacer trabajar más y mejor.

3.- Pensar que seréis capaces de hacer todo vosotros solos. Debéis asumir que es imposible saber de todo y eso os debe hacer recapacitar para saber buscar buenos profesionales expertos en cada área de puesta en marcha de vuestro negocio para asesoraros correctamente.

4.- Confiar en que el conseguir la financiación necesaria o que confíen en vosotros unos inversores que pongan su capital ya es suficiente para triunfar. La inversión es parte del producto, sin embargo, eso no hará que se venda vuestro producto o servicio porque sí. Conseguir ventas y convencer a los potenciales clientes solo os lo dará vuestro trabajo con enfoque, planificación y sentido común.

5.- No hacer el trabajo de campo necesario a la hora de elaborar vuestro plan de empresa porque ya conocéis el sector en el que emprendéis vuestro negocio. Es vital que superviséis y busquéis vosotros mismos el local, la ubicación geográfica del mismo, los clientes potenciales de esa zona, los negocios similares en esa zona. Para poder ver los pros y contras. También es bueno que podáis escuchar los puntos de vista de otras personas que han emprendido en ese u otros sectores.

6.- Querer correr antes de andar, es decir, marcaros plazos demasiado cortos para levantar la persiana de vuestro negocio. Si la idea se os ha ocurrido en enero no podéis pretender abrir vuestro negocio en marzo con premura. A cada paso debemos dedicarle el tiempo suficiente para analizar todo y estar seguros de que es lo correcto.

7.- Pensar que cualquier persona puede ser vuestro socio. A veces es mejor estar solo que mal acompañado. Así como no todo el mundo puede ser vuestro amigo, tampoco vale cualquier persona para asociarse con vosotros. Si necesitáis socios en vuestro negocio debéis plantearos las siguientes preguntas: ¿en qué os puede ayudar esa persona en la que habéis pensado? ¿Qué áreas de ese negocio son su fuerte y cuáles las más flojas? ¿Cómo encajáis a nivel de carácter? ¿Conoces realmente a esa persona?

8.- Dejaros llevar por la necesidad porque esta sin un planteamiento adecuado puede haceros pasaros muchos pasos por alto que os hagan estar en peor situación unas semanas o meses más tarde. Comenzar algo nuevo no es nada fácil, aunque está claro que nada es imposible.

9.- Esperar que los demás os van a dar las cosas hechas. Otras personas u organizaciones os pueden ayudar en el proceso de puesta en marcha de vuestra idea o proyecto, sin embargo, los que tenéis que liderar el proceso y tirar del carro sois vosotros.

10.- Pensar que emprender no entraña riesgos y dificultades. Poner en marcha algo nuevo supone estar dispuesto a sacrificaros y saber rectificar rápidamente porque las cosas no salen como esperabais en el papel.

11.- Tener solamente un plan A. Cuando uno comienza un negocio debe tener un plan B, C y D si es preciso a pesar de que todo indicase que el plan A era perfecto. Siempre deben tenerse alternativas si las cosas no van como esperabais.

12.- Pensar que ser vuestros propios jefes supondrá que viviréis mejor que trabajando por cuenta ajena. Tenéis que asumir que no levantar la persiana de vuestro negocio o que no os compren os supone perder dinero. Si no vendéis vosotros, ¿quién lo hará? Es decir, el emprender supone invertir las primeras semanas, meses e incluso años muchas horas al día y tener que sacrificar mucho de vuestro tiempo libre para lograr asentar ese negocio.

13. Debéis tener claro que emprender no supone hacerse millonario. La mayoría de las personas emprendedoras viven de su negocio con mucho esfuerzo y les permite llevar una vida normal. Simplemente ha sido su forma de trabajar porque disfrutan con ello.

Por supuesto, existen otros muchos errores que pueden hacer fracasar un negocio nada más comenzar, aunque creo que estos son los más habituales. ¿Qué otros errores creéis que pueden hacer fracasar un negocio?

¿Cuéntanos tu experiencia emprendedora? ¿Qué os frena para no desarrollar vuestra idea emprendedora?

Autor: Juan Martinez de Salinas

MANTENER NUESTRO PERFIL SOCIAL SEPARADO DEL PROFESIONAL

Los que me leeis con frecuencia, saVerano 2013bréis que siempre os animo a buscar empleo por la red. Siempre quiero ver el lado positivo de Internet, pero no todo es paz y amor. De hecho, hace tiempo leí un artículo titulado “10 formas de perder el trabajo en las redes sociales“ cuya lectura os recomiendo para poder recapacitar en estos temas .  Asi, me gustaría daros mi opinión y conclusiones al respecto.

Lo primero que debemos tener claro es que las redes sociales por si solas no nos hacen perder el trabajo sino lo que hacemos, comentamos o ponemos en ellas.

Debemos plantearnos para qué usamos las redes sociales, si para uso personal y social o para uso profesional. En caso de que usemos las redes sociales para ambas facetas de nuestras vidas, siempre recomiendo tener dos perfiles diferentes que se pueden tener siempre asociados a cuentas de correo electrónicos diferentes. Los compañeros de trabajo y conocidos de nuestro entorno laboral no son amigos y ya invitaremos a nuestro entorno personal a los compañeros con los que establezcamos amistad.

Uno debe ser consciente de lo que pone, comenta y manifiesta en sus muros de las redes sociales. Determinadas opiniones sobre vuestro trabajo, compañeros o responsable de trabajo son para vosotros y sobretodo en el entorno economico en qel que vivimos. Muchas veces, uno puede decir cosas por el calentón del momento del que luego normalmente nos podemos arrepentir. Vuestro jefe es eso y lo debéis tener claro para evitaros problemas y malentendidos, con independencia de que os llevéis fenomenal con él.

En el uso de las redes sociales se debe usar el sentido común y si hacéis algo inadecuado relacionado con el trabajo, el sitio menos adecuado para airearlo es las redes sociales que son como patios de vecinos globales que sin el adecuado blindaje se convierten en un rumor en espiral ascendente y descendente. Siempre aconsegjo el uso delsentido común en el uso de estas herramientas, que siempre es buen compañero de viaje. Si estamos enfermos no es lógico publicar una foto en el facebook de lo bien que lo estas pasando en el parque de atracciones o de compras con tus amigas. Porque esta gracia os puede costar el puesto de trabajo de forma justificada.

Debéis ser conscientes de los que publicáis y ante quien lo publicáis. No es lo mismo exponerlo a nuestro entorno que a cualquier persona que esté en esas redes sociales. Debéis ser conscientes que los demás en estas herramientas van a leer, ver y saber de vosotros lo que les permitáis vosotros mismos. Así que debéis pensaros dos veces a quien aceptáis como amigos virtuales en una red social.

Lógicamente cada persona os dará un consejo diferente pero la clave es ser prudente y no mezclar para evitar indisposiciones personales y profesionales. Cada cosa tiene su momento y su sitio. No olvidemos que al final la mentira aireada por todos los sitios suele sacar a la luz la oscura verdad. Ademas, Internet es el ojo que todo lo ve y tiene una memoria imborrable, es decir, todo queda registrado y se puede encontrar.

Está claro que las redes sociales son para uso distendido y no debe tenerse en cuenta lo que se pone en ellas. Sin embargo, vosotros decidís quien puede ser vuestro amigo en ellas. Si vosotros usáis las redes sociales para uso personal, podéis denegar o ignorar la solicitud de amistad de vuestro jefe o compañero de trabajo, explicándole que usáis ese perfil para uso personal y familiar. Le podéis indicar que cuando os abráis un perfil para uso profesional estarás encantado en tenerle como contacto y amigo. La cuestión es saber decir que no en las redes sociales dependiendo de para que las uséis.

Si vosotros decidís mezclar el mismo perfil para uso personal y profesional ya estáis permitiendo que todos puedan acceder a las dos parcelas. Podéis echar la culpa a los demás pero debéis asumir que esa decisión la tomasteis vosotros en un momento dado.

Es preferible pecar de prudentes que de imprudentes en el uso de las redes sociales. Debe fomentarse el uso responsable. Si ponemos en todos los sitios que nos vamos de vacaciones lejos de España y que la llave de emergencia esta debajo de la segunda maceta del jardín, con toda seguridad tu casa estará desvalijada a tu vuelta. Debemos saber que se puede decir y que no y elegir el foro más adecuado para ello.

Algunas personas juegan con fuego en las redes sociales y de tanto jugar se queman. Algunas personas parece que con lo que ponen en sus perfiles públicos en las redes sociales están buscando su salida del trabajo. En estos tiempos se debe evitar jugar con estas cosas tal y como está el panorama laboral.

Para ir finalizando esta entrada me gustaría dejaros algunas preguntas para reflexionar entre todos: ¿Usáis el mismo perfil en las redes sociales para uso personal y profesional? ¿Aceptáis a todas las personas conocidas cómo amigos en vuestros perfiles sociales? ¿Qué medidas de seguridad ponéis en práctica para evitar situaciones similares a las comentadas? ¿Conocéis casos cercanos de personas que hayan sido despedidas por lo que han puesto o manifestado en sus perfiles sociales en la red?

Por supuesto, esta es una de las múltiples opiniones válidas sobre este tema. Ante la duda de si es adecuado publicar algo o no, lo mejor, por prudencia,será no hacerlo. Tenéis que estar seguros de lo que hacéis y publicáis en vuestros perfiles sociales en las redes sociales.

Autor: Juan Martinez de Salinas

¿POR QUÉ MOTIVO HACÉIS UNA BÚSQUEDA DE EMPLEO INDIVIDUAL?

En pleno Siglo XXI hemos avaFotos 2012 1034nzado en muchos aspectos, sin embargo, en otros muchos vamos hacia atrás. La tecnología ha mejorado mucho nuestras vidas. Sin embargo, la sociedad actual en la que nos ha tocado vivir es cada día más individualista y, porque no decirlo, en muchos aspectos más egoísta. Las personas tendemos a pensar demasiado en nosotros mismos y nos olvidamos de los demás.

Es positivo ser autosuficientes, sin embargo, no podemos olvidar que necesitamos a otras personas para alcanzar o hacer determinadas cosas en nuestras vidas. Lo que pasa es que nos cuesta pedir ayuda porque somos demasiado orgullosos y parece que estamos cometiendo un pecado capital. No es un signo de debilidad el darnos cuenta de que necesitamos la ayuda de otros; al revés nos demuestra que tenemos ganas de vivir, de relacionarnos y de seguir hacia adelante. A veces, no decir bien alto que necesitamos ayuda nos aísla en exceso y hace que el tiempo se paralice a nuestro alrededor.

En estos momentos muchas personas en nuestro país se encuentran en búsqueda activa de empleo y deben estar motivadas en ese proceso activo de buscar opciones. La gran mayoría de personas que están sin trabajo tienden a navegar solos en ese proceso de búsqueda y eso les hace a veces hundirse en una irrealidad. Cuando uno está desempleado, y más en estos tiempos, siempre conoce a personas de su entrono cercano o de conocidos que están en su misma situación.  Lo más lógico sería hacer grupo global de búsqueda de empleo entre ellos para compartir recursos, intercambiar información, enseñarse cosas los unos a los otros, presentarse mutuamente a las personas de sus antiguos ámbitos profesionales, etc. Sin embargo, lo habitual hoy en día es hacer una búsqueda aislada e individual donde nada se comparte; es más, muchas personas si se enteran de una oferta, recurso o información relevante se la quedan para ellos. Eso sí, esas personas que hacen eso son las que quieren que los demás compartan con ellos las ofertas, recursos e información laboral relevante que tienen. Esto es ser egoístas y no podemos justificarlo porque si queremos que los demás nos ayuden y compartan lo que tienen, nosotros debemos hacer lo mismo.

A las personas que están en búsqueda activa de empleo en la actualidad o que lo han estado en algún momento de su vida profesional voy a proceder a lanzarles unas cuantas preguntas para que las piensen y respondan de forma individual: ¿Hacéis búsqueda colectiva de empleo? ¿Quedas habitualmente con otras personas desempleadas para compartir recursos, ofertas e información laboral? ¿Cuál es la principal fuente por la que os enteráis de información laboral relevante? ¿Te relacionas habitualmente con personas en tu misma situación para ayudaros? ¿Por qué motivo hacéis una búsqueda de empleo individual? ¿Cuántas actividades grupales hacéis a la semana para relacionaros con otras personas?

El relacionarnos con otras personas es probable que ni a  corto ni a medio trabajo nos pueda dar trabajo, sin embargo, nos permite intercambiar información y herramientas que pueden ayudarnos. Por otro lado, nos permite estar activos y motivados porque nos relacionamos con otras personas y nos hace sentirnos útiles. Se agradece que alguien nos dé las gracias por darle información relevante y nosotros podremos agradecérselo otro día. Por ello, es importante que agradezcáis lo que los demás hagan por vosotros, es algo que cuesta poco y que revitaliza a las otras personas. En esta sociedad individualista en la vivimos nos agradecemos y damos por hecho que es obligación de los demás hacerlo.

Muchas personas no comparten recursos e información en su proceso de búsqueda de empleo porque piensan que si lo comparten tienen más competidores. Esto es ser un iluso porque hoy en día existirán muchas personas para todas las ofertas, convocatorias y ayudas existentes. Cada uno debe jugar sus cartas en ese proceso y si a ti te descartan y a personas de tu entorno no, quizás sea por determinadas competencias que ellos tienen y vosotros no. También puede ser por otros motivos subjetivos, sin embargo, las personas que han pasado no tienen la culpa.

Las personas somos seres sociales y hacer los procesos complicados como la búsqueda de empleo en grupo nos hace avanzar mejor y en múltiples direcciones. Da igual que nuestro grupo de búsqueda de empleo sea heterogéneo, es decir, de diferentes perfiles profesionales o de sectores muy diferentes. A veces es mejor la diversidad porque nos permite acceder a información de diversas fuentes y sectores. No olvidemos que a veces la mejor información puede llegar de quien menos esperemos. Eso sí, en este grupo de búsqueda de empleo debe existir organización, constancia, planificación y establecer responsables de cada área, tipo de herramientas, recursos, convocatorias. Es decir, que aunque los demás se puedan enterar de cosas, una persona sea la encargada de aglutinar esa información homogénea y distribuirla.

Lógicamente, esto de la búsqueda de empleo os puede parecer una soberana tontería, sin embargo, ¿qué perdéis por probarlo e intentarlo?  Debemos tener claro que para obtener resultados diferentes debemos hacer las cosas de otra forma. Si nuestro proceso de búsqueda es siempre el mismo y no obtenemos resultados deberemos platearnos mejorar y cambios en el mismo para buscar otro tipo de resultados.

Está claro que estar mucho tiempo en proceso de búsqueda nos hace pasar por todo tipo de fases y una de ellas es la fase de “Yo contra el mundo” que nos hace abandonar porque todo lo vemos negativo. Se debe salir de esa fase cuanto antes porque no nos ayuda en absoluto. Debemos seguir haciendo cosas, aunque a todas les podamos encontrar miles de pegas. Por ello, estar con otras personas en vuestra misma situación os ayuda mucho aunque a priori no lo podáis ver así. Estar con otras personas nos hace venirnos arriba para seguir haciendo cosas.

¿Qué os parece mejor? ¿El proceso de búsqueda de empleo grupal o individual?

Autor: Juan Martinez de Salinas

¿QUÉ SALIDAS PROFESIONALES PUEDEN TENER ESAS COSAS QUE OS GUSTAN Y SE OS DAN BIEN?

Estamos comenzando un nuevo año, que se presenta con nubarrones en el horizonte como los que dejamos atrás. Tenemos dos opciones, la primera quedarnos de brazos cruzados sin hacer nada, lloriqueando de lo mal que están las cosas, esperando que se arregle la situación… o ponernos manos a la obra, a pesar de las dificultades, para hacernos un hueco entre los nubarrones y conseguir ver el sol. Cada uno es libre de elegir la opción que prefiera y asumir las consecuencias. Yo lo tengo claro: el único camino posible es la opción dos porque la clave está en intentarlo y al final lo lograremos. Quedarnos inmóviles sin hacer nada nos hace caer en el pozo aun más y el retorno se vuelve más difícil.

Está claro que las oportunidades no abundan y quizás debamos creárnoslas. Siempre digo que eso se consigue al seguir haciendo cosas que nos ayuden a mejorar nuestras habilidades, competencias y experiencias.

Por lo tanto, debemos comenzar a hacer cosas y dejar de decir que las vamos a hacer algún año de estos. Hacer es mucho más efectivo que decir y pensar que lo haremos. Cualquier momento es bueno para comenzar, está claro que el primer día te costara mucho, el segundo un poco menos y, cuando te quieras dar cuenta, ya habrás incorporado esa acción a tu rutina de vida. Lo mejor es comenzar poco a poco. La cuestión es comenzar y no parar de hacer lo que debemos, a pesar de las dificultades que nos surjan y la pereza que llevamos dentro de nosotros mismos. Cuanto menos hacemos menos queremos hacer.

Muchos de vosotros me diréis que vuestro sector y vuestro perfil profesional no tienen opciones laborales y quizás tengáis razón. Sin embargo, debéis salir de ese pensamiento negativo y pensar qué otras alternativas de ganaros el pan tenéis. Es cuestión de que os planteéis las siguientes preguntas ¿qué os gusta hacer? ¿Qué se os da bien? ¿Qué salidas profesionales pueden tener esas cosas que os gustan y se os dan bien? ¿Hacia qué sectores profesionales afines podéis optar con vuestras competencias y experiencia? ¿Qué áreas de vuestro perfil profesional debéis reforzar para tener más opciones de empleabilidad?

Está claro que no será fácil, sin embargo, si queréis, lo podéis lograr porque las personas tenemos una capacidad de sacrificio y un afán de superación único. El quedarnos sin hacer nada, esperando a que alguien nos solucione nuestros problemas no es una alternativa con futuro. Para que los demás crean en vosotros tenéis que hacerlo primero con vosotros mismos y eso empieza por ser conscientes de qué aspectos debéis mejorar de vuestros hábitos de vida actuales.

Tenéis múltiples cosas que aprender, existen multitud de personas interesantes a las que podéis conocer, existen muchas charlas/conferencias a las que poder acudir para cambiar el chip, podéis reforzar vuestras cosas a mejorar. La cuestión es querer hacerlo por encima de todos los peros y las pegas que le podáis encontrar.

Por ello, a los que os encontráis en estos momentos sin trabajo y que se os cae el mundo a los pies debéis de sacar fuerzas y creer en vuestras opciones. Tenéis que crearos vuestra rutina y eso pasa por levantaros pronto todos los días. Tenéis miles de motivos para hacerlo porque os quedan muchas cosas por hacer y aprender. El quedaros en la cama hasta las tantas no os aportará nada bueno. Debéis que coger el hábito de salir a la calle todos los días para manteneros activos. Dedicaros a realizar diversas actividades que os permitan seguir aprendiendo cosas de interés para mejorar vuestro perfil, tenéis que seguir conociendo gente y relacionándoos con las personas que ya conocéis. Habéis de seguir buscando trabajo y lo podéis hacer en grupo con otras personas que se encuentren sin trabajo con independencia de que tengan perfiles diferentes al tuyo. Se trata de ayudaros unos a otros compartiendo recursos y experiencias.

Para poder hacer todas estas cosas y sentiros vivos y activos es necesario salir a la calle, a pesar de que vuestra cabeza os diga que no tenéis ningún buen motivo para hacerlo. Salir supone mantenerse activo. También  habrá que quedarse en casa haciendo cosas provechosas que os ayuden y os mantengan activos a nivel profesional y personal.

Estas recomendaciones os pueden parecer una majadería, sin embargo, reflexionar sobre ello y mañana es el mejor día para comenzar con vuestra nueva vida activa. Las circunstancias de haberos quedado sin trabajo no podéis cambiarlas y cualquiera, hoy en día, nos podemos quedar sin trabajo. La clave está en cómo reaccionamos antes esta situación. No olvidemos que estar sin trabajo es un circunstancia de nuestra vida no un estado permanente de nuestra persona.

Esos días de bajón y de negatividad absoluta lo mejor es dejar de hacer nada y poneros a hacer cosas que os animen, distraigan y os gusten. Lo peor que podéis hacer es quedaros melancólicos pensando lo mal que os van las cosas porque eso por desgracia no cambia nada.

Os quedan muchas cosas por hacer, por aprender, por vivir, por experimentar y eso requiere vuestra atención e interés.

Para ver vuestro cambio, lo mejor es que apuntéis es una agenda personal las cosas que vais haciendo cada día y, con el paso de los días, evaluar cómo veis lo que habéis realizado y lo que podéis ir haciendo de otra forma para mejorarlo en un futuro.

Habrá quienes piensen que esto es una tontería y sigan sin hacer nada para cambiar su situación. Es una opción personal, qué duda cabe, pero esa actitud no les beneficia y lo que es peor, no les da ese trabajo que no tienen.

Así que hay que buscar esa fuerza, energía y ánimo para continuar con vuestra vida y salir de esa pausa indefinida en la que os encontráis en la actualidad. ¿Qué pierdes por intentarlo? Cuéntanos tus avances ¿Cuáles son vuestros principales obstáculos?

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