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¿Emprender o no emprender? Esa es la cuestión

Hoy he vuelto a tener una reunión con un grupo de desempleados que están animadísimos a emprender sus propios negocios y, como no podía ser de otra forma, un sentimiento de preocupación y miedo me ha entrado.

Y es que cuando se leen en los periódicos o revistas, o se ven en las televisiones o se oyen por la radio entrevistas a emprendedores de éxito, la cosa parece que es fácil; y lo que me gustaría saber es si quien lo oye es consciente del porcentaje de emprendedores de éxito que hay del total de los que lo han intentado.

Desvirtualizar y ver la experiencia de un emprendedor con éxito es algo que ‘fascina’ y, lo peor es que engancha. Anima a aquellos que quieren emprender su andadura empresarial, bien por vocación bien porque por desgracia la situación de desempleo les obliga a tomar esa decisión.

Pero por desgracia, mi papel siempre tiene un sabor agridulce cuando doy una charla a emprendedores.

Nunca he desanimado a un emprendedor en mi vida, pero si que siempre he sido realista (o lo he intentado) con ellos. Read more

10 Citas para potenciar la cultura emprendedora

cultura emprendedoraVisto como se está poniendo el mercado laboral, la alternativa de hacerse emprendedor es algo que se debe de considerar pese al hecho de que este país no está preparado para potenciar la cultura emprendedora por desgracia.

Ser emprendedor es algo más que abrir un negocio, una tienda,…, es una forma de ser (actitud) y de actuar de las personas.

Los emprendedores poseen una características personales diferenciadoras del resto de las personas. Tenacidad, constancia, sacrificio, visión abstracta del entorno,…, muchas de ellas son innatas en el propio individuo.

Con esto no digo que quien carezca de estos rasgos no pueda llegar a ser un buen emprendedor, pero yo me inclino más a que ha conseguido ser un buen ‘empresario’ que emprendedor.

Algo hay en la cultura emprendedora que la consigue hacer diferenciadora del comportamiento de otros personas en términos del mercado laboral.

Pensamientos, formas de actuar, frases, citas,…

Por eso me he animado a dejaros aquí citas motivadoras para cualquier emprendedor de su propio negocio. Read more

En ocasiones ….. ¡¡veo emprendedores!!

Según los últimos datos publicados, un 38% de los alumnos universitarios que empiezan estudios quieren trabajar en una multinacional, entendamos, gran empresa. Un 27% quieren ser funcionarios. Un 28% quieren montar su propio negocio y un 7% trabajarían en una ONG.

Lo más triste aún es que sólo un 11,3% de los ya funcionarios está realmente interesado en ascender laboralmente, lo que da que poco más de 4  de 100 son los estudiantes futuros universitarios quieren prosperar en el funcionariado.

Se sacan una conclusiones muy simpáticas de todo esto:

  1. Casi un 40% de los estudiantes sigue confiando en el sector privado, pero centrado en grandes empresa, con lo cual el tejido empresarial que tenemos, básicamente de pymes y microempresas, no es que les resulte muy atractivo.
  2. Casi un tercio de los estudiantes quiere ser funcionario (27%), cosa que en los tiempos que corren es muy respetable. Lo pero es lo segundo, que solo 4 de cada 100 (11,3% del 38%) piensa hacer carrera en el funcionariado, lo que denota una ‘nulas expectativas profesionales’.
  3. Un agradable 7% dedicarían su trabajo a los demás (ONG)
  4. En el meollo de la cuestión, a un 28% les gustaria ser emprendedores, que de gustar a serlo va aun largo trecho. Read more

¿Eres emprendedor o un fracasado?

En España, muchas personas con mentalidad emprendedora o que tienen una idea, se lanzan a ponerla en marcha de forma real, es decir, deciden tirarse a la piscina sin tener garantizada el agua. Sin embargo, pocas personas que montan un negocio consiguen triunfar a la primera y eso no quiere decir que su idea fuese mala sino que en alguna fase del proceso de puesta en marcha fueron por el lado inadecuado. De los traspiés es de donde más se aprende o eso es lo que de forma teórica muchos expertos recomiendan.

Sin embargo, en España, aquellos que inician su actividad profesional como emprendedores siendo sus propios jefes y que se ven abocados tras el período de tiempo considerado adecuado a cerrar porque no tienen más que perdidas son marcados por nuestra sociedad como fracasados, acabados y personas sin valía. Si lo miramos bajo un punto de vista experimental, si el emprendedor sabe encajarlo y sacar las conclusiones correctas de porque fracasó es una gran lección que le puede dar los parámetros para conseguirlo la próxima vez. Pero de nada les sirve a los emprendedores esa sabiduría porque con un fracaso a sus espaldas, aunque tengan ganas de montar otro negocio, no dependerá de ellos porque no suelen disponer de solvencia económica y el tener acceso a financiación de las entidades financieras o de algún inversor es una quimera que desde las instituciones se vende con la boca llena aunque luego la cruda realidad es otra totalmente distinta.

El miedo al fracaso es extremadamente alto en España y eso frena a muchas personas a coger al toro por los cuernos para intentar llevar su idea de negocio a la vida real. Hemos idealizado en exceso el triunfo inmediato y, a la primera, sin darnos cuenta que eso ocurre en muy pocas ocasiones en cualquier faceta de su vida. Para ello os voy a lanzar una pregunta ¿Cuántas personas consiguen el puesto de trabajo al que optan en su primera entrevista de trabajo? Siendo realistas, muy pocos porque no tienen soltura para enfrentarse a esa situación y necesitan un proceso de aprendizaje con práctica, a no ser que encuentren una empresa que les dé la oportunidad de experimentar a pesar de poder ver verde a ese candidato.

Muchos que en la actualidad triunfan les llevó su tiempo y fracasaron con anterioridad, sin embargo, tuvieron apoyo y una oportunidad porque se valoraron adecuadamente sus intentos por alcanzar su meta. Es muy habitual que cuando una persona llega hasta al final, en varios procesos de selección en la actualidad y no es seleccionado, piense que algo falla o ponen en duda su potencial. Por supuesto, en algún caso puede ser esa la razón pero también puede ser que ese candidato sea muy válido y que la competencia sea dura, es decir, que requiere un poco más de tiempo para encontrar su oportunidad. 

Esto es lógico que ocurra en España porque no somos un país con una cultura emprendedora excesivamente generalizada y eso hace que la inflexibilidad campe a sus anchas de forma global, haciendo verdaderos estragos en personas con gran potencial.

Debemos incentivar y apoyar mucho más a las personas emprendedoras pero no con mensajes pomposos que en el fondo están vacíos sino con realidades que se materialicen en ayuda cuando cada emprendedor la precise, independientemente de que con anterioridad fracasase.

La valía se demuestra a largo plazo tras un largo recorrido que conlleva preparación, práctica y constancia por seguir adelante, sin importar las dificultades. Sin embargo, algunas dificultades son imposible de sobrellevar sino existe comprensión y flexibilidad institucional. Una persona puede haber aprendido la lección y estar preparado ya para emprender con éxito, sin embargo, si necesita crédito y nadie se lo facilita es imposible poder lograrlo. Desgraciadamente, no todos los emprendedores tienen una entrono cercano solvente de cara a poderles ayudar a poner en marcha su nuevo negocio.

Cuando uno cae, requiere un tiempo para asumirlo y darse cuenta que eso le puede ocurrir a cualquiera. En España estamos demasiado acostumbrados a la estabilidad y a la seguridad, sin embargo, en la inestabilidad económica actual debemos evolucionar y adaptarnos a las nuevas circunstancias cambiantes que cada vez van a imperar más. Y con esto no quiero decir que todas las personas que se encuentren desempleadas deban de ver en el autoempleo su futuro porque el montarse un negocio requiere pensarlo, tener en cuenta muchas cosas y trabajar diversas fases antes de ponerlo e marcha.

Sí que deben producirse unos cambios sociales para que estemos mentalmente preparados para ver los fracasos como parte del juego del emprendedor que le da más recorrido. No podemos premiar los fracasos pero tampoco pueden dejarle a quien los tiene marcado de por vida porque todos tenemos derecho a segundas oportunidades en cualquier faceta de nuestras vidas. No olvidemos que todos hemos comenzado por primera vez en algo y no lo recordaremos como la mejor ocasión en que lo realizamos y, sin embargo, nadie nos cerró las puertas.

¿Qué entendéis por fracaso?

Autor: Juan Martinez de Salinas

Cuando se piensa en su inicio asi…. mal acabará la cosa luego

doctoradoAunque os parezca el título un poco lioso, pronto os váis a dar cuenta a que me refiero.

La semana pasada asistí a la presentación de la Tesis Doctoral de mi hermano para coseguir el título de Doctor en Ciencias Económicas y me di cuenta de varias cosas que me llevaron a una conclusión.

Primero os digo lo que observé y luego la conclusión.

Pude observar que la “Universidad” es algo que organizativamente se ha quedado anclado en el siglo XVIII. Protocolos antiguos y desfasados, costumbres completamente “demode” y un formalismo impropio de una organización que presume de ser la cuna de los futuros dirigentes del siglo XXI. El ritual para exponer la tesis me pareció sencillamente innecesario.

Como segundo apunte que pude observar es un alejamiento total de la realidad y del mundo laboral al que nos enfrentamos hoy en día. Mucho catedrático, mucho doctor, mucho articulista de reconocido prestigo, pero nada más alejado de la realidad diaria. Sobre el papel se habla muy bien, pero de ahí a la puesta en marcha va un buen trecho.

La tesis de trataba de la adecuación de la oferta del sistema educativo y los elementos que salen del mismo a la demanda de empleo que existe en el mercado laboral. Sencillamente eso lo podría decir cualquier persona que leyese un poco la prensa diaria.

Cuando llegó el turno de preguntas al “doctorando”, un catedrático hizo un apunte que en especial me dolió bastante en el que hacía referencia a la labor del “emprendimiento” dentro de la universidad. ¿Pero existe tal cosa? Read more