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¿TE HAS REPLANTEADO TUS HÁBITOS Y PROCESOS DE TRABAJO?

Todos debemos tener claroVerano 2013 que, para obtener resultados diferentes debemos hacer las cosas de otra forma a la que estamos acostumbrados. Si siempre hacemos lo mismo, nuestros resultados serán siempre calcados. Las cosas se pueden hacer de muchas formas diferentes, es cuestión de pensar en los procesos que seguimos para hacerlas, buscarles mejoras y desarrollar otras formas de ejecutarlas.

Lo primero que debéis hacer es anotar todas las fases de cualquier proceso o acción del trabajo o tarea que realizáis de forma habitual. Esto consiste en anotar todos los pasos, por pequeños que puedan parecer. Después debéis preguntaros cuáles de esos pasos se pueden suprimir, integrar o eliminar para conseguir el mismo resultado. Por otro lado, debéis de buscar otras formas diferentes de hacer esas tareas y que os permitan obtener los mismos resultados en menos tiempo.

Es cuestión de ser creativos y eso requiere pensar cuál es la mejor forma de hacer llegar nuestro mensaje, proceso, o tarea a los destinatarios a los que va dirigido. Esto requiere investigar en qué medios se mueve cada destinatario, de qué forma puedo llamar su atención para que me dedique su tiempo, en qué aspectos es en los que más se fija… Vamos que requiere un proceso de observación.

Por ejemplo, una tarea que hacen hoy en día muchas personas es mandar su perfil profesional o currículum como auto candidatura a muchas empresas. Es más, muchas veces, su objetivo es mandar X veces su perfil al día. Si vemos que este proceso, al pasar un tiempo, no recibimos respuesta alguna, tendremos que identificar de qué otra forma podemos conseguir que lean nuestro perfil profesional y se fijen en nosotros. Esto requiere realizar un proceso de información de las empresas de mayor interés para vosotros para ver por qué otros canales podéis llegar a ellos. Una vez localizados esos canales, tenéis que idear una estrategia para mostraros de otra forma diferente a la tradicional que vaya con vosotros y con la que os sintáis cómodos. No es cuestión de hacer muchas cosas sino aquellas que pueden obtener resultados y eso, muchas veces, requiere llegar al destinatario que decide, que gestiona o que selecciona y eso requiere poner en marcha nuestra imaginación. Debéis pensar en qué canales, eventos, o personas os pueden proporcionar llegar a ellos. Eso sí, una vez detectado esto, no consiste en darles vuestro CV en papel sino aportarle algo sobre lo que hacéis diferente que llame su atención y le pueda gustar. Esto requiere invertir tiempo y curraros vuestras candidaturas con proyectos, ideas y otra forma diferente de plasmar vuestra trayectoria profesional donde queden reflejados vuestros conocimientos de forma real.

El trabajo bien realizado, al final, obtiene su recompensa. Eso sí, nuestras recompensas a veces tardan en llegar más de lo que nos gustaría. Es cuestión de tener paciencia, evaluar lo que hacemos y analizar los resultados.  Los resultados no tienen que ser conseguir nuestro fin sino el dar pasos hacia ese objetivo global que puede ser obtener el puesto de trabajo deseado. Un paso adecuado sería haber conocido al responsable de recursos humanos de una de las empresas en las que nos gustaría trabajar. Tendríamos que seguir trabajando en los siguientes pasos. Debemos asumir que todos los objetivos tienen diversos pasos y todos ellos requieren un trabajo y una preparación. 

Muchas personas que se encuentran en búsqueda activa de trabajo siguen teniendo el mismo objetivo y lo único que cambian son las herramientas utilizadas para conseguirlo y eso no cambia el contenido del proceso sino el continente. Algunas personas, como ven que por los medios tradicionales no consiguen que las empresas o seleccionadores lean sus perfiles, se han embarcado en las redes profesionales para hacerles llegar su CV por estos medios, sin plantearse cuál es el funcionamiento de esas herramientas, cómo debemos comportarnos en ellas, etc. Cada herramienta requiere una estrategia diferente y una forma diferente de actuar para llegar a nuestro fin.

Otras veces las personas confunden la creatividad con la inversión de mucho dinero. La creatividad no tiene nada que ver con el dinero. Podemos encontrar forma efectivas de llegar a los demás o de llamar su atención de forma totalmente gratuita. La cuestión es encontrar la clave. También se tiende a pensar que si determinados procesos o formas de hacer las cosas no las hacen la mayoría es que no sirven y eso es un gran error. Las personas tienden a llevar a cabo las tareas de la forma que menos esfuerzo les genere y, muchas veces, éstas suelen ser las menos efectivas. Yo conozco personas que se dedican a mandar correos electrónicos a personas de forma personalizada y como ven que avanzan poco comienzan a mandar los siguientes correo a dos destinatarios y van a aumentando progresivamente. No es cuestión de hacer las cosas antes sino de hacerlas mejor.

Mejorar las tareas y nuestros procesos requiere invertir tiempo para analizarlos  de forma objetiva y con autocrítica. Debemos también fijarnos en las personas similares a nosotros y analizar qué obtienen y lo que hacen para conseguirlo. Muchas veces criticamos a los demás y tendemos a buscar excusas en la mala suerte que tenemos y la suerte que tienen los demás. Cuando quizás deberíamos preguntarnos si estamos dispuestos a llevar a cabo lo que hacen otros a pesar del esfuerzo y trabajo que conlleve.

Los resultados tardan el llegar y requieren trabajo, dedicación y planificación. Hasta no hace demasiado hemos estado acostumbrados a conseguir las cosas sin ningún esfuerzo y eso no es lo habitual. Todo lleva su proceso lógico, independientemente de que a todos nos gustase que las cosas fuesen más rápidas.

 

Autor: Juan Martinez de Salinas

¿QUÉ PROCEDIMIENTOS EXISTEN EN VUESTRAS COMPAÑÍAS PARA PROPONER INICIATIVAS Y MEJORAS DE PROCESOS?

En épocas de crisis y necesidad es cuandoOviedo 2011 188 las empresas deben cuidar más a las personas que trabajan para ellas. Es el momento de hacer o consolidad el equipo de verdad y ayudarse unos a otros. Las empresas están para tener ganancias, sin embargo, solo se conseguirán gracias al trabajo, empeño, esfuerzo e involucración de sus personas. El tener a las personas contentas con su trabajo supone que son más productivas. Parece que esta lección no queda clara en muchas empresas porque aun consideran a sus personas como un mero recurso. Son estas empresas que consideran a su capital humano clave cuando toca dar discursos de masas para vender la moto. En el mundo real, en las empresas, la realidad es otra y aplican el yugo y el despotismo que los responsables de cada departamento desarrollan para que sus trabajadores hagan lo que se les manda. Y nada más… y, como suelen decir, “el que no esté contento ya sabe dónde está la puerta”. Todos sabemos que esto no es ciencia ficción.

No podemos olvidar que las empresas están conformadas por personas que ocupan diferentes posiciones y que la adecuada coordinación y trabajo en equipo de todos los que la conforman la llevarán a alcanzar sus éxitos o no, en función de cómo sean esos parámetros que comentamos.

Las empresas deben creer y confiar en sus personas más que nunca. Esto se hace dejando que cada persona pueda desarrollarse lo máximo posible dentro de su área de trabajo, que puedan aportar mejorar y sugerencias sobre sus procesos de trabajo y que se les permita innovar para llegar al máximo de su potencial. Sin embargo, lo normal es que cuando una persona sobresalga en su área profesional por encima de sus compañeros y responsables, se le da un toque de atención para que no se salga del protocolo corporativo establecido. O lo que es lo mismo, se le da un toque de atención para que se limiten a realizar su trabajo y se le cortan las aportaciones. Al final, estas personas se “queman” y se limitan a realizar lo mínimo y necesario porque se dan cuenta que se lo valoran igual. En otras compañías, a las personas que aportan un valor extra, se les carga de trabajo porque les ven competentes y ni se lo agradecen ni recompensan de ninguna forma. El malestar es parecido, pues estas personas ven que sus otros compañeros de su mismo nivel, haciendo mucho menos, reciben lo mismo. Viven mejor y se les valora con el mismo rasero.

Las compañías tienden a valorar a las personas que aportan un valor extra demasiado tarde, que es cuando se han ido. Aunque lo peor es que algunas empresas no saben valorar el talento que han tenido porque les da igual tener a una persona que otra. Es decir, que no prima la calidad del trabajo realizado sino la cantidad y eso es muy triste.

Las personas no son iguales y las cúpulas directivas deben cuidar y valorar mucho más a las personas claves de sus compañías. Para empezar las tienen que tener identificadas. Las personas claves no son aquellas que hacen todo lo que se les manda y que no ponen nada en duda por miedo a la bronca. Las personas clave son aquellas que hacen su trabajo, que analizan los procesos, que buscan mejoras, que proponen nuevas actividades, que buscan soluciones a los problemas que surgen, que ayudan a cualquier compañero, que valoran por encima de todo el trabajo en equipo. Es decir, que da igual quien aporte las ideas o las mejoras. Lo realmente importantes es el avance que se consigue dentro de las organizaciones.

Muchas veces las personas que dirigen las organizaciones dicen que no pueden hacer nada al respecto con esas personas. Debemos tener claro y asumir que para conseguir resultados diferentes se deben hacer las cosas de otra forma. Y esto supone cambiar el enfoque y dar protagonismo a nuestras personas para que nos propongan iniciativas, proyectos y nuevas vías de negocio. Precisamente en esto supone ayudarles en su implementación. Porque algunas empresas cuando alguno de sus trabajadores propone algo interesante le dan el OK y eso supone que la persona que lo ha propuesto se tiene que encargar de todo el proceso a parte de su trabajo sin recibir casi ayuda de su compañía.

Las empresas deben cambiar “el chip” y potenciar que sus personas aporten, se involucren y participen. Obviamente esto no se consigue de un día para otro. Se debe implementar desde la dirección y esto supone aplicar la autocrítica y ver qué cosas se pueden y deben hacer mejor por parte de los máximos responsables. Las personas de las empresas deben ver esos cambios en hechos reales que demuestren que esa nueva filosofía tiene correspondencia de forma real.

Debemos hacer que esta crisis nos haga aprender y comencemos a realizar las cosas de forma adecuada para salir reforzados. Muchas empresas se han visto abocadas de forma obligada para sobrevivir a despedir a muchas de sus personas. Se han quedado con las más valiosas y eso supone cuidarlas más a pesar de sus dificultades. Todo comienza por conversar y escuchar más a las personas que forman parte de vuestras compañías.

Algunas empresas están predestinadas a desaparecer porque han omitido el potenciar el talento y han echado a las personas valiosas, quedándose en sus plantillas con las personas que no aportan nada y que se dedican a “dorar la píldora” a los jefes. Las empresas sobresalen gracias a sus personas pero no olvidemos, que son las mismas las que pueden hundirlas si se rodean de las personas inadecuadas.

Cuéntanos como se fomenta el desarrollo del talento en vuestras organizaciones.  

Autor: Juan Martinez de Salinas