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¿CUÁNTO TIEMPO PODÉIS ESTAR SIN ESTAR CONECTADOS A LAS REDES SOCIALES?

La red nos está permVerano 2013itiendo estar cada vez más conectados al mundo virtual pero como con todo, hay que tener en cuenta que no se puede vivir exclusivamente en la red. Hay que ser consciente de que hay que optar por un término medio. Algunas personas están todo el día hiperconectados, es decir, su vida gira alrededor de la red. Nosotros debemos controlar a la red y no ella a nosotros. Todo, en exceso, es malo.

Muchos son los que consultan ya su móvil nada más levantarse, en el baño, cuando ven la tele, cuando han quedado con sus amigos a tomar un café, en sus conversaciones de trabajo, etc. Es decir a uno le surge la pregunta de si en algún momento dejan de estar conectados a sus múltiples herramientas en la red.

Debemos saber diferenciar nuestra vida en la red y fuera de ella. Cada una de las facetas tiene sus momentos. Debemos saber dar a cada una de ellas la verdadera importancia. Está claro que es más importante la vida fuera de la red y debemos saber cuidarla. Muchas veces se desatiende esta faceta por estar conectado. Algunas personas tienen en la red su modo de vida y entretenimiento. No debemos sacrificar una por otra. Siempre defiendo que se pueden complementar ambas.

Como consejo sugiero establecer nuestra planificación de tiempo diario y semanal con la correspondiente flexibilidad que se debe tener. Todos sabemos lo que tenemos que hacer cada día de forma prioritaria y debéis especificar cuánto tiempo podéis dedicar a cada cosa. La clave está en respetar esos tiempos y hacer lo que se pueda gestionar en ese tiempo. Lo que no se haga, se queda para el día siguiente que tengáis tiempo para gestionarlo. Por ello, es vital que sepáis establecer la prioridad adecuada y objetiva a cada cosa. Os planteo las siguientes preguntas: ¿Cómo determináis la prioridad de las tareas o cosas a realizar en el día? ¿Comenzáis por lo que os gusta más o menos? ¿Respetáis los tiempos marcados para cada tarea o actividad? ¿Qué escusas buscáis para justificar los incumplimientos reiterados?

Está claro que cada persona somos un mundo y nuestras prioridades y necesidades son diferentes en función de nuestras circunstancias personales, familiares y profesionales. Sin embargo, estar todo el día conectados no es saludable porque nos puede apartar y aislar en exceso. Debemos también tener nuestro tiempo de relax fuera de la red haciendo otras múltiples cosas que se pueden hacer sin estar conectado.

Además de esa planificación que os comentaba anteriormente, aconsejo establecerse una rutina diaria de encendido y apagado de nuestros artilugios tecnológicos. Después tenemos que establecer el momento de encenderlos. No es recomendable que sea lo primero que se haga nada más levantarse porque debemos dedicar tiempo para nosotros para despertarnos, estirarnos, asearnos y prepararnos para comenzar la jornada. Al finalizar esto, sí que podemos establecer la rutina de encender estas herramientas tecnologías que forman parte de nuestra vida. No es recomendable tener estos artilugios encendidos por la noche sino que debemos marcar una hora de apagado y desconexión automático de estas herramientas.

Tenemos también que ser coherentes con lo que hacemos en la red y dar prioridad a las tareas que son vitales para nuestro trabajo. No pasa nada por no actualizar tu cuenta de twitter, ni tu perfil de facebook o de otras múltiples herramientas disponibles. Determinados correos electrónicos pueden contestarse más adelante.

El exceso de información a la que estamos expuestos hoy en la red nos distrae y nos desconcentra. Debemos filtrar y dar prioridad a determinada información porque es imposible poder canalizar, sintetizar y leer todo lo que nos llega.

Es recomendable marcarse períodos al día, a la semana, al mes, al trimestre, al semestre o al año de desconexión total en función del tiempo libre que tengamos para permanecer desconectado de aparatos tecnológicos. Yo lo llevo ya probando desde hace un tiempo y va fenomenal. Al principio, a uno le entra el mono de necesitar mirar sus aparatos tecnológicos y su cabeza le engaña y estimula con el “por si acaso”, “tal vez tengas”, “debes hacerlo”, sin embargo, una vez superados esos momentos de estrés mental, te das cuenta de que puede esperar y que la red puede vivir sin ti como lo hacía antes de que llegases.

Muchas veces, cuando estamos manteniendo una conversación con otras personas nos dedicamos a estar mirando a la vez el móvil o cualquier otro de los múltiples aparatos tecnológicos que tenemos y aunque digamos que prestamos atención no estamos ni a una ni a otra cosa. Yo, el primero que en alguna ocasión lo he hecho y me doy cuenta que está mal. Debes ser consciente de que lo primero es atender a la persona con la que estás. Otra cosa es que te entre una llamada urgente que estás esperando pero no para mirar el email porque te entra esa necesidad. Las obligaciones y necesidades nos las creamos nosotros mismos.

La red nos ha aportado grandes avances, sin embargo, el otro día leía una noticia cuyo titular era que uno de cada tres jóvenes usa las redes sociales desde el baño y creo que esto ya es pasarse y nos debemos parar a pensar. Se me ocurre lanzar unas cuantas preguntas a raíz de este tema: ¿desde qué sitios más extraños os conectáis a las redes sociales? ¿Cuántas horas estáis conectados al día a la red? ¿Cuánto tiempo podéis estar sin estar conectados a las redes sociales? ¿Qué significa para vosotros la red en vuestras vidas?

Por supuesto las prioridades y necesidades de todos han cambiado con las nuevas tecnologías que nos dan comodidad, seguridad e inmediatez. Aunque también tenemos que saber ver que hace unos años podíamos vivir sin ellas y es cuestión de buscar el punto intermedio de integración en nuestras vidas. Debemos controlar nosotros las nuevas tecnologías y no ellas a nosotros.

Cuéntanos como estas integradas las nuevas tecnologías en vuestras vidas. ¿Consideras que estar hiperconectados es bueno o malo?

Autor: Juan Martinez de Salinas

¿POR QUÉ MOTIVO QUEREMOS ESTAR O NECESITAMOS ESTAR EN LA WEB 2.0?

A la hora de poner en maVerano 2013 Juanrcha la Web 2.0 en las organizaciones, siempre surge la misma duda: hacerlo con personal propio o externalizarlo. La Web 2.0 son herramientas que nos darán resultados dependiendo del uso que se le den, de la finalidad con que se pongan en marcha y de la estrategia de puesta en marcha.

Lo primero de todo que se debe hacer es determinar desde la cúpula directiva y a nivel estratégico la respuesta a estas preguntas ¿Por qué motivo queremos estar o necesitamos estar en la Web 2.0? ¿Qué uso queremos darle a esos nuevos canales de comunicación? ¿Qué personas van a poder usar estas herramientas en el entorno laboral? ¿Qué protocolo de usos vamos a establecer a nuestros trabajadores sobre esas herramientas? ¿Se va a formar al personal en estas herramientas?

El estar en la Web 2.o supone adaptarse a estos nuevos canales de comunicación y eso supone interactuar, comunicar lo bueno y lo malo, dar soluciones y respuestas rápidas a los consultas de nuestros usuarios. También habrá que lidiar con temas que a veces no nos gusten. Es decir, nos pueden sacar los colores por algo que se ha hecho mal y es más rentable asumirlo y buscar soluciones que escurrir el bulto.

El tamaño de la empresa y el número de personas disponibles puede influir en la decisión de externalizar o no la Web 2.0 aunque no se puede tomar la decisión solamente teniendo en cuenta esto. Para empezar, dependerá de la especialización del sector de nuestra empresa, es decir, la persona que se encargué de la gestión de la empresa en las herramientas de la Web 2.o debe ser un especialista de la materia, conocer la gama de productos y saber a dónde remitir a cada usuario o cada consulta. Será importante también analizar si las personas que tienen esos conocimientos tienen inquietudes tecnológicas por estas nuevas herramientas, es decir, saber si les gusta usarlas y se sienten cómodos en ellas. Por último, identificar si las personas disponibles quieren compatibilizar sus labores con estas tareas.

Siempre he dicho que todavía son muchas las empresas con jefes 1.0, esos que dicen “Ahora haces esto también porque lo digo yo”. Si la imagen de nuestra empresa en la web va a depender de una persona que esté a disgusto haciendo el trabajo, quizás no sea lo óptimo. Lo que peor podemos hacer es obligar a una persona de la empresa a asumir estas funciones de comunicación y presencia en la Web 2.0 porque es un gran error. El que lo haga le tiene que gustar y estar familiarizado con estas herramientas y canales.

Es fundamental que se tengan en cuenta los recursos materiales se cuentan para poder invertir, porque en función de lo que se quiera obtener será necesario invertir más o menos capital inicial para implementar herramientas a medida que con llevan un coste. No olvidemos que las herramientas gratuitas tienen sus limitaciones.

Los objetivos que se marquen deben ser realistas y objetivos con una carencia temporal a medio o largo plazo.

Si después de tener en cuenta todas estas variables nos damos cuenta de que no tenemos a nadie capacitado en nuestra empresa para ejecutar estas funciones tenemos que saber elegir bien a la persona en la que lo externalizamos y que nos representará en estos medio. Por ello, deberemos formar a esta persona o empresa sobre nuestra compañía, procesos, productos, etc. Deberá existir una comunicación constante entre ambas partes. Se debe marcar a la persona o empresa en la que lo externalizamos la estrategia, lo que debe decir, etc.; y este especialista nos orientara y dará pautas adecuadas. Tiene que quedar claro que es un servicio subcontratado y no se trata de personas que trabajen en nuestra empresa.

Después, con independencia de que se externalice o no la presencia corporativa en la Web 2.0, esta presencia se debe interiorizar y plasmar en la cultura corporativa. Es decir, se debe formar a las personas en estas herramientas, darles pautas sobre el uso, la finalidad de estar ahí, que deben recomendar a sus usuarios o clientes sobre nuestra presencia en estos medios, etc. O lo que es lo mismo, será fundamental establecer una forma de trabajo con ellos que sea una extensión de la metodología de nuestra empresa, que no tiene por qué coincidir con la de la empresa subcontratada.

No podemos estar en estos medios y no cerciorarnos que toda nuestra plantilla sabe que tenemos presencia en los mismos. Es una cuestión de imagen corporativa y de coordinación estratégica. Todos debemos ir en la misma dirección para lograr avanzar.

Este campo es muy nuevo para muchas empresas y no siempre se hace de la mejor manera. Personalmente pienso que es preferible formar a alguien interno y contar con él para estas tareas con independencia de que pidamos asesoramiento externo sobre la estrategia a seguir. La empresa siempre se va a “sentir” más  si el implicado pertenece a la organización. También se dan muchos casos en los que las empresas se integran con gente que va a trabajar, hace su trabajo, sin pasión alguna y llega su hora y se van. Meros robots sin ilusión. También nos encontramos con empresas subcontratadas que saben ofrecer un servicio personalizado, donde la persona asignada se integra en la empresa y parece uno más. Cada caso es un mundo aparte. En la implementación de este tipo de estrategias no podemos copiar modelos de otras empresas del mismo sector o tamaño. La clave está en contemplar todas las opciones, estudiarlas, ver sus pros y contras y en función de esto decidir de forma global lo más beneficioso para la compañía.

¿Tenéis externalizada la Web 2.0 en vuestra compañía? ¿Qué pasos seguisteis a la hora de lanzaros a tener presencia en estos medios? ¿Qué errores cometisteis en ese proceso? ¿Qué recomendaciones dais a las empresas que quieran comenzar el proceso?

Autor: Juan Martinez de Salinas

LECCIONES QUE NOS ENSEÑA LA PELÍCULA THE COMPANY MEN

Hace unas semanas tuve la suerte de ver la película “The Company Men” que trata de lleno la situación que han vivido muchas píndiceersonas que estaban en la cima profesional y que, de un día para otro, se quedan sin trabajo.

Lógicamente no voy a contar los entresijos de la película porque creo que es conveniente que la podáis ver y no es cuestión de ir chafando la historia.

Refleja muy bien esta película las diversas fases por las que pasa una persona que se queda sin trabajo. La primera es la de pensar que rápidamente podrán colocarse de nuevo en algo similar a lo que tenían, luego llega la negación de que eso les este pasando a ellos, más tarde comienza la desesperación de tocar fondo y a partir de ahí comienza la asimilación y reacción frente a la nueva situación.

Un mensaje claro es que no sobreviven a la crisis los más fuertes sino los que mejor saben adaptarse y flexibilizarse antes las nuevas circunstancias. Por otro lado, debemos asumir que de todo se aprende y que es mejor estar trabajando que quedarnos de brazos cruzados sin hacer nada.

Igualmente, las personas debemos saber valorar lo importante en la vida y está claro que el trabajo es importante, sin embargo, no lo es todo. Es decir, no se acaba la vida por perder el trabajo; simplemente es un escollo en el camino que deberemos asumir y adaptarnos a esa nueva situación.

Cada nueva etapa profesional es diferente y en cada una de ellas nos tocará empezar de nuevo, demostrando de lo que somos capaces sin pensar que ya tenemos el trabajo hecho por nuestra experiencia profesional acumulada.

Las personas debemos asumir que la dignidad no nos la da el puesto que ocupemos sino cómo afrontemos las etapas que nos toque vivir en cada momento.

Con paciencia, esfuerzo y trabajo todo llega aunque no sea de forma inmediata. Siempre tenemos cosas que aprender y que seguir mejorando.

La cuestión no es estar arriba o abajo en el escalafón de una organización sino el tener claro que todos somos capaces de estar en ambos lados y que ambos son igual de dignos y respetables.

El ser humano, por el afán de supervivencia, tiende a mirar solamente por si mismo y debe tener claro que todos necesitamos la ayuda de otras personas y eso comienza por brindar nuestra ayuda a quien la precise. Se debe fomentar el trabajo en equipo de aquellas personas con las que coincidamos en la misma situación.

La actitud “yo contra el mundo” es respetable, sin embargo, no os hace más que daño que si no sabéis reaccionar puede haceros perder las cosas realmente importantes.

Las empresas deben asumir de una vez por todas que sus personas no son costes y deben tratarles como lo que son, no como meros números con independencia de que deban despedir en más de una ocasión de forma irremediable a personas muy valiosas.

Por otro lado, debemos tener claro que todo pasa y todo llega, eso sí, nunca es cuando nosotros quisiéramos porque en más de una ocasión las cosas llevan más tiempo del deseado. No importa lo que nos pase sino como reaccionemos a lo que nos pasa.

Asumo que decir esto es muy fácil y más complicado hacerlo. Yo en su día, cuando me quedé sin trabajo a principio de esta crisis, pasé por esas fases y realmente aprendí cosas que me hicieron crecer como persona y avanzar. Las dificultades me ayudaron a ver las cosas de otra forma y a saber valorar lo realmente importante.

Autor: Juan Martinez de Salinas

¿QUÉ PRECAUCIONES TOMÁIS A LA HORA DE BUSCAR TRABAJO PARA EVITAR LOS FRAUDES?

En estos tiempos de necesidad, la picFotos 2012 222aresca española se consolida, estando en su máximo esplendor; personalmente, pensaba que ya no habría nada que me pudiera sorprender, sin embargo, he leído una noticia que me ha encendido. He leído en varios blogs y periódicos la noticias titulada “Lo último en Recursos Humanos: paga 190 € si quieres que lean tu CV”  y también “Una polémica oferta de empleo”  que os recomiendo leer. Seguro que como a mí, no os dejará indiferentes y os generará reacción.

La situación actual no es la mejor, lo sabemos y todos tenemos que intentar ganarnos los garbanzos como buenamente podamos con actividades legales que no perjudiquen a nadie. Sin embargo, determinados límites no se pueden traspasar. No podemos permitir que se juegue con las personas que lo están pasando mal y que necesitan un trabajo. Estar desempleado no es agradable por las circunstancias que conlleva. Se nota que las personas de esa empresa de Granada que menciona el artículo no han estado nunca sin trabajo o al menos poco lo parece.

Esta empresa oferta 90 puestos de trabajo y entre los requisitos llama poderosamente la atención uno que es obligatorio: todo solicitante tendrá que ingresar 190 euros a la empresa para que ésta se lea el currículum. Está claro que aquí no se valora el talento, las competencias, la experiencia o la adecuación con el perfil requerido. Lo que prima es que se ingresen los 190 euros para que se lean tu currículum y eso no garantiza participar en el proceso y por supuesto en ningún lado se especifica que en caso de no ser seleccionado o descartado en el proceso se devolverán los 190 euros. Por supuesto, tampoco nadie os asegura que por pagar se lean vuestro currículum.

Según he escuchado en una cadena de televisión, por el momento, solamente se han inscrito en esa oferta 10 personas, es decir, que solamente 10 personas han pagado 190 euros. Mi recomendación es no inscribirse en ofertas de este tipo donde antes de nada os piden dinero por participar en el proceso.

Esto me parece un abuso y a los responsables de la empresa se les debería caer la cara de vergüenza al solicitar 190 euros a personas que necesitan un trabajo para poder solamente leerse su CV. Lo primero que me viene a la cabeza es que esos 90 puestos de trabajo ni siquiera existan y que sea una forma de recaudar un dinero a costa de las personas con necesidad de trabajar. A los responsables de esta empresa les planteo las siguientes preguntas ¿qué razones objetivas existen para cobrar 190 euros por participar en su proceso de selección? ¿En qué va a consistir el proceso de selección? ¿Vosotros pagaríais 190 euros por tener la opción de que se lean vuestro CV en un proceso de selección?

Desde nuestros estamentos políticos se debe frenar este tipo de abusos de los listos de siempre que pretenden lucrarse a costa del más débil. No se puede permitir el fraude en las ofertas de trabajo y se debe garantizar de forma permanente la legalidad y veracidad de los procesos de selección. Sanciones y penas más duras para los que hacen de la necesidad de otros un negocio.

En los procesos de selección se debe valorar vuestro talento, lo que sabéis hacer, el perfil profesional que tenéis para compararlo con el requerido a la oferta a la que optáis, vuestras competencias, logros, aptitudes, actitudes, etc.
Las empresas tienen libertad para solicitar el perfil que quieran y desarrollar las pruebas objetivas que estimen adecuadas para seleccionar a las personas mejor preparadas y adecuadas a lo que precisan. Siempre y cuando las empresas garanticen la igualdad de todos los candidatos a poder participar en ese proceso de selección. Una vez con datos, las empresas valorarán si encajan con el perfil mínimo necesario para ocupar esa posición y a partir de ahí, decidir si pasan las diversas cribas del proceso de selección o no. No es una prueba objetiva ni justa solicitar dinero a los candidatos para poder participar en el proceso de selección. Es como si a partir de ahora los candidatos les solicitarían a las empresas recibir 100 euros por hacerles llegar su CV. Si nos saltamos las reglas mínimas de juego todo estaría permitido y eso no se puede consentir.

Está claro que este caso es aislado y es ya el extremo exagerado de las personas que abusan de la necesidad de otros. La mayoría de las empresas cumplen las reglas mínimas y permiten que cualquiera que quiera participar en sus procesos lo haga de forma gratuita y libre para que la empresa valore sus perfiles.

A raíz de esta noticia me gustaría plantearos las siguientes preguntas: ¿Qué tipo de abusos habéis sufrido en los procesos de selección en los que habéis participado? ¿Cómo sabéis detectar las ofertas falsas de las reales? ¿Qué precauciones tomáis a la hora de buscar trabajo para evitar los fraudes? ¿Qué hicisteis al descubrir que esas ofertas eran un fraude?

Está claro que cada candidato es libre de decidir si participa en un proceso de selección o no. Sin embargo, si os piden dinero antes de comenzar a trabajar en una organización por poder participar en su proceso de selección debéis desconfiar y destinar vuestro tiempo, esfuerzo y talento a otras ofertas de trabajo reales. Está claro que es muy fácil decirlo, sin embargo, a veces es preferible no meterse en cosas oscuras que os pueden hacer estar aun peor. Nadie da duros a cuatro pesetas y debéis huir de los puestos chollo que os los ofrecen sin ningún esfuerzo y sin pasar las correspondientes pruebas de selección. A mejores condiciones y mayor responsabilidad del puesto más complicado y largo es el proceso de selección. Cuidado con esas empresas que os dan los puestos sin haber realizado ni una sola entrevista de selección porque os dicen que con ver vuestro CV es suficiente.

La búsqueda de empleo tiene sus peligros y abusos; por ello, debéis saber dónde mandáis vuestro currículum para evitaros malos tragos y decepciones evitables.

¿Qué recomendaciones daríais a las personas que buscan trabajo para evitar estos abusos?

Autor: Juan Martinez de Salinas

¿QUÉ PROCEDIMIENTOS EXISTEN EN VUESTRAS COMPAÑÍAS PARA PROPONER INICIATIVAS Y MEJORAS DE PROCESOS?

En épocas de crisis y necesidad es cuandoOviedo 2011 188 las empresas deben cuidar más a las personas que trabajan para ellas. Es el momento de hacer o consolidad el equipo de verdad y ayudarse unos a otros. Las empresas están para tener ganancias, sin embargo, solo se conseguirán gracias al trabajo, empeño, esfuerzo e involucración de sus personas. El tener a las personas contentas con su trabajo supone que son más productivas. Parece que esta lección no queda clara en muchas empresas porque aun consideran a sus personas como un mero recurso. Son estas empresas que consideran a su capital humano clave cuando toca dar discursos de masas para vender la moto. En el mundo real, en las empresas, la realidad es otra y aplican el yugo y el despotismo que los responsables de cada departamento desarrollan para que sus trabajadores hagan lo que se les manda. Y nada más… y, como suelen decir, “el que no esté contento ya sabe dónde está la puerta”. Todos sabemos que esto no es ciencia ficción.

No podemos olvidar que las empresas están conformadas por personas que ocupan diferentes posiciones y que la adecuada coordinación y trabajo en equipo de todos los que la conforman la llevarán a alcanzar sus éxitos o no, en función de cómo sean esos parámetros que comentamos.

Las empresas deben creer y confiar en sus personas más que nunca. Esto se hace dejando que cada persona pueda desarrollarse lo máximo posible dentro de su área de trabajo, que puedan aportar mejorar y sugerencias sobre sus procesos de trabajo y que se les permita innovar para llegar al máximo de su potencial. Sin embargo, lo normal es que cuando una persona sobresalga en su área profesional por encima de sus compañeros y responsables, se le da un toque de atención para que no se salga del protocolo corporativo establecido. O lo que es lo mismo, se le da un toque de atención para que se limiten a realizar su trabajo y se le cortan las aportaciones. Al final, estas personas se “queman” y se limitan a realizar lo mínimo y necesario porque se dan cuenta que se lo valoran igual. En otras compañías, a las personas que aportan un valor extra, se les carga de trabajo porque les ven competentes y ni se lo agradecen ni recompensan de ninguna forma. El malestar es parecido, pues estas personas ven que sus otros compañeros de su mismo nivel, haciendo mucho menos, reciben lo mismo. Viven mejor y se les valora con el mismo rasero.

Las compañías tienden a valorar a las personas que aportan un valor extra demasiado tarde, que es cuando se han ido. Aunque lo peor es que algunas empresas no saben valorar el talento que han tenido porque les da igual tener a una persona que otra. Es decir, que no prima la calidad del trabajo realizado sino la cantidad y eso es muy triste.

Las personas no son iguales y las cúpulas directivas deben cuidar y valorar mucho más a las personas claves de sus compañías. Para empezar las tienen que tener identificadas. Las personas claves no son aquellas que hacen todo lo que se les manda y que no ponen nada en duda por miedo a la bronca. Las personas clave son aquellas que hacen su trabajo, que analizan los procesos, que buscan mejoras, que proponen nuevas actividades, que buscan soluciones a los problemas que surgen, que ayudan a cualquier compañero, que valoran por encima de todo el trabajo en equipo. Es decir, que da igual quien aporte las ideas o las mejoras. Lo realmente importantes es el avance que se consigue dentro de las organizaciones.

Muchas veces las personas que dirigen las organizaciones dicen que no pueden hacer nada al respecto con esas personas. Debemos tener claro y asumir que para conseguir resultados diferentes se deben hacer las cosas de otra forma. Y esto supone cambiar el enfoque y dar protagonismo a nuestras personas para que nos propongan iniciativas, proyectos y nuevas vías de negocio. Precisamente en esto supone ayudarles en su implementación. Porque algunas empresas cuando alguno de sus trabajadores propone algo interesante le dan el OK y eso supone que la persona que lo ha propuesto se tiene que encargar de todo el proceso a parte de su trabajo sin recibir casi ayuda de su compañía.

Las empresas deben cambiar “el chip” y potenciar que sus personas aporten, se involucren y participen. Obviamente esto no se consigue de un día para otro. Se debe implementar desde la dirección y esto supone aplicar la autocrítica y ver qué cosas se pueden y deben hacer mejor por parte de los máximos responsables. Las personas de las empresas deben ver esos cambios en hechos reales que demuestren que esa nueva filosofía tiene correspondencia de forma real.

Debemos hacer que esta crisis nos haga aprender y comencemos a realizar las cosas de forma adecuada para salir reforzados. Muchas empresas se han visto abocadas de forma obligada para sobrevivir a despedir a muchas de sus personas. Se han quedado con las más valiosas y eso supone cuidarlas más a pesar de sus dificultades. Todo comienza por conversar y escuchar más a las personas que forman parte de vuestras compañías.

Algunas empresas están predestinadas a desaparecer porque han omitido el potenciar el talento y han echado a las personas valiosas, quedándose en sus plantillas con las personas que no aportan nada y que se dedican a “dorar la píldora” a los jefes. Las empresas sobresalen gracias a sus personas pero no olvidemos, que son las mismas las que pueden hundirlas si se rodean de las personas inadecuadas.

Cuéntanos como se fomenta el desarrollo del talento en vuestras organizaciones.  

Autor: Juan Martinez de Salinas