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¿CUÁNTO TIEMPO HABÉIS DEDICADO O SEGUÍS DEDICANDO PARA SER ESPECIALISTAS EN ALGO?

Todas las personas, cuando Foto verano 2013nos quedamos sin trabajo, solemos decir la expresión de “nos tenemos que poner a buscar trabajo” y quizás lo correcto fuera utilizar la expresión “ponernos a crear un puesto de trabajo en un nuevo proyecto profesional”. Igualmente, cuando recurrimos a un servicio de orientación o a una oficina de empleo se suele lanzar la siguiente expresión “vengo a que me den trabajo o a que me lo busquen”

Partimos de parámetros equivocados, debemos asumir que el trabajo nos lo tenemos que buscar nosotros. Otra cosa es que estos servicios especializados para el empleo nos den pautas, herramientas, recursos e información de donde poder buscar en función de nuestro perfil.

Estamos aun en el mercado laboral, que se ha ido para no volver, donde nos daban un puesto de trabajo. Ahora ya estamos en un nuevo paradigma laboral donde somos nosotros, en función de nuestras competencias, de los que sabemos hacer, de nuestros conocimientos y actitudes nos creamos un nuevo proyecto donde colaborar e interactuar. Es decir, actualmente todos estamos comenzando a ser prestadores de servicios.

Durante mucho tiempo, se nos ha vendido la moto de que debíamos dedicar tiempo a reforzar aquellas competencias o conocimientos en los que menos destacábamos y que, por lo tanto, peor se nos daban dentro de nuestro sector u área profesional. Tenemos que asumir que es imposible saber de todo y aun más ser un crack en todo. Es preferible dedicar tiempo a esas actividades, materias, conocimientos y trabajos en los que somos especialistas y sobresalimos. Cuanta más experiencia adquiramos en lo que se nos da bien nos permitirá ser aun más efectivos y resolutivos en ello. Lo que está claro es que para poder dedicar tiempo a lo que se nos da bien debemos tener identificado qué nos diferencia a nivel profesional del resto. Es decir, saber en qué somos mejores que el resto. Esto requiere dedicar tiempo en observarnos y, por ende, conocernos a nosotros mismos. A veces uno lleva años haciendo las cosas de forma mecánica sin pararse a pensar en que es lo que se le da bien y, además, nos gusta.

Igualmente en tiempo de escasez de trabajo debemos de reinventarnos y eso supone analizar qué otras cosas sabemos hacer, se nos dan bien y nos gustan. Puede ser pintar, cocinar, escribir, conducir, etc. Después de tener esto detectado debemos analizar cómo se puede uno ganar la vida haciendo ese tipo de actividades. Esto requiere investigar a las personas que ya viven de eso, lo que se necesita para poderlo desempeñar, ver cómo esta ese sector y qué se puede ofrecer en el mismo de forma diferente. La cuestión es hacer cosas con las que disfrutemos.

Después debemos tener claro que el diferenciarnos en algo supone dedicar tiempo, esfuerzo y empeño en adquirir experiencia. Es decir, las hora de vuelo necesarias para ser aun más buenos en algo. Todas las personas que consiguen el éxito en una disciplina o profesión llevan con anterioridad muchas horas dedicadas a prepararse, especializarse y adquirir rodaje. El gran error es que muchas personas quieren diferenciarse y ser especialistas con un chasquido de dedos sin invertir tiempo. Esto no es diferenciarse sino “vender humo”, irrealidad y paja. Quizás podáis engañar una vez pero no dos ni tres. La gente al final sabe diferenciar el trigo de la paja, de lo poco y bueno frente a lo mucho y malo.

Uno no consigue ser especialista o bueno en algo de la noche a la mañana. Con independencia de que algo se os de bien de manera innata, deberéis dedicar tiempos a seguir aprendiendo, perfeccionando y mejorando vuestras dotes en eso que se os da bien. Lo que pasa es que las personas, cuando analizan a otros que han logrado diferenciarse, solo ven el éxito pero no todo lo que han sacrificado he invertido para que esa diferenciación viese la luz.

¿Cuánto tiempo dedicáis a conoceros a vosotros mismos? ¿Qué os diferencia del resto? ¿Cuánto tiempo habéis dedicado o seguís dedicando para ser especialista en algo?

Es cuestión de que le deis vueltas a qué podéis hacer para buscaros de nuevo las habichuelas y conseguir ingresos. Uno puede ser muy bueno en algo pero si no consigue rentabilizarlo para obtener ingresos o beneficios cuantificables de algún tipo se queda con eso, es decir, con nada. Como ejemplo tenemos las herramientas 2.0 que nos dan mucha visibilidad a lo que hacemos o decimos. Es decir, esto es ruido porque eso no significa que lo que decimos nos haga más competentes o mejores profesionales. Muchas personas alardean de tener miles de seguidores en una red social o profesional, sin embargo, no cuentan cuántos de esos seguidores pagan o estarían dispuestos a pagar algo por seguirlos. Esto, para ser cierto y saberlo aprovechar, debe tener una equivalencia con nuestra trayectoria profesional fuera de esas plataformas.

En muchas plataformas parece que estamos en la alfombra roja de alguna entrega importante de premios porque a todo el mundo le va fenomenal en su nueva andadura profesional relacionada con la red y como quien dice acaban de empezar sin tener aun las horas de vuelo necesarias. Muchas veces debemos de hacer caso al refranero español que es muy sabia y aquí nos viene al pelo el siguiente “dime de qué presumes y te diré de que careces”

Diferenciarse es hacer algo de forma excepcional y esto consiste más en hacerlo  y demostrarlo y menos en decirlo. No olvidéis que la mejor plataforma para vender vuestra diferenciación es las personas que ya han contratado vuestros servicios.

Autor: Juan Martinez de Salinas

¿QUÉ OTROS ASPECTOS CREÉIS QUE SE DEBEN TENER EN CUENTA PARA DESARROLLAR UNA IDEA A LA HORA DE EMPRENDER?

El emprendedor siempre ha exViaje a Panamá 2013istido. Pero parece que en la actualidad, surgen más emprendedores, no por que existan más oportunidades,  sino como escapatoria a una situación difícil de empleo por cuenta ajena o incluso, por escaparse del temido desempleo. Emprender está bien, qué duda cabe. Dejar de tener un jefe es algo con lo que más de uno sueña. Pero, no todo lo que reluce es oro.

Cuando alguien decide emprender tiene que tener alguna idea. Las ideas para montar algo no os las va a facilitar nadie. Es decir, es trabajo vuestro pensar qué podéis hacer para poner en marcha un proyecto propio. No se trata de enclaustrarse hasta que se os ocurra la idea del millón. Debéis asumir que existen pocas ideas del millón. Para empezar, lo mejor es que acotéis el área, sector o actividad que conocéis o en el que queréis enfocaros. Después, debéis pensar qué se ofrece al usuario y a la sociedad en ese sector. Es decir, un análisis de la competencia. El siguiente paso sería analizar cuáles son las necesidades de los usuarios y de la sociedad en esa área y, seguidamente, analizar si el mercado está debidamente cubierto con la oferta actual. A partir de estas reflexiones y con las ideas sacadas va bien hacer una lluvia de ideas concretas que se os ocurran sobre lo analizado como mejoras en ese área o sector. Después, debéis ir viendo los pros y contras de cada una de esas ideas concretas para quedaros con dos sobre las que trabajar.

También se puede hacer un sondeo y preguntar a los usuarios de los productos o servicios de ese área o sector para poder conocer sus necesidades, carencias y deseos con respecto a los mismos. Igualmente iría bien poder investigar a la competencia para identificar sus debilidades que, después, las juntaremos con las aportaciones de los usuarios y de la sociedad en general para luego darle a la maquinaria de la creatividad de mejora y diferenciación.

Lo que tenéis que tener claro es que la idea es el primer paso de un largo proceso hasta que vuestro proyecto vea la luz. Las ideas por si solas pueden ser buenas o malas, sin embargo, sin desarrollo, dedicación de tiempo y esfuerzo por darle forma se quedan en simples ideas que no llegaran a ningún sitio. Además, esa misma idea la pueden tener otros muchos o cogerla otros y darle el desarrollo o la forma que tú un día no quisiste hacer.

Las ideas son moldeables y se puede jugar con ellas. Soy de la opinión de que el proceso tiene que ser una experiencia divertida y disfrutarla hasta ver donde os lleva y las transformaciones que sufre en ese proceso. Si la idea la tenemos en la cabeza, el siguiente paso es pasarla al papel de forma resumida para tener claro lo que queremos y saber después explicarla. A partir de ahí, debemos materializar y concretar esa idea en posible negocio o rendimiento. Una vez que la idea está plasmada en papel, debemos buscarle carencias o posibles mejoras, además de los puntos fuertes. No olvidemos que el papel todo lo sostiene, sin embargo, la realidad convierte en insostenible muchas de esas ideas del papel.

Seguidamente, debemos pensar qué necesitamos para comenzar, cómo lo podemos conseguir y determinar si cada una de esas necesidades es prioritaria o no para empezar.

Será fundamental llevar a cabo nuestro correspondiente estudio de mercado que supone dedicar tiempo a conocer a las personas que se dedican ya a esa actividad, visitar sus negocios, haceros pasar por clientes para poder valorar el trato, las mejoras y poder observar dónde puede estar vuestro valor añadido. Si vuestro negocio va a conllevar visita de los clientes, será imprescindible elegir la ubicación geográfica idónea para vuestra actividad y, una vez decidido el punto exacto, hacer un estudio pormenorizado de esa zona, de sus clientes y de todas las demás cuestiones a tener en cuenta.

No debéis olvidar tampoco las previsiones reales de personal que vais a precisar para poder poner en marcha vuestro proyecto o negocio. Podéis valorar alternativas de asociaros con otras personas en el negocio. Otra cuestión es ver qué necesitas para comenzar, es decir, local, materiales, página web, productos, etc. Todo esto lo debéis cuantificar económicamente y realizar, al menos, una previsión.

Como la inversión inicial suele ser un grave problema a solventar, será a partir de estas previsiones que os permitirá identificar cuánto capital necesitaréis e identificar si podéis emprender en solitario. De no disponer de capital suficiente para abrir el negocio, lógicamente, tendréis que buscar financiación externa, bien en bancos o incluyendo accionistas. Otra opción pasa por ser quizás menos arriesgado y simplificar vuestra idea de forma más básica y dejar para una segunda etapa el desarrollo de la idea sobre la básica, una vez, que se hayan obtenido ingresos adicionales. A veces los comienzos pueden ser posibles con lo justo y necesario.

Lógicamente emprender no es fácil y existen muchas trabas que lo ponen aun demasiado complicado en España. Sin embargo, debemos de asumir que hoy en día nada es fácil y todo va a requerir un esfuerzo. Por ello, cuando tenemos una idea, debemos luchar desde el principio por la rentabilidad de la misma. No podemos pretender comenzar un negocio solamente con ayudas o subvenciones; son colchones puntuales, qué duda cabe, sin embargo, un negocio tiene después que proporcionar beneficio propio.

Por ello, para tener una idea completa debéis tener en cuenta todos estos aspectos que he comentado de forma superflua en este artículo. El desarrollar una idea no quiere decir ponerla en marcha, sin embargo, de esta forma, la dibujáis de realidad para poder valorar su rentabilidad real o no.

Este post es el primero de una nueva serie dedicada a los emprendedores y al emprendimientos en general. Así que no dudéis en proponerme o sugerirme temas para esta sección.

¿Qué otros aspectos creéis que se deben tener en cuenta para desarrollar una idea a la hora de emprender? 

Autor: Juan Martinez de Salinas

“YO YA HE REALIZADO TODOS LOS CURSOS QUE DEBÍA HACER”

En los momentos actuales los conocimientos cada vez son más importantes y marcan la diferencia. Hace décadas, los conocimientos eran permanentes, es dFotos 2012 100ecir, no era necesario un reciclaje continuo porque eran más estables y no se quedaban obsoletos con una rapidez pasmosa. Actualmente, sí que ocurre. Ahora mismo, cuando has conseguido aprender a manejar determinada aplicación, herramienta o normativa, la cambian o sacan otra diferente que nos debe hacer estar alerta. Lo más cómodo es mirar hacia otro lado y seguir en nuestra posición fácil de pasar de todo lo nuevo de nuestro sector porque con lo que ya sabemos nos vale. Sin embargo, debemos preguntarnos ¿Por cuánto tiempo nos puede valer seguir con los conocimientos de siempre? Debemos ser previsores porque quizás, cuando nos queramos dar cuenta, sea demasiado tarde y nos sustituyan por que necesitan personas actualizadas o con actitud y ganas de querer estarlo.

Por supuesto, que da pereza seguir aprendiendo cosas o estar en proceso de continuo reciclaje. Aun es habitual escuchar en los entornos empresariales frases demoledoras del tipo: “Yo ya he realizado todos los cursos que debía hacer” “Si los cursos son fuera de mi horario laboral no hago ninguno” “A mis años ya no estoy para aprender nada nuevo” “Ese curso no me aportará nada nuevo” “Esos nuevos conocimientos, aplicación o herramienta no me van a dar trabajo”; son frases de actitud y motivación de piedra, bajo cero o estática.

No debemos pensar solamente en el momento presente sino también en el futuro cercano que puede ser mañana mismo. Hoy podemos tener una situación cómoda en lo profesional y a los cuatro días, dejarla de tener. Por eso, el prevenir nos permite anticiparnos y estar mejor preparados ante lo que pueda surgir.

El saber no ocupa lugar y todo lo que aprendamos sirve para algo, hasta para sentirnos mejor. Debemos seguir aprendiendo cosas nuevas y para consolidar esos nuevos conocimientos o herramientas practicar. De nada sirve aprender cosas que no practicamos para asimilarlas, habituarnos, aplicarlas e implementarlas en nuestro entorno laboral o profesional.

Nunca es tarde para aprender nuevas cosas. Lo más importante es la actitud y las ganas de querer hacerlo. Por supuesto, lo más fácil es decir que no porque siempre encontraremos dificultades. El hacer algo nuevo o distinto que no hemos realizado nunca supone un aprendizaje y una dificultad. Aprender cosas nuevas, cambiar nuestros hábitos, adquirir nuevas competencias conlleva un proceso progresivo. Es decir, deben pasarse diversas etapas de aprendizaje que llevan su ritmo lógico. El gran problema es que cuando nos ponemos a aprender algo nuevo nos entran las prisas y queremos ser expertos nada más comenzar y eso es imposible. Tendemos a compararnos con personas que no están a nuestro nivel en estos momentos porque ellos nos llevan meses o años de ventaja práctica. Tendríamos que compararnos con ellos cuando empezaron.

El problema es que todos olvidamos que algún día fuimos novatos en lo que ahora dominamos o conocemos en profundidad. Este es un gran error y debemos saber animar a las personas que comienzan algo a que sigan todos los días en ese proceso continuo y lento. Irán viendo las mejoras día a día y a la vuelta de unos meses verán la tremenda evolución. Se pasará de ser un novato, a dar los primeros pasos de forma autosuficiente, a ser usuarios independientes de nivel básico, a defendernos con soltura, a ser usuarios aventajados e independientes y hasta pasar a dominarlo. Pero esto solo se conseguirá con la práctica; cuantas más horas de práctica hagamos, mayor será el conocimiento. El practicar algo nos ayuda a pulir, mejorar, seguir aprendiendo y adquirir las horas de aprendizaje necesarias para volar y ser buenos en eso que queremos aprender. Eso sí, cada uno puede decidir bajarse en el nivel que considere suficiente en cada nueva materia que aprenda. No todos necesitamos ser expertos en todas las materias o áreas. A veces, es suficiente con tener conocimientos básicos para defendernos. Todo dependerá de para qué necesitemos esos conocimientos o herramientas.

Lo que no tiene ninguna lógica ni coherencia es que, por ejemplo, nosotros recomendemos aprender algo a otro para nuestra profesión o sector que nosotros mismos ni usamos o conocemos.

Las personas, con el paso del tiempo, no es que no podamos aprender cosas sino que nos volvemos cada día más perezosos. Y no olvidemos que cuanto menos hacemos menos ganas tenemos de hacer o aprender algo nuevo.

Tenemos que hacerlo poco a poco y no cuesta tanto dedicar un tiempo a la semana o al mes a investigar las nuevas tendencias, herramientas, normativa que afecta a nuestro sector o sectores cercanos. Hoy en día, existe mucha información y es fácil acceder a ella. Otra cosa es que queramos poner excusas para no hacerlo.

Por ir finalizando procedo a lanzaros unas cuantas preguntas: ¿Hace cuanto tiempo que no haces un curso? ¿Estás al día de las novedades de tu sector o profesión? ¿Qué has aprendido nuevo en lo profesional en este último año? ¿Qué retos a nivel de conocimientos os habéis puesto para este nuevo año que ya hemos comenzado? ¿Por qué motivo no seguís aprendiendo nuevas cosas?

Por supuesto, cada uno de vosotros sois libres de hacer lo que queráis con vuestras vidas, sin embargo, no será lógico quejarse si vuestra opción ha sido darle la espalda al avance de los tiempos.

Autor: Juan Martinez de Salinas

¿POR QUÉ MOTIVO HACÉIS UNA BÚSQUEDA DE EMPLEO INDIVIDUAL?

En pleno Siglo XXI hemos avaFotos 2012 1034nzado en muchos aspectos, sin embargo, en otros muchos vamos hacia atrás. La tecnología ha mejorado mucho nuestras vidas. Sin embargo, la sociedad actual en la que nos ha tocado vivir es cada día más individualista y, porque no decirlo, en muchos aspectos más egoísta. Las personas tendemos a pensar demasiado en nosotros mismos y nos olvidamos de los demás.

Es positivo ser autosuficientes, sin embargo, no podemos olvidar que necesitamos a otras personas para alcanzar o hacer determinadas cosas en nuestras vidas. Lo que pasa es que nos cuesta pedir ayuda porque somos demasiado orgullosos y parece que estamos cometiendo un pecado capital. No es un signo de debilidad el darnos cuenta de que necesitamos la ayuda de otros; al revés nos demuestra que tenemos ganas de vivir, de relacionarnos y de seguir hacia adelante. A veces, no decir bien alto que necesitamos ayuda nos aísla en exceso y hace que el tiempo se paralice a nuestro alrededor.

En estos momentos muchas personas en nuestro país se encuentran en búsqueda activa de empleo y deben estar motivadas en ese proceso activo de buscar opciones. La gran mayoría de personas que están sin trabajo tienden a navegar solos en ese proceso de búsqueda y eso les hace a veces hundirse en una irrealidad. Cuando uno está desempleado, y más en estos tiempos, siempre conoce a personas de su entrono cercano o de conocidos que están en su misma situación.  Lo más lógico sería hacer grupo global de búsqueda de empleo entre ellos para compartir recursos, intercambiar información, enseñarse cosas los unos a los otros, presentarse mutuamente a las personas de sus antiguos ámbitos profesionales, etc. Sin embargo, lo habitual hoy en día es hacer una búsqueda aislada e individual donde nada se comparte; es más, muchas personas si se enteran de una oferta, recurso o información relevante se la quedan para ellos. Eso sí, esas personas que hacen eso son las que quieren que los demás compartan con ellos las ofertas, recursos e información laboral relevante que tienen. Esto es ser egoístas y no podemos justificarlo porque si queremos que los demás nos ayuden y compartan lo que tienen, nosotros debemos hacer lo mismo.

A las personas que están en búsqueda activa de empleo en la actualidad o que lo han estado en algún momento de su vida profesional voy a proceder a lanzarles unas cuantas preguntas para que las piensen y respondan de forma individual: ¿Hacéis búsqueda colectiva de empleo? ¿Quedas habitualmente con otras personas desempleadas para compartir recursos, ofertas e información laboral? ¿Cuál es la principal fuente por la que os enteráis de información laboral relevante? ¿Te relacionas habitualmente con personas en tu misma situación para ayudaros? ¿Por qué motivo hacéis una búsqueda de empleo individual? ¿Cuántas actividades grupales hacéis a la semana para relacionaros con otras personas?

El relacionarnos con otras personas es probable que ni a  corto ni a medio trabajo nos pueda dar trabajo, sin embargo, nos permite intercambiar información y herramientas que pueden ayudarnos. Por otro lado, nos permite estar activos y motivados porque nos relacionamos con otras personas y nos hace sentirnos útiles. Se agradece que alguien nos dé las gracias por darle información relevante y nosotros podremos agradecérselo otro día. Por ello, es importante que agradezcáis lo que los demás hagan por vosotros, es algo que cuesta poco y que revitaliza a las otras personas. En esta sociedad individualista en la vivimos nos agradecemos y damos por hecho que es obligación de los demás hacerlo.

Muchas personas no comparten recursos e información en su proceso de búsqueda de empleo porque piensan que si lo comparten tienen más competidores. Esto es ser un iluso porque hoy en día existirán muchas personas para todas las ofertas, convocatorias y ayudas existentes. Cada uno debe jugar sus cartas en ese proceso y si a ti te descartan y a personas de tu entorno no, quizás sea por determinadas competencias que ellos tienen y vosotros no. También puede ser por otros motivos subjetivos, sin embargo, las personas que han pasado no tienen la culpa.

Las personas somos seres sociales y hacer los procesos complicados como la búsqueda de empleo en grupo nos hace avanzar mejor y en múltiples direcciones. Da igual que nuestro grupo de búsqueda de empleo sea heterogéneo, es decir, de diferentes perfiles profesionales o de sectores muy diferentes. A veces es mejor la diversidad porque nos permite acceder a información de diversas fuentes y sectores. No olvidemos que a veces la mejor información puede llegar de quien menos esperemos. Eso sí, en este grupo de búsqueda de empleo debe existir organización, constancia, planificación y establecer responsables de cada área, tipo de herramientas, recursos, convocatorias. Es decir, que aunque los demás se puedan enterar de cosas, una persona sea la encargada de aglutinar esa información homogénea y distribuirla.

Lógicamente, esto de la búsqueda de empleo os puede parecer una soberana tontería, sin embargo, ¿qué perdéis por probarlo e intentarlo?  Debemos tener claro que para obtener resultados diferentes debemos hacer las cosas de otra forma. Si nuestro proceso de búsqueda es siempre el mismo y no obtenemos resultados deberemos platearnos mejorar y cambios en el mismo para buscar otro tipo de resultados.

Está claro que estar mucho tiempo en proceso de búsqueda nos hace pasar por todo tipo de fases y una de ellas es la fase de “Yo contra el mundo” que nos hace abandonar porque todo lo vemos negativo. Se debe salir de esa fase cuanto antes porque no nos ayuda en absoluto. Debemos seguir haciendo cosas, aunque a todas les podamos encontrar miles de pegas. Por ello, estar con otras personas en vuestra misma situación os ayuda mucho aunque a priori no lo podáis ver así. Estar con otras personas nos hace venirnos arriba para seguir haciendo cosas.

¿Qué os parece mejor? ¿El proceso de búsqueda de empleo grupal o individual?

Autor: Juan Martinez de Salinas

¿CUÁNTAS MEJORAS QUE HABÉIS PROPUESTO EN VUESTRAS ORGANIZACIONES SE HAN LLEVADO A CABO?

Cada vez está más de moda el temFotos 2012 291a del emprendimiento y ahora es fundamental potenciar que las personas se generen empleo por cuenta propia. Sin embargo, debemos asumir que no todo el mundo puede o quiere ser emprendedor y montar algo por su cuenta. También debemos asumir que para emprender algo uno no debe montarse una empresa. Creo que es de ahí donde muchas veces parte el error. Todos nosotros emprendemos a lo largo de nuestra vida muchos cambios que nos generan cambiar el chip y no resulta fácil pero no es imposible.

Sin embargo, una figura que se debe potenciar y que casi es inexistente es el emprendedor interno dentro de las empresas y organizaciones. No nos referimos a personas que se den de alto en el régimen de autónomos y colaboren con las compañías. Sino me estoy refiriendo a personas que trabajan por cuenta ajena y que tienen buenas ideas de cómo mejorar o lanzar nuevos procesos, procedimientos, productos, etc.

Por ello, para comenzar voy a lanzar varias preguntas ¿Cuántas mejoras que habéis propuesto en vuestras organizaciones se han llevado a cabo? ¿Cuál es el proceso en vuestra empresa para proponer nuevas ideas o mejoras? Cuando vuestra empresa acomete mejoras ¿cuenta con vuestra participación? Lógicamente, son preguntas con respuestas múltiples pero en la mayoría de las compañías de España, las preguntas no tienen respuesta porque ni se plantean.

Muchas organizaciones acometen cambios en procesos de trabajo dando la espalda a las personas que trabajan con ellos y que mejor saben qué aspectos pueden o deben ser cambiados para optimizar. Esto produce una reactividad por su parte y genera el efecto contrario al esperado. Los procesos de mejora deben dejarse abiertos para que sus usuarios internos los prueben y puedan plantear mejoras y eso es una prueba de que se cuenta con ellos.

Algunas personas con inquietud proponen nuevas ideas y como no existe un proceso para plantearlas y desarrollarlas muchas acaban en un cajón cogiendo polvo porque sus responsables lo ven como que se entromete donde no le llaman.

Se deben potenciar canales para que los empleados tengan tiempo para poder plasmar sus ideas de mejora, desarrollos de nuevos productos o servicios porque ellos son los que tratan con los nuevos clientes.

Para que este proceso fluya de forma correcta, las organizaciones deben tener integrado este tipo de cuestiones en su estructura. Algunas empresas tienen grupos de mejora para llevar a cabo estos cambios y les supone más trabajo y en más de una ocasión tienen que meter más horas de las debidas. Es decir, no se les da cierta flexibilidad para innovar en su tiempo de trabajo y en más de una ocasión no se les agradece ese esfuerzo por parte de su organización.

Por ello, a veces las organizaciones, cuando plantean procesos o grupos de mejora y ven que nadie quiere participar, en vez de criticar la actitud de sus trabajadores, deberían plantearse por qué pasa eso. Y las piezas claves a analizar son las personas que en algún momento han propuesto ideas y mejoras y ahora no lo hacen. ¿Qué ha pasado para que esas personas cambien de actitud? ¿Qué hace vuestra organización para potenciar la participación de vuestros trabajadores? ¿Qué diferencias hacéis entre los que aportan mejoras en los procesos y productos y no? Respondiendo con objetividad a estas preguntas vuestras organizaciones encontraran las verdaderas razones y para avanzar solo es cuestión de cambiar y replantearse el proceso.

Las empresas deben ser flexibles e introducir medidas que incentiven la participación y la generación de nuevas ideas. Esto comienza por formar a la cúpula, directivos y mandos intermedios para que permitan que sus equipos de personas puedan proponer ideas de mejora, de procesos, plantear nuevos productos y esto se hace contando más con ellos y permitiéndoles participar mucho más en la gestión de sus áreas. También requiere que los responsables les permitan alcanzar los resultados y objetivos sin importar tanto el como lo alcanzan. Es cuestión que las personas de una organización puedan replantearse la forma de hacer su trabajo y ver como pueden alcanzar mejores resultados. Esto es muy fácil decirlo pero requiere una cambio de 180º de nuestros responsables y que desaprendan muchas de sus actitudes de jefe “chapado a la antigua”. Muchos de estos jefes aun dicen y piensan que para qué cambiar las cosas si siempre se ha realizado de la forma que se pretende cambiar… independientemente de que no dé los resultados de antaño.

Si queremos que las compañías mejoren y cambien debemos contar más con nuestras personas en esos procesos porque son los que mejor conocen lo que se hace.

Hoy en día se sigue pensando que a un trabajador por cuenta ajena se le paga para que haga su trabajo, sin plantearse como puede hacerlo mejor. Aun se escucha de boca de responsables de empresas “te pago para que hagas tu trabajo y para que no me des problemas” entendiendo por problemas proponer mejoras, ideas o cambios necesarios en las organizaciones.

Lógicamente, este debate se debe abrir en nuestra sociedad y en las organizaciones para ver de que forma se puede cambiar porque obviamente no es fácil de hacer.

¿Cuántos emprendedores internos existen en vuestras compañías? ¿Cuántas ideas de mejora habéis propuestos a vuestras compañías? ¿Cómo han sido recibidas?

Autor: Juan Martinez de Salinas