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Otras ‘mentiras y gordas’ sobre el mercado laboral

Formación y EmpleoHoy me ha dado por volver ‘a cargar’ contra los ‘famosos’ estudios que realizan consultoras y fundaciones recibiendo para ellos ingentes cantidades de subvenciones para decir ‘nada y más’ y en este caso de hoy, por encima, mentir.

Y es que clama al cielo las conclusiones que sacan del cuaderno ‘Capital Humano 122’ elaborado por Bancaja y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (Ivie) presentado hoy mismo:

La edad y el nivel de estudios son los factores más determinantes para sufrir el Paro de larga duración (correcto)

Un licenciado tiene un 14,5% menos de probabilidad de encontrarse en esa situación que si tuviera estudios primarios, mientras que para un diplomado la posibilidad es 13,8% menor que para una persona que sólo ha cursado primaria. Eso es una mentira que no se la cree ni quien encargó el estudio.

Vamos a ver si nos entendemos.

En un mercado laboral más o menos normal, cosa que aquí no pasa, está claro que la formación es fundamental para poseer un tejido empresarial competitivo y productivo, cosa justamente lo contrario que ocurre aquí.

Si los niveles salariales fueran comparativamente equitativos a la media europea y a su nivel de vida se podría incluso entender que el mejor formado es el que posee al final mayor sueldo, cosa que tampoco pasa aquí. 

¿Qué pasa aquí? Read more

Educación y formación en Recursos Humanos de la UNED

Me han preguntado por mail un lector del blog que es lo que opinaba de la formación que nos podemos encontrar como ayuda a buscar empleo y que se relacionase con el area de los recursos humanos en estos momentos en el mercado de la educación o de la oferta formativa.

Y me he hecho una búsqueda entre diferentes universidades, escuelas de negocios y consultorías de formación, que toquen este área de los recursos humanos.

He de reconocer que es amplia y variada, tanto en los contenidos como en los precios de los cursos. Ya se sabe que la educación no es barata, y menos si es de calidad, por lo que me he decantado por alguna opción que reuna los contenidos que considero interesantes a la vez que útiles, unido a que sea cómoda la dinámica formativa, o sea, que sea compaginable con otras cosas. Y a mayores que el coste de esta formación no de disparase.

Y pese a que hay programas más completos, pero también no disponibles a todos los bolsillos, me he decantado por dos acciones formativas que están en la programa educativo de la UNED. Read more

Cuando la formación es sinónimo de (pre)parado

Tras dar en el último post un palo a la formación para desempleados, creo que es el momento de dar otro a la formación de los pre parados, o sea a la formación de los jóvenes universitarios que quieren entrar en el mercado laboral. ¿Utopía?

Me choca el leer en diferentes medios el que se diga que estamos con la mejor generación y más formada de la historia y con cifras de desempleo record en jóvenes, mujeres y parados de larga duración. La conocida como la generación ‘ni-ni’ (ni trabajo, ni futuro).

Y más me sorprende el hecho de que si esto es verdad, porque solo dos universidades españolas aparecen a septiembre del 2010 en el ranking de las mejores universidades del mundo.

Pero si esto os choca, más lo hará el hecho de que, frente al dato anterior, en los diferentes rankings de las mejores Escuelas de Negocios del mundo, por ejemplo en el de Financial Times tenemos 3 escuelas entrea las 20 mejores valoradas del mundo y 5 entre las 50 primeras.

¿Qué está ocurriendo con la formación universitaria en este país?

Preguntas:

  • ¿Es tan buena como se dice qué es?
  • ¿Realmente nuestros universitarios son la generación mejor formada?
  • Aún siendo así, ¿estamos a años luz de los universitarios de otros países?
  • ¿Está realmente en este país la formación universitaria al servicio de dar mano de obra cualificada al mercado laboral o por lo contrario es una fábrica de parados con múltiples titulaciones que tienen nulas salidas laborales al mercado laboral?
  • ¿Está la universidad actual anquilosada en el siglo decimonónico con unas estructuras arcaicas que no le permiten ver la realidad que le rodea y las demandas del mercado laboral?
  • ¿Son los profesores de universidad en su mayoría una parte de una élite funcionarial que sólo mira por su prestigio con independencia de la calidad de la formación que den y expectativas laborales de sus alumnos?
  • ¿Estamos manteniendo con dinero público una casta de profesores universitairos parásita y vergonzosa?
  • ¿Son realmente los mejores profesionales los que acceden a las plazas de profesor en las universidades o bien son simplemente becarios que adquieren ese puesto tras años de ser ‘los negros’ de los catedráticos?
  • ¿Se debería de ajustar la formación universitaria a lo que el mercado laboral demanda o bien se debería de permitir como hasta ahora carreras con 10 alumnos matriculados y pagar a unos profesores un sueldo por nada?

Podría seguir así un buen rato haciéndome preguntas acerca de la calidad de nuestra formación universitaria en este país pero creo que con estas preguntas llega para sacar unas breves conclusiones que podéis o no compartir, pero que a mi modo de ver son extrapolables de los rankings arriba indicados.

Conclusión 1ª

La formación universitaria española ni de lejos se encuentra entre las mejores del mundo. ¿Causas? Falta de inversión pública para fomentar el I+D+i, falta de profesionales preparados que se dedican a la docencia, sistema arcaico de adminsión de profesores que favorece el enchufismo por encima de los méritos profesionales, profesores que su vida laboral fuera de la universidad no ocupa ni dos renglones con lo cual no saben ni el mundo que los rodea. En ocasiones incluso, universidades más politizadas que preocupadas por formar a sus alumnos.

Todo esto, en mayor o menor medida hace que, en cada universidad se den un mix de estas cuestiones que hacen que nuestra formación sea de baja calidad y no exportemos, salvo contadas excepciones, buenos profesionales al mundo laboral internacional.

Conclusión 2ª

Por lo contrario, una vez superados los estudios universitarios, entendidendo las Escuelas de Negocios como una especialización posterior, si que son de gran calidad. Esto me hace entender que lo que ocurre es lo mismo que ourrre en cualquier otra faceta de la vida: ‘lo bueno hay que pagarlo’. Y no me refiero a que la matrícula universitaria sea barata precisamente, pero nada en comparación con hacer una especalización en una Escuela de Negocios en este país.

Estos centros si que intentan tener a los mejores profesionales, venidos del mundo de la empresa y que conocen el mercado laboral a la perfección. Cobran por su docencia, lo que repercute en el coste de esta formación, pero su aporte de conocimientos al alumno es infinítamente mayor al de cualquier profesor de la Universidad.

Conclusión 3ª

Hubo una época donde la formación universitaria era sinónimo de empleo seguro. Hoy es sinónimo de requisito necesario pero no suficiente (ni de lejos). Se ha convertido en una fábrica de parados donde los licenciados están abocados a engordar las cifras del INEM teniendo en cuenta como agravante los sacrificios económicos que muchas familias han hecho pra que sus hij@s hayan recibido una formación universitaria.  Sacrificios econóicos que para lo único que valen es para mantener el nivel de vida e ingresos de una clase de profesores de facultad que deja mucho que desear (y siempre hablo de generalidades habiendo honrosas excepciones). Y es que estamos hablando de sueldos de 1.800 euros al mes netos para profesores con 200 horas de clase anuales.

Conclusión 4ª

No se puede prohibir que cada ciudadano reciba la formación que quiera, pero no se puede mantener con dinero público un sistema formativo claramente deficitario y fábrica de desempleados. Las administraciones públicas deberían de preocuparse en que la oferta universitaria fuese la adecuada al mercado laboral y no el intentar meter a licenciados en derecho de cajeros en supermercados o licenciados de historia en camareros de chiringuitos, porque lo que hemos conseguido es que esta generación que tenemos sea la mejor formada para los trabajos que desempeña en la realidad, produciéndose el efecto ‘sobreeducación’.

 

Se produce un hecho cierto: ‘Estamos ante la generación mejor formada de la historia de este país, sobre todo si miramos los puestos de trabajo a los que puede optar’.

 

Autor: Jose Luís Del Campo Villares

¿Qué soluciones se os ocurren para mejorar la calidad de las formaciones?

Cuando vemos la promoción de la oferta formativa de los diversos centros de formación, se suelen utilizar los mejores recursos para reclutar al máximo de alumnos posible.  Es decir, todos tienen al mejor profesorado, el temario adaptado a las necesidades reales del mercado y su metodología es eminentemente práctica, haciendo uso de las nuevas herramientas disponibles. Pero como siempre, la publicidad y la realidad no suelen ir de la mano. Un centro respetable debe cumplirlo cuando imparte la correspondiente formación. Este tipo de técnicas abusivas deberían ser denunciadas por los alumnos, aunque muchos de ellos lo dejan correr. Y esto me hace plantearme la siguiente pregunta: Los alumnos ¿hacen los cursos para adquirir nuevos conocimientos o para engordar su currículum? Desgraciadamente, muchos más de los que nos gustaría admitir, lo hacen por tener nuevos títulos que lucir sin que realmente hayan aprendido nada porque tampoco se formaban con esa finalidad. Es su único objetivo.

Pero no acaba ahí el problema. Éste surge para los alumnos que realmente quieren aprender esos nuevos conocimientos y poderlos poner en práctica en un futuro. Suelen acudir a cursos donde no aprenden nada. Los centros han caído en el error de hacer todo lo posible por recoger una subvención por realizar un cursillo; el formador contratado para impartirlo por horas, así, cobra el cursillo  sin importar que los conocimientos adquiridos sean buenos o malos.  Los alumnos, obligados por los centros a unas horas de presencia, que suelen cumplir al mínimo exigido, normalmente, un 80% o la contrapartida suele ser el chantaje de no obtener el título.

Tenemos que ser realistas: tener más o menos títulos de formación ya no es diferenciador porque esos conocimientos se deben demostrar, independientemente de los que diga una cartulina de papel que muchas veces es regalada sin demasiado esfuerzo.

Los centros de formación deben ser honestos y proporcionar calidad y no cantidad. La calidad pasa por trabajar y revisar los contenidos al detalle, haciéndolos cada día más prácticos y participativos.  Por ejemplo, hoy en día, hemos entrado en la formación en línea pero, desgraciadamente, a cualquier cosa se llama “curso online”. Suele ocurrir que muchos de ellos están repletos de contenidos teóricos, grabados de forma improvisada con formato bonito que da el pego, sin embargo, la interactividad, innovación e interactuación de los mismos brilla por su ausencia, pasando por alto información relevante. Y esto ocurre incluso en centros que tienen mucho renombre y en otros que no lo tienen tanto porque la mediocridad es lo que más suele primar en los programas formativos.

A veces, los casos prácticos sobre temas de actualidad se refieren a los mismos casos basados sobre hipotéticos supuestos que ocurrieron cuando los dinosaurios campaban a sus anchas por las planicies del mundo. Bien podrían actualizarlos, para que el alumno se sienta más identificado a participar en la actividad y resolverla, si así se precisa.

Otros cursos, garantizan prácticas en empresas de reconocido prestigio para poner en practica lo aprendido en el curso, cuando, en realidad, se convierte en ir a calentar una silla para hacer funciones de relleno que nada tienen que ver con el curso; sin embargo, después estos ilustres alumnos pueden dar rienda suelta a su imaginación a la hora de especificar las funciones realizadas en esas prácticas.

Pero no sólo es el centro quien genera el problema. Los propios formadores, caen en la tentación de repetir el mismo discurso superficial, contado de la misma forma, sin aportar nada que pueda ser utilizado y donde dan verdaderos monólogos sin tener intención de que los alumnos puedan participar ni aportar. Otros, por el contrario, generan debates desordenados, sin orientación que permita sacar las conclusiones que se tienen que tener como objetivo de aprendizaje, es decir, que hacen lo que sea para que corra el reloj aunque sea para hablar sobre si es posible que a las ranas les pueda crecer pelo en alguna ocasión.

Por supuesto, tampoco quiero caer en una excesiva generalización. Obviamente, no todas las acciones formativas y formadores son mediocres porque existe calidad, aunque no siempre es el caso. Los buenos formadores existen y lo demuestran haciendo y no vendiendo las maravillas de los que saben hacer o han realizado. Igualmente, los buenos centros con contenidos adaptados no necesitan campañas brutales e impactantes para entrar por los ojos de los alumnos. Sobre todo, recomiendo tener cuidado con los centros que presionan y al pedir información, ya intentan cerrar la matriculación con la socorrida frase “son las ultimas plazas que me quedan” y en la que todos hemos caído alguna vez cuando, al final, se sabe que lo que pasa es que no tenían suficientes alumnos. La presión nos hace decaer y no pensar con objetividad.

Igualmente, otras personas interpretan que las formaciones gratuitas y subvencionadas son “casposas” cuando no tiene porque ser así, aunque obviamente tenemos de todo. Uno debe formarse para adquirir nuevos conocimientos, teniendo claro cuál es su objetivo y no solamente por llenar el tiempo en algo. Debéis ser honestos con vosotros mismos y ver qué carencias formativas tenéis que os impiden llegar a vuestro objetivo profesional en el actual mercado laboral o qué conocimientos os faltan para poder alcanzar vuestra meta. No es cuestión de empezar muchos cursos sino de hacer los que realmente os interesan y acabarlos. Obviamente, esto muchas veces no depende de los alumnos.

La evaluación de un curso viene por los conocimientos adquiridos, la destreza que puede aportar el alumno en casos reales, solventando problemas y dando soluciones. No podemos basarla en las relaciones interpersonales de los alumnos, ahora amigos, generadas en el café del intermedio. Y desafortunadamente, hoy por hoy, suele ser una de las importantes razones para recomendar o no un centro. Y esto es un error porque a la hora de rellenar las evaluaciones sobre el curso se debe tener en cuenta que se ofrecía al principio y cuales eran los objetivos comparándolos con lo que habéis conseguido al final con honestidad y objetividad. Debéis ser sinceros y no inflar las evaluaciones ni hacerlas demoledoras sin razón, es decir, se debe ser constructivo y honesto con vosotros y con los demás.

¿Qué soluciones se os ocurren para mejorar la calidad de las formaciones ?

Autor: Juan Martinez de Salinas

Reflexiones sobre la formación y el mercado laboral

Hoy creo que saldrá una entrada más o menos reivindicativa.

Tras oir las declaraciones del presidente Zapatero en Oslo donde decía que ‘los desempleados españoles que están realizando cursos de formación, no son desempleados sino que están trabajando por el país’, a lo que le uno el curso de formación para desempleados que se ve en la foto, me surgen una serie de reflexiones.

·¿Por qué en este país hay muchisimos licenciados en paro recibiendo formación y hay muchos políticos, ministros incluidos, trabajando sin formación alguna?

A mi modo de ver esto es un claro ejemplo que se traspasa a muchas organizaciones, donde se premia más otras cosas que la formación y la valía personal para llegar a altos puestos de responsabilidad. Conclusión: desmotivación en los miembros de las organizaciones por considerar injusto el sistema de promoción y en la ciudadanía en general con respecto al panorama laboral actual.

·¿Cómo puedes ser, como en el curso de formación para desempleados de la foto, se sebvencione con dinero público una actividad como la que se indica? ¿Existe realmente esa demanda de profesionales? Read more