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¿QUÉ OTROS ASPECTOS CREÉIS QUE SE DEBEN TENER EN CUENTA PARA DESARROLLAR UNA IDEA A LA HORA DE EMPRENDER?

El emprendedor siempre ha exViaje a Panamá 2013istido. Pero parece que en la actualidad, surgen más emprendedores, no por que existan más oportunidades,  sino como escapatoria a una situación difícil de empleo por cuenta ajena o incluso, por escaparse del temido desempleo. Emprender está bien, qué duda cabe. Dejar de tener un jefe es algo con lo que más de uno sueña. Pero, no todo lo que reluce es oro.

Cuando alguien decide emprender tiene que tener alguna idea. Las ideas para montar algo no os las va a facilitar nadie. Es decir, es trabajo vuestro pensar qué podéis hacer para poner en marcha un proyecto propio. No se trata de enclaustrarse hasta que se os ocurra la idea del millón. Debéis asumir que existen pocas ideas del millón. Para empezar, lo mejor es que acotéis el área, sector o actividad que conocéis o en el que queréis enfocaros. Después, debéis pensar qué se ofrece al usuario y a la sociedad en ese sector. Es decir, un análisis de la competencia. El siguiente paso sería analizar cuáles son las necesidades de los usuarios y de la sociedad en esa área y, seguidamente, analizar si el mercado está debidamente cubierto con la oferta actual. A partir de estas reflexiones y con las ideas sacadas va bien hacer una lluvia de ideas concretas que se os ocurran sobre lo analizado como mejoras en ese área o sector. Después, debéis ir viendo los pros y contras de cada una de esas ideas concretas para quedaros con dos sobre las que trabajar.

También se puede hacer un sondeo y preguntar a los usuarios de los productos o servicios de ese área o sector para poder conocer sus necesidades, carencias y deseos con respecto a los mismos. Igualmente iría bien poder investigar a la competencia para identificar sus debilidades que, después, las juntaremos con las aportaciones de los usuarios y de la sociedad en general para luego darle a la maquinaria de la creatividad de mejora y diferenciación.

Lo que tenéis que tener claro es que la idea es el primer paso de un largo proceso hasta que vuestro proyecto vea la luz. Las ideas por si solas pueden ser buenas o malas, sin embargo, sin desarrollo, dedicación de tiempo y esfuerzo por darle forma se quedan en simples ideas que no llegaran a ningún sitio. Además, esa misma idea la pueden tener otros muchos o cogerla otros y darle el desarrollo o la forma que tú un día no quisiste hacer.

Las ideas son moldeables y se puede jugar con ellas. Soy de la opinión de que el proceso tiene que ser una experiencia divertida y disfrutarla hasta ver donde os lleva y las transformaciones que sufre en ese proceso. Si la idea la tenemos en la cabeza, el siguiente paso es pasarla al papel de forma resumida para tener claro lo que queremos y saber después explicarla. A partir de ahí, debemos materializar y concretar esa idea en posible negocio o rendimiento. Una vez que la idea está plasmada en papel, debemos buscarle carencias o posibles mejoras, además de los puntos fuertes. No olvidemos que el papel todo lo sostiene, sin embargo, la realidad convierte en insostenible muchas de esas ideas del papel.

Seguidamente, debemos pensar qué necesitamos para comenzar, cómo lo podemos conseguir y determinar si cada una de esas necesidades es prioritaria o no para empezar.

Será fundamental llevar a cabo nuestro correspondiente estudio de mercado que supone dedicar tiempo a conocer a las personas que se dedican ya a esa actividad, visitar sus negocios, haceros pasar por clientes para poder valorar el trato, las mejoras y poder observar dónde puede estar vuestro valor añadido. Si vuestro negocio va a conllevar visita de los clientes, será imprescindible elegir la ubicación geográfica idónea para vuestra actividad y, una vez decidido el punto exacto, hacer un estudio pormenorizado de esa zona, de sus clientes y de todas las demás cuestiones a tener en cuenta.

No debéis olvidar tampoco las previsiones reales de personal que vais a precisar para poder poner en marcha vuestro proyecto o negocio. Podéis valorar alternativas de asociaros con otras personas en el negocio. Otra cuestión es ver qué necesitas para comenzar, es decir, local, materiales, página web, productos, etc. Todo esto lo debéis cuantificar económicamente y realizar, al menos, una previsión.

Como la inversión inicial suele ser un grave problema a solventar, será a partir de estas previsiones que os permitirá identificar cuánto capital necesitaréis e identificar si podéis emprender en solitario. De no disponer de capital suficiente para abrir el negocio, lógicamente, tendréis que buscar financiación externa, bien en bancos o incluyendo accionistas. Otra opción pasa por ser quizás menos arriesgado y simplificar vuestra idea de forma más básica y dejar para una segunda etapa el desarrollo de la idea sobre la básica, una vez, que se hayan obtenido ingresos adicionales. A veces los comienzos pueden ser posibles con lo justo y necesario.

Lógicamente emprender no es fácil y existen muchas trabas que lo ponen aun demasiado complicado en España. Sin embargo, debemos de asumir que hoy en día nada es fácil y todo va a requerir un esfuerzo. Por ello, cuando tenemos una idea, debemos luchar desde el principio por la rentabilidad de la misma. No podemos pretender comenzar un negocio solamente con ayudas o subvenciones; son colchones puntuales, qué duda cabe, sin embargo, un negocio tiene después que proporcionar beneficio propio.

Por ello, para tener una idea completa debéis tener en cuenta todos estos aspectos que he comentado de forma superflua en este artículo. El desarrollar una idea no quiere decir ponerla en marcha, sin embargo, de esta forma, la dibujáis de realidad para poder valorar su rentabilidad real o no.

Este post es el primero de una nueva serie dedicada a los emprendedores y al emprendimientos en general. Así que no dudéis en proponerme o sugerirme temas para esta sección.

¿Qué otros aspectos creéis que se deben tener en cuenta para desarrollar una idea a la hora de emprender? 

Autor: Juan Martinez de Salinas

¿Siempre has actuado con ética profesional?

Hace ya unos cuantos días que llevo dándole vueltas al tema de la ética profesional. Creo que es algo de lo que muchas personas carecen hoy en día, independientemente del puesto que ocupen.

¿Vale todo para conseguir los que os proponéis? Yo lo tengo muy claro; mi respuesta es un rotundo no y ahora paso a explicar mis razones.

En esta vida, debemos tener unos principios y valores que se reflejen en todo lo que hacemos y contra los que no se puede ir porque supondría traicionar a la buena persona y al buen profesional que todos llevamos dentro. Está claro que en la sociedad actual debemos ser competitivos para llegar a la meta, siempre y cuando, para conseguirlo, no tengamos que usar tácticas y herramientas poco limpias. Cada uno tiene que llegar a donde le corresponde por su valía, competencias, esfuerzo y trayectoria.

El problema principal suele venir de las cúpulas directivas de las organizaciones, que lanzan mensajes en sus discursos muy rimbombantes del tipo “En esta compañía, lo que priman son las personas y su talento”, “El café para todos ya no vale”, “El compromiso y la productividad de cada uno es lo que prima en esta empresa”, “Todas las personas tienen el mismo trato independientemente del puesto que ocupen”, etc. Después,  en muchas ocasiones, esto no se corresponde con las acciones que acometen. No basta con lanzar mensajes bonitos sino que uno debe creérselos y ponerlos en marcha, siendo el abanderado que da ejemplo. No se puede pedir flexibilidad a los trabajadores cuando la empresa es totalmente inflexible con las necesidades de sus trabajadores. Debe de existir un equilibrio en el que ambas partes se adapten y ayuden cuando sea preciso.

Cuando más arriba se está en el escalafón, menos se pone uno en el lugar de los demás y se piensa que siempre se tiene la razón por ser quien es. Que un subordinado osa llevaros la contraria, propone alternativas donde vosotros no las veis, en vez de tener visión global y abierta, os comportáis de una forma propia de las monarquías absolutistas de antaño y gritáis la frase interna de “Que le corten la cabeza”; teniéndolo fuera de la empresa os creéis que todo solucionado. Luego veis que pasan las semanas y meses sin que nada mejore, por supuesto, la culpa la siguen teniendo los demás. Sin daros cuenta que quizás el problema está en vosotros mismos.

No debéis olvidar que cada uno queda por lo que hace y no por lo que dice para dar una imagen idílica. Esa imagen puede mantenerse, pero son los resultados los que hablarán a medio plazo.

Todas las personas son importantes y debéis demostrarlo día a día para que los frutos se vean con el paso del tiempo.

Es cuestión de que uséis la ética y la coherencia profesional de cara a vuestras actuaciones. Por ejemplo, no podéis pretender que vuestras personas se involucren cuando hace cuatro días habéis despedido a compañeros suyos sin dar ninguna explicación o les habéis recortado determinados derechos sin contar con su opinión. También determinadas empresas se quejan de que sus trabajadores no aportan ideas, ni tienen iniciativa y quizás se olvidan el preguntarse ¿hemos llevado a cabo las acciones y pasos necesarios para ello? Porque esta claro que si vendéis esa idea con palabras y después en el momento que alguien toma la iniciativa y fracasa se le reprende de forma ejemplar para que el resto aprendan. Y claro con ese comportamiento de la alta dirección ¿Vosotros propondríais ideas y las pondríais en marcha?

Las cosas pasan por algo y, normalmente, tienen su lógica y debemos querer verlas para que se les pueda poner remedio. La flexibilidad tiene que partir, en primer lugar, de las organizaciones que las dirigen las personas.

Los principios y la ética de una compañía se comprueban en los momentos difíciles, cuando es necesario demostrar lo que realmente les importa. Algunas empresas se sorprenden que sus clientes no estén contentos y lo único que hacen es quejarse y no investigar qué se puede deber. Quizás deberían preguntarse ¿están contentos los trabajadores? ¿Nos preocupamos de escucharlos? Porque lo que está claro es que si vuestras plantillas no están contentas, no involucradas con su trabajo, es algo que se transmite a los demás, independientemente de que tengan culpa o no. Uno, por ejemplo, no atiende con la misma motivación el teléfono si está a gusto en su trabajo que si está quemado porque no se tienen en cuenta sus necesidades y sus expectativas.

No es ético el no ver más allá de los problemas de uno mismo y pasar olímpicamente de los demás. Uno tiene que ponerse en el lugar de la otra parte para intentar comprender su punto de vista. Y no podéis pretender tratar a los demás como no os gustaría que os tratasen a vosotros. El hacer lo correcto o lo incorrecto depende exclusivamente de uno mismo.

El que no tiene la conciencia tranquila es por algo y, al final, cada uno recoge lo que se merece. La ética supone pensar más en plural y menos en singular. Igualmente requiere tener como principales bastiones de rumbo la objetividad, la humildad, el sentido común y la sinceridad. De la misma forma, es preciso que pensemos más sobre nuestras acciones y que tengamos capacidad de autocrítica con respecto a nuestros comportamientos.

Y para finalizar, me gustaría plantear dos cuestiones ¿Qué es para ti la ética? Y ¿siempre has actuado con ética profesional?

Autor: Juan Martinez