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Sueles pedir y seguir consejos

A mucha gente les cuesta pedir consejo sobre alguna faceta en especial. A otras, les cuesta pedir de cualquier faceta.

Si hablamos de pedir consejo los lideres de las organizaciones, nos encontramos con mas problemas todavia: “miedo a perder poder o autoridad”, “no saber bien en quien confiar”, “debilitamiento de su imagen”,….

Como se deberia de afrontar esta situacion si eres el “lider” en una organizacion:

Para aprender a recibir consejo, evitar estar a la defensiva o cerrarse. Mantenerse siempre abierto a las nuevas ideas. Estar dispuesto a dejarse influir, a recibir retroalimentación (famoso feedback) y a auto-conocerse. Esto ultimo es algo indispensable. 

Uno debe de reconocer el impacto que tiene el estrés y las situaciones complejas en sus juicios, ideas y decisiones y en su capacidad de tomar las mismas.Además, siemre sera bueno colocarse en la mejor posición para aprovechar los consejos.

Debes de tener claro en que áreas necesitas ayuda y buscar consejeros expertos en cada una de las mismas. Construir  una red de consejeros, clasificados por habilidades y perspectivas, incluyendo consejeros con diversas opiniones y experiencias. Ni que decir tiene que esto se debe unir a poseer o estar dispuesto a delegar.

Las relaciones laborales que sean duraderas con tus consejeros, de modo que puedas entender sus diversos puntos de vista y desarrollar un debate constructivo, aparte de tomar como referencia consejos anteriores. Para administrar esta red, colóquete donde pueda aprovechar la mezcla de opiniones.

Eres es el responsable de dirigir la red, pero los consejeros deben facilitar dicha tarea cuanto sea posible.

La habilidad fundamental de alguien que sigue consejo es escuchar. Muchos líderes no logran beneficiarse de los consejos porque no escuchan con cuidado y, por tanto, rechazan o no le prestan atención a las opiniones valiosas.

El comportamiento del presidente John F Kennedy durante la Crisis de los Misiles Cubanos ilustra perfectamente la toma de decisiones bajo intensa presión. Al integrar un grupo de consejeros que representaban a todas las opciones posibles, y al escuchar a quienes no estaban de acuerdo con él, Kennedy logró crear una estrategia exitosa.

Lo ideal es que el líder cree una red de consejeros antes de que se presente la necesidad de ayuda.

Pero bien estemos respondiendo a una crisis o preparándonos con antelación, es preciso que estemos disponibles para nuestros consejeros, tanto física como mentalmente.

Mantener la mente abierta. Ofrecer nuestra opinión de un modo que revele nuestras intenciones y objetivos ideales, sin influir en la objetividad de los consejeros ni limitar el disenso.

 

Como se suele decir, “no hay mas sordo que el que no quiere oir”;  pedir un consejo por pedir es un craso error. Si lo pides, lo menos que debes de hacer es escucharlo.

Lider incompleto

Al hilo del articulo de ayer, me he aventurado a realizar el presente articulo relacionado con la idea que rodea a la figura del lider.

Se espera que los altos ejecutivos de hoy en día lo hagan todo, desde dar soluciones hasta ofrecerles a los accionistas una visión de futuro. Pero ningún líder puede ser de todo para todo el mundo. Es hora de acabar con el mito del líder completo. Quienes están en la cima deben reconocer sus debilidades. Esta en la única forma de que el líder pueda completar sus carencias con otras habilidades.

El líder completo tiene la confianza y humildad necesarias para reconocer el talento en toda la organización, y para permitir que dicho talento brille por sí mismo. El liderazgo supone cuatro capacidades: crear sentido, relacionar, visión e invención.

Crear sentido supone entender el contexto en el que la compañía y su gente opera. Un líder hábil en esta área puede identificar rápidamente las complejidades de una situación dada y explicárselas a los demás. La segunda capacidad, relacionar, consiste en ser capaz de entablar relaciones sobre la base de la confianza. Visión, la tercera capacidad, significa ofrecer una imagen atractiva del futuro. Finalmente, inventar supone desarrollar nuevas formas de hacer que la visión se haga realidad.

Es muy raro que una sola persona domine estas cuatro capacidades. Esta es la razón por la que los líderes deben valerse de otras personas que complementen sus limitaciones ( el saber delegar como arma necesaria). Aquellos que no lo hagan, tendrán que soportar solos la carga del liderazgo y se encontrarán en medio de un barco en zozobra.

Los lideres tambien cometen errores

Errar es de humanos; pero, para los líderes, los errores pueden ser un gran problema. Los directores generales tienen un gran alcance, así que sus errores suelen perjudicar a muchos otros: empleados, accionistas y la sociedad en general.

Además, los líderes suelen creer que la gente a cargo de algo tiene mejores instintos y toman mejores decisiones que el resto del común. Por tanto, confesar sus errores no es una experiencia muy agradable para un director general o un mando directivo.

“Se supone que los líderes son concluyentes, están en lo correcto y son confiados”, señala Rod Kramer, profesor de comportamiento organizacional de la Escuela de Negocios de la Universidad de Stanford.

Sin embargo, cuando se hace con cuidado, admitir los errores puede aumentar la estatura de un líder.

Maureen Borzacchiello, directora general de Creative Display Solutions, fue sincera cuando en junio de 2006 le informó a los empleados que, debido a sus propios errores y distracciones, la compañía tenía un grave problema de flujo de caja y que, por tanto, no podía pagar los salarios. Borzacchiello sabía que el anuncio sería totalmente inesperado. Hasta la fecha, Creative Display Solutions había crecido sostenidamente. Seis meses antes había sido premiada por una organización sin fines de lucro, Count Me In for Women’s Economic Independence. El premio incluía un préstamo de US$ 45 mil, entre otras cosas.

El discurso de Borzacchiello fue sencillo: “Todo lo que puedo decir es que lo siento”, le dijo al personal. También dijo que la peor parte recaería sobre ella y su esposo, pues no recibirían salario alguno. Borzacchiello no sólo dijo lo que había salido mal sino, además, lo que ella había hecho malo. “Estábamos tan concentrados en acelerar el crecimiento que no vimos el problema”, confiesa.

Cuando el líder se atribuye la culpa, los empleados confían en que este no volverá a cometer el mismo error, señala Rob Lederer, consultor gerencial. “Cuando admitimos nuestra culpa, es importante demostrar qué hemos aprendido, que estamos conscientes del impacto que generamos en los demás y qué estamos dispuestos a hacer”, señala. “Pero debemos ofrecer una alternativa, aunque sea un proceso para establecer cuál fue la causa del problema”.

Todos sabemos que errar es de humanos, pero debemos de saber tambien que a nadie le gusta reconocer sus errores y menos a los que se consideran “jefes”. En Espana ese puede que sea uno de los mayores errores dentro del funcionamiento empresarial.  Aqui la politica mas usada es la “de levantar la alfombra y guardar todo lo malo debajo de ella”. Si no se ve el problema, este no es un problema. Y esto es un craso error. 

Quien no ha tenido alguna vez la tentacion ante algo que ha realizado mal de taparlo u ocultarlo. Los lideres o “jefes” deben de tener en cuenta que un error suyo es, en muchos casos, de vital importancia, por lo que el hecho de ocultarlo lo unico que hace es agravarlo y dificultar una posible solucion al mismo.

Fuentes: Revista INC Nº Octubre 2OO7

¿Influira Internet en el liderazgo?

Antes del surgimiento de Internet, los líderes de las empresas contaban con pocos mecanismos para motivar a los empleados a aportar y capturar todo tipo de ideas.

Lo que en el pasado eran interminables reuniones, discursos y constantes comunicaciones en una empresa, hoy en día y gracias a Internet, se traduce en contactos fáciles y rápidos entre líderes y equipos de trabajo que se comunican con el simple envío de un correo electrónico o con la publicación de información en blogs de la compañía, comunidades de intercambio de datos, foros en línea e incluso sitios de redes sociales.

Es de esta forma cómo los grupos funcionales, ubicados en cualquier parte del mundo, pueden proponer cambios en relación con diversos asuntos e incluso advertir sobre una maniobra competitiva no esperada en el escenario. En pocas palabras, Internet impulsa el grado de compromiso de los empleados.

Si bien Internet resulta sumamente útil para los líderes al momento de establecer contactos y buscar información, el uso de esta herramienta no es una cuestión que deba tomarse a la ligera, ya que puede conllevar desde la desmotivación de un equipo de trabajo por no recibir un feedback electrónico por parte de su líder, hasta el descarte por equivocación de ideas y propuestas excelentes.

Por lo tanto, para evitar los errores del pasado, los líderes de hoy deberán comprometerse con sus equipos de trabajo y crear procesos de selección y filtros para detectar ideas y opiniones productivas, e información importante sobre sus clientes y empresas competidoras.

El reto de los líderes radica en evitar perder tiempo diseccionando toda la información encontrada. Normalmente, el proceso de búsqueda y análisis de información reciente y confiable toma su tiempo, pero da sus frutos.

Es cierto que Internet es un gran avance, pero siempre carecerá del contacto humano y directo que brinda el liderazgo.

Los verdaderos líderes inspiran a su equipo, le dan coraje y esperanza. De allí que el contacto es crucial a la hora de dirigir un equipo de trabajo. No obstante, el cambio en el desarrollo de los negocios se dará cuando los líderes aprendan a combinar el liderazgo con la habilidad de seleccionar, evaluar y capturar, de forma rápida, todas las ideas y opiniones encontradas en Internet.

Liderazgo y confianza

Si el líder no gana la confianza de sus seguidores es posible que no ejerza ningún tipo de liderazgo sobre ellos.

Construimos nuestras vidas en base a relaciones de confianza. Las culturas de las que somos miembros -organizacionales, sociales, políticas- definen sus cualidades en base a la confianza de sus individuos. Confiamos en que otros obedezcan reglas básicas de comportamiento. Confiamos en que los comercios acepten nuestras tarjetas de crédito. En efecto, todos los aspectos de una relación laboral -nuestras culturas organizacionales – se basan  en la confianza de y hacia otros.

Gran parte de la cultura occidental de hoy está fragmentada y plagada de conflictos. El liderazgo en este clima requiere de total adherencia a principios éticos que resalten la confianza. Lamentablemente, parece que la gente ha perdido la confianza en sus líderes y en los programas que lideran.

Esta desconfianza general por nuestros líderes sociales e instituciones apunta a un quiebre cultural. Muchas de nuestras organizaciones, incluso nuestras familias, carecen de la cohesión que la confianza mutua provee. Una de las consecuencias es que muchas personas sufren de anomia, aislamiento y ansiedad. Lipset y Schneider (1987) sugieren que la desconfianza en el liderazgo es un mal endémico. El carácter de los americanos en general suele ser de sospecha hacia la autoridad. Especialmente hoy, desconfiamos de líderes políticos, económicos y sociales y sus sistemas para conducir efectivamente nuestras sociedades tan complejas. El problema no es una falta de líderes sino una falta de un clima de confianza en donde el liderazgo sea posible y sin el cual es imposible.

La verdad sobre el liderazgo hoy es que se debe considerar al líder como un desarrollador, no como un controlador de sus seguidores. La tarea del liderazgo consiste en desarrollo e integración. El desafío es transformar a los seguidores en un conjunto equilibrado capaz de sostener una acción unificada y cooperativa.

Podemos ver esta tarea en forma física, estructural o en los contratos psicológicos o sociales que realizan los líderes con sus seguidores.

Al menos que los seguidores sientan confianza en la equidad y fiabilidad sus líderes, no continuarán siguiéndolos. La confianza puede alterar significativamente la efectividad individual y organizacional. Es la confianza, más que el poder y la jerarquía la que realmente hace funcionar con eficacia a una organización.
La confianza es un prerequisito para cualquier intento del líder por cambiar la cultura organizacional. La aceptación de la visión depende de la confianza en el líder. Llevar adelante programas basados en la visión requiere confianza. Esta facilita la apertura y la aceptación interpersonal.

La desconfianza alienta el rechazo interpersonal y despierta un comportamiento defensivo. La confianza es una realización consciente de la dependencia de uno con otro. Es un factor central para entender el impacto de la cultura en un grupo. Los líderes necesitan ser conscientes de la existencia y el potencial de significado que tiene la confianza para establecer creencias culturales y sistemas normativos. Deben aprender a identificar esas normas culturales que actúan para limitar la confianza. Una vez modificadas, los valores culturales y las normas proveen una base sobre la que se pueden medir cambios en las actividades organizacionales y evaluar potenciales cambios para determinar el nivel de confianza.

Kostenbaum (1991) dijo que la teoría del liderazgo está compuesta por cuatro puntos: visión, comportamiento ético, fiabilidad y coraje. Estos factores proveen a la cultura con lo necesario para que tanto líder como seguidor puedan comprometerse mutuamente. La combinación de estas características es clave en la teoría y práctica del liderazgo. Donde existe confianza, existe liderazgo. Donde se ha perdido la confianza, también se ha perdido la habilidad para liderar.

 

Fuente: Gilbert W. Fairholm en Liderazgo y la Cultura de la confianza .(Leadership and the Culture of Trust) Cap.7 Liderazgo y confianza. Praeger Publishers, 1994