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¿Vamos hacia la deslocalización total del mercado laboral mundial?

Ya se que es una pregunta compleja, más de lo que parece, pero creo que merece una reflexión sopesada porque no se por qué me da la sensación que tendemos hacia ello.

Vamos a suponer una gran multinacional que fabrica diferentes productos, por ejemplo….. Inditex (por poner un ejemplo).

En sus inicios todo lo que se fabricaba se realizaba en talleres legales o alegales alrededor de La Coruña, en eso no me voy a meter. Pero cuando empezó el crecimiento desmesurado, por un lado la mano de obra no podía producir la demanda de prendas y por otro, el coste de producirlas en Galicia y mandarlas a diferentes partes del mundo era considerable, incluyendo el coste de la mano de obra.

¿Qué ha pasado? El efecto deslocalización. Se montan fabricas en Bangladesh, en Marruecos, en la India,…, donde, a parte de la mano de obra infantil, se paga a 2 euros el sueldo mensual. ¿Qué me cuesta mucho el transporte de las prendas? Me da igual, la reducción de costes de mano de obra me compensa.

Esto es un ejemplo de los que pasan en todas las grandes multinacionales, eso no me lo podéis negar.

Y me ha dado por pensar, ¿y si el planeta entero fuese una gran multinacional? Read more

Pareto, ¿tendría contactos?

Wildfredo Pareto es famoso por su teorema conocido por la regla del 80-20. Observó que la gente en su sociedad se dividía naturalmente entre los «pocos de mucho» y los «muchos de poco» y que esto daba lugar a la aparición de dos grupos de proporciones 80-20 tales que el grupo minoritario, formado por un 20% de población, ostentaba el 80% de algo y el grupo mayoritario, formado por un 80% de población, el 20% de ese mismo algo.

Estas cifras son arbitrarias; no son exactas y pueden variar. Su aplicación reside en la descripción de un fenómeno y, como tal, es aproximada y es adaptable a cada caso particular.

¿Creeis que es cierto este teorema de Pareto en la actualidad? ¿Creeis que el 20% de la población mundial posee el 80% de la riqueza y el 80% el 20 % restante? Parece que la respuesta es que es un 14,35% de la población el que posee el 80% de esa riqueza, con lo cual es una muy buena aproximación a su teorema. ¿Creeis que el 20% de los clientes son los que realizan el 80% de la aportación a las ventas de a una empresa y el otro 80% aportan el 20% restante? Pues si, es muy aproximado.

Pero ¿qué ocurre en el mercado laboral actual? 

Pues aunque os parezca mentira, parece ser que también funciona así.

Ya el Centro de Estudios Bancaja comentaba en el 2006 el ejemplo de que todas las contrataciones que se producían en el mercado laboral el 20% se hacía públicas y el 80% se cubrían sin hacerse publicidad (boca a boca, conocidos, contactos, networking,….).

O sea, que se puede deducir que las ofertas de empleo reales en España el 20% se publicitaban y el 80% no.

Esto implica necesariamente recurrir a otras formas de contacto como son el ‘boca a boca’, la recomendación, los contactos, el networking, el enchufe o, como me gusta decir a mí, ‘contactos con tacto’.

Y creo en mi modesta opinión que aunque pocas ofertas de empleo hay, siguen sin salir a la luz el 80% de las mismas.

Y es aquí donde me voy a detener para hacer mi reflexión de hoy. Si consideramos a Pareto de nuevo, se puede extrapolar que el 20% de la poblacion tiene el 80% de los contactos mientras que el 80% de los ciudadanos solo tiene un 20% de los posibles contactos o padrinos. ¡¡La de ahijados que le salen matemáticamente a cada padrino!!

Numericamente: 1000 desempleados para cubrir 100 ofertas de empleo de las cuales sólo 20 salen al público. 80 plazas que no salen se cubren por contactos directos.

Problemas:

-El 20% de los parados usan sus contactos para colocarse, o sea 200 desempleados (proporción 80/200, un 25% tiene éxito).
-El 80% restante de los parados, 800 sin contactos se pelean por el 20% de las ofertas que se publicitan, o sea, por 20 ofertas de empleo (proporción 20/800, un 2,5% de éxito) a los que hay que añadir que tenián padrino y no encontraron colocación.

Reflexiones:

-Queda claro que el tener contactos y que sean buenos da más probabilidades de éxito que el no tenerlos: 25% vs 2,5%.
-Que ni siquiera en la situación del mercado laboral actual, el tener padrino garantiza la colocación, ya que a estos le salen demasiados ahijados por momentos.
-Que da igual la formación que tengas, experiencia laboral, que te formes más,…. que esto no hará que tus posibilidades de tener contactos aumenten, con lo cual la posibilidad de colocarse con más formación es cuando menos dudosa (puede ser que aumente la probabilidad pero a lo sumo en el ejemplo del 2,5% al 3,5% o al 4% como mucho).
-Si la formación no es la solución para encontrar trabajo, ¿por qué ese empeño de cursos para desempleados? ¿Alguien se cree que una empresa que busca contable va a elegir a un recién licenciado con un cursillo de 120 horas del INEM frente a una persona desempleada que lleva 15 años llevando la contabilidad de su anterior empresa?
-Si todo el mundo se da cuenta en mayor o menor medida de esto que digo, ¿cómo se van a motivar a recibir más formación?

Conclusiones (Tristes):

-Si formación es sinónimo de mejora continua, del desarrollo de habilidades y competencias y de sacar el máximo talento al que la recibe, todo eso se traduce en productividad para los trabajadores y las empresas. Como la formación es mala y un negocio montado para el cobro de las subvenciones, ahora nos explicamos porque somos el país menos productivo de la UE.

-Licenciados con dos carreras, master y varios postgrados, engordan las filas del INEM, o como conozco yo un caso, trabaja en el honroso oficio de pintor de ‘brocha gorda’. ¿Talento desperdiciado? Mientras, el hijo de ‘fulano’ o ‘mengano’ con poco más que el bachillerato o incluso con unos estudios universitarios básicos, es director adjunto de no se que….

Al final va a tener razón Pareto: ‘Desempleado, pasa el 20% del día buscando trabajo y el 80% buscando contactos’, la formación que la hagan los políticos de turno, que falta les hace. Puede que así tu suerte cambie para mejor.

 

Autor: Jose Luís Del Campo Villares

Pareto, ¿tendría contactos?

Wildfredo Pareto es famoso por su teorema conocido por la regla del 80-20. Observó que la gente en su sociedad se dividía naturalmente entre los «pocos de mucho» y los «muchos de poco» y que esto daba lugar a la aparición de dos grupos de proporciones 80-20 tales que el grupo minoritario, formado por un 20% de población, ostentaba el 80% de algo y el grupo mayoritario, formado por un 80% de población, el 20% de ese mismo algo.

Estas cifras son arbitrarias; no son exactas y pueden variar. Su aplicación reside en la descripción de un fenómeno y, como tal, es aproximada y es adaptable a cada caso particular.

¿Creeis que es cierto este teorema de Pareto en la actualidad? ¿Creeis que el 20% de la población mundial posee el 80% de la riqueza y el 80% el 20 % restante? Parece que la respuesta es que es un 14,35% de la población el que posee el 80% de esa riqueza, con lo cual es una muy buena aproximación a su teorema. ¿Creeis que el 20% de los clientes son los que realizan el 80% de la aportación a las ventas de a una empresa y el otro 80% aportan el 20% restante? Pues si, es muy aproximado.

Pero ¿qué ocurre en el mercado laboral actual? Read more

¿Cuántas veces habéis rechazado un trabajo que os ofrecían?

Leyendo un interesante post del Blog Salmón titulado “Cuando rechazar un trabajo”  que recomiendo leer, me ha llevado a reflexionar sobre el asunto.

Para comenzar, he de decir que las personas tenemos la capacidad de elección y eso es muy valioso, siempre y cuando asumamos las consecuencias que conllevan nuestras decisiones.

¿Cuántas veces habéis rechazado un trabajo que os ofrecían? ¿Qué os hizo tomar esa decisión? Y ¿Cómo se encontraba el mercado laboral en aquel momento?

La situación del mercado laboral influye a la hora de tomas estas decisiones, sin embargo, llevábamos años viviendo en la abundancia y eso hizo que casi todo el mundo, en algún momento, hayamos rechazado un puesto de trabajo que nos ofrecían. Yo soy el primero que en una ocasión rechace un trabajo y he de decir que no me arrepiento porque creo haber tomado la mejor decisión. Más tarde, cuando supe en qué consistía realmente el puesto de trabajo y contrastado con lo que se me dijo en la entrevista, eran dos conceptos distintos. Todo vino de primera mano, pues por casualidades de la vida, poco tiempo después, conocí a la persona que sí que lo aceptó y me pudo exponer las diferentes funciones.

Eso sí, la decisión de rechazar un puesto de trabajo debe meditarse seriamente en función de las circunstancias personales de cada persona, es decir, no es lo mismo tener en ese momento un trabajo que no, igual que también influye que tengas un colchón económico para vivir o que tu entorno familiar o personal te pueda ayudar. Las necesidades y prioridades son distintas, de acuerdo con el momento vital en el que nos encontremos.

Os pongo un ejemplo: imaginaros que de un día para otro, os cambia la vida porque os quedáis sin trabajo y van pasando los meses que os corresponden cobrar prestación por desempleo sin que encontrar nada. Ya no podéis hacer frente a todos vuestros gastos y el fin del paro está a la vuelta de la esquina. ¿Aceptaríais un trabajo aunque supierais que la empresa que os lo ofrece no cuida demasiado a su personal?

Nuestras prioridades en cada momento son distintas y debemos evolucionar en la misma medida porque vivimos en un mundo cambiante e inestable.

Con esto no quiero decir que tengáis que aceptar el primer trabajo que os salga, sin embargo, es más fácil elegir algo teniendo ya un trabajo que sin tenerlo.

Existen puestos de trabajo de algunas organizaciones que son verdaderos “marrones”. Habrá que pensarse, por ejemplo, si debemos aceptar un puesto en una empresa que esté atravesando un gran bache económico por el cual esté despidiendo a personas y a las que quedan, les pague el sueldo cuando pueda. Por ello, debemos informarnos e investigar de la situación real de cada organización a la que estemos apunto de entrar.

De la misma forma, debéis pensaros dos veces entrar a trabajar en compañías donde el puesto que vayáis a desempeñar tenga una alta rotación porque siempre suele haber una razón de peso; si fuese una buena empresa sus trabajadores no saldrían despavoridos a la primera de cambio. Así que os aconsejo echar voces por múltiples sitios para conseguir hablar con personas que hayan pasado por esa compañía o que puedan conocer a alguien que pasó por ella. Ahora existen muchos canales en la red que facilitan la tarea.

No olvidéis analizar cómo se realizó el proceso de selección y el periplo que ha seguido en el tiempo para ver si se ha ido cumpliendo lo notificado por la organización o si, por el contrario, han ido desdidiciendose de lo estipulado, dando rienda suelta a la improvisación y desorganización. También, si esa organización incumple su palabra en pequeñas partes del proceso, ¿quién os dice a vosotros que no volverán a hacerlo cuando ya estéis incorporados? Al menos, tenéis que tener claro dónde empezáis, para evitar frustraciones impactantes.

Cuando tengáis claro el puesto que queréis y sus condiciones y seáis objetivos al saber que podéis conseguirlo porque tenéis es perfil y porque determinadas empresas lo están ofreciendo, no debéis aceptar otro tipo de condiciones que nos os encajen porque eso hará que os arrepintáis. La precipitación no es buena compañera de viaje.

Después tenemos las organizaciones que tienes unos valores, principios y formas de hacer las cosas demasiado rígidas y estáticas que para nada va con vuestra forma de llevar a cabo el trabajo y del concepto de empresa en la que os gustaría estar. Por ello, yo siempre digo que uno debe preguntar en el proceso de selección  la forma de hacer las cosas en esa compañía y la evolución y forma de proceder internamente aunque sea a groso modo. Normalmente, la falta de concreción suele ser un mal presagio.

También creo firmemente que siempre tendemos a idealizar los puestos de trabajo a lo que hemos optado y que finalmente no nos los han ofrecido.

De la misma forma, a veces aceptar trabajos sin pensarlo demasiado no tiene porque salir mal. Yo recuerdo en mi época como estudiante que en un momento dado, estuve muy agobiado y acorralado por diversas circunstancias de la vida y vi como única vía de salida buscar un trabajo complementario a mis estudios y acepté el primero que me salió. Tuve suerte, pues fue una buena decisión porque me ayudó a ver las cosas con perspectiva y, además, era un buen sitio, sin tener ni idea de donde me metía.

Igualmente, pienso que es un error rechazar un puesto de trabajo porque no es exactamente igual al anterior que teníais porque debemos asumir que no existen dos trabajos ni empresas iguales. Las empresas las conforman grupos de personas y es imposible encajar en todas las partes.

Por otro lado, el caer en trabajos y empresas que no eran lo que nosotros esperábamos, nos da un aprendizaje muy valioso que, si sabemos aplicarlo y recodarlo, nos dará pistas para próximas ocasiones.

Lo que quiero dejar claro es que este tipo de decisiones son muy personales y a veces difíciles de entender por el resto porque es muy difícil ponerse en el lugar del otro. De todas formas, antes de precipitarse, es preferible buscar diversas opiniones que nos den otras perspectivas para poder ver otras alternativas.

Por finalizar me gustaría preguntaros ¿Cuál es el principal motivo por el que habéis rechazado un puesto de trabajo?

 

Autor: Juan Martinez de Salinas

Cuando la formación es sinónimo de (pre)parado

Tras dar en el último post un palo a la formación para desempleados, creo que es el momento de dar otro a la formación de los pre parados, o sea a la formación de los jóvenes universitarios que quieren entrar en el mercado laboral. ¿Utopía?

Me choca el leer en diferentes medios el que se diga que estamos con la mejor generación y más formada de la historia y con cifras de desempleo record en jóvenes, mujeres y parados de larga duración. La conocida como la generación ‘ni-ni’ (ni trabajo, ni futuro).

Y más me sorprende el hecho de que si esto es verdad, porque solo dos universidades españolas aparecen a septiembre del 2010 en el ranking de las mejores universidades del mundo.

Pero si esto os choca, más lo hará el hecho de que, frente al dato anterior, en los diferentes rankings de las mejores Escuelas de Negocios del mundo, por ejemplo en el de Financial Times tenemos 3 escuelas entrea las 20 mejores valoradas del mundo y 5 entre las 50 primeras.

¿Qué está ocurriendo con la formación universitaria en este país? Read more