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¿Qué podéis hacer para evolucionar?

El pasado 27 de enero de 2010, acudí al primer evento de networking del año del grupo Xing Aragón del cual soy co-moderador del foro de recursos humanos. Había una ponencia sobre cuáles eran las claves para superar la situación de crisis crónica en la cual estamos inmersos. La primera conclusión a la que llegaron muchos de los asistentes es que los “brotes verdes”, estén o no, se los debe de buscar uno mismo.

Paso a dejar mis conclusiones en alto y algunas aportaciones de otras personas que me parecieron muy importantes.

Se repitieron constantemente las palabras, cambio, mentalidad global, reinventar, desaprender hábitos, falta de valores, las personas como herramientas impulsoras para evolucionar y salir reforzadas de esta situación que vivimos. El problema es que esto se dice en futuro de que es lo que se debería de hacer y la pregunta que me hago yo mismo en alto es ¿Por qué no se está haciendo ya? Desgraciadamente, muchas empresas y personas aun están estancadas, pensando que la opulencia de antaño volverá y desgraciadamente las cosas ya no volverán a ser como antes, para bien o para mal. Serán diferentes.

Se debe de aprender la lección del fracaso y del error porque esto nos ayudará  no volver a cometerlo. Porque si se deja pasar, volverá tarde o temprano con más fuerza. La perfección no existe, ni en las organizaciones ni en las personas y eso se debe de asumir y vivir con ello, intentando ser mejores cada día más.

Los clientes han perdido la confianza y están esperando mejores tiempos y ahora es cuando debéis fidelizarlos y satisfacerles más porque, en estos momentos, los pequeños detalles son los que diferencian a los buenos profesionales de los mediocres. Hasta ahora, valía cualquier cosa y cada vez más, los clientes internos y externos de las organizaciones saben lo quieren y están dispuestos a participar activamente.

Muchas empresas tienen su peor enemigo dentro de ellas porque hay rencillas internas entre los diversos departamentos, sin darse cuenta que están todos en el mismo barco. No puede ser que el departamento comercial y el de producción, por decir algo, no se puedan ver y se pongan la zancadilla porque eso perjudica a la empresa que representan.

Se debe valorar a las personas y no a los recursos que representan. Esto se hace valorando más sus competencias y dejando a un lado la “curriculitis”. Hay que tener en cuenta más lo que se hace y cómo se gestiona en los momentos de dificultad que en los de bonanza.

Como siempre, me gustaría comentar que el cambio debe partir de la cumbre de las organizaciones para que cale hondo en todo su entorno.

La polivalencia será la clave del futuro en las personas porque cada vez más, la empresa para toda la vida desaparece y los trabajadores ofrecerán valor con lo que saben hacer y crearan una marca propia.

Hace falta una limpieza o selección natural en muchos sectores donde abunda mucho mediocre y vendedor de humo que durante la bonanza sobrevivió y que ahora caerá por sus propias decisiones.

Ahora mismo, el queso y la tarta en forma de oportunidad es cada vez más pequeña y sólo aquellos que sepáis ver más allá conseguiréis una parte.

La cuestión es saber anteponerse a las circunstancias y tirar hacia delante con fuerza y valentía porque si os quedáis en modo off os estancáis y pasáis al olvido del mercado. Os deben recordar por lo que hacéis en presente y no por lo que hicisteis en un pasado boyante.

La situación de crisis es global y no es la primera ni la única que pasamos. Lo que si que es cierto es que en España estamos pasando mal momento porque no se lleva a cabo la adaptación del mercado a las necesidades actuales. La flexibilidad debe ser el estandarte imperante en todas las compañías para saber engranar las nuevas piezas y personas que ya tenéis en la nueva perspectiva.

No podemos residir en el ya sabía que iba a pasar esto porque si hubiésemos sabido la que se nos venía encima hace tiempo que las cosas las tendríamos que haber enfocado de otra manera.

Ahora mismo, debéis de preguntaros ¿Qué podéis hacer para evolucionar? Y ¿A dónde queréis llegar?

Se deben producir cambios de 180º grados en bastantes departamentos y sectores que viven en políticas y modos de actuar que valieron en el pasado.

La clave en el área del marketing está en la interactuación con los clientes de forma activa dejándoles participar en vuestro producto y proyecto porque ellos os consumen y os pueden dar pistas si os dejáis ayudar.

La reinvención teórica esta muy bien, sin embargo, la que realmente vale y ayuda es la que se produce de forma real poco a poco. No olvidéis que antes de volver a correr debéis aprender a andar bien por los nuevos caminos que se están comenzando a construir.

Como no, se mencionó el área formativa en muchos aspectos y se determinó que aun queda mucho por hacer y nuevas cosas que aprender. La cuestión está en que es necesaria una nueva forma de aprendizaje y nuevos hábitos de cómo enseñar ahora las materias.

Las claves creo que todos las tenemos claras; la cuestión es que cada uno las debe adaptar a sus circunstancias y situaciones particulares.

¿A qué esperas para cambiar ?

Autor: Juan Martinez

Viejos jefes con nuevas herramientas (‘las 2.0’)

‘En un lugar de la Red, de cuyo dominio no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un agudo blogger de los de numerosos feeds, afamado twitter, facebook frecuentado y elevada red social. Una olla de algo más vaca que carnero, salpicón las más noches, duelos y quebrantos los sábados, lentejas los viernes, algún palomino de añadidura los domingos, consumían las tres partes de su hacienda……’.

¿A qué os va sonando?

Alguno de vosotros, y me consta que tenéis imaginación a raudales, ¿se puede imaginar a Don Quijote en el Twitter? ¿o a Sancho Panza escribiendo en su blog?

No hace falta que me contestéis, me llega con ver la sonrisa que acabías de hacer delante de la pantalla (que si tuviera webcam me lo confirmaría).

Y ya se que es una exageración esta comparación. Pero si consideramos la figura del ‘ilustre hidalgo’ como un prototipo, intentemos llevar esa comparacíón a una época más cercana. ¿Os imaginais a vuestro primer jefe, hace ya unos años, entrando en su ‘facebook’ hoy o poniendo en el blog de empresa una noticia importante?

Seguro que tampoco os lo imagináis. Y es que el prototipo del jefe actual es lo que es y las herramientas 2.0 son lo que son.  Read more

Coaching y cambio de actitud

Como no, voy a terminar el año, con un post de mi área favorita, el Coaching.

El coaching ayuda a las personas/profesionales a cambiar. En definitiva, es un proceso de modificación de hábitos para alcanzar sus metas u objetivos. Para tomar conciencia de esos hábitos es necesario comprender el proceso acción=resultado y cómo funcionamos ante ello.

Cuando realizamos una acción y obtenemos un resultado positivo, tendemos a repetir el mismo proceso ante situaciones similares. La pregunta es ¿cómo actuamos cuando el resultado es negativo? Por regla general, probamos otras acciones sin analizar el proceso y es posible que se produzca una reiteración inconsciente de un mismo proceso que nunca llegaremos a acertar, lo que nos lleva a resignarnos, estancarnos o bloquearnos y, a partir de ahí, nos decimos que es imposible cambiar.

Por fortuna, desde tiempos muy remotos, no hay más que ver a maestros filósofos utilizados hoy en día como referencia (Sócrates, Aristóteles, Confucio, Séneca, Baltasar Gracián …) se ha observado que la persona puede cambiar cuando toma conciencia de cuál es su actitud.

Porque la actitud y no la acción es la raíz del error. En el coaching se enseña que: si sembramos una actitud cosecharemos una acción; si sembramos una acción cosecharemos un hábito y si sembramos un hábito cosecharemos un carácter. El carácter nos lleva a nuestro destino. Por lo tanto, si no me gusta mi destino, cambio la actitud.

Y es en ese punto, en la actitud, donde el coach trabaja como coachee o cliente, entendiendo ésta como el conjunto de nuestras conductas, creencias, valores y mística personal y profesional.

Cambiar conductas

Desde este punto de arranque, y aunque muchas veces nos cuesta creerlo, no es difícil cambiar nuestras conductas. Si tomamos conciencia de cómo nos conducimos ante las situaciones terminaremos siendo dueños de nuestros pensamientos, emociones y sentimientos.

A menudo, nuestros pensamientos están condicionados con nuestras conductas inefectivas que junto con las emociones nos llevarán a desarrollar sentimientos positivos o negativos. Son fundamentalmente los sentimientos de víctima, culpa y resentimiento los que construyen las cargas emocionales que más problemas nos acarrean: ignorancia, ira y miedo, cargas emocionales que son las que dominan nuestras vidas y que cuanto antes debemos aprender a canalizar.

El coaching ayuda también a descubrir nuestras debilidades y fortalezas para conocernos mejor y superarnos en situaciones límite ya buscar nuestras oportunidades que son las que nos llevan a tomar decisiones y ser valientes en momentos de crisis y, por consiguiente, tomar conciencia de las amenazas y ser muy cuidadoso y respetuosos con uno mismo y con los demás.

Cuando nos demostramos a nosotros mismos que somos capaces de cambiar, adquirimos mucha más confianza y auto estima, lo que nos lleva a sentirnos más satisfechos, a compartir y confiar más en las personas y a que nuestra vida tenga un sentido y una dirección. También es importante un cambio para realizar mis sueños, y sentirme querido, valorado y realizado.

El coaching y su evolución

En una investigación realizada en EE.UU en 1957, ante la pregunta de ¿es usted feliz? La respuesta afirmativa fue de un tercio de los encuestados. La misma investigación y con una muestra igual se repitió 30 años después. El resultado fue el mismo.

Este estudio concluyó que la característica común en dos épocas tan diferentes social e históricamente era que la felicidad dependía de que uno es y de su experiencia y no de lo que tiene. Los que se declaraban felices coincidían en enfocarse en la experiencia, mientras que los insatisfechos valoraban el éxito según los símbolos externos.

Coaching personal y su aplicación al coaching profesional

Las nuevas corrientes han demostrado que la aplicación del coaching personal en el ámbito profesional aumenta la eficacia de cualquier objetivo de empresa en un servicio de coaching empresarial.

Esto debería haber sido evidente siempre, ya que la empresa está formada por persona. En el S. XXI, a las empresas se las medirá por su talento (Capital intelectual+Capital emocional) de sus equipos de trabajo. Esos equipos tienen que tomar decisiones, gestionar cambios de organización y obtener resultados para su supervivencia mediante el desarrollo, investigación e innovación.

Para llegar a estas metas, las personas necesitan estar satisfechas en el trabajo y disfrutar de un excelente clima laboral. Está demostrado que en este terreno abonado es donde se obtienen los mayores beneficios y unas mejores cuentas de resultados.

Un negocio próspero es aquél donde se realiza bien el trabajo y se logran las metas de acuerdo a unos valores centrales y respetados por todo el personal, de acuerdo a los criterios de responsabilidad social corporativa cada vez más extendido como parámetro de rentabilidad de una empresa. Según este concepto, la empresa para sobrevivir necesita una satisfacción armoniosa entre accionistas, clientes, proveedores, organizaciones públicas y la propia sociedad, lo que lleva a convertir a la persona como el gran motor de la compañía.

Según la Revista Fortune 500, una de las herramientas más utilizadas en el 57% de las empresas más admiradas había sido el Coaching personal y Ejecutivo. Según un estudio del Manchester INC en la fecha de enero 2001, los directivos que habían recibido coaching habían mejorado el rendimiento en 6 veces con respecto coste que había supuesto el servicio de coaching. Los coachees declaraban que habían conseguido mejorar su calidad de vida personal y profesional. Además, habían aprendido a ser mejores entrenadores de sus equipos para desarrollar el talento y reforzar sus habilidades para alcanzar sus objetivos.

Así pues, el coaching ayuda a la empresa a manejar el cambio enseñando a los directivos a utilizar correctamente sus habilidades de liderazgo y crear un ambiente de trabajo que evite la fuga de los talentos. Se trata de mejorar en los individuos su acción y comportamiento para que apoyen el negocio tanto a corto, medio y largo plazo. Cuando los individuos y equipos trabajan de forma efectiva toda la organización se beneficia.

A través del coaching, el directivo “aprende a aprender” y tiene la oportunidad de potenciar su talento y alinear sus propios objetivos con los de la organización. Los directivos excelentes lo son en muchos casos porque tienen coachees capaces de ayudarles a optimizar su eficacia, fijar objetivos, superar obstáculos y detectar oportunidades. La misión del Coach es apoyar a cada directivo a ser el mejor profesional que es capaz de ser y a enseñarle a utilizar bien estas habilidades con su equipo.

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Un directivo excelente tiene que desarrollar las siguientes cualidades:

– Practicar con lo que predica
– Dedicar tiempo a sus equipos
– Ser flexible con los errores y tomar conciencia con ellos para un cambio
– Desarrollar y formar a sus equipos
– Darles el reconocimiento adecuado
– Comunicación efectiva con sus equipos
– Apoyar con los recursos necesarios para alcanzar los objetivos
– Estar dispuestos a una mejora continua
– Reconocer la creatividad e innovación

¿Qué fases tiene que dominar un directivo para alcanzar los objetivos con su equipo?

– Apoyar a sus equipos para la obtención de sus propios recursos
– Comprometerse a que participen y se conviertan ellos mismos en gestores del proceso de cambio
– Hacerles conscientes de la realidad empresarial y de los beneficios
– Enseñarles a liderar en lugar de jefear
– Los cambios de conocimientos, habilidades, competencia y capacidad para anticiparse al mercado de futuro permiten a la organización tener mayor control sobre su destino.

¿Es fácil el cambio por sí mismo?

Son muy pocos los que pueden desarrollar todo su potencial por sí mismos y sin ayuda de un coach, son pocos los que consiguen experimentar un cambio profundo y real, con el apoyo de un coach se consigue en el menor tiempo y además es un guía, una caja de herramientas que apoya de alguna medida a ser también la fuerza motriz en ese esfuerzo por el cambio y a obtener el máximo de ellos mismos.

¿Cómo comerse un elefante? Otra visión del coaching.

En un post anterior, me refería a una forma ingeniosa y sencilla de definir lo que es “el coaching” y hacía referencia también a la historia del elefante, que es una de mis formas preferidas de explicar lo que es el coaching. Como un visitante no la conoce, la voy a explicar.

La historia es la siguiente.

“Dos amigos se encuentran en un bar después de la jornada laboral y uno se empieza a quejar del excesivo trabajo que realiza diariamente. El otro, que es un coach reconocido, le escucha. Tras terminar de hablar y quejarse, haciendo hincapié en que su trabajo si que es de verdad y no el de ser un “coach” como su amigo, éste le mira y le hace una pregunta: ¿Serías capaz de comerte un elefante?

La respuesta inmediata del amigo “quejoso”, era que “no”, “qué si estaba loco”, “qué como se iba a comer un elefante con lo grande que era”.

El amigo que era coach tras escuchar la respuesta le mira y le dice: “Pues mi trabajo es que digas que sí a la pregunta de que si eres capaz de comerte un elefante”. El primero se reía y negaba con la cabeza diciendo que eso era imposible. Ante esto, el coach le razonó de la siguiente manera.

“Yo te he preguntado si eras capaz de comerte un elefante y tu mentalmente te has hecho una idea preconcebida de ti mismo comiendo un elefante y has dicho que no eras capaz”. Si te digo que un elefante africano anda por las 7 toneladas de peso, me dirías también que no serías capaz. Contando que su esqueleto puede andar por la tonelada y media, quedarían 5,5 toneladas. Si eliminamos visceras no comestibles, te quedarían en torno a las 4 toneladasde carne. Si te pregunto otra vez que me contestarías. El otro respondió que no sería capaz de comerse 4 toneladas de carne. Correcto le dice el coach. A ti que te gusta comer, comes habitualmente chuletones un par de veces o tres por semana de 1kilo más o menos, si te divido las 4 toneladas en raciones de un kilo, podrías comer 4000 días un chuletón. A esto el otro le contesta que si come 4000 días seguidos carne se moriría. El coach asintió con la cabeza y le preguntó ¿Quién te ha dicho que tengas que comer todos los días lo mismo? Si comes 3 veces por semana carne, en raciones de un kilo, en 30 años te habrás comido todo el elefante. A lo que el otro responde “es que visto así”. El coach le volvió a preguntar: ¿serías capaz de comerte un elefante? y el primer amigo contestó: visto asi, si que podría”.

 

Aunque es una historia un tanto “ad hoc” para definir la figura del coaching, es muy válida.

Analicémosla.

Toda persona en su vida, personal o profesional, afronta diariamente retos, actos, tareas,…., que tiende a asociar cuando las afronta con “paradigmas” o situaciones conocidos o que ya le hayan ocurrido. Los paradigmas son ideas preconcebidas que poseemos en la cabeza de las cosas y que nos hacen creer que las actuaciones tienen  que ser de esa manera y no de otra posible. Son lo que se definen como “mapas estructurados”, es decir, ideas prefijadas acerca de algo y que realmente lo único que están haciendo es limitar nuestra capacidad de análisis.

Si frente a un problema que pasa un día, nuestra postura es la de la imposibilidad de afrontarlo o la negatividad de resolverlo, quiere decir que poseo de antemano una idea o mapa preconcebido negativo o incluso puede darse el caso de que el problema sea nuevo y ante el desconocimiento de una posible solución, doy la negativa por respuesta. En este caso, la persona debe de ir desgranando el problema inicial en partes, tantas veces como lo necesite, hasta conseguir identificar el problema como la suma de mapas mentales o “paradigmas” positivos. La suma de todos ellos dará un resultado positivo del problema inicial.

Es decir, si una situación es de antemano “prejuzgada” como imposible, lo único que estoy haciendo es negar la posibilidad de hacerla. Si la analizo y la paso a suma de acciones posibles, la inicial también será posible.

Yo me acuerdo de un amigo de la facultad que el padre le dijo que quería que saliese licenciado, cosa que el de antemano consideraba imposible. ¿Qué hizo? Planificó realizar la carrera en 2 años y medio más de lo que incialmente era lo normal y acabó siendo licenciado, cosa que nunca se lo habría creido al principio. Basta con saber dividir las situaciones difíciles e imposibles en situaciones más sencillas y factibles.

Pues esto es lo que hace un “coach”. Relaja, por asi decirlo, las ideas mentales preconcebidas de una persona, para que esta pueda enfrentarse a todas las situaciones, nuevas o no, con una aptitud positiva y siempre pensando en la posibilidad de afrontar cualquier cosa y llevarla a buen término. Para esto debe, como se ve en el ejemplo, saber escuchar, saber preguntar, ser altamente positivo, asertivo y proactivo, así como el hecho de ser una persona lo suficientemente segura de lo que tiene entre manos.