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Reinventarse o morir

nov10

Al hilo de lo que escribí en el último artículo sobre nuestra zona de confort, una cosa es que nosotros seamos conscientes de que si queremos prosperar debemos de romperla y otra muy distinta que nuestro entorno nos eche de la zona de confort sin avisar.

Eso es lo que nos estamos sufriendo con la llegada de la crisis.

Muchas personas que consideraban ya su futuro laboral estable y que estaban asentadas en su zona de confort se han visto expulsadas de esta situación. Y es ahí, cuando nos pilla de improviso, cuando la descolocación mental deja a merced del entorno lo que nos puede pasar y donde el paro de larga duración tiene un filón.

Cuando alguien que llevaba años haciendo su trabajo de forma correcta se ve ahora en el paro porque su empresa ha cerrado, lo primero que mentalmente se pregunta es si él ha tenido algo que ver en esa situación. Todos inicialmente tendemos a preguntarnos eso. Y la respuesta normalmente es que no hemos tenido nada de culpa.

Por ese motivo muchas personas que se quedan sin empleo se limitan a cobrar la prestación y a buscar ofertas de trabajo que se adecuen lo máximo posible a lo que venían haciendo hasta ahora.

Y si algo ha dejado claro esta crisis es que esto ya no ocurre así. El quedarse sin  empleo hoy por hoy exige de medidas drásticas porque raro será que encontremos trabajos similar al que teníamos porque no hay empresas que lo ofrezcan. Esta crisis ha traido un nuevo concepto de mercado laboral y que se resume en el título de este artículo: ‘reinventarse o morir‘.

Y por favor, no confundir reinventarse con emprender, eso son cosas muy diferentes. Reinventarse a uno mismo para el mercado laboral debe de ir por dos caminos:

  • Mirar si lo que hacía hasta ahora lo puedo hacer de otra forma más eficiente y que sirva de reclamo para posibles ofertas de empleo.
  • Olvidarnos de lo hecho hasta la fecha y analizar en lo que realmente somos buenos e intentar buscar salidas laborales por ese camino.

Ambas situaciones exigen romper nuestra zona de confort y ser conscientes de que lo que nos autoanalicemos debe de ser cierto, que no es hora de engañarnos a nosotros mismos.

Si llevas 15 años de contable de una empresa y te quedas en paro, o bien buscas como ser más eficiente o más rápido que lo que eras antes (por ejemplo) para que las empresas vean positiva tu contratación o bien analizas en qué eres bueno, por ejemplo en comunicación, y reenfocas tu búsqueda laboral hacia el mundo comercial. Pero de poco vale autoengañarte y decir que eres buen comercial cuando en realidad ni te gusta ni se te da esa actividad.

Realizar búsquedas laborales basándonos en engaños de lo que sabemos hacer está abocado a no encontrar trabajo. Reinventarnos pasa por ser sinceros y saber en lo que somos buenos. Puede que no destaquemos por nada en concreto, pero si la suma de varias cosas puede que hagan atractivo nuestro perfil a los reclutadores.

Lo que debéis de tener claro es que no queda más que reinventarnos o morir. Nadie va a venir a la puerta a darnos trabajo. No nos queda más remedio que escoger entre las dos opciones anteriores y hacernos visibles en la medida que podamos, abandonando siempre nuestra zona de confort.

Aquel que piense que volverá al mercado laboral sin reinventarse está muy equivocado.

El tiempo pasa y mientras más tardemos en reinventarnos más complicado será encontrar un nicho en el que destacar y poder conseguir trabajo. Por lo tanto, si un consejo aceptáis, y eso que no soy amigo de darlos, es que si estás desempleado, analiza lo que sabes hacer, poténcialo y aprende a venderlo. Solo si sabes vender tu ‘reinvención’ volverás al mercado laboral y, además, puede que reforzado.

Autor: Jose Luís Del Campo Villares

Teletrabajo en España, ¿es, será,…?

teletrabajo

Hoy tocamos un tema que ya lo he mencionado en alguna ocasión como es el del teletrabajo, y me he decantado por tocarlo porque según las últimas informaciones, una de las firmas a nivel mundial que presumía de esto, Yahoo!, ha decidido cerrar su plan de teletrabajo y que sus empleados vuelvan a la oficina.

Lo que hasta no hace mucho era una tendencia a nivel internacional, el que los empleados desde su propia casa trabajasen, es algo que también se lo va a llevar la crisis. Yo diría más, el teletrabajo en estos momentos, sobre todo en España, es la cuna de la economía sumergida y debemos de dar gracias de que exista en muchos casos ya que si no fuese así, muchas personas no tendrían ninguna fuente de ingresos.

Mientras que la crisis a nivel mundial fomenta la vuelta al presencialismo en las empresas, en España es el escape o la solución al desempleo oficial. De eso no me cabe ni la menor duda, porque de forma contraria ya se habría producido levantamientos sociales.

Tres cosas se necesitan para que el teletrabajo funcione:

  • Jefes adecuados 
  • Tejido empresarial determinado
  • Empleados comprometidos

Ninguna de las tres cosas las cumplimos nosotros.

Tenemos jefes donde el presencialismo, el estar horas y horas en la empresa, aunque no se haga nada, es lo importante. Es más, el estar más horas presente es uno de los argumentos que los jefes emplean para promocionar a los trabajadores. No poseemos cultura de líderes en el sentido de confiar en nuestro equipo, lo cual va en detrimento del teletrabajo: solo consideramos que el empleado está trabajando si lo tenemos delante, y aun ni así.

El tejido empresarial y los sectores de actividad de la economía deben de ser de actividades principalmente de servicios, lo que permita que el trabajo sea factible desde casa. Salvo que poner ladrillos a distancia sea viable, cosa que dudo, o que para poner una cerveza y un pincho se hagan desde casa, no veo yo que tengamos nada más interesante en nuestro tejido empresarial. Hemos usado pilares en la economía sustentados en los trabajos exclusivamente presenciales, por lo tanto, las posibilidades del teletrabajo se limitan a los profesionales independientes pero no a las empresas.

Lo de empleados comprometidos ya es lo último. Si somos el país de Europa con peor productividad, creo que algo tendrá que ver la desmotivación de los empleados, ahora sustituida por la inseguridad laboral. Si ya muchos empleados criticaban a compañeros porque no hacían nada y estaban presentes en la empresa, no me quiero imaginar lo que dirán si todos estuviesen practicando el teletrabajo.

Lo cierto es que tanto nuestra cultura empresarial, como nuestras organizaciones y quienes las dirigen, así como los empleados de las mismas, siempre han basado su funcionamiento en la presencia en la empresa y no nos podemos engañar, con lo cual el creer que la tendencia del teletrabajo se podía dar en España es utópico.

Los únicos que parece bien que llevan lo del teletrabajo son los políticos a tenor que la mayoría de las veces se ve el Congreso vacío pero siguen cobrando a fin de mes, de lo que se deduce que su teletrabajo debe de dar sus frutos.

Autor: Jose Luís Del Campo Villares

Libro Expertología de Andrés Pérez Ortega

Hace ya unas semanas que tuve en mis manos el nuevo libro de Andrés Pérez Ortega titulado “Expertología”  de la editorial Alienta, a la cual quiero agradecer públicamente el haberme mandado el libro para poderlo leer.

Sinceramente las expectativas que tenía puestas en el libro han sido superadas con creces. Es un libro que engancha desde el principio y que lo he devorado en unos cuantos ratos que he ido sacando en cuanto podía. Por supuesto, recomiendo su lectura.

Lo que queda claro leyendo el libro de Andrés es que, para llegar lejos en cualquier disciplina, debemos trabajar duro hasta conseguir que lleguen los resultados esperados. Las personas que pretenden triunfar sin esfuerzo tal vez lo consigan, sin embargo, caerán rápidamente por su propio peso.

El reconocimiento, el prestigio y la valía profesional llevan un proceso lógico y no existe un solo camino para lograrlo; cada persona somos un mundo. Por ello, lo primero que debéis hacer es encontrar vuestro camino y andarlo paso a paso y cuando os queráis dar cuenta, habréis llegado al sitio deseado o algo que se le parezca bastante. Si realmente sabéis hacer algo debéis demostrarlo, poniéndoos cuanto antes manos a la obra desde la acción.

Este libro os hará replantearos muchas ideas preconcebidas que podáis tener sobre el éxito; igualmente, tendréis que “currar” para conoceros más en profundidad porque no olvidemos que, la primera piedra, es el autoconocimiento y, a partir de ahí, debemos seguir construyendo nuestra marca. La marca es un cúmulo de acciones humanas que demuestran de forma categórica lo que os hace diferentes, desde la muestra del ser que tenéis dentro.

Lo que queda claro es que se debe huir de los expertos y gurús que solo saben decir que lo son y, a la hora de mostrarlo, siempre encuentran excusas para no hacerlo. La clave está en “menos decir y más hacer”. Hoy en día, muchas personas están acostumbradas a quejarse constantemente y, con esa actitud, en vez de cambiar nada aun agravan más su situación. Si algo no nos gusta, somos precisamente nosotros los principales protagonistas para poderlo cambiar y no será por opciones y posibilidades. Desde mi punto de vista, no hay nada imposible de poder o conseguir o cambiar y el principal motor es la actitud que tomemos hacia los nuevos retos. No caigas en el error de no intentarlo porque, como he dicho muchas veces, debes arrepentirte del qué hubiese pasado si lo hubiera hecho, que nos indica inacción pero no de lo que ha pasado que nos nuestra actividad.

¿A qué esperas para desarrollar tu “expertología”?

¿Habéis visitado algún servicio de orientación?

Una de las principales quejas de los usuarios de los servicios de orientación de las entidades públicas es la falta de personalización del trato a las necesidades de cada usuario.

Personalmente pienso que los orientadores deben ser flexibles y adaptables para amoldarse a la heterogeneidad de perfiles que tienen que atender. Uno de los problemas es que algunas personas que desempeñan estos puestos están muy acomodadas y no saben la realidad que se vive fuera por las personas que no tienen trabajo.

Pienso firmemente que los orientadores deben ponerse en el lugar de sus usuarios para ver las cosas de otra manera.

Hace poco me comentaba una amiga que acudió a su cita en una de las entidades que prestan orientación en su ciudad y oía como una de las trabajadores le decía a otra “Yo no estoy aquí para hacer un currículum ni para crear una cuenta de correo electrónico”. Desgraciadamente, con esta mentalidad, poco se puede ayudar a los demás y es el reflejo de la sociedad en la que vivimos.

Un orientador no es una ONG, claro está, pero sí que debe velar por dar un servicio que se adecue a las necesidades de los usuarios que atiende, que por lo general, varían de uno a otro. Ante todo, un orientador, no debe juzgar sin saber. Hacerle el currículum a una persona que no sabe hacerlo no le soluciona mucho porque después, cuando tenga que modificarlo, estará perdido y usará el que no contenga la nueva información sobre su perfil. Sin embargo, un buen orientador debe incentivar el que aprendan y practiquen fuera de ahí aunque sea haciéndolo a mano hasta que consiga aprender a pasarlo a ordenador, tras haber hecho un curso que le introduzca a la Ofimática.

Los orientadores deben de concienciarse y darse cuenta de que ahora muchas personas que llevaban trabajando toda su vida se encuentran por primera vez sin trabajo y nunca han necesitado tener un currículum ni buscar trabajo en Internet. Ciertos perfiles no tendrán problema en manejarse por Internet, pero otros, cuyo trabajo no necesariamente ha estado relacionado al uso de nuevas tecnologías, puede que se encuentren frente a una gran muralla. El Orientador tendrá que facilitarle herramientas, cursos y demás información para que pueda salir adelante. Un orientador tampoco es un profesor, pero sí puede ayudar al usuario a empezar con conceptos muy básicos que le ayuden a poder entrar en un curso. Ahora mismo el no saber manejarse en Internet les deja fuera del mercado por muy buen perfil que tengan porque, en estos momentos, se precisa para preinscribirse en cursos, en ofertas de trabajo y para mandar el currículum a las empresas de trabajo temporal o de cualquier otro sector ya que ya no los reciben en mano.

Estas personas se sienten inútiles porque nadie les enseña y, muchos de ellos, tienen hijos que tampoco les ayudan. Por ello, los orientadores necesitan tener una gran dosis de paciencia para explicarles las cosas una y otra vez y al menos pongan cuatro cosas en práctica para ser autosuficientes y seguir avanzando.

Un orientador debe saber cambiar el registro y adaptarse para atender a personas con escasa cualificación, con mucha experiencia profesional, recién licenciados, colectivos de exclusión social… Cada persona tiene un ritmo y unas necesidades. Una persona necesitará aclarar cuál es su objetivo profesional, otra de qué manera reorientar su carrera profesional hacia la profesión a la que se quiere dedicar ahora, una tercera, cómo buscar trabajo en el extranjero y otras cómo comenzar una formación reglada que no pudo hacer antes. ¿Qué tipo de perfiles prefieren los orientadores? La respuesta creo que son todos en su globalidad porque con cada uno de ellos se recibe una satisfacción diferente.

Uno de los problemas de los servicios de orientación es la impotencia de no poder dedicar a cada persona el tiempo que realmente necesita porque hay un tope máximo de 6 horas por usuario; algunos necesitan menos pero otros muchos precisarían bastantes más porque se debe hacer un trabajo de concienciación de campo excepcional.

Lo que también está claro es que los orientadores deberían disponer de recursos suficientes para poder atender las necesidades que cada usuario precise y eso requiere quererlo hacer. El ser orientador requiere tener una seria de cualidades como la capacidad de escucha, la paciencia…

A los servicios de orientación van las personas que lo precisan y eso conlleva que cada uno tenga necesidad diferente y, en más de una ocasión, muchos no sepan aquello que les haga falta y tengan que ser los profesionales de los servicios de orientación los que deban averiguarlo.

Igualmente, muchas personas que precisan orientación laboral no acuden a este tipo de servicio. ¿A qué se debe esta actitud? Personalmente pienso que se dejan llevar por lo que han oído de otras personas y quizás tienen una idea equivocada de para que están los servicios de orientación. Quizás deban replantearse que van a hacer para encontrar trabajo. Si están desorientados… ¿qué mejor que acudir a alguien que pueda ayudarles?

¿Habéis visitado algún servicio de orientación? ¿Qué imagen tenéis de ellos? Si no los conocéis en primera persona pero amigos sí, ¿qué comentarios os han hecho al respecto?

Autor: Juan Martinez de Salinas