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¿Qué pasa con los currículums en la actualidad?

Desde hace tiempo, un nuevo tipo de currículum deja atrás el pasado y se centra más en el ahora.

El currículum no deja de ser un documento que contiene datos e información que debe transmitir cosas. Muchas personas aun siguen usando el mismo tipo de currículum para todo y ese es un gran error. El currículum debe adaptarse a cada tipo de puesto y organización, haciendo hincapié en lo más importante para cada caso. No olvidéis que los seleccionadores os van a valorar por lo que ponéis, es decir, no pueden suponer nada ni adivinar determinadas cosas sin no están reflejadas en vuestra perfil profesional.

Muchas personas están obsesionadas con el tamaño del currículum y como un profesional les dijo que el tamaño máximo del mismo era de una hoja no dudan en quitar cosas hasta comprimirlo todo en una hoja, sin pararse a pensar si se poner todo lo relevante. Más de una persona querrá preguntarme la siguiente pregunta ¿Qué tamaño debe tener un currículum? Yo siempre digo que entre una y dos hojas como máximo, ocupando el espacio necesario para reflejar lo más relevante de tu “yo profesional”. Es decir, ni una ni dos sino entre este mínimo y máximo lo que cada uno precise para plasmar lo más relevante de cara a conseguir la entrevista de trabajo. Soy partidario de que no importa el tamaño del currículum sino lo que se refleja en el mismo y de la forma en que se plasma.

A la hora de plasmar aquello que tenemos que contar, determinadas personas están emperradas en poner solo lo que se ha finalizado. ¿Qué pasa con lo que se está haciendo en la actualidad? Para mi, es obligatorio reflejar todo lo que se esté realizando en ese momento, tanto en el ámbito formativo, experiencial o profesional. Porque sino se indica, a efecto reales, es como si no se estuviese haciendo nada. Imaginemos que una persona está llevando a cabo unas prácticas no laborales de un curso de formación y en el currículum no las refleja y resulta que su última experiencia laboral finalizó en febrero del 2009. Lógicamente, cualquier seleccionador interpretará que desde esa fecha, el sujeto en cuestión no ha hecho nada… ¡Menuda imagen! ¿No? Y el seleccionador no llamará para preguntar. Si no se pone, se sobreentiende que no hay nada. Si quieres que el seleccionador lo sepa, indícalo.

Al relatar la experiencia laboral, las personas tendéis a centraros en funciones genéricas que por si solas no dicen nada. Imaginemos un puesto de administrativa, en el que se indica “desarrollaba funciones típicas contables y administrativas”. Lógicamente no ayuda mucho porque las funciones contables y de cualquier otro tipo varían mucho en función del tipo de empresa en el que estemos. Es decir, debéis centraros más en los logros obtenidos y dificultades superadas en el desempeño de esas funciones concretas. Esta persona con experiencia de administrativa podría poner que realizaba contabilización de todos los asientos contables y para ello implantó un sistema de macros para llevar un control y poder sacar cifras diarias, mensuales en función de las peticiones de sus clientes internos y externos. Es cuestión de buscar las palabras más adecuadas que reflejen no solo tareas sino también vivencias, competencias y logros. ¡Ojo! Esto no debe confundirse con una fantasía laboral. Hay que de ceñirse a la realidad pero explayándose en aquello que pudiera ser interesante para el entrevistador, que te haga destacar frente a otros candidatos.

Siempre aconsejo, además, añadir un pequeño apartado de perfil profesional para definir de forma clara y concisa qué tipo de puesto se busca y para el cual nos encontramos capacitados. Esto ayuda bastante a centrar lo que uno quiere y si encaja en las necesidades actuales de personal de esa compañía a la que optas.

En el apartado de otros datos de interés se suelen incluir competencias genéricas, sin especificar más. Imaginaros que vosotros sois seleccionadores y veis que una persona os pone en su currículum que sois una persona con iniciativa, resolutiva y acostumbrada a trabajar bajo presión, sin especificar nada más. Lógicamente, os quedáis como estabais porque eso lo dice ella y con esa información no podéis sacar ninguna conclusión porque no conocéis a ese candidato. Sin embargo, si se indica una competencia y un ejemplo breve que refleje el tenerla puede hacer que el seleccionador se haga una pequeña idea y la quiera profundizar más o no en una entrevista de trabajo.

No debemos olvidar que el objetivo de un currículum no es conseguir un puesto de trabajo sino que su objetivo concreto es conseguir entrevistas de trabajo y será en ellas, donde alcancemos o no el puesto de trabajo al que optamos.

Las cosas se pueden decir y reflejar de muchas formas y debemos saber qué es lo que más puede interesar al que hacemos llegar nuestro currículum porque debemos tener claro que incluir todo es imposible. Por ello, debemos comenzar a ponernos más en el lugar del otro para ser capaces de conectar con su punto de vista.

Debemos poner datos que ayuden y que aporten algo. Por ejemplo, estamos obsesionados y acostumbrados con incluir determinados datos personales que ocupan bastante espacio y que, a priori, no aportan nada. Con mencionar la localidad de residencia más que suficiente y después si es preciso ya se concretará la dirección completa. Imprescindible nombre y apellidos, fecha de nacimiento y datos de contacto, es decir, teléfono y dirección de correo electrónico

Creo que todos debemos ejercer un espíritu de autocrítica en nuestro hoja de vida laboral y plantearnos si es necesario y prioritario todo lo que reflejamos en el mismo. Muchas personas mencionan determinados datos porque siempre se han puesto, sin pararse a plantear sin son realmente necesarios y si los seleccionadores los precisan para algo.

Lo que más importa es aquello que nos diferencia a nosotros del resto y para, así, reflejarlo en el currículum y que la información que queremos mostrar, pase al receptor de dicho CV.

¿Te parece adecuado este nuevo tipo de currículum?

 

Autor: Juan Martínez

Las Redes Sociales: ¿Miedo u oportunidad?

Hace unos días, leía en la versión digital del periódico Expansión y Empleo el artículo titulado “El 49% de las empresas utiliza las redes sociales para seleccionar personal” 

La datos de esta artículo se han sacado de un estudio realizado por Unique y según el mismo “El 49% de los directivos de recursos humanos y responsables de selección de personal de empresas españolas de diversos sectores hace uso de las redes sociales para el desempeño de su actividad profesional; un 44% asegura utilizarlas de forma esporádica, y un 5% reconoce que sólo lo hace para la búsqueda de perfiles profesionales muy concretos. Por el contrario, un 45% afirma que nunca utiliza las redes sociales como fuente de reclutamiento”

Por supuesto, en este post voy a reflexionar sobre esta noticia porque creo que se pueden sacar conclusiones interesantes. 

Para empezar, vemos como casi un 50% de las empresas no ha utilizado las redes sociales y profesionales como fuente de reclutamiento para buscar a su personal. Es decir, que aun existe un volumen de personas en nuestro país reacio a ellas porque no les ven utilidad. Las redes sociales tienen muchos usos a parte del poder utilizarse para localizar talento. ¿Para que crees que sirven las redes sociales y profesionales

Muchos directivos se niegan a darle una oportunidad a esta nueva herramienta porque tienen verdadero pánico al cambio y no se rendirán hasta que no les quede más remedio porque su uso esté generalizado y el no aceptarlo supondría quedar rezagados. 

De la misma forma, queda claro que no es la herramienta de selección más usada por las empresas como una de sus principales fuentes de reclutamiento. Sobre todo, suele usarse como complemento para buscar perfiles altos y técnicos que tienen unas especificaciones difíciles de encontrar. No olvidemos que los perfiles que más abundan en las redes sociales y profesionales son los de alto nivel. Igualmente, pocas empresas publican en ellas sus oportunidades laborales de forma generalizada. Las que más lo hacen son las empresas especializadas de selección de personal para globalizar sus canales para encontrar nuevos candidatos. 

Firmemente afirmo que poco volumen de compañías han introducido las redes sociales y profesionales como herramientas de trabajo para acoplarlas en sus métodos de trabajo y beneficiarse de su potencial, interactividad y rapidez de llegar a personas y empresa de cualquier parte del mundo. El problema principal porque las ven como una pérdida de tiempo y sin utilidad porque lo asocian con la faceta individual. Si se fomenta su uso corporativo con profesionalidad y confianza desde arriba se pueden lograr grandes avances. 

Un 44%  de los directivos encuestados no la ven como una herramienta más rápida y útil, sin embargo, no se han parado a planificar e investigar como poder sacar partido a estas herramientas teniendo en cuenta sus necesidades para buscar una integración satisfactoria. 

Lo que está claro es que los perfiles profesionales encontrados en la red no tienen porque ser más veraces que los que se encuentren por los métodos tradicionales. Es decir, que el que mienta en la esfera 1.0 lo hará también en la red 2.0. Por ello, muchas empresas las usan para verificar la información de los perfiles en formato papel y encontrar contradicciones. Los perfiles en las redes suelen ser más breves y concisos, basados sobre todo en lo que se está haciendo en el momento actual. 

La diversidad de redes sociales son usadas para diversos fines y la más usada por los directivos para reclutar es Linkedin. Por el contrario, Twitter, Viadeo y Tuenti no son utilizadas para este fin, según esta encuesta, por los directivos de las compañías. 

Sería mentir no comentar que las redes sociales y profesionales están plagadas de perfiles profesionales incompletos y de muchas personas que lo introducen y posteriormente, en un breve período de tiempo, lo abandonan sin acordarse de él. Esto, lógicamente, no ayuda a que las empresas confíen en esta fuente para reclutar. Los profesionales siguen teniendo miedo de estar en las redes porque sus empresas actuales pueden interpretar que, si están ahí es porque están buscando trabajo y que ello les puede conllevar problemas de diversa índole.  

La red nos puede decir mucho de las personas en lo que respecta a su vida profesional, su nivel competencial, capacidad de influencia, etc.; siempre y cuando sepamos ver más allá del perfil 2.0, interpretando la globalidad de las señales. 

Solamente con mirar a mí alrededor profesionalmente hablando, la gran mayoría de profesionales de recursos humanos que conozco realizan su búsqueda de candidatos y difusión de ofertas al margen de las redes sociales y profesionales. De la misma forma, pocos candidatos están usando estas herramientas de forma habitual como técnica activa de búsqueda de oportunidades laborales. Es más, las redes profesionales suelen usarse más de forma pasiva para buscar información extra de los candidatos que pueda dejarles fuera del proceso, es decir, la imagen 2.0 o marca personal, aun es incomprendida por muchos directivos o lo que es peor, vista de forma negativa. 

Los directivos de las organizaciones tienen aun mucha ignorancia de la multitud de herramientas útiles que existen y que pueden ayudarles a hacer sus procesos organizativos más sencillos. 

Muchos directivos siguen si saber para qué sirven las redes sociales o profesionales por que, para empezar, no comprenden qué son. 

Me quedo con una anécdota de un directivo que en la actualidad se ha quedado sin trabajo y le recomendé, tras explicarle su utilidad y funcionamiento, que se diese de alta en las herramientas que la red le brinda (portales de empleo, redes, etc.) porque en 20 años no había precisado buscar trabajo. Cuando volví a quedar con él, le pregunté si había completado los perfiles en la red y me dijo de forma rotunda “NO” razonando que “yo que soy muy observador me he dado cuenta que la gente tiene razón y que con esas herramientas cualquiera puede verte tus datos y usarlo para cualquier cosa”. Obviamente, seguía en el paro, mirando las ofertas de los periódicos del domingo. 

Nada te garantiza encontrar un puesto de trabajo, pero hay que moverse dentro de las redes, allí donde se “cuecen” las cosas, para ser considerado. Y si ya hablamos de que el 49% de directivos, hacen uso de las redes sociales para buscar candidatos… ¿por qué insistimos en quedarnos fuera de ellas? La ignorancia y el miedo hacen mucho daño al progreso y la evolución. 

 

Autor: Juan Martinez de Salinas

Empleo: ¿Cuidas tanto tu perfil 2.0 como el 1.0?

Tradicionalmente, en los que a la búsqueda de empleo se refiere, se ha insistido muchísimo en la importancia de tener un elaborado un buen currículum en la medida en que es la primera imagen que van a tener de nosotros las personas que se dedican a la selección de personal.

Prácticamente nos sabemos de memoria los consejos y recomendaciones sobre este particular: usa un folio de calidad, usa un tipo de letra legible y que no llame demasiado la atención, presenta la información de manera ordenada, ten cuidado con los márgenes, si pones foto que sea clara, etc…no vamos a entrar a detallar más estos aspectos porque ya se han comentado en múltiples ocasiones.

Es cierto que nuestra hoja de vida puede ser la primera información que tenga una empresa acerca de nosotros, pero los tiempos están cambiando, y con una simple búsqueda en google, cualquier persona puede saber poco, algo o mucho de nosotros, dependiendo de nuestra presencia en la red. Entonces, si estamos siendo visibles en la red, ¿no deberíamos cuidar un poco nuestra imagen en el 2.0?

Con respecto a la imagen, nos guste o no, la forma en la que nos presentamos puede decir mucho de nosotros, aunque los prejuicios y estereotipos provoquen distorsiones en la percepción de la realidad. Pero aún así, a nadie se nos ocurriría presentarnos en chándal a una entrevista de trabajo, ni siquiera si nos dedicásemos a preparadores físicos. También se ha hablado mucho de este tema, y podemos estar de acuerdo en que hay que adaptar nuestra imagen a la hora de acudir a una entrevista, ya que no es lo mismo un puesto de alta dirección que un monitor sociocultural, por poner un ejemplo.

Pues resulta que muchos perfiles 2.0 aparecen en chándal, y aparte es viejo y raído. Me refiero a que muchos de nosotros sobreestimamos el uso que se le da a la red en la búsqueda de empleo, en el sentido de que los que lo usamos pensamos que “todo el mundo” conoce estas herramientas y se le da la utilidad adecuada. Nada más lejos de la realidad: son muchas las personas que buscan empleo que no aprovechan con eficacia los portales de empleo o las redes sociales.

Si nos molestamos en hacer un buen currículum, en planchar nuestra ropa y cortarnos el pelo para tener una buena presencia, hagamos un esfuerzo en hacer algo parecido en el 2.0. Muchos de los perfiles que aparecen en las redes profesionales son sólo un avatar gris con una “careta” y una breve información del perfil profesional, aunque a veces ni siquiera eso. Ya hablé hace tiempo, en el otro blog, acerca de la conveniencia de empezar por poner una foto que nos identifique, o si no, parémonos a pensar un momento: ¿escogerías tú como reclutador a una persona que no se identifica en las redes? ¿qué impresión te daría?

Es cierto que insertar o no la foto en el currículum ha sido un tema frecuentemente debatido (acerca de la “obligatoriedad” o ventajas y desventajas de ponerla), pero aunque parezca algo incoherente, en los tiempos de las redes sociales la gente tiene ganas de desvirtualizarse,  de verse la cara. En cierta medida ha ocurrido que durante las últimas décadas nos hemos olvidado cada vez más de relacionarnos entre nosotros, y las redes, aunque mucha gente piense lo contrario, han ayudado a generar nuevas vías de comunicación digital que ayudan a la interacción social tradicional.

Es importante saber que no tenemos que esconder nada, pero tampoco elevar la extimidad a un grado superlativo. Tener una foto que nos identifique tampoco significa que cualquier reclutador pueda ver todos los viajes y fiestas que hemos hecho en los últimos años; es un tema totalmente subjetivo, pero deberíamos estar atentos a la configuración de la privacidad en las redes. En todo caso, hablando de perfiles profesionales y de búsqueda de empleo 2.0, y más allá de estar guapos en la foto o no, sí que deberíamos reflexionar acerca de si queremos estar en chándal o no.

Si queremos transmitir una buena imagen, y ya lo hacemos en el currículum 1.0 ¿por qué no hacer un mínimo esfuerzo por hacerlo también en el 2.0? Si nos limitamos a aceptar la invitación de un amigo en linkedin y a rellenar unos cuantos datos, no sólo no estamos haciendo nada útil, si no que probablemente estemos dando una imagen de cierta dejadez que no sería demasiado recomendable para posicionarnos en el mercado de trabajo. Nos molestamos en hacer una especie de “lista de la compra” en nuestro currículo analógico, anotando todos los cursos, seminarios, jornadas, conocimientos y demás elementos que consideramos importantes, pero muchos de nosotros, sin embargo, no hacemos demasiados esfuerzos en tener un perfil completo en las redes profesionales o portales de empleo, pensemos un poco en ello.

Sólo nos cuesta unos minutos observar la estructura que tiene la red social profesional o el portal de empleo: todos son muy similares y gastando unos minutos de nuestro tiempo podemos detallar todos los aspectos que consideramos relevantes de nuestra trayectoria, con lo cual conseguimos dar una imagen “completa”, y a la vez facilitamos las cosas a las personas que nos quieras conocer de un modo profesional.

 

No es caprichoso lo que digo: observemos un momento un caso que podría ser común: una persona se inscribe en un portal de empleo, y sólo pone su licenciatura o estudios principales, sin poner foto para identificarse. Sin embargo, otra persona con sus mismos estudios coloca una foto en donde hacer una desvirtualización previa y anota detalladamente todos sus conocimientos y experiencia profesional ¿OpinaríamosOpinaríamos de diferente manera sobre estas dos personas? ¿Te daría más “fiabilidad” una sobre la otra?

No quiero dar la idea de que la imagen 2.0  es la panacea a la hora de encontrar trabajo: hay muchas variables incontrolables en el proceso que pueden a hacer que las cosas salgan peor o mejor, pero ya que nuestra imagen en la red sí es controlable, sería recomendable hacer un pequeño esfuerzo por mejorarla: seguro que mal no nos hace.

 

Autor: Oliver Serrano