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I+D+i, talento, mentiras y cintas de video

Lo último más bien es la coletilla para hacer el título simpático pero hablaremos de todo un poco.

Me he quedado de piedra el otro día viendo y escuchando las declaraciones de la ministra de Ciencia e Innovación, haciendo referencia al ‘talento‘ en el área de la investigación.

Ni corta (eso no lo dudo) ni perezosa se ha lanzado a decir que apuesta por ‘importar talento’ del exterior ya que para la alidad del mismo no hace falta nacionalidad y quiere traer investigadores mayoritariamente comunitarios, muchos del Reino Unido, Italia o Francia.

Y me hago una pregunta, ¿se cree esta fenómena que con lo que invertimos en este país en investigación, desarrollo e innovación (I+D+i), se va a venir un investigador de Francia o Reino Unido aquí, por ejemplo?

¡¡¡Pero vamos a ver mujer!!! A cualquier universitario con talento español lo que le espera en este país si quiere dedicarse a la investigación, es un sueldo de becario hasta que tenga 40 años y a lo mejor de aquella consigue dar el salto a mileurista y mientras tanto viviendo con sus padres. Read more

¿Cómo es posible que las empresas se hayan desprendido de tanto talento?

Las empresas apuestan por su talento y son las primeras que, en sus discursos multitudinarios, apuestan por un valor clave, sin embargo, esas afirmaciones no van siempre acompañadas de hechos que demuestren esa realidad.

Si no fuera así, ¿cómo es posible que las empresas se hayan desprendido de tanto talento? Ocurre por una falta de previsión en la gran mayoría de las ocasiones, que conlleva tomar decisiones precipitadas donde priman criterios que no se corresponden con la productividad ni a las aportaciones que realiza cada trabajador. Determinados responsables entienden la valía con la aceptación y el respeto a sus decisiones y ordenes por encima de todo. Con ello, las personas con iniciativa, espíritu crítico y ganas de aportar suelen chocar con este tipo de jefes que les ven como una amenaza. En las compañías deben primar perfiles de todo tipo, donde se valore la heterogeneidad, donde unas personas se complementen con las otras, aportando diversos parámetros y capacidades.

Las compañías, a la hora de seleccionar, siguen utilizando de forma mayoritaria las herramientas tradicionales, sin dar una oportunidad a las nuevas aplicaciones 2.0 que pueden darnos, en tiempo real, información sobre las competencias, logros y capacidades de una persona. Por ejemplo, por lo que dice o cuenta en su blog, en determinados foros de redes profesionales, etc. La selección del talento sigue basándose en lo que ponemos en un papel y lo que contamos en una entrevista.

Los seleccionadores deben de primar más en las entrevistas de trabajo las dificultades con las que se ha encontrado cada persona en sus experiencias laborales, como las ha resuelto, logros alcanzados, aspiraciones, necesidades, etc. para ver cómo encaja todo eso con el perfil requerido, con la filosofía de la compañía y con el equipo en el que se integrará. Es un  gran error buscar a personas iguales para el mismo equipo de trabajo porque eso limita las aportaciones de otros puntos de vista.

Si lo que de verdad prima para las empresas son las personas y su talento por encima de todo, ¿por qué las personas mayores de 50 años están siendo apartadas del mercado laboral? Hasta hace poco, eran totalmente adecuadas para el mercado y aportaban valor. Sin embargo, ¿cómo es que las personas jóvenes formadas sin experiencia también sufren dificultades serias para acceder al mercado laboral? La verdad es que esta situación es totalmente incoherente y a uno le surge la pregunta: ¿Qué tipo de perfil buscan ahora las empresas? Muchas no lo tienen claro porque buscan personas con 5 años de experiencia menores de 25 años o buscan gente con una trayectoria en un puesto similar superior a 15 años, pero a la vez, menores de 40 años y esto no es real ni justo.

Otra realidad es que las empresas necesitan unos perfiles profesionales especializados que no están siendo provistos por el sistema educativo español en sus múltiples niveles. Simplemente es incoherente ver como el sector de la construcción está en grave crisis pero al mismo tiempo, se ofrece múltiple formación para los oficios relacionados con este sector dentro de los planes vigente de formación para el empleo. ¿Qué posibilidades reales de colocación tienen las personas que se forman en este tipo de profesiones hoy en día? 

Por otro lado, las compañías se quejan de una falta de valores entre sus personas así como de una carencia de compromiso, sin embargo, ¿qué hacen las empresas por potenciar el compromiso de sus personas? ¿Cómo van a potenciar las personas los valores colectivos si cada vez son más individualistas? ¿Las organizaciones limitan el desarrollo de sus personas? ¿Se castiga el error porque se pretende que el éxito sea a la primera con escasa práctica?

Las empresas deben ser globales y eso requiere una transformación y cambio de sus personas y de su forma de pensar. No podemos estar constantemente diciendo que las compañías deben cambiar desde arriba y gastar mucho dinero en formaciones para sus cúpulas, pretendiendo que recibiendo unos cursos ya cambien por si solos, sin pretender hacer nada para conseguirlo y sin querer cambiar. No olvidemos que la formación es un medio que, para conseguir su fin, debe partir del cambio, del querer personal de cada persona. No podemos pretender que las cosas cambien si no hacemos algo diferente que nos haga poder obtener resultados diferentes.

Las personas son el valor seguro que diferencia a las compañías mediocres de las grandes compañías y debemos aprender de las empresas que no tienen rotación ni en los momentos de bonanza ni en los de recesión porque dan protagonismo a sus trabajadores, haciéndoles responsables de sus trabajo y permitiéndoles ser parte importante en la vida corporativa en sus diversas facetas.

Constantemente se nos lanzan mensajes de que escasea el talento en las empresas, sin embargo, pienso que también no se tiene la visión necesaria par saberlo detectar en determinadas ocasiones. Si nos preguntamos que qué entendemos por talento, comprobaremos que no existe unanimidad objetiva de criterio porque es algo que se conforma con muchas percepciones subjetivas y vivencias personales que arrastramos con nosotros aunque no queramos.

Las empresas deben de ser coherentes con lo que dicen y demostrarlo en su día a día porque si ellas son las primeras que no tienen ética profesional, ¿cómo pueden pretender que las personas que pueden formar parte de ellas la tengan?

Autor: Juan Martinez de Salinas

Las Redes Sociales: ¿Miedo u oportunidad?

Hace unos días, leía en la versión digital del periódico Expansión y Empleo el artículo titulado “El 49% de las empresas utiliza las redes sociales para seleccionar personal” 

La datos de esta artículo se han sacado de un estudio realizado por Unique y según el mismo “El 49% de los directivos de recursos humanos y responsables de selección de personal de empresas españolas de diversos sectores hace uso de las redes sociales para el desempeño de su actividad profesional; un 44% asegura utilizarlas de forma esporádica, y un 5% reconoce que sólo lo hace para la búsqueda de perfiles profesionales muy concretos. Por el contrario, un 45% afirma que nunca utiliza las redes sociales como fuente de reclutamiento”

Por supuesto, en este post voy a reflexionar sobre esta noticia porque creo que se pueden sacar conclusiones interesantes. 

Para empezar, vemos como casi un 50% de las empresas no ha utilizado las redes sociales y profesionales como fuente de reclutamiento para buscar a su personal. Es decir, que aun existe un volumen de personas en nuestro país reacio a ellas porque no les ven utilidad. Las redes sociales tienen muchos usos a parte del poder utilizarse para localizar talento. ¿Para que crees que sirven las redes sociales y profesionales

Muchos directivos se niegan a darle una oportunidad a esta nueva herramienta porque tienen verdadero pánico al cambio y no se rendirán hasta que no les quede más remedio porque su uso esté generalizado y el no aceptarlo supondría quedar rezagados. 

De la misma forma, queda claro que no es la herramienta de selección más usada por las empresas como una de sus principales fuentes de reclutamiento. Sobre todo, suele usarse como complemento para buscar perfiles altos y técnicos que tienen unas especificaciones difíciles de encontrar. No olvidemos que los perfiles que más abundan en las redes sociales y profesionales son los de alto nivel. Igualmente, pocas empresas publican en ellas sus oportunidades laborales de forma generalizada. Las que más lo hacen son las empresas especializadas de selección de personal para globalizar sus canales para encontrar nuevos candidatos. 

Firmemente afirmo que poco volumen de compañías han introducido las redes sociales y profesionales como herramientas de trabajo para acoplarlas en sus métodos de trabajo y beneficiarse de su potencial, interactividad y rapidez de llegar a personas y empresa de cualquier parte del mundo. El problema principal porque las ven como una pérdida de tiempo y sin utilidad porque lo asocian con la faceta individual. Si se fomenta su uso corporativo con profesionalidad y confianza desde arriba se pueden lograr grandes avances. 

Un 44%  de los directivos encuestados no la ven como una herramienta más rápida y útil, sin embargo, no se han parado a planificar e investigar como poder sacar partido a estas herramientas teniendo en cuenta sus necesidades para buscar una integración satisfactoria. 

Lo que está claro es que los perfiles profesionales encontrados en la red no tienen porque ser más veraces que los que se encuentren por los métodos tradicionales. Es decir, que el que mienta en la esfera 1.0 lo hará también en la red 2.0. Por ello, muchas empresas las usan para verificar la información de los perfiles en formato papel y encontrar contradicciones. Los perfiles en las redes suelen ser más breves y concisos, basados sobre todo en lo que se está haciendo en el momento actual. 

La diversidad de redes sociales son usadas para diversos fines y la más usada por los directivos para reclutar es Linkedin. Por el contrario, Twitter, Viadeo y Tuenti no son utilizadas para este fin, según esta encuesta, por los directivos de las compañías. 

Sería mentir no comentar que las redes sociales y profesionales están plagadas de perfiles profesionales incompletos y de muchas personas que lo introducen y posteriormente, en un breve período de tiempo, lo abandonan sin acordarse de él. Esto, lógicamente, no ayuda a que las empresas confíen en esta fuente para reclutar. Los profesionales siguen teniendo miedo de estar en las redes porque sus empresas actuales pueden interpretar que, si están ahí es porque están buscando trabajo y que ello les puede conllevar problemas de diversa índole.  

La red nos puede decir mucho de las personas en lo que respecta a su vida profesional, su nivel competencial, capacidad de influencia, etc.; siempre y cuando sepamos ver más allá del perfil 2.0, interpretando la globalidad de las señales. 

Solamente con mirar a mí alrededor profesionalmente hablando, la gran mayoría de profesionales de recursos humanos que conozco realizan su búsqueda de candidatos y difusión de ofertas al margen de las redes sociales y profesionales. De la misma forma, pocos candidatos están usando estas herramientas de forma habitual como técnica activa de búsqueda de oportunidades laborales. Es más, las redes profesionales suelen usarse más de forma pasiva para buscar información extra de los candidatos que pueda dejarles fuera del proceso, es decir, la imagen 2.0 o marca personal, aun es incomprendida por muchos directivos o lo que es peor, vista de forma negativa. 

Los directivos de las organizaciones tienen aun mucha ignorancia de la multitud de herramientas útiles que existen y que pueden ayudarles a hacer sus procesos organizativos más sencillos. 

Muchos directivos siguen si saber para qué sirven las redes sociales o profesionales por que, para empezar, no comprenden qué son. 

Me quedo con una anécdota de un directivo que en la actualidad se ha quedado sin trabajo y le recomendé, tras explicarle su utilidad y funcionamiento, que se diese de alta en las herramientas que la red le brinda (portales de empleo, redes, etc.) porque en 20 años no había precisado buscar trabajo. Cuando volví a quedar con él, le pregunté si había completado los perfiles en la red y me dijo de forma rotunda “NO” razonando que “yo que soy muy observador me he dado cuenta que la gente tiene razón y que con esas herramientas cualquiera puede verte tus datos y usarlo para cualquier cosa”. Obviamente, seguía en el paro, mirando las ofertas de los periódicos del domingo. 

Nada te garantiza encontrar un puesto de trabajo, pero hay que moverse dentro de las redes, allí donde se “cuecen” las cosas, para ser considerado. Y si ya hablamos de que el 49% de directivos, hacen uso de las redes sociales para buscar candidatos… ¿por qué insistimos en quedarnos fuera de ellas? La ignorancia y el miedo hacen mucho daño al progreso y la evolución. 

 

Autor: Juan Martinez de Salinas

El perfil envidioso y retorcido en la empresa

El ambiente laboral, como ya he comentado en alguna ocasión, es algo para llevar a estudio en cada organización porque se trata de una jungla con los especímenes más diversos que uno pueda encontrar. De hecho, cuando uno ya cree tener catalogados a todos, aparece una nueva especia que, además, no está, por desgracia, en peligro de extinción.

Hoy quiero abordar en este post, el perfil de las personas que van de amorosas con todo el mundo y, cuando uno se descuida, recibe múltiples puñaladas en la espalda, de esas que no duelen en el sentido físico, pero que le hacen a uno ponerse de mal genio.

Son personas que se mueven como pez en el agua en aquellas compañías en las que, a la cara, todos se llevan fenomenal y luego, unos con otros, no se pueden ni ver.

Estas personas van haciendo la ronda por todas las personas de su compañía para ver qué es lo nuevo que pueden cotillear y a quien puede “pelar” para, más tarde, irse a otro y hacer lo mismo con el que antes era su amigo.

Una variedad de este espécimen son las personas que te comentan algo de otras personas, que muchas veces uno no sabe quienes son y lo hacen simplemente para que lo sepas pero, qué casualidad. Nunca son buenas palabras lo que te dicen de ellas y, por supuesto, lo hacen por vuestro “bien”, sin intentar influenciaros negativamente.

Obviamente, para ese tipo de personas, su blanco preferido son las personas que sobresalen o hacen su trabajo de forma excelente. La envidia suele ser el motivo, bien, por que ellas no sean capaces de hacerlo (pese a que se les llena la boca contando sus grandezas y batallas de lo que hicieron… si es que lo hicieron, claro) o bien porque nadie les ha dado una oportunidad por no haber demostrado interés en hacerlo.

Lo mejor es intentar ignorarles, teniendo el trato justo y necesario con ellos, sin entrar “al trapo”, para evitar caer en sus redes. Lo peor es abrirte a esas personas porque les va a faltar tiempo para contarlo con todo lujo de detalles, independientemente de que tú se los dieses.

Estas personas dicen ser las que más trabajo tienen y cuando alguien solicita ayuda, no dudan en tener la mano levantada antes de que los demás os podáis ofrecer. Como buenos envidiosos, si los demás tienen más carga de trabajo que el no existirá para ellos ningún problema, sin embargo, como aprecie él que es al revés, ya os podéis preparar porque, queráis o no, el dedo acusador caerá rotundamente sobre vosotros. La paciencia es poco para aguantar a ese tipo de personas inconformistas con nada ni nadie. 

Por supuesto, intentar hablar con ellos es la peor solución porque, al verse descubiertos, van a ir a degüello para dejaros a vosotros en mal lugar. Lo mejor es estar en alerta con ellos y tener claro que, hagas lo que hagas, vas a ser fruto de su juego. Por ello, debes jugar como mejor te interese en cada momento para acercarte a lo que más te interese.

Estas personas lo que más odian es las personas que no se posicionan en los dimes y dirites que rondan por la empresa y que se dedican a trabajar.

Supongo que en tu empresa, tendrás alguien así… ¿Me he dejado algo en el tintero?

¿Cuántas veces habéis rechazado un trabajo que os ofrecían?

Leyendo un interesante post del Blog Salmón titulado “Cuando rechazar un trabajo”  que recomiendo leer, me ha llevado a reflexionar sobre el asunto.

Para comenzar, he de decir que las personas tenemos la capacidad de elección y eso es muy valioso, siempre y cuando asumamos las consecuencias que conllevan nuestras decisiones.

¿Cuántas veces habéis rechazado un trabajo que os ofrecían? ¿Qué os hizo tomar esa decisión? Y ¿Cómo se encontraba el mercado laboral en aquel momento?

La situación del mercado laboral influye a la hora de tomas estas decisiones, sin embargo, llevábamos años viviendo en la abundancia y eso hizo que casi todo el mundo, en algún momento, hayamos rechazado un puesto de trabajo que nos ofrecían. Yo soy el primero que en una ocasión rechace un trabajo y he de decir que no me arrepiento porque creo haber tomado la mejor decisión. Más tarde, cuando supe en qué consistía realmente el puesto de trabajo y contrastado con lo que se me dijo en la entrevista, eran dos conceptos distintos. Todo vino de primera mano, pues por casualidades de la vida, poco tiempo después, conocí a la persona que sí que lo aceptó y me pudo exponer las diferentes funciones.

Eso sí, la decisión de rechazar un puesto de trabajo debe meditarse seriamente en función de las circunstancias personales de cada persona, es decir, no es lo mismo tener en ese momento un trabajo que no, igual que también influye que tengas un colchón económico para vivir o que tu entorno familiar o personal te pueda ayudar. Las necesidades y prioridades son distintas, de acuerdo con el momento vital en el que nos encontremos.

Os pongo un ejemplo: imaginaros que de un día para otro, os cambia la vida porque os quedáis sin trabajo y van pasando los meses que os corresponden cobrar prestación por desempleo sin que encontrar nada. Ya no podéis hacer frente a todos vuestros gastos y el fin del paro está a la vuelta de la esquina. ¿Aceptaríais un trabajo aunque supierais que la empresa que os lo ofrece no cuida demasiado a su personal?

Nuestras prioridades en cada momento son distintas y debemos evolucionar en la misma medida porque vivimos en un mundo cambiante e inestable.

Con esto no quiero decir que tengáis que aceptar el primer trabajo que os salga, sin embargo, es más fácil elegir algo teniendo ya un trabajo que sin tenerlo.

Existen puestos de trabajo de algunas organizaciones que son verdaderos “marrones”. Habrá que pensarse, por ejemplo, si debemos aceptar un puesto en una empresa que esté atravesando un gran bache económico por el cual esté despidiendo a personas y a las que quedan, les pague el sueldo cuando pueda. Por ello, debemos informarnos e investigar de la situación real de cada organización a la que estemos apunto de entrar.

De la misma forma, debéis pensaros dos veces entrar a trabajar en compañías donde el puesto que vayáis a desempeñar tenga una alta rotación porque siempre suele haber una razón de peso; si fuese una buena empresa sus trabajadores no saldrían despavoridos a la primera de cambio. Así que os aconsejo echar voces por múltiples sitios para conseguir hablar con personas que hayan pasado por esa compañía o que puedan conocer a alguien que pasó por ella. Ahora existen muchos canales en la red que facilitan la tarea.

No olvidéis analizar cómo se realizó el proceso de selección y el periplo que ha seguido en el tiempo para ver si se ha ido cumpliendo lo notificado por la organización o si, por el contrario, han ido desdidiciendose de lo estipulado, dando rienda suelta a la improvisación y desorganización. También, si esa organización incumple su palabra en pequeñas partes del proceso, ¿quién os dice a vosotros que no volverán a hacerlo cuando ya estéis incorporados? Al menos, tenéis que tener claro dónde empezáis, para evitar frustraciones impactantes.

Cuando tengáis claro el puesto que queréis y sus condiciones y seáis objetivos al saber que podéis conseguirlo porque tenéis es perfil y porque determinadas empresas lo están ofreciendo, no debéis aceptar otro tipo de condiciones que nos os encajen porque eso hará que os arrepintáis. La precipitación no es buena compañera de viaje.

Después tenemos las organizaciones que tienes unos valores, principios y formas de hacer las cosas demasiado rígidas y estáticas que para nada va con vuestra forma de llevar a cabo el trabajo y del concepto de empresa en la que os gustaría estar. Por ello, yo siempre digo que uno debe preguntar en el proceso de selección  la forma de hacer las cosas en esa compañía y la evolución y forma de proceder internamente aunque sea a groso modo. Normalmente, la falta de concreción suele ser un mal presagio.

También creo firmemente que siempre tendemos a idealizar los puestos de trabajo a lo que hemos optado y que finalmente no nos los han ofrecido.

De la misma forma, a veces aceptar trabajos sin pensarlo demasiado no tiene porque salir mal. Yo recuerdo en mi época como estudiante que en un momento dado, estuve muy agobiado y acorralado por diversas circunstancias de la vida y vi como única vía de salida buscar un trabajo complementario a mis estudios y acepté el primero que me salió. Tuve suerte, pues fue una buena decisión porque me ayudó a ver las cosas con perspectiva y, además, era un buen sitio, sin tener ni idea de donde me metía.

Igualmente, pienso que es un error rechazar un puesto de trabajo porque no es exactamente igual al anterior que teníais porque debemos asumir que no existen dos trabajos ni empresas iguales. Las empresas las conforman grupos de personas y es imposible encajar en todas las partes.

Por otro lado, el caer en trabajos y empresas que no eran lo que nosotros esperábamos, nos da un aprendizaje muy valioso que, si sabemos aplicarlo y recodarlo, nos dará pistas para próximas ocasiones.

Lo que quiero dejar claro es que este tipo de decisiones son muy personales y a veces difíciles de entender por el resto porque es muy difícil ponerse en el lugar del otro. De todas formas, antes de precipitarse, es preferible buscar diversas opiniones que nos den otras perspectivas para poder ver otras alternativas.

Por finalizar me gustaría preguntaros ¿Cuál es el principal motivo por el que habéis rechazado un puesto de trabajo?

 

Autor: Juan Martinez de Salinas