Una enseñanza del mundo del vino para los especialistas en RRHH

Llevo unos cuantos días sin escribir nada no porque me haya tomado unos días de vacaciones sino porque francamente no tenía ganas de volver a escribir de lo mismo, de la crisis, de la falta completa de liderazgo en nuestras organizaciones, de la deriva hacia ningún lugar que va dirigida el mercado laboral español, …., o sea, más de lo mismo.

Y nada ha ocurrido en este tiempo sabático de no escritura que me haya cambiar la forma de pensar.

No obstante hoy voy a tratar dos temas que me gustan mucho e intentar unirlos a ver qué pasa: el mundo del vino y el mundo de los RRHH dentro de las organizaciones. Espero que salga algo interesante.

Cuando una bodega dispone de unos viñedos, trata de cuidarlos al máximo ya que de ellos obtendrá la uva que le permita hacer el vino a su enólogo y, a fin de cuentas, el posteriormente el venderlo y el subsistir. Para los que no sepáis mucho de vino, trataré de ser lo más claro posible. Las bodegas elaboran diferentes vinos; jóvenes, los que son del mismo año o del año anterior pero que no tienen crianza; los crianzas, aquellos que ya experimentan un período de envejecimiento en barrica que hace que su puesta a la venta sea superior a los anteriores, dos o tres años mínimo; los reserva, vinos con más período de envejecimiento para conseguir una mayor calidad, son vinos a cuatro y cinco años como mínimo; y los grandes reservas, vinos de muy largo plazo y que pasarán muchos años para que sean abiertos.

En todos estos vinos la bodega debe de invertir unos recursos para elaborarlos y, lógicamente, mientras más tarde en poner los vinos a la venta, más tardará en recuperar lo que invirtió en ellos. O sea, el retorno de lo invertido en su elaboración es más tardío.

Lo curioso es que lo del plazo de recuperación no implica que los vinos vayan a ser mejores. Yo conozco vinos jóvenes de bodegas mucho mejores que algunos de sus crianzas. Incluso conozco muchos reservas que dan pena probarlos.

El trabajo del enólogo es fundamental para conseguir la correlación de ‘más viejo el vino’ vs ‘mejor calidad’.

Pues vamos a ver ahora lo que son los RRHH en nuestras organizaciones. Los grandes directivos son los propietarios de la bodega. Los responsables de RRHH y directivos medios vienen a desempeñar el trabajo de los enólogos. Y en cuanto a vinos, los jóvenes vienen a ser los recién licenciados y becarios, los crianzas vienen a ser los que han pasado el período de prueba y ya llevan un tiempo en la empresa y los reservas y grandes reservas son los veteranos dentro de la organización.

¿Es mejor un becario que un veterano en su trabajo dentro de la organización, lo que sería la similitud entre si un vino joven puede ser mejor que un reserva? Pues claro que sí. Presumir de antemano que el ser un reserva o gran reserva es mejor siempre que un vino joven es absurdo.

La calidad de las uvas con la que se elaboraron ambos vinos en diferentes años influye. En nuestras organizaciones por ejemplo si seguimos el símil, no posee la misma formación el recién licenciado becario que el que lleve 15 años en le empresa. Como se comporten dentro depende mucho de la materia prima inicial, la uva, pero también del trabajo del enólogo, en nuestro caso, de los responsables de RRHH y los directivos medios.

Lo que creo que ha ocurrido es que en nuestras organizaciones los enólogos y los propietarios de las bodegas han fallado estrepitosamente. Cuando las cosas iban bien se presumía que se tenían reservas y grandes reservas de calidad y ahora se ha demostrado de que no eran así. Lo que pasa es que se ha invertido tanto tiempo y medios en ellos que si salen malos hay que esperar muchos años para poder volver a tener unos buenos reservas y grandes reservas. ¿Por qué optan los enólogos? Por producir vinos jóvenes, sacarles el máximo rendimiento en el año al mínimo coste y si alguno vale, intentar pasarlo a ser un crianza.

Ya no compensa el invertir ahora en crear reservas y grandes reservas en nuestras organizaciones es mejor subsistir de vender vinos jóvenes que si salen malos, al año siguiente se hacen unos nuevos y no necesito años para recuperar lo invertido.

Pero el mundo del vino deja las cosas bien claras: las grandes bodegas se hacen a base de grandes vinos y, raras veces son vinos jóvenes. Hay que seleccionar muy bien la materia prima, saberla cuidar durante el tiempo, saber motivarla y moverla para que dé el máximo potencial y, al final, sacar grandes vinos reservas y grandes reservas.

Nuestros enólogos han escogido muchas veces mala materia prima, mala uva, con lo cual por mucho que la quieran cuidar, nunca saldrá un buen vino, ni joven, ni crianza ni nada de nada. Y en otras ocasiones, aun cogiendo buena materia prima, no han sabido tratarla, con lo cual los vinos también salieron malos, con independencia de que sean jóvenes, crianza, reservas o grandes reservas.

A modo de conclusión y espero que la cosa haya quedado más o menos clara, las grandes organizaciones y los grandes vinos salen de escoger una buena materia prima. Tener buenos profesionales que la cuiden y de saber seleccionar en cada momento que la materia inicial deberá ir destinada a uno u otro perfil. La duda que nos puede surgir es que ha pesado más en la mala situación actual, ¿la mala materia prima inicial o el mal trabajo de los enólogos? Que cada uno saque sus conclusiones.

Lo que está claro es que para buenos vinos hay que tener buena materia prima inicial, lo mismo que en las organizaciones y, por desgracia, la buena materia que tenemos se está marchando a otros países, con lo cual el trabajo de los enólogos no tendrá éxito por muy bueno que sea porque la materia prima que nos queda va a ser mediocre.

Autor: Jose Luís Del Campo Villares

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