“YO YA HE REALIZADO TODOS LOS CURSOS QUE DEBÍA HACER”

En los momentos actuales los conocimientos cada vez son más importantes y marcan la diferencia. Hace décadas, los conocimientos eran permanentes, es dFotos 2012 100ecir, no era necesario un reciclaje continuo porque eran más estables y no se quedaban obsoletos con una rapidez pasmosa. Actualmente, sí que ocurre. Ahora mismo, cuando has conseguido aprender a manejar determinada aplicación, herramienta o normativa, la cambian o sacan otra diferente que nos debe hacer estar alerta. Lo más cómodo es mirar hacia otro lado y seguir en nuestra posición fácil de pasar de todo lo nuevo de nuestro sector porque con lo que ya sabemos nos vale. Sin embargo, debemos preguntarnos ¿Por cuánto tiempo nos puede valer seguir con los conocimientos de siempre? Debemos ser previsores porque quizás, cuando nos queramos dar cuenta, sea demasiado tarde y nos sustituyan por que necesitan personas actualizadas o con actitud y ganas de querer estarlo.

Por supuesto, que da pereza seguir aprendiendo cosas o estar en proceso de continuo reciclaje. Aun es habitual escuchar en los entornos empresariales frases demoledoras del tipo: “Yo ya he realizado todos los cursos que debía hacer” “Si los cursos son fuera de mi horario laboral no hago ninguno” “A mis años ya no estoy para aprender nada nuevo” “Ese curso no me aportará nada nuevo” “Esos nuevos conocimientos, aplicación o herramienta no me van a dar trabajo”; son frases de actitud y motivación de piedra, bajo cero o estática.

No debemos pensar solamente en el momento presente sino también en el futuro cercano que puede ser mañana mismo. Hoy podemos tener una situación cómoda en lo profesional y a los cuatro días, dejarla de tener. Por eso, el prevenir nos permite anticiparnos y estar mejor preparados ante lo que pueda surgir.

El saber no ocupa lugar y todo lo que aprendamos sirve para algo, hasta para sentirnos mejor. Debemos seguir aprendiendo cosas nuevas y para consolidar esos nuevos conocimientos o herramientas practicar. De nada sirve aprender cosas que no practicamos para asimilarlas, habituarnos, aplicarlas e implementarlas en nuestro entorno laboral o profesional.

Nunca es tarde para aprender nuevas cosas. Lo más importante es la actitud y las ganas de querer hacerlo. Por supuesto, lo más fácil es decir que no porque siempre encontraremos dificultades. El hacer algo nuevo o distinto que no hemos realizado nunca supone un aprendizaje y una dificultad. Aprender cosas nuevas, cambiar nuestros hábitos, adquirir nuevas competencias conlleva un proceso progresivo. Es decir, deben pasarse diversas etapas de aprendizaje que llevan su ritmo lógico. El gran problema es que cuando nos ponemos a aprender algo nuevo nos entran las prisas y queremos ser expertos nada más comenzar y eso es imposible. Tendemos a compararnos con personas que no están a nuestro nivel en estos momentos porque ellos nos llevan meses o años de ventaja práctica. Tendríamos que compararnos con ellos cuando empezaron.

El problema es que todos olvidamos que algún día fuimos novatos en lo que ahora dominamos o conocemos en profundidad. Este es un gran error y debemos saber animar a las personas que comienzan algo a que sigan todos los días en ese proceso continuo y lento. Irán viendo las mejoras día a día y a la vuelta de unos meses verán la tremenda evolución. Se pasará de ser un novato, a dar los primeros pasos de forma autosuficiente, a ser usuarios independientes de nivel básico, a defendernos con soltura, a ser usuarios aventajados e independientes y hasta pasar a dominarlo. Pero esto solo se conseguirá con la práctica; cuantas más horas de práctica hagamos, mayor será el conocimiento. El practicar algo nos ayuda a pulir, mejorar, seguir aprendiendo y adquirir las horas de aprendizaje necesarias para volar y ser buenos en eso que queremos aprender. Eso sí, cada uno puede decidir bajarse en el nivel que considere suficiente en cada nueva materia que aprenda. No todos necesitamos ser expertos en todas las materias o áreas. A veces, es suficiente con tener conocimientos básicos para defendernos. Todo dependerá de para qué necesitemos esos conocimientos o herramientas.

Lo que no tiene ninguna lógica ni coherencia es que, por ejemplo, nosotros recomendemos aprender algo a otro para nuestra profesión o sector que nosotros mismos ni usamos o conocemos.

Las personas, con el paso del tiempo, no es que no podamos aprender cosas sino que nos volvemos cada día más perezosos. Y no olvidemos que cuanto menos hacemos menos ganas tenemos de hacer o aprender algo nuevo.

Tenemos que hacerlo poco a poco y no cuesta tanto dedicar un tiempo a la semana o al mes a investigar las nuevas tendencias, herramientas, normativa que afecta a nuestro sector o sectores cercanos. Hoy en día, existe mucha información y es fácil acceder a ella. Otra cosa es que queramos poner excusas para no hacerlo.

Por ir finalizando procedo a lanzaros unas cuantas preguntas: ¿Hace cuanto tiempo que no haces un curso? ¿Estás al día de las novedades de tu sector o profesión? ¿Qué has aprendido nuevo en lo profesional en este último año? ¿Qué retos a nivel de conocimientos os habéis puesto para este nuevo año que ya hemos comenzado? ¿Por qué motivo no seguís aprendiendo nuevas cosas?

Por supuesto, cada uno de vosotros sois libres de hacer lo que queráis con vuestras vidas, sin embargo, no será lógico quejarse si vuestra opción ha sido darle la espalda al avance de los tiempos.

Autor: Juan Martinez de Salinas

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