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¿QUÉ SALIDAS PROFESIONALES PUEDEN TENER ESAS COSAS QUE OS GUSTAN Y SE OS DAN BIEN?

Estamos comenzando un nuevo año, que se presenta con nubarrones en el horizonte como los que dejamos atrás. Tenemos dos opciones, la primera quedarnos de brazos cruzados sin hacer nada, lloriqueando de lo mal que están las cosas, esperando que se arregle la situación… o ponernos manos a la obra, a pesar de las dificultades, para hacernos un hueco entre los nubarrones y conseguir ver el sol. Cada uno es libre de elegir la opción que prefiera y asumir las consecuencias. Yo lo tengo claro: el único camino posible es la opción dos porque la clave está en intentarlo y al final lo lograremos. Quedarnos inmóviles sin hacer nada nos hace caer en el pozo aun más y el retorno se vuelve más difícil.

Está claro que las oportunidades no abundan y quizás debamos creárnoslas. Siempre digo que eso se consigue al seguir haciendo cosas que nos ayuden a mejorar nuestras habilidades, competencias y experiencias.

Por lo tanto, debemos comenzar a hacer cosas y dejar de decir que las vamos a hacer algún año de estos. Hacer es mucho más efectivo que decir y pensar que lo haremos. Cualquier momento es bueno para comenzar, está claro que el primer día te costara mucho, el segundo un poco menos y, cuando te quieras dar cuenta, ya habrás incorporado esa acción a tu rutina de vida. Lo mejor es comenzar poco a poco. La cuestión es comenzar y no parar de hacer lo que debemos, a pesar de las dificultades que nos surjan y la pereza que llevamos dentro de nosotros mismos. Cuanto menos hacemos menos queremos hacer.

Muchos de vosotros me diréis que vuestro sector y vuestro perfil profesional no tienen opciones laborales y quizás tengáis razón. Sin embargo, debéis salir de ese pensamiento negativo y pensar qué otras alternativas de ganaros el pan tenéis. Es cuestión de que os planteéis las siguientes preguntas ¿qué os gusta hacer? ¿Qué se os da bien? ¿Qué salidas profesionales pueden tener esas cosas que os gustan y se os dan bien? ¿Hacia qué sectores profesionales afines podéis optar con vuestras competencias y experiencia? ¿Qué áreas de vuestro perfil profesional debéis reforzar para tener más opciones de empleabilidad?

Está claro que no será fácil, sin embargo, si queréis, lo podéis lograr porque las personas tenemos una capacidad de sacrificio y un afán de superación único. El quedarnos sin hacer nada, esperando a que alguien nos solucione nuestros problemas no es una alternativa con futuro. Para que los demás crean en vosotros tenéis que hacerlo primero con vosotros mismos y eso empieza por ser conscientes de qué aspectos debéis mejorar de vuestros hábitos de vida actuales.

Tenéis múltiples cosas que aprender, existen multitud de personas interesantes a las que podéis conocer, existen muchas charlas/conferencias a las que poder acudir para cambiar el chip, podéis reforzar vuestras cosas a mejorar. La cuestión es querer hacerlo por encima de todos los peros y las pegas que le podáis encontrar.

Por ello, a los que os encontráis en estos momentos sin trabajo y que se os cae el mundo a los pies debéis de sacar fuerzas y creer en vuestras opciones. Tenéis que crearos vuestra rutina y eso pasa por levantaros pronto todos los días. Tenéis miles de motivos para hacerlo porque os quedan muchas cosas por hacer y aprender. El quedaros en la cama hasta las tantas no os aportará nada bueno. Debéis que coger el hábito de salir a la calle todos los días para manteneros activos. Dedicaros a realizar diversas actividades que os permitan seguir aprendiendo cosas de interés para mejorar vuestro perfil, tenéis que seguir conociendo gente y relacionándoos con las personas que ya conocéis. Habéis de seguir buscando trabajo y lo podéis hacer en grupo con otras personas que se encuentren sin trabajo con independencia de que tengan perfiles diferentes al tuyo. Se trata de ayudaros unos a otros compartiendo recursos y experiencias.

Para poder hacer todas estas cosas y sentiros vivos y activos es necesario salir a la calle, a pesar de que vuestra cabeza os diga que no tenéis ningún buen motivo para hacerlo. Salir supone mantenerse activo. También  habrá que quedarse en casa haciendo cosas provechosas que os ayuden y os mantengan activos a nivel profesional y personal.

Estas recomendaciones os pueden parecer una majadería, sin embargo, reflexionar sobre ello y mañana es el mejor día para comenzar con vuestra nueva vida activa. Las circunstancias de haberos quedado sin trabajo no podéis cambiarlas y cualquiera, hoy en día, nos podemos quedar sin trabajo. La clave está en cómo reaccionamos antes esta situación. No olvidemos que estar sin trabajo es un circunstancia de nuestra vida no un estado permanente de nuestra persona.

Esos días de bajón y de negatividad absoluta lo mejor es dejar de hacer nada y poneros a hacer cosas que os animen, distraigan y os gusten. Lo peor que podéis hacer es quedaros melancólicos pensando lo mal que os van las cosas porque eso por desgracia no cambia nada.

Os quedan muchas cosas por hacer, por aprender, por vivir, por experimentar y eso requiere vuestra atención e interés.

Para ver vuestro cambio, lo mejor es que apuntéis es una agenda personal las cosas que vais haciendo cada día y, con el paso de los días, evaluar cómo veis lo que habéis realizado y lo que podéis ir haciendo de otra forma para mejorarlo en un futuro.

Habrá quienes piensen que esto es una tontería y sigan sin hacer nada para cambiar su situación. Es una opción personal, qué duda cabe, pero esa actitud no les beneficia y lo que es peor, no les da ese trabajo que no tienen.

Así que hay que buscar esa fuerza, energía y ánimo para continuar con vuestra vida y salir de esa pausa indefinida en la que os encontráis en la actualidad. ¿Qué pierdes por intentarlo? Cuéntanos tus avances ¿Cuáles son vuestros principales obstáculos?

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Autor: Juan Martinez de Salinas

¿QUÉ HACÉIS PARA MOSTRAR VUESTRO TALENTO?

Hace tiempo leí en el periódico digital Equipos y Talento una noticia titulada “Sólo un 15% de los españoles afirma que el talento es una herramienta clave en la selección de personal” cuya lectura recomiendo para ponerse en antecedente.

Según las personas encuestadas, lo que más pesa en la selección de personal son los contactos con un 48%  y la suerte con un 22% y lo que menos el talento y la formación ambas con un 15% de los votos, ciertamente estos datos me sorprenden negativamente.

En este post voy a proceder a analizar estos datos y dar mi opinión al respecto y poder reflexionar de forma global.

Por supuesto, he de decir en primer lugar que los contactos hoy en día adquieren más importancia que nunca, sin embargo, los contactos facilitan llegar al proceso de selección y ahí uno debe mostrar su valía y competencias para el puesto. Lógicamente, un porcentaje pequeño de personas, independientemente de carecer de valía, llegan a determinadas posiciones por imposición de alguien que no valora el talento, pero aquí hablamos de “enchufe” y no de red de contactos. A mí, personalmente, no se me ocurre recomendar a ninguno de mis contactos que me pidan personas para un proceso de selección si no estoy seguro de su valía profesional de primera mano y, aun así, uno corre el riesgo de poderse equivocar. No olvidemos que cada persona y cada organización entiende una cosa distinta por talento. Sin embargo, estoy seguro que por muchos contactos que uno pueda tener sino una persona no tiene talento, ni competencias, ni ganas de desarrollarse profesionalmente y encima no le gusta su profesión no llegará muy lejos profesionalmente hablando porque estará vacio.

Lógicamente, la suerte influye en la selección de personas porque no olvidemos que los procesos de selección, como otras tantas cosas, no son justas y en ellos se valoran muchas cosas e influyen muchas variables, aparte de que cada organización prime unos requerimientos por encima de otros. Aunque como siempre he dicho, la suerte se debe buscar en forma de oportunidades que están ahí fuera y que no tienen luces de neón para avisarnos. Determinadas personas consiguen buenas oportunidades porque se lo han “currado” durante meses e incluso años para llegar a ofrecerles esa vacante. Es cuestión de estar en el momento justo en el sitio preciso, por ello debemos estar con los ojos muy abiertos para percibir todo lo que ocurre a nuestro alrededor. A veces uno debe preguntarse ¿Por qué se me escapan todas las oportunidades? Y ¿Por qué ofrecen a los demás cosas que yo también me puedo merecer? La autocrítica es dura, sin embargo, muy necesaria.

A pesar de lo que opinen las personas de esta encuesta la formación influye mucho en las opciones profesionales de las personas cada vez más. Hoy en día a menor nivel de formación de los candidatos sus opciones de empleabilidad se desploman enormemente aunque pueden tener muchas competencias y cosas que aportar. Dicho de otra forma, para poder optar ya a muchos puestos el tener un nivel de estudios es un criterio de corte y no poseerlos te hace quedarte fuera.

Obviamente, no me parece justo, sin embargo, las reglas del juego van cambiando y la adaptabilidad es la clave del éxito para no quedarse en el camino. No podemos pretender seguir consiguiendo mejores cosas con lo mismo, es decir, permanecer igual. Debemos estar dispuestos a evolucionar para adaptarnos a los nuevo entornos y tiempos, a veces es cuestión más de querer que de poder, es decir, la actitud puede ayudarnos o cerrarnos la puerta definitivamente.

El talento pienso que triunfa en la mayoría de las ocasiones, lo único es que el talento se viste de muchas formas que a priori no pueden parecer gran cosa. Por ello, debemos valorar lo realmente importante que no es otra cosa que las cosas que una persona puede lograr, sus conocimientos y su aplicación en los procesos de trabajo, las competencias y los valores que hacen que actué de determinada forma antes diversas situaciones, su forma de ver las cosas, etc. Lógicamente la experiencia también es importante pero no imprescindible ni vital para alcanzar metas a nivel profesional. ¿Qué es más importante la experiencia o las ganas de hacer algo? Pienso que lo segundo, porque sin ganas de hacer o conseguir algo da igual que podamos tener tropecientos años de experiencia que nos quedaremos inmóviles.

Está claro que estar desempleado en estos tiempos es duro, sin embargo, se marca una gran diferencia haciendo cosas y no tirando la toalla por muchas ganas que uno pueda tener de tirarla. La búsqueda de trabajo es una carrera de fondo y al final el que continúa al pie del cañón saca algo positivo. No debemos olvidar que por mucho talento que uno pueda tener a veces uno debe demostrarlo a lo largo del tiempo para llamar la atención.

¿Qué hacéis para mostrar vuestro talento?

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Autor: Juan Martinez de Salinas

Que se puede hacer para mejorar el ambiente en el trabajo

El ambiente de trabajo es vital, como ya he comentando en más de una ocasión en este blog, para poder desarrollar vuestro trabajo con motivación, productividad, implicación y ganas. Lógicamente el ambiente de trabajo debe de cuidarse desde la cúpula corporativa, preocupándose por sembrar de forma continua para incentivar un buen clima real entre sus filas.

El problema es cuando impera en las organizaciones un clasicismo latente entre los trabajadores, entiendo por esto posturas inamovibles sobre lo que es lo adecuado para obtener puntos positivos dentro de esa compañía. Igualmente, en otras compañías está admitido todo, es decir, que todo vale tanto en el buen sentido como en el malo. Imaginemos en una empresa donde se permite que determinados trabajadores desempeñen la ley del mínimo esfuerzo para trabajar bastante menos de lo exigible y otros, por el contrario, trabajan a pleno rendimiento, obteniendo grandes resultados. El responsable es consciente de tal situación pero no obra en consecuencia. Aquí tenemos un caso donde se incentiva que los buenos trabajadores se “tumben a la bartola” tarde o temprano porque hagas o no hagas se te valora de la misma forma. Además, en vez de agradecer el esfuerzo de los que trabajan de forma excepcional, se les carga de más trabajo para llegar a objetivos en compensación de lo que no hacen los que están dedicados a la buena vida.

Normalmente, los que menos hacen suelen ser los que más se quejan de que no tienen tiempo para nada y a mi me gusta matizar que les falta tiempo para producir y les sobra tiempo para estar ociosos.

Un buen gestor de equipos, en este caso, debe de tomar cartas en el asunto para atajar el problema de raíz y dejarse de poner parches que no solucionan nada.  No se puede optar por tomar el rol de que “no pasa nada” y que las cosas se solucionaran por si solas. Debe existir una adecuada distribución de la carga de trabajo en la totalidad del equipo de trabajo. Si unos carecen de trabajo y otros no llegan a lo que tienen, algo falla. Todos deben poner de su parte para que reine la armonía dentro de los equipos de trabajo y se debe de dejar claro que los problemas, roces, malentendidos y situaciones complicadas deben hablarse, matizarse y solucionarse para que no vuelvan. Lo peor es cuando estas situaciones se llevan a lo personal porque se enquistan de tal manera que ya no tiene solución alguna. Muchos equipos van a contracorriente, donde existe de todo menos unidad y esto se nota hasta en la decisión de la cosa más nimia que puede hacer que se alargue en el tiempo de forma indefinida y luego, a la hora de la verdad, cada cual hace lo que quiere o lo que puede porque nada queda claro. 

Por ello, un buen gestor de equipos debe dejar libertad en la forma de acometer el trabajo y debe prevalecer alcanzar sus objetivos, sin embargo, debe exigir que se le presenten reportes de lo efectuado, realizado y conseguido para tener seguridad de a qué se dedica el tiempo. El problema es cuando determinadas personas de los equipos de trabajo no llegan a los objetivos y tampoco se tiene constancia de a qué dedican el tiempo; aquí tiene más responsabilidad el que lo consiente que el que lo hace. El permitir que personas del equipo no hagan nada es una falta de respeto hacia los que trabajan y denota falta de profesionalidad del que da vía libre para ello.

Se debe juzgar a las personas por lo que hacen en su trabajo y no por lo que desarrollan en su tiempo libre.

Es curioso escuchar entre los trabajadores “que menos trabajan” la frase “¡Uf! ¡Cuánto trabajo tengo… y no llego!”. Suele dejárselo claro a su entorno, que ya lo conoce, pues sabe que dedica gran parte del tiempo a hablar con otros en vez de terminar esas tareas que dice que tiene pendientes. Suelen ser los reyes de la apariencia. Y son precisamente este tipo de personajes los que enrarecen el buen ambiente laboral.

Cada persona debe poner de su parte para ayudar a que el ambiente de trabajo sea el adecuado, sin embargo, la parte principal depende las personas que dirigen las compañías a nivel estratégico ya que con sus acciones u omisiones marcan el devenir climático en sus filas.

El ambiente de trabajo es posible cambiarlo tras un minucioso análisis y plan de choque para modificarlo. Es decir, requerirá mucha inversión de tiempo en hacer protagonistas del mismo a todas las personas que componen la empresa.

¿Qué opinas de trabajar en un ambiente clasista? ¿Qué puedes hacer para mejorar el ambiente de trabajo en tu organización?

Autor: Juan Martinez de Salinas

Las Redes Sociales: ¿Miedo u oportunidad?

Hace unos días, leía en la versión digital del periódico Expansión y Empleo el artículo titulado “El 49% de las empresas utiliza las redes sociales para seleccionar personal” 

La datos de esta artículo se han sacado de un estudio realizado por Unique y según el mismo “El 49% de los directivos de recursos humanos y responsables de selección de personal de empresas españolas de diversos sectores hace uso de las redes sociales para el desempeño de su actividad profesional; un 44% asegura utilizarlas de forma esporádica, y un 5% reconoce que sólo lo hace para la búsqueda de perfiles profesionales muy concretos. Por el contrario, un 45% afirma que nunca utiliza las redes sociales como fuente de reclutamiento”

Por supuesto, en este post voy a reflexionar sobre esta noticia porque creo que se pueden sacar conclusiones interesantes. 

Para empezar, vemos como casi un 50% de las empresas no ha utilizado las redes sociales y profesionales como fuente de reclutamiento para buscar a su personal. Es decir, que aun existe un volumen de personas en nuestro país reacio a ellas porque no les ven utilidad. Las redes sociales tienen muchos usos a parte del poder utilizarse para localizar talento. ¿Para que crees que sirven las redes sociales y profesionales

Muchos directivos se niegan a darle una oportunidad a esta nueva herramienta porque tienen verdadero pánico al cambio y no se rendirán hasta que no les quede más remedio porque su uso esté generalizado y el no aceptarlo supondría quedar rezagados. 

De la misma forma, queda claro que no es la herramienta de selección más usada por las empresas como una de sus principales fuentes de reclutamiento. Sobre todo, suele usarse como complemento para buscar perfiles altos y técnicos que tienen unas especificaciones difíciles de encontrar. No olvidemos que los perfiles que más abundan en las redes sociales y profesionales son los de alto nivel. Igualmente, pocas empresas publican en ellas sus oportunidades laborales de forma generalizada. Las que más lo hacen son las empresas especializadas de selección de personal para globalizar sus canales para encontrar nuevos candidatos. 

Firmemente afirmo que poco volumen de compañías han introducido las redes sociales y profesionales como herramientas de trabajo para acoplarlas en sus métodos de trabajo y beneficiarse de su potencial, interactividad y rapidez de llegar a personas y empresa de cualquier parte del mundo. El problema principal porque las ven como una pérdida de tiempo y sin utilidad porque lo asocian con la faceta individual. Si se fomenta su uso corporativo con profesionalidad y confianza desde arriba se pueden lograr grandes avances. 

Un 44%  de los directivos encuestados no la ven como una herramienta más rápida y útil, sin embargo, no se han parado a planificar e investigar como poder sacar partido a estas herramientas teniendo en cuenta sus necesidades para buscar una integración satisfactoria. 

Lo que está claro es que los perfiles profesionales encontrados en la red no tienen porque ser más veraces que los que se encuentren por los métodos tradicionales. Es decir, que el que mienta en la esfera 1.0 lo hará también en la red 2.0. Por ello, muchas empresas las usan para verificar la información de los perfiles en formato papel y encontrar contradicciones. Los perfiles en las redes suelen ser más breves y concisos, basados sobre todo en lo que se está haciendo en el momento actual. 

La diversidad de redes sociales son usadas para diversos fines y la más usada por los directivos para reclutar es Linkedin. Por el contrario, Twitter, Viadeo y Tuenti no son utilizadas para este fin, según esta encuesta, por los directivos de las compañías. 

Sería mentir no comentar que las redes sociales y profesionales están plagadas de perfiles profesionales incompletos y de muchas personas que lo introducen y posteriormente, en un breve período de tiempo, lo abandonan sin acordarse de él. Esto, lógicamente, no ayuda a que las empresas confíen en esta fuente para reclutar. Los profesionales siguen teniendo miedo de estar en las redes porque sus empresas actuales pueden interpretar que, si están ahí es porque están buscando trabajo y que ello les puede conllevar problemas de diversa índole.  

La red nos puede decir mucho de las personas en lo que respecta a su vida profesional, su nivel competencial, capacidad de influencia, etc.; siempre y cuando sepamos ver más allá del perfil 2.0, interpretando la globalidad de las señales. 

Solamente con mirar a mí alrededor profesionalmente hablando, la gran mayoría de profesionales de recursos humanos que conozco realizan su búsqueda de candidatos y difusión de ofertas al margen de las redes sociales y profesionales. De la misma forma, pocos candidatos están usando estas herramientas de forma habitual como técnica activa de búsqueda de oportunidades laborales. Es más, las redes profesionales suelen usarse más de forma pasiva para buscar información extra de los candidatos que pueda dejarles fuera del proceso, es decir, la imagen 2.0 o marca personal, aun es incomprendida por muchos directivos o lo que es peor, vista de forma negativa. 

Los directivos de las organizaciones tienen aun mucha ignorancia de la multitud de herramientas útiles que existen y que pueden ayudarles a hacer sus procesos organizativos más sencillos. 

Muchos directivos siguen si saber para qué sirven las redes sociales o profesionales por que, para empezar, no comprenden qué son. 

Me quedo con una anécdota de un directivo que en la actualidad se ha quedado sin trabajo y le recomendé, tras explicarle su utilidad y funcionamiento, que se diese de alta en las herramientas que la red le brinda (portales de empleo, redes, etc.) porque en 20 años no había precisado buscar trabajo. Cuando volví a quedar con él, le pregunté si había completado los perfiles en la red y me dijo de forma rotunda “NO” razonando que “yo que soy muy observador me he dado cuenta que la gente tiene razón y que con esas herramientas cualquiera puede verte tus datos y usarlo para cualquier cosa”. Obviamente, seguía en el paro, mirando las ofertas de los periódicos del domingo. 

Nada te garantiza encontrar un puesto de trabajo, pero hay que moverse dentro de las redes, allí donde se “cuecen” las cosas, para ser considerado. Y si ya hablamos de que el 49% de directivos, hacen uso de las redes sociales para buscar candidatos… ¿por qué insistimos en quedarnos fuera de ellas? La ignorancia y el miedo hacen mucho daño al progreso y la evolución. 

 

Autor: Juan Martinez de Salinas

¿Habéis visitado algún servicio de orientación?

Una de las principales quejas de los usuarios de los servicios de orientación de las entidades públicas es la falta de personalización del trato a las necesidades de cada usuario.

Personalmente pienso que los orientadores deben ser flexibles y adaptables para amoldarse a la heterogeneidad de perfiles que tienen que atender. Uno de los problemas es que algunas personas que desempeñan estos puestos están muy acomodadas y no saben la realidad que se vive fuera por las personas que no tienen trabajo.

Pienso firmemente que los orientadores deben ponerse en el lugar de sus usuarios para ver las cosas de otra manera.

Hace poco me comentaba una amiga que acudió a su cita en una de las entidades que prestan orientación en su ciudad y oía como una de las trabajadores le decía a otra “Yo no estoy aquí para hacer un currículum ni para crear una cuenta de correo electrónico”. Desgraciadamente, con esta mentalidad, poco se puede ayudar a los demás y es el reflejo de la sociedad en la que vivimos.

Un orientador no es una ONG, claro está, pero sí que debe velar por dar un servicio que se adecue a las necesidades de los usuarios que atiende, que por lo general, varían de uno a otro. Ante todo, un orientador, no debe juzgar sin saber. Hacerle el currículum a una persona que no sabe hacerlo no le soluciona mucho porque después, cuando tenga que modificarlo, estará perdido y usará el que no contenga la nueva información sobre su perfil. Sin embargo, un buen orientador debe incentivar el que aprendan y practiquen fuera de ahí aunque sea haciéndolo a mano hasta que consiga aprender a pasarlo a ordenador, tras haber hecho un curso que le introduzca a la Ofimática.

Los orientadores deben de concienciarse y darse cuenta de que ahora muchas personas que llevaban trabajando toda su vida se encuentran por primera vez sin trabajo y nunca han necesitado tener un currículum ni buscar trabajo en Internet. Ciertos perfiles no tendrán problema en manejarse por Internet, pero otros, cuyo trabajo no necesariamente ha estado relacionado al uso de nuevas tecnologías, puede que se encuentren frente a una gran muralla. El Orientador tendrá que facilitarle herramientas, cursos y demás información para que pueda salir adelante. Un orientador tampoco es un profesor, pero sí puede ayudar al usuario a empezar con conceptos muy básicos que le ayuden a poder entrar en un curso. Ahora mismo el no saber manejarse en Internet les deja fuera del mercado por muy buen perfil que tengan porque, en estos momentos, se precisa para preinscribirse en cursos, en ofertas de trabajo y para mandar el currículum a las empresas de trabajo temporal o de cualquier otro sector ya que ya no los reciben en mano.

Estas personas se sienten inútiles porque nadie les enseña y, muchos de ellos, tienen hijos que tampoco les ayudan. Por ello, los orientadores necesitan tener una gran dosis de paciencia para explicarles las cosas una y otra vez y al menos pongan cuatro cosas en práctica para ser autosuficientes y seguir avanzando.

Un orientador debe saber cambiar el registro y adaptarse para atender a personas con escasa cualificación, con mucha experiencia profesional, recién licenciados, colectivos de exclusión social… Cada persona tiene un ritmo y unas necesidades. Una persona necesitará aclarar cuál es su objetivo profesional, otra de qué manera reorientar su carrera profesional hacia la profesión a la que se quiere dedicar ahora, una tercera, cómo buscar trabajo en el extranjero y otras cómo comenzar una formación reglada que no pudo hacer antes. ¿Qué tipo de perfiles prefieren los orientadores? La respuesta creo que son todos en su globalidad porque con cada uno de ellos se recibe una satisfacción diferente.

Uno de los problemas de los servicios de orientación es la impotencia de no poder dedicar a cada persona el tiempo que realmente necesita porque hay un tope máximo de 6 horas por usuario; algunos necesitan menos pero otros muchos precisarían bastantes más porque se debe hacer un trabajo de concienciación de campo excepcional.

Lo que también está claro es que los orientadores deberían disponer de recursos suficientes para poder atender las necesidades que cada usuario precise y eso requiere quererlo hacer. El ser orientador requiere tener una seria de cualidades como la capacidad de escucha, la paciencia…

A los servicios de orientación van las personas que lo precisan y eso conlleva que cada uno tenga necesidad diferente y, en más de una ocasión, muchos no sepan aquello que les haga falta y tengan que ser los profesionales de los servicios de orientación los que deban averiguarlo.

Igualmente, muchas personas que precisan orientación laboral no acuden a este tipo de servicio. ¿A qué se debe esta actitud? Personalmente pienso que se dejan llevar por lo que han oído de otras personas y quizás tienen una idea equivocada de para que están los servicios de orientación. Quizás deban replantearse que van a hacer para encontrar trabajo. Si están desorientados… ¿qué mejor que acudir a alguien que pueda ayudarles?

¿Habéis visitado algún servicio de orientación? ¿Qué imagen tenéis de ellos? Si no los conocéis en primera persona pero amigos sí, ¿qué comentarios os han hecho al respecto?

Autor: Juan Martinez de Salinas