Miedo al fracaso

 Los miedos muchas veces tienen su origen en la realidad de las cosas que acontecen, pero hacen un daño terrible cuando por diversas circunstancias se convierten en una obsesión para el que los siente. Los miedos deforman la realidad cuando se experimentan irracional y obsesivamente y producen cierto desequilibrio y depresión.

Cuando los miedos pierden su sentido real, se transforman en auténticos monstruos mentales que causan mucho daño. Los miedos irracionales aturden y con el tiempo se pueden desbordar y convertirse en fobias que producen angustia terrible, si no son bien controlados.

En general, los seres humanos son mucho más irracionales de lo que piensan porque muchas veces actúan sin pensar y sin razón. Cuando es así, la persona pierde la medida o magnitud de la realidad inicial y se produce una reacción obsesiva que daña el organismo. Las personas que sienten miedos los «viven» como si fueran realidad, lo cual los agota y destruye. Los miedos también pueden provocar o anticipar acontecimientos negativos si se viven muy intensamente. Mientras las personas no racionalicen los miedos, seguirán angustiados.

Realmente, es muy fácil cultivar miedos irracionales, ya que no hemos sido educados para vivir mejor, sino simplemente para adquirir más conocimientos y, algunas veces, hábitos que son en realidad dañinos.

El miedo al fracaso es el temor a no triunfar en una empresa determinada que nos hemos dispuesto a realizar en cualquier campo de la vida.

Este miedo se produce muchas veces porque la persona tiene una visión irreal de la vida, en la que piensa que todo le tiene que salir bien, que su camino tiene que ser amplio, tranquilo, cómodo, feliz y sin problemas. No concibe que en la vida puede ocurrir algo negativo.

Con esa manera de pensar, la persona no está preparada para el fracaso y cualquier cosa negativa que le ocurra se convierte en una tragedia. Cuando una persona tiene este tipo de pensamiento en su subconsciente y está convencido de lo que piensa, se paraliza, se limita en su acción y se convierte en un ser mediocre que nunca será algo grande en la vida, ni realizará algo que en verdad valga la pena. Esa persona hará solamente aquello que no conlleve ningún riesgo que le pueda llevar al fracaso.

La persona que piense así, al situarse ante cualquier posible fracaso o algo que implique cierto riesgo, inmediatamente comenzará a angustiarse. Su angustia puede llegar a ser tan grande que su reacción será huir. Si no puede huir, comenzará a volverse agresivo y atacará el obstáculo que tenga en el camino, que bien puede ser el motivo de su fracaso. La huida y la agresividad son sus dos opciones. Ambas reacciones son primitivas e instintivas y causan que la persona actúe irracionalmente.

Para vencer el miedo al fracaso, hay que aceptar que todo en la vida tiene un riesgo. No hay nada bueno en la vida que para conseguirse no conlleve el riesgo de perderlo. Hay que estar preparado para asumir ese riesgo si se quiere conseguir algo bueno.

Otro paso importante para vencer el miedo al fracaso es seguir adelante sin pensar demasiado. Cuando se está convencido de que lo que se quiere obtener es algo bueno, debe ponerse rápidamente en acción. Una vez que empiece, estará tan ocupado trabajando que se olvidará del miedo. Después se dará cuenta de que gran parte del miedo era irracional. Al descubrir esto, empezará a adquirir confianza en sí mismo y en esa medida irá desapareciendo el miedo a fracasar.

Todo ser humano debe tener conciencia clara de que en la vida se triunfa y se fracasa; se tiene éxito y se cometen errores; se alcanzan cumbres y se cae en abismos. Cuando nos esforzamos por alcanzar ciertas metas, en esa lucha habrá una mezcla de éxito y fracaso, lo que nos mostrará con más claridad el camino que se debe tomar para triunfar. Ser realista y tener una visión objetiva de la vida lo prepara para aceptar con serenidad un posible fracaso. El éxito servirá de estímulo para seguir adelante y el fracaso servirá de lección para no volver a hacer lo mismo.

Hay que luchar para vencer los miedos o temores. Por eso es importante : (1) descubrir el miedo en uno mismo o en otra persona y averiguar cómo actúa y afecta a las personas y (2) buscar una estrategia para dominar y vencer el miedo.

 

Fuente: Monseñor Rómulo Emiliani