Todos actuamos de diferente manera ante situaciones o circunstancias difíciles. Nuestra actitud mental y los pensamientos presentes en cada momento son fundamentales en la resolución de cualquier problema
Un modelo que explica cómo nos desenvolvemos ante las dificultades es el que detallo Lazarus y Folkman (1984); según estos autores hay ocho formas diferentes de afrontar las situaciones estresantes, que afectan de desigual manera a su resultado final.
1. Confrontación. Se realizan acciones directas para modificar la situación. Estas acciones suelen ser rápidas, poco meditadas y con cierto grado de agresividad.
2. Distanciamiento. Se procura evitar la situación conflictiva. Para ello se tiende a no pensar en ella, procurando mantenerse alejado.
3. Autocontrol. Se intenta manejar la situación mediante el control de los propios sentimientos y la manera de actuar.
4. Búsqueda de apoyo social. Se busca el consejo y la opinión de otras personas como expresión de la necesidad de sentirse comprendido, arropado y aconsejado.























