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MANTENER NUESTRO PERFIL SOCIAL SEPARADO DEL PROFESIONAL

Los que me leeis con frecuencia, saVerano 2013bréis que siempre os animo a buscar empleo por la red. Siempre quiero ver el lado positivo de Internet, pero no todo es paz y amor. De hecho, hace tiempo leí un artículo titulado “10 formas de perder el trabajo en las redes sociales“ cuya lectura os recomiendo para poder recapacitar en estos temas .  Asi, me gustaría daros mi opinión y conclusiones al respecto.

Lo primero que debemos tener claro es que las redes sociales por si solas no nos hacen perder el trabajo sino lo que hacemos, comentamos o ponemos en ellas.

Debemos plantearnos para qué usamos las redes sociales, si para uso personal y social o para uso profesional. En caso de que usemos las redes sociales para ambas facetas de nuestras vidas, siempre recomiendo tener dos perfiles diferentes que se pueden tener siempre asociados a cuentas de correo electrónicos diferentes. Los compañeros de trabajo y conocidos de nuestro entorno laboral no son amigos y ya invitaremos a nuestro entorno personal a los compañeros con los que establezcamos amistad.

Uno debe ser consciente de lo que pone, comenta y manifiesta en sus muros de las redes sociales. Determinadas opiniones sobre vuestro trabajo, compañeros o responsable de trabajo son para vosotros y sobretodo en el entorno economico en qel que vivimos. Muchas veces, uno puede decir cosas por el calentón del momento del que luego normalmente nos podemos arrepentir. Vuestro jefe es eso y lo debéis tener claro para evitaros problemas y malentendidos, con independencia de que os llevéis fenomenal con él.

En el uso de las redes sociales se debe usar el sentido común y si hacéis algo inadecuado relacionado con el trabajo, el sitio menos adecuado para airearlo es las redes sociales que son como patios de vecinos globales que sin el adecuado blindaje se convierten en un rumor en espiral ascendente y descendente. Siempre aconsegjo el uso delsentido común en el uso de estas herramientas, que siempre es buen compañero de viaje. Si estamos enfermos no es lógico publicar una foto en el facebook de lo bien que lo estas pasando en el parque de atracciones o de compras con tus amigas. Porque esta gracia os puede costar el puesto de trabajo de forma justificada.

Debéis ser conscientes de los que publicáis y ante quien lo publicáis. No es lo mismo exponerlo a nuestro entorno que a cualquier persona que esté en esas redes sociales. Debéis ser conscientes que los demás en estas herramientas van a leer, ver y saber de vosotros lo que les permitáis vosotros mismos. Así que debéis pensaros dos veces a quien aceptáis como amigos virtuales en una red social.

Lógicamente cada persona os dará un consejo diferente pero la clave es ser prudente y no mezclar para evitar indisposiciones personales y profesionales. Cada cosa tiene su momento y su sitio. No olvidemos que al final la mentira aireada por todos los sitios suele sacar a la luz la oscura verdad. Ademas, Internet es el ojo que todo lo ve y tiene una memoria imborrable, es decir, todo queda registrado y se puede encontrar.

Está claro que las redes sociales son para uso distendido y no debe tenerse en cuenta lo que se pone en ellas. Sin embargo, vosotros decidís quien puede ser vuestro amigo en ellas. Si vosotros usáis las redes sociales para uso personal, podéis denegar o ignorar la solicitud de amistad de vuestro jefe o compañero de trabajo, explicándole que usáis ese perfil para uso personal y familiar. Le podéis indicar que cuando os abráis un perfil para uso profesional estarás encantado en tenerle como contacto y amigo. La cuestión es saber decir que no en las redes sociales dependiendo de para que las uséis.

Si vosotros decidís mezclar el mismo perfil para uso personal y profesional ya estáis permitiendo que todos puedan acceder a las dos parcelas. Podéis echar la culpa a los demás pero debéis asumir que esa decisión la tomasteis vosotros en un momento dado.

Es preferible pecar de prudentes que de imprudentes en el uso de las redes sociales. Debe fomentarse el uso responsable. Si ponemos en todos los sitios que nos vamos de vacaciones lejos de España y que la llave de emergencia esta debajo de la segunda maceta del jardín, con toda seguridad tu casa estará desvalijada a tu vuelta. Debemos saber que se puede decir y que no y elegir el foro más adecuado para ello.

Algunas personas juegan con fuego en las redes sociales y de tanto jugar se queman. Algunas personas parece que con lo que ponen en sus perfiles públicos en las redes sociales están buscando su salida del trabajo. En estos tiempos se debe evitar jugar con estas cosas tal y como está el panorama laboral.

Para ir finalizando esta entrada me gustaría dejaros algunas preguntas para reflexionar entre todos: ¿Usáis el mismo perfil en las redes sociales para uso personal y profesional? ¿Aceptáis a todas las personas conocidas cómo amigos en vuestros perfiles sociales? ¿Qué medidas de seguridad ponéis en práctica para evitar situaciones similares a las comentadas? ¿Conocéis casos cercanos de personas que hayan sido despedidas por lo que han puesto o manifestado en sus perfiles sociales en la red?

Por supuesto, esta es una de las múltiples opiniones válidas sobre este tema. Ante la duda de si es adecuado publicar algo o no, lo mejor, por prudencia,será no hacerlo. Tenéis que estar seguros de lo que hacéis y publicáis en vuestros perfiles sociales en las redes sociales.

Autor: Juan Martinez de Salinas

Conservar el trabajo

Todos queremos un trabajo donde podernos desarrollar profesionalmente, creciendo en la dirección que hemos planeado, aprendiendo día a día nuevas tareas. Pero como siempre ocurre, la teoría es muy fácil, pero la práctica no lo es tanto.

Debemos partir del hecho de que el trabajo ideal o perfecto no existe. Porque todos los trabajos, independientemente de que nos gusten o no, van a tener cosas positivas y negativas con las que nos tendremos que acostumbrar a convivir. Siempre que a la hora de ponerlas en la balanza ganen los aspectos positivos, nos merecerá la pena seguir en ese trabajo.

Si, por el contrario, ganan las cosas negativas, tenemos un problema si no sabemos canalizar correctamente esas sensaciones que nos hacen estar a disgusto en el trabajo. Antes de tomar ninguna determinación, debemos intentar cambiar esas cosas negativas o que no nos gustan, teniendo claro que si el problema está en algunas de las tareas que os toca desempeñar, poco se puede hacer; todos los trabajos tienen tareas que nos gustan más que otras. No podemos pretender hacer sólo lo que nos agrada; las cosas no funcionan así en ningún ámbito de la vida.

También estoy de acuerdo en que no sólo los trabajadores nos tenemos que adaptar al trabajo sino que éste también se tiene que adaptar a nosotros; siendo ambos flexibles podrá haber una convivencia adecuada.

Lógicamente, nadie os obliga a permanecer en un puesto de trabajo y tenéis las puertas abiertas para poderos marchar cuando vosotros decidáis. En estos pasados años de bonanza económica, han sido los trabajadores los que tenían la sartén por el mango y podían elegir con más facilidad en unos sectores que en otros. No era como en la época de nuestros abuelos y padres en los que terminaban su vida laboral en la empresa donde habían comenzado, independientemente de que hubiese variedad de trabajos, porque partían de otro concepto.

Sin embargo, pasamos al otro extremo porque los seres humanos no tenemos término medio. Ahora, a la mínima de cambio, vemos que la única solución es cambiar de aires, buscando otra empresa. Hay gente que dura en cada trabajo 6 meses y son los trabajadores los que deciden marcharse por voluntad propia. Pero no hay que olvidar que para poderse hacer una idea del puesto de trabajo y de la compañía en todos sus aspectos, se requiere al menos 1 año de permanencia en el puesto.

La convivencia es complicada en todos los ámbitos, no sólo en el profesional y requiere que aguantemos ambas partes, cediendo unas veces una y otras la otra. La solución no es que en el momento que algo no os guste, cojáis la puerta y os marchéis porque esto se ve muy fácil en las películas americanas de la sobremesa, sin embargo, en la vida real, es diferente.

Está claro que cada situación es un mundo distinto. El verdadero problema existe cuando una parte se mantiene inflexible a cambiar nada y tiene que ser siempre la otra parte la que aguante y apechugue con todo lo que se le viene encima.  Porque este tipo de cosas hacen que lleguen las situaciones limites en las que finalmente no queda más remedio que poner fin a la relación por la propia salud de la parte que ha estado aguantando con todo.

Con esto por supuesto no estoy diciendo que todas las personas tengáis que aguantar al menos un año en cada trabajo porque también dependerá de lo que os vendieron o prometieron o de vuestras expectativas. Sin embargo, me gustaría comentar que no sólo nos podemos basar a la hora de decidir cambiar de trabajo en un solo aspecto. Hoy esta muy de moda cambiarse de trabajo solamente porque os pagan más en otra empresa, sin mirar la globalidad de la oferta, porque todo cuenta. Igualmente, cuando uno decide marcharse de un trabajo debe de ser porque globalmente no le compensa estar en su actual compañía y pensar realistamente si esas situaciones van a cambiar.

Lógicamente ahora mismo con la crisis, el estar contento o no en un empleo pasa a un segundo plano y toca cambiar el chip hasta que amaine la situación donde ya podremos ponernos a pensar en retomar la búsqueda activa de cambio de empleo. No digo que haya que paralizarse pero sí que habrá que sopesar mucho lo que salga antes de decidir cambiar porque si la elección sale mal la situación de ahora es mucho más complicada que la de hace un año.

No olvidemos que tenemos que trabajar para vivir y no vivir para trabajar como hacen muchas personas que parece que han olvidado lo realmente importante. El trabajo no lo es todo y tenemos que saber valorar las cosas realmente importantes.

Así que ahora mismo creo que la perspectiva de las personas que no están contentas en sus trabajos debe cambiar y adaptarse a la nueva situación que nos toca vivir. La situación económica en un par de años mejorará (esperemos) y entonces se podrá uno arriesgar mucho más. ¡Ojo! A pesar de la actitud prudente que hay que tener, debemos estar con los ojos abiertos para ver las oportunidades que se nos presenten.

El conservar hoy en día nuestro trabajo es todo un privilegio y, por muy mal que estéis, tenéis trabajo y aun podríais estar peor: os podríais quedar sin él ahora mismo. Y eso nos puede pasar a todos.

Así que debéis desempeñar vuestro trabajo con más valía que nunca y ser egoístas, pensando en vuestra propia supervivencia dentro de la compañía para que continuar siendo necesarios. Lo mejor en estos momentos es hacer bien vuestro trabajo y pasar desapercibidos. Con esto no quiero decir que traguéis con todo, sino que sopeséis vuestra realidad, siendo inteligentes y tomando las mejores decisiones para vuestro futuro.

Porque está claro que podréis ser muy buenos pero aun así, mucha gente lo es también y ahora mismo están en las listas del paro, no porque quieran sino porque no hay ofertas que se adapten a sus perfiles.

Con esto, quiero haceros brevemente todas las perspectivas para que ya decidáis cual es la que más os compensa seguir en estos momentos por vuestro propio interés.

¿Qué pasa si esto lo hacen los 500 trabajadores de la compañía?

El mundo de los detectives reales nada tiene que ver con los de ficción de la vieja escuela con gabardina y sombrero, con ese halo de misterio. En la actualidad son personas de calle, cuya finalidad es pasar totalmente desapercibida y ya lo que menos hacen es investigar las posibles infidelidades conyugales de uno de los miembros de la pareja.

Ahora, casi el 80% de sus trabajos, tienen que ver con el mundo empresarial y laboral, desde pedir informes sobre un trabajador previo a su contratación para un puesto clave en la compañía, hasta la investigación de espionaje industrial por la compañía o robo de información o material por algún trabajador o ex trabajador. Por ello, las agencias de detectives están formando a sus detectives en sistemas de gestión de empresa para que tengan una visión global de esta y les permita afinar más.

Tras esta breve introducción, me gustaría comentar que en estos últimos meses se están disparando los robos de material e información en las compañías por parte de sus trabajadores o ex trabajadores. En el caso de estos últimos, el sufrir un despido en estos tiempos es difícil de encajar, sin embargo, no merece la pena bajarse de nivel de respeto. El despido puede que fuese injusto, pero ya no tiene solución.

Muchas personas, nada más enterarse del despido o días antes, cuando lo intuyen, se dedican a borrar carpetas y archivos de su ordenador, a llevarse  y no dejar copia  de documentos, información, manuales, procedimientos que ellos mismos han elaborado a lo largo de su permanencia en esa organización. Está claro que es de vuestra creación y podéis tener una copia cuando son herramientas generales que os pueden servir para otras experiencias profesionales, eso sí, las elaboradas y adaptadas a vuestra compañía debéis dejarlas porque lo que hacéis en tiempo de trabajo también les pertenece.

Por supuesto, mucho cuidado con la filtración de información delicada de la empresa a la competencia con la intención de hacer daño porque esto es delito y está penado.

Así que nada de dejaros llevar por el orgullo y el despecho por que no os traerá nada bueno y pensad que mucha información e ideas que habéis desarrollado las tenéis en vuestra cabeza para poder aprovecharos para daros una ventaja competitiva aun estando en el desempleo.

Igualmente, borrar todos vuestros archivos y correos de la cuenta de correo electrónico de trabajo parece que sea significativo de que tenéis algo que ocultar antes de marcharos o que vais a fastidiar a la empresa, cuando a los que realmente perjudicáis, sin quererlo, es a vuestros ex compañeros que les tocará apechugar con asuntos de los que no tienen ni idea y de los que no hay rastro. ¿Os gustaría que os hiciesen eso a vosotros?

Una cosa es estar dolidos con la forma de efectuar el despido. Otra muy distinta es vengarse con actos que os pueden repercutir serias consecuencias legales por no pensar las cosas dos veces.

Mientras las cosas que hagáis sean legales, nadie os puede reprochar nada, independientemente de que vuestra antigua empresa lo pueda considerar ético o no, aunque este término puede tener muchos significados según interese. Imaginaros que un trabajador despedido se va a otra compañía y ocupa un puesto de responsabilidad y, a la hora de formar su equipo, se acuerda de compañeros de su antigua empresa que no están contentos y que quiere contar con ellos en esta nueva etapa. Esto podrá molestar a determinadas personas pero es totalmente legal.

Otra cosa que se está incrementando en las empresas es el robo de material de oficina en cantidades más o menos grandes. La crisis está cebándose con todos, pero el que os ahorréis unos céntimos o unos pocos euros en comprar gomas, bolígrafos, fluorescentes, cuadernos o clips no os saca de pobres y todos pensáis esto no afecta a la economía de mi empresa. ¿Qué pasa si esto lo hacen los 500 trabajadores de la compañía? Pues que sí que se nota en las arcas. Ahora se miran más los costes y se investigan cosas que antes se dejaban pasar e igual de reprochable es hurtar más o menos material de oficina por mucha justificación que le queráis buscar.

Autor: Juan Martinez