Optimismo si, pero……

Hoy me he hecho una reflexión, debe de ser por eso de que el año que viene no se presenta según las previsiones nada halagueño, tras ver el artículo de La crisis no es igual a oportunidad (por más que los chinos digan lo contrario) de Alejandro Formanchuk.

Muchas veces he hablado de la importancia del positivismo a la hora de afrontar los cambios que nos vienen encima, el optimismo como punto de partida.

Soy de los que cree que ante cualquier cambio, si unimos nuestro optimismo con una actitud abierta ante las nuevas situaciones, podemos encontrar una posible oportunidad en todo lo que nos venga.

Ahora bien, lo que esta claro en este estupendo artículo que arriba os comento, hay una verdad como un templo: ‘la crisis, entendida como tal la que actualmente podemos vivir, no es un cambio solamente, sino más bien una ruptura con todo lo anterior’.

Dicha ruptura es más que un cambio. Es la desaparición de las creencias anteriores y de todo lo preestablecido y la obligación más que probable de establecer un nuevo sistema de premisas en nuestras vidas y además, con el agravante de que en muchas ocasiones, la crisis llevará con bastante probabilidad, a tomar decisiones inadecuadas, precipitadas y sin mucho fundamento que nos lleven a profundizar más en la crisis.
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Construyendo sueños

Hoy me he levantado «espiritual». El positivismo me invade, aunque cuando realmente me despierto me dy cuenta que sigo en la misma realidad.

Si nuestros sueños se hicieran realidad… ¿Cómo sería nuestra vida en la actualidad?

En el fondo del corazón, todos soñamos, todos creemos que tenemos un don, que podemos ofrecer algo especial, que podemos amar de una manera única, que podemos comunicarnos y entendernos con los demás de un modo muy singular, que podemos mejorar este mundo.

Entonces… Sigamos confiados y poniendo todo para lograr lo que queremos en la vida.

Mantengamos vivas las aspiraciones y no dejemos todo en manos del destino.

Hagamos nuestra parte del trabajo construyendo sobre los sueños, avanzando sobre las aspiraciones, sabiendo que los logros necesitan de mucho esfuerzo, de coraje, de tiempo, de aciertos y errores, de tristezas, de alegrías y esencialmente de la fe, que es ese llamado interior que te sacude y te levanta cuando bajo cualquier excusa comienzas a renunciar.

Sencillamente la vida será mejor llevada si tenemos estos pensamientos. Y no soy buena persona en estos momentos para recomendaciones, pero abusando de vuestra confianza permitirme lo que os diga lo que llevo apuntando estos días: «hacer lo que yo diga y no lo que yo haga».

Os daréis cuenta que con optimismo las sensaciones, as reacciones, los anhelos, las expectativas son distintas.

Las cosas no suelen pasar porque si, sino que dependen mucho de nuestras actitudes. ¿Qué te cuesta mantener una actitud positiva ante loque te rodea?

Los resultados verán que son mejores.

Un saludo a todos

Optimismo: superar los temores

Al hilo del último post pubicado sobre los temores, voy a enfocar este otro desde el punto de vista del optimismo como método de superar temores y miedos.

Os definiré optimismo con este ejemplo:

La palabra crisis en coreano se escribe con dos caracteres chinos. El primero tiene un significado “riesgo”, y el segundo se interpreta como la oportunidad.

Desde este punto de vista, cualquier crisis o problema pude, ser visto en todo momento desde dos puntos de vista muy diferentes: uno optimista, que vera en el problema, la posibilidad de mejorar y como una oportunidad de experimentar un cambio positivo para el. Otro pesimista, que considerará un problema como algo insalvable y como algo perjucicial.

Lógicamente cualquier novedad conlleva la existencia de correr un riesgo, pero debe de ser visto también como la oportunidad de mejorar algo que hasta ese momento no iba «del todo bien».

El pesimista será dominado por los temores, siempre encontrará pegas a lo que hace, en definitiva, antepone el riesgo, el miedo y los temores, ante las oportunidades de mejora. Cree incluso que el esfuerzo de superar los temores no compensa el hecho de que exista una posibilidad de mejora, llegando incluos a hacer que eesta persona no haga nada frente al problema.

Muchas veces, el positivo y pòr lo tanto el optimista es aquel que busca sus propias oportunidades, siendo o actuando de una forma proactiva, enfrentándose a los temores, superando obstáculos y viendo a estos como metas necesarias que se deben de superar para conseguir el objetivo final. El pesimista, cree que este esfuerzo no vale la pena, por lo que sus temores hacen que el problema sea insuperable.

No hay nada malo en no tener éxito: si no logramos lo que nos proponemos, es porque nos espera algo mejor todavía: ¡¡Eso es ser optimista!!

Y por otra parte, el temor no tiene sentido ¿por que temer a algo porque suponga un cambio? Toda posibilidad de cambio es sinónimo de oportunidad de mejora. Esa s la mejor forma de enfrentarse a los problemas que muchas veces son tales, porque nosotros los queremos ver así.

El «ser» positivo (Optimismo)

Ser positivo implica cultivar las relaciones con las demás personas, ser amistoso y abierto a las interacciones con los otros y hacerlo de manera habitual, como norma de conducta.

Utilizar la sonrisa es algo que todo el mundo debería incorporar a su forma de ser, a su conducta; cuesta poco, es algo que nos hace sentir bien, mejora las relaciones sociales y redunda en nuestro propio beneficio.

Utilizamos el pensamiento positivo cuando preferimos ver el lado bueno de las cosas en cualquier situación; cuando vemos el vaso medio lleno, en lugar de medio vacío; cuando no permitimos que el fatalismo entre en nuestras vidas y cuando elegimos ser optimistas en lugar de pesimistas.

Indudablemente es mejor opción preferir ser feliz a ser desdichado, aunque en muchas ocasiones, consciente o inconscientemente, elegimos lo segundo.

Solo os quiero dar un mensaje con este ost: «quien es el que decide ser positivo o negativo».

Tras esta historia espero que os quede claro:

«Ricardo está muy preocupado porque piensa que sus compañeros de trabajo se ríen a sus espaldas y piensan que es muy torpe. Saber que piensan así de él le hace sentirse triste y desdichado. Ciertamente, si Ricardo no supiera lo que sus compañeros piensan y desconociera que se ríen de él no se sentiría triste y desdichado, ya que al no saberlo no se sentiría afectado por ello. Siguiendo esta lógica, observamos que no es lo que los compañeros de Ricardo piensan o hacen lo que le hace sentirse desdichado; Ricardo se siente mal porque SABE lo que sus compañeros piensan de él y SABE que se ríen de él. Así que no son los pensamientos de sus compañeros los que hacen que Ricardo se sienta desdichado, lo que le hace sentirse tan mal a Ricardo es lo que él mismo PIENSA sobre lo que piensan y hacen sus compañeros: Es Ricardo y no sus compañeros el causante de sus desdichas. Ricardo no está pensando correctamente, ya que sus pensamientos le hacen daño».

Ser positivos y proactivos.