No tenemos plan B, ¿y ahora qué?

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Los departamentos de los RRHH de las organizaciones en este país han brillado por su nula gestión del talento de sus empleados durante la época de las vacas gordas. Sueldazos de impresión, cláusulas de blindaje para fichajes, a toda costa captar al mejor empleado de tu competencia, costase lo que costase. Ese era el plan de muchos departamentos de RRHH en el que se apoyaban para justificar un fichaje u otro y mostrar que eran buenos en su trabajo.

El paso del tiempo ha demostrado cuan grande era el error que estaban cometiendo. Desde aquí se lo indique a mucha gente relacionada con esta actividad, pero claro, la ola de bonanza económica implicaba un estilo ‘aquí todo vale’, pero sobre todo predominó el hecho de que cuando se fichaba a alguien de fuera, mejor sería mientras más cobrase. La gestión del talento se realizaba a base de talonario, ese era el plan.

Si la cosa marchaba, era gracias a la gestión del departamento por conseguir ese fichaje y si la cosa no marchaba, se podía reconducir al fichaje hacia otro puesto y así poder destinar ‘su talento’ en otros cometidos ya que, aunque el sueldo era elevado, como todos los años se ganaba más y más, este personaje podía pasar desapercibido. Era preferible reorientar la actividad del fichaje a reconocer que el departamento de RRHH se había equivocado de elección inicial.

Y ese era su plan A. No había plan B.

Pero las crisis suelen poner a la gente en su sitio y al final la supervivencia aflora en todas las organizaciones.

Es aquí y ahora cuando muchos departamenteo de RRHH han tenido y tienen la posibilidad en su mano de enmendar su plan A de hace unos años y proponer un plan B en el que se preocupen por fomentar el talento de sus miembros. Pero me estoy dando cuenta de que la no existencia de este segundo plan no está siendo bien gestionada. Los errores del pasado están siendo otra vez repetidos. Y es que el hombre el el animal que tropieza dos veces en la misma piedra y, el español, quince.

En vez de analizar los profesionales talentosos de la organización e intentar en la medida que se pueda el no tener que prescindir de ellos por culpa de la crisis, el talento no es tenido en cuenta para las regulaciones de empleo y los despidos. Aquí se vuelve a cometer el error de ‘café para todos’, cuando alguno de los que decide quien se va y quien se queda, con mucha frecuencia, es de los miembros de la organización que menos talento tiene para u actividad dentro de ella. Aquellos fichajes erróneos hace años, continúan en las organizaciones, unos por el blindaje y otros porque el echarlos supondría admitir el error inicial. Y todo ello por carecer de un plan B.

¿Qué podemos esperar de una organización que despide a un determinado número de empleados sin atenerse a su talento y sin saber con lo que se queda en la empresa? Pues claramente que estaba dirigida por negligentes y en un futuro, si no cierra la organización antes, que pase a estar compuesta por profesionales de medio pelo y no por los más talentosos. Estos están en la cola del INEM porque el departamento de RRHH de su organización nunca se planteño el tener un plan B.

Señores de estos departamentos, sabemos que la crisis es fuerte y complicada, pero preocúpense por analizar a quien echan a la calle y con quien se quedan, porque de ahí parte su futuro y si mepieza con mal pie, las cosas son difíciles de enmendar. Esta vez hagan las cosas bien y plantéense el tener un plan A y un plan B desde el principio.

Post especialmente dedicado al departamento de RRHH de Banco Sabadell y la pésima gestión que están haciendo con el personal heredado de la CAM.

2 comments

  1. […] Los departamentos de los RRHH de las organizaciones en este país han brillado por su nula gestión del talento de sus empleados durante la época de las vacas gordas. Sueldazos de impresión, cláusulas de blindaje para fichajes, a toda costa captar al mejor empleado de tu competencia, costase lo que costase. Ese era el plan de muchos departamentos de RRHH en el que se apoyaban para justificar un fichaje u otro y mostrar que eran buenos en su trabajo.El paso del tiempo ha demostrado cuan grande era el error que estaban cometiendo. Desde aquí se lo indique a mucha gente relacionada con esta actividad, pero claro, la ola de bonanza económica implicaba un estilo ‘aquí todo vale’, pero sobre todo predominó el hecho de que cuando se fichaba a alguien de fuera, mejor sería mientras más cobrase. La gestión del talento se realizaba a base de talonario, ese era el plan.Si la cosa marchaba, era gracias a la gestión del departamento por conseguir ese fichaje y si la cosa no marchaba, se podía reconducir al fichaje hacia otro puesto y así poder destinar ‘su talento’ en otros cometidos ya que, aunque el sueldo era elevado, como todos los años se ganaba más y más, este personaje podía pasar desapercibido. Era preferible reorientar la actividad del fichaje a reconocer que el departamento de RRHH se había equivocado de elección inicial.Y ese era su plan A. No había plan B..  […]

  2. […] Los departamentos de los RRHH de las organizaciones en este país han brillado por su nula gestión del talento de sus empleados durante la época de las vacas gordas. Sueldazos de impresión, cláusulas de blindaje para fichajes, a toda costa captar al mejor empleado de tu competencia, costase lo que costase. Ese era el plan de muchos departamentos de RRHH en el que se apoyaban para justificar un fichaje u otro y mostrar que eran buenos en su trabajo.  […]

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