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Los siento, pero de este ‘deja vu’ me apeo

Cierto es que estamos en la época navideña y por lo tanto propensos al ‘buen rollito’, a las esperanzas de que el año que entra sea propicio, a los buenos deseos o a aquello de salud, dinero (trabajo) y amor, y ya no sé muy bien el orden de estas peticiones visto lo visto. Entras en Twitter, en Facebook o en cualquier red social y solo ves felicitaciones, postales, videos navideños,…, parece el ‘día mundial de la diabetes’ de la dulzura que se ve en los muros o en  los TLs.

Y es que en esta época no queda otra que sumarte al carro o hacer de ‘el grinch’, o una tercera vía que es por la que he optado yo este año, que es la de apearme de este ‘deja vu’.

Os preguntaréis por qué lo de ‘deja vu’. Y es que uno que escribe, que ya va teniendo unas cuantas primaveras también ha vivido muchas Navidades y siempre son iguales. Read more

¿Cuándo abundarán los líderes de la acción y no de la posición?

En pleno siglo XXI se debate habitualmente sobre el liderazgo actual y muchos profesionales argumentan de forma categórica que tenemos escasez de buenos líderes.

Para mí, el liderazgo es cuestión de acción y no de posición. Es decir, muchas personas piensan que ser líder viene acompañado de ocupar una posición prominente dentro de una organización. Para comenzar, el hecho de ser miembro de la cúpula directiva de una compañía no significa ser líder en el sentido de ser un referente para el resto de los miembros de su compañía. Las personas que piensan que el liderazgo lo da el puesto que ocupemos están equivocadas y ancladas en posiciones de otras épocas.

El liderazgo actual significa demostrar muchas cosas de forma viva, independientemente de la posición que se pueda ocupar. Da valor a la interactuación donde el trabajo en equipo quita protagonismo a las acciones individuales. Cualquier persona de la organización puede tomar decisiones necesarias, fruto de la confianza, creatividad e iniciativa. En la actualidad, cada vez existen más líderes anónimos que consiguen gestionar a la perfección un área de la organización porque se prima la especialización.

Obviamente, las personas que son seguidas porque dan ejemplo y son los primeros que están arrimando el hombro suelen llegar a tener una posición estratégica importante dentro de las organizaciones.

Los líderes del futuro son los que piensan más en global y menos en individual. También saben recompensar y cuidar a todos sus miembros por igual. Permiten desarrollar ideas y carreras porque quieren que cada persona de su equipo llegue al máximo de su potencial. Por otro lado, saben que se pueden equivocar como cualquier otra persona y, por la tanto, son conscientes de que las mejores soluciones pueden venir de cualquier miembro de la organización o del equipo. Para un buen líder, el aprendizaje conlleva errar para evolucionar y es comprensivo con ello porque él es el primero que se ha equivocado en multitud de ocasiones y ha aprendido la lección con práctica, algo que le ha permitido llegar a ser un buen líder.

De la misma forma, los líderes del futuro son conscientes de que ellos no pueden saber ni ser buenos en todo por lo que no dudan de rodearse de personal con valía y talento en una heterogeneidad de disciplinas para complementarse y coordinarse en cada momento.

Creen en las personas firmemente y son conscientes de que todos los miembros de sus equipos son valiosos y necesarios para alcanzar el éxito. La comunicación y la escucha son el estandarte que inculca en sus equipos. Aprecian la crítica constructiva, siempre que se haga con respeto, porque las diferencias pueden hacer surgir interesantes ideas fruto del debate generado entre todos los participantes.

No permiten las malas prácticas dentro de sus equipos porque la envidia, el egoísmo y las artimañas de otras personas no son válidas para desarrollarse profesionalmente. Se prima que el talento de las personas sea invertido en cosas productivas.

Sin embargo, aun quedan muchos jefes de antaño, donde la posición es lo que prima y la acción la llevan a cabo sus súbditos por lo que ellos no se equivocan aunque las órdenes vengan de su parte. Para esos jefes posicionados, lo que les importa es el seguimiento incondicional de los miembros de sus equipos sin que les gusten las personas que sobresalen porque, lógicamente, ponen en peligro su estatus de inactividad ya que tienen ideas propias y eso no gusta.

Los parámetros del líder cambian día a día y con más frecuencia, se buscan nuevas competencias y valores que nada tienen que ver con jerarquía y sí con estrategia y capacidad de gestión.

¿Cuándo abundaran los líderes de la acción y no de la posición?

 

Autor: Juan Martinez de Salinas

¿Qué podéis hacer para evolucionar?

El pasado 27 de enero de 2010, acudí al primer evento de networking del año del grupo Xing Aragón del cual soy co-moderador del foro de recursos humanos. Había una ponencia sobre cuáles eran las claves para superar la situación de crisis crónica en la cual estamos inmersos. La primera conclusión a la que llegaron muchos de los asistentes es que los “brotes verdes”, estén o no, se los debe de buscar uno mismo.

Paso a dejar mis conclusiones en alto y algunas aportaciones de otras personas que me parecieron muy importantes.

Se repitieron constantemente las palabras, cambio, mentalidad global, reinventar, desaprender hábitos, falta de valores, las personas como herramientas impulsoras para evolucionar y salir reforzadas de esta situación que vivimos. El problema es que esto se dice en futuro de que es lo que se debería de hacer y la pregunta que me hago yo mismo en alto es ¿Por qué no se está haciendo ya? Desgraciadamente, muchas empresas y personas aun están estancadas, pensando que la opulencia de antaño volverá y desgraciadamente las cosas ya no volverán a ser como antes, para bien o para mal. Serán diferentes.

Se debe de aprender la lección del fracaso y del error porque esto nos ayudará  no volver a cometerlo. Porque si se deja pasar, volverá tarde o temprano con más fuerza. La perfección no existe, ni en las organizaciones ni en las personas y eso se debe de asumir y vivir con ello, intentando ser mejores cada día más.

Los clientes han perdido la confianza y están esperando mejores tiempos y ahora es cuando debéis fidelizarlos y satisfacerles más porque, en estos momentos, los pequeños detalles son los que diferencian a los buenos profesionales de los mediocres. Hasta ahora, valía cualquier cosa y cada vez más, los clientes internos y externos de las organizaciones saben lo quieren y están dispuestos a participar activamente.

Muchas empresas tienen su peor enemigo dentro de ellas porque hay rencillas internas entre los diversos departamentos, sin darse cuenta que están todos en el mismo barco. No puede ser que el departamento comercial y el de producción, por decir algo, no se puedan ver y se pongan la zancadilla porque eso perjudica a la empresa que representan.

Se debe valorar a las personas y no a los recursos que representan. Esto se hace valorando más sus competencias y dejando a un lado la “curriculitis”. Hay que tener en cuenta más lo que se hace y cómo se gestiona en los momentos de dificultad que en los de bonanza.

Como siempre, me gustaría comentar que el cambio debe partir de la cumbre de las organizaciones para que cale hondo en todo su entorno.

La polivalencia será la clave del futuro en las personas porque cada vez más, la empresa para toda la vida desaparece y los trabajadores ofrecerán valor con lo que saben hacer y crearan una marca propia.

Hace falta una limpieza o selección natural en muchos sectores donde abunda mucho mediocre y vendedor de humo que durante la bonanza sobrevivió y que ahora caerá por sus propias decisiones.

Ahora mismo, el queso y la tarta en forma de oportunidad es cada vez más pequeña y sólo aquellos que sepáis ver más allá conseguiréis una parte.

La cuestión es saber anteponerse a las circunstancias y tirar hacia delante con fuerza y valentía porque si os quedáis en modo off os estancáis y pasáis al olvido del mercado. Os deben recordar por lo que hacéis en presente y no por lo que hicisteis en un pasado boyante.

La situación de crisis es global y no es la primera ni la única que pasamos. Lo que si que es cierto es que en España estamos pasando mal momento porque no se lleva a cabo la adaptación del mercado a las necesidades actuales. La flexibilidad debe ser el estandarte imperante en todas las compañías para saber engranar las nuevas piezas y personas que ya tenéis en la nueva perspectiva.

No podemos residir en el ya sabía que iba a pasar esto porque si hubiésemos sabido la que se nos venía encima hace tiempo que las cosas las tendríamos que haber enfocado de otra manera.

Ahora mismo, debéis de preguntaros ¿Qué podéis hacer para evolucionar? Y ¿A dónde queréis llegar?

Se deben producir cambios de 180º grados en bastantes departamentos y sectores que viven en políticas y modos de actuar que valieron en el pasado.

La clave en el área del marketing está en la interactuación con los clientes de forma activa dejándoles participar en vuestro producto y proyecto porque ellos os consumen y os pueden dar pistas si os dejáis ayudar.

La reinvención teórica esta muy bien, sin embargo, la que realmente vale y ayuda es la que se produce de forma real poco a poco. No olvidéis que antes de volver a correr debéis aprender a andar bien por los nuevos caminos que se están comenzando a construir.

Como no, se mencionó el área formativa en muchos aspectos y se determinó que aun queda mucho por hacer y nuevas cosas que aprender. La cuestión está en que es necesaria una nueva forma de aprendizaje y nuevos hábitos de cómo enseñar ahora las materias.

Las claves creo que todos las tenemos claras; la cuestión es que cada uno las debe adaptar a sus circunstancias y situaciones particulares.

¿A qué esperas para cambiar ?

Autor: Juan Martinez

La proactividad

Proactividad es un concepto muy de moda hoy en día, sobre todo en el mundo de la empresa y relacionado con las organizaciones y los miembros que las forman.

Relaciona el pensamiento con la acción y pone en escena una correcta mezcla de libertad y responsabilidad como medios para conseguir los objetivos deseados. Eres libre de hacer lo que quieras pero con un doble sentido de responsabilidad: responsabilidad de querer hacer lo mejor posible y responsabilidad de las consecuencias de lo que haces.

La proactividad impulsa a una persona a mover las piezas que tiene a su alcance para lograr el engranaje perfecto del puzzle. Proactividad significa pasar de espectadores a actores en el escenario de la vida. Es un cambio de forma de actuar en la que se quire llevar la voz cantante, el ser protagonista.

Una persona proactiva es eficaz, emprendedora, suele tener una buena autoestima y auto control, gozando de una excelente intuición para atisbar cualquier oportunidad a su alcance, que inmediatamente aprovecha; piensa antes de actuar y corrige sus errores aprendiendo de ellos todo lo necesario para aplicado a situaciones futuras, tratando así de superarse constantemente; se da cuenta de que los tropiezos son indicativos de que el camino seguido no es el correcto y que es necesario cambiarlo aprende de sus errores; genera nuevas oportunidades y busca soluciones creativamente ante cualquier reto.
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