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Publisuites: Cuantifica tu marca o reputación online

Muchas veces hemos hablado de que el ROI (return of investment) es uno de los factores claves para entrar o no en los socialmedia, para medir si la inversión en tiempo, medios o capital que se dedica a ello, se puede recuperar posteriormente y en que plazo. No se suele tener muy claro que factores (KPI`s) hay que considerar para ver si los esfuerzos que hacemos por nuestra marca online al final redundan en mejoras cuantificables en ella.

Si eres una empresa o eres un profesional que te dedicas a externalizar la reputación online de clientes, seguro que manejas herramientas que te permiten realizar métricas y te facilitarán el cálculo del ROI. El problema está cuando eres un blogger o un profesional independiente de cualquier actividad que posees un web/blog y no dispones de herramientas que te permitan calcular el ROI del tiempo que le dedicas a tu bitácora.

Pues hay una forma indirecta que permite cuantificar tu marca o reputación online a través de tu web/blog. Hablamos de los post patrocinados.

Cuantifica tu marca o reputación online

Para realizar un ejemplo de esto, nosotros hemos escogido la web Publisuites. Si te registras en ella verás que puedes dar de alta tu web/blog, tu perfil de Twitter así como tu página de Facebook, que suelen ser las medios sociales más usados por los bloggers o profesionales independientes.

Entras, incluyes tu web/blog o más si es que tienes varias y especificas sobre que va el contenido que escribes. Cuando te das de alta y registras, pasas durante un breve espacio de tiempo a estar en espera. Es en ese momento cuando realmente se está produciendo el análisis de tu web/blog, es decir, se cuantifica tu marca o reputación online por parte de la firma que dará como resultado que te indiquen una cantidad determinada de dinero con la cual se valora que publiques un artículo que te puedan encargar para poner en tu web.

A mejor marca o reputación online el importe es mayor, lo que te permite saber, en función de la cantidad que te indiquen, cual es tu posicionamiento e influencia en redes sociales o reputación online. Son lo que se denominan como post patrocinados. Muchas firmas buscan que otros blogs hablen de sus servicios o productos y están dispuestas a pagar por ello, como si fuera cualquier otro tipo de publicidad.

Es una forma indirecta de cuantificar tu influencia social. Ideal sería el conocer qué criterios para determinar esa cantidad de dinero para poder trabajar más sobre los puntos débiles de tu marca o reputacion online.

Lo que está claro es que a medida que tu influencia o presencia en la Red gana enteros, lo que se paga por que escribas en tu blog un post patrocinado, también irá aumentando, lo cual te sirve para saber si ls acciones que haces para mejorar tu marca son correctas.

Pero no solo hablamos de webs/blogs ya que últimamente tweets patrocinados o estados de Facebook patrocinados, también son formas de cuantificar tu reputación online.

Y dicho sea de paso, ¡que mejor forma de cuantificar tu reputación online o marca online que en unidades monetarias que cualquiera puede comprender!

Reputación y marca online (#video)

Ayer mismo nos pidieron que diésemos nuestra opinión en el blog ‘Retos directivos‘, una iniciativa de  EAE Business School y Harvard Deusto Business Review, sobre un tema que nos parece de importancia capital en los tiempos que corren como es el de la reputación y su importancia o relevancia online para las empresas que compiten en el mercado global, y que es cabecera de su bitácora con el artículo: “La reputación online: ¿Qué dice internet sobre nuestra empresa?”.

Muchas veces hemos hablado en este blog sobre la reputación online y su importancia, pero siempre como una forma de trasladar la reputación que esa empresa tiene en el mundo 1.0 al mundo 2.0, con distintas herramientas, plataformas y un público o clientela potencial mucho mayor. Pero como todo en esta vida, la evolución del mundo hacia el 2.0 es una evolución no una ruptura y un vuelta a empezar, con lo cual en el tema de la reputación sucede lo mismo.

El mundo 2.0 no implica que se genere una nueva reputación online, sino que es una evolución de la reputación que ya tenía la empresa, eso si, que con nuevas herramientas sociales potentes, podrá ir modificando poco a poco si lo que busca es cambiar su reputación previa.

Os animamos a que tras ver el siguiente vídeo os animéis a la lectura de nuestra aportación en el blog que os indicamos y del artículo cabecera del mismo.

Vender algo es difícil, pero venderse a uno mismo aún lo es más

Y esto es aplicable tanto al mundo 1.0 como al mundo 2.0.

Cualquier persona que hay realizado una actividad comercial sabe lo que cuesta cerrar una venta. Pero hay un dicho en el mundo comercial que dice que las ‘personas venden a personas’ con lo cual no es más cierto el hecho de que es más difñicil venderse uno mismo que vender algo.

A fin de cuentas el vender algo está supeditado a cualidades medibles en muchas ocasiones, mientras que venderse uno mismo implica muchas valoraciones de cualidades subjetivas.

Y por eso hablando ya en términos 2.0, consideramos que es de extrema importancia que la gente cuide su Klout pero que no se centre en el en exclusividad.

Klout es, por decirlo de alguna manera. ‘el peso de lo que dices en el mundo 2.0’, o sea, la ‘reputación online’. Es decir, la relevancia que pueden alcanzar tus acciones u opiniones en la RED.

Es una forma fácil de venderse si posees un Klout elevado, pero no es más cierto que no es la medida exclusiva para venderse uno mismo.

La correcta actitud para venderse a uno mismo es la de aprender cosas todos los días y a menudo cosas de mí. La duda nunca ayudó a nadie, pero el exceso de confianza es igualmente difícil de digerir.

Autor: José Luis del Campo

¿Qué opináis sobre la ‘reputación online’?

El mundo va cambiando y los nuevos tiempos nos traen nuevas herramientas que hacen que empresas y personas se preocupen, por ejemplo, de aquello que la red dice de ellas, o lo que es lo mismo, les preocupa su reputación online. En estos momentos, es normal que se comiencen a establecer estrategias más o menos adecuadas para controlarlo.

La reputación no deja de ser una casación entre lo que somos y hacemos y lo que se dice que somos y hacemos. Es decir, debe producirse una coincidencia entre ambas. Para empezar, debemos partir de la premisa de que es imposible que a todo el mundo le guste lo que hacemos. Debemos aceptarlo porque la diversidad de criterio y de opinión es respetable y necesaria.

La reputación es lo que se dice sobre nosotros, sobre lo que hacemos, la opinión que los demás tienen de nosotros, es decir, es un compendio de cosas que conforman la reputación que tenemos. A ella, ayudan a generarla las personas que nos conocen, que trabajan con nosotros, que han tenido alguna experiencia laboral más o menos intensa. Aunque no debemos olvidar que también pueden existir personas que opinen sobre nuestro trabajo sin conocernos ni tener ninguna relación con nosotros y, en función de su influencia, nos puede causar mayor o menor daño. Yo siempre digo que en el mundo real, si uno es fiel a lo que dice con lo que hace y, además, es consciente de que todos nos equivocamos, asumiendo que no tiene nada que ocultar, no debe tener ningún miedo sin olvidar ser precavido.

La cosa cambia en la red porque es un sitio donde fluye una gran cantidad de información de cosas, personas, etc. procedente de múltiples fuentes de veracidad diversa. Es decir, cualquiera puede decir cualquier cosa en la red sobre una empresa, producto o persona y esto se queda ahí y lo puede encontrar cualquiera con mayor o menor influencia. Por ello, lo primero que debemos de hacer cuando encontremos información sobre algo que nos interese en la red es contrastar la fuente, es decir, de dónde o de quién proviene esa información y luego buscar más información que ratifique esa información en una u otra dirección.

Para ello, lo primero que debéis hacer para poder controlar vuestra propia reputación online es saber qué dice de vosotros la red, tanto buena como mala y llegar a la fuente que dice eso y en qué se basa. Es decir, debéis investigar que se dice de vosotros en diversos buscadores y es tan fácil como poner vuestro nombre completo en cualquier buscador, esto se llama egosurfing. De la misma forma, tenéis que conocer qué información dejáis disponible en la red a disposición de cualquiera y para ello tenéis que controlar el apartado de configuración de cada Web, página o portal donde tengáis información y decidir conscientemente qué dejáis disponible y qué no. La red es un gran motor de búsqueda que permite que se encuentre, en la gran mayoría de las ocasiones, lo que nosotros dejamos disponible sin protección. La red es una gran ventana que hará que la hagamos discreta o indiscreta si somos concientes de que los protagonistas de la misma somos nosotros mismos.

La red es interactuación, por lo tanto, si la red no dice nada de vosotros eso significa que no existís en el mundo online. El que aparezcan cosas positivas de vosotros en la red es bueno siempre que se corresponda con la realidad que demostramos diariamente en nuestra vida profesional. Por ello, el hacer cosas en la red que muestren lo que sois capaces de hacer es muy positivo siempre que lo planifiquéis adecuadamente y conectéis con las personas y los sitios apropiados para mostraros. Esto por supuesto requiere constancia, trabajo y tener algo que mostrar.

La red no olvida y no podéis pretender mostrar solo las grandezas de vuestra persona o compañía porque, para empezar, nadie es perfecto. Por ello, ayuda más en un momento dado reconocer vuestras debilidades o las cosas a mejorar que intentar ocultarlas a cualquier precio. Se consigue mucho más con la sinceridad que con la prepotencia. Quienes interactuamos en la red somos personas y cada vez tenemos más poder cada uno de nosotros y sabemos obtener más información y el criterio más adecuado. En la red puedes mentir una vez pero no dos ni tres porque al final, se te “ve el plumero” y borrar después eso será muy costoso.

Lógicamente, no toda la información inadecuada que aparece de una persona o compañía tiene porque ser verdad y si es falsa se deberán tomar las medidas adecuadas de la índole necesaria para revertir la situación a lo que es real.

En otras ocasiones el saber lo negativo que aparece de nosotros o de nuestra compañía en la red nos puede servir como punto de inflexión para comenzar un proceso de cambio que nos ayude a saber por qué camino debemos ir para conseguir la imagen deseada. Es decir, la imagen debe ir acompañada de hechos que den veracidad a la misma.

La información se puede gestionar de muchas formas y debemos de tener claro que no vale cualquier manera porque a veces el precio que pagaremos es más caro de lo que a priori pensábamos. Las cosas llevan su proceso y los atajos no siempre son recomendables.

Debemos saber preparar, lanzar y trabajar la estrategia de nuestro trabajo o de nuestra compañía en la red. Para ello, debemos ponernos más en el lugar de los demás y plantearnos qué es lo que más van a valorar y qué menos. Si nosotros fuésemos usuarios de la red, ¿que nos gustaría encontrar de una persona o compañía?

¿Qué opinión te merece la reputación online? ¿Habéis hecho egosurfing? ¿Os habéis encontrado? ¿Estáis de acuerdo con lo que se dice de vosotros?

Autor: Juan Martinez de Salinas

Carta de un seleccionador 2.0

Estimados Señores,

Procedo a escribir esta carta ante la desesperación que me entra al comprobar a día de hoy en qué se ha convertido la profesión de seleccionador de empresa. Para empezar veo que la falta de profesionalidad brilla por su ausencia y que cualquier persona vale para gestionar el talento que ya existe o el nuevo que pueda llegar.

Los seleccionadores tratáis a las personas como un recurso más, sin mostrarles el más mínimo respeto ni se les da un trato adecuado que merecen. Los candidatos nos están dedicando su tiempo. ¿El nuestro es mejor, más válido que el suyo? No os ponéis en su lugar ni en su posición porque en el fondo os da igual todo lo que no seáis vosotros. Los candidatos carecen de importancia para vosotros, sin daros cuenta de que todos son importantes porque transmiten una imagen sobre el trato que les da vuestra organización.

Muchos seleccionadores efectuáis las entrevistas de forma mecánica, sin pensar porque para vosotros todos los candidatos son iguales y la cuestión es encontrar alguno que os salve la papeleta para ocupar esa vacante. Trabajáis para quitaros “el problema de encima” en vez de para encontrar la persona adecuada. Os dedicáis a preguntar cosas cada vez más innovadoras, pero al mismo tiempo, carentes de sentido para los candidatos y, por supuesto, para vosotros porque las respuestas no os ayudan demasiado y termináis guiándoos por sensaciones. Hace tiempo que todas las líneas coherentes en el mundo de la selección inciden en profundizar en las competencias clave de cada posición. Sin embargo, ¿por qué vais a hacer caso vosotros, si siempre habéis hecho las cosas de otra forma? Si determinados candidatos resultaron inadecuados para la organización siempre fue culpa de otras cosas que nada tienen que ver con vosotros. Igualmente, os negáis a incidir en indagar en las funciones que cada sabe realizar en relación con el puesto y, es más, que os las demuestre en varias pruebas prácticas que les pongáis para estar seguros de que pasan los mejores. Después os sorprendéis con que más de un candidato os engañó y no sabe ni la mitad de lo que os dijo.

Seguís formulando preguntas del tipo ¿Cómo te ves dentro de 5 años? Cuando eso no lo sabéis no vosotros mismos. Y si el siguiente puesto en el organigrama es vuestro puesto, ¿que pretendéis? ¿Qué os diga que en vuestro puesto? De la misma forma os encanta preguntar ¿Qué libro estas leyendo ahora? Cuando en muchas ocasiones vosotros mismos sois los que hace años que no leéis un libro de ninguna temática. Y por otro lado, no os enfocáis en saber qué logros han conseguido en las tareas similares a las que ocuparan en vuestra organización.

¿Sois los Dioses del Olimpo? Porque os mostráis con una actitud superior a los candidatos. No pasa nada si vosotros les hacéis esperar pero si son ellos los que os lo hacen, ya estáis marcando la cruz de “no válido”, sacando conclusiones categóricas que les restan puntos. Cuando los seleccionadores son los primeros que deben dar ejemplo a los candidatos sobre aquello que aplican. De la misma forma, los seleccionadores de hoy en día prometen pequeñas cosas a los candidatos, como “os llamaremos para indicaros en qué estado quedó vuestra candidatura”. ¡Si hombre! ¡Como que alguno lo hacéis! Si en algo tan sencillo como esto, ya faltáis a la verdad… ¿cómo pretendéis que vuestra palabra tenga valor dentro de vuestras organizaciones y las personas que conforman esa organización? No es una obligación, pero es algo que decís y vosotros mismos sois los que debéis decidir qué papel tomar y como actuar.

¡Cómo no acordarme de las cúpulas de poder de las organizaciones que prestan especial atención a los costes y no a las personas que las conforman porque para empezar cualquier tipo de profesional vale para gestionar el talento! ¡Costes! ¡Costes! ¡Costes! Se os ve como al “Tío Gilito”, con los ojos con el símbolo del dólar, o del Euro, como queráis… La degeneración de recursos humanos comienza por pretender que sea un axioma de vuestras decisiones sin darles alas para poder crear valor.

Los encargados de la gestión de las personas y el talento deben estar en contacto directo con las personas y con sus responsables para saber marcar y poner el granito de arena en el momento justo.

Sin embargo, los profesionales de selección están más preocupados por salvar sus asientos que por hacer las cosas de forma profesional para ayudar a mejorar el prestigio de una profesión devaluada y carente de valor estratégico por méritos propios. Los profesionales de recursos humanos no quieren ver más allá de sus tareas porque, para ellos, aprender de la globalidad de materias de una organización es una pérdida de tiempo. Nadie dice que sea fácil, sin embargo, desde la acción es más viable conseguirlo que desde la queja.

Esta carta abierta es para quien la quiera leer y afrontar la realidad de que las empresas tienen los profesionales de recursos humanos que han decidido reclutar para llevar a cabo sus planes y, como no, el mayor perjudicado es el talento existente en todas las personas, que no se sabe sacar a la luz.

La escribe un profesional de recursos humanos que cree en su profesión y que le apasiona la gestión de las personas y que ve como el cambio necesario se está haciendo mal ya que muchos malos profesionales de recursos humanos siguen en sus puestos porque las empresas no creen en sus personas y no son capaces de tomar las decisiones necesarias, independientemente de que conlleven riesgos. Aunque antes de nada deberían preguntarse ¿A dónde les ha llevado la forma de proceder actual con respecto a la gestión del talento?

La selección del talento es una labor a la que se debe dedicar tiempo y en su planificación deben estar involucrada toda la organización porque les motiva y asumen que es su responsabilidad. Y no es cuestión de falta de tiempo en lo que os podéis escudar sino en la falta de ganas por cambiar las cosas.

Espero que esta carta os haga reaccionar.

Atentamente,

Un Profesional de Recursos Humanos.

Autor: Juan Martinez