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La solución al desempleo no es hacerse emprendedor: 10 preguntas a una ministra

Y se lo digo principalmente a usted, señora ministra de empleo, ya que es defensora a ultranza de la nueva reforma laboral y que el viernes pasado ha dicho que el salir de la crisis depende de más de un 95% de las empresas españolas que son emprendedores y micropymes.

Están vendiendo una nube de humo porque no les queda otro remedio, pero eso no quiere decir que ese humo conduzca a algo positivo a medio plazo. Claro está que a corto, cada desempleado que decida renunciar cobrar la prestación para montar su propio negocio a ustedes les supone dos ‘tantos’: por un lado disminuyen un parado de las listas del INEM y por otro consiguen que a la hora de pasar el ‘cepillo’ de los impuestos, tengan un incauto más que pague la cuota de autónomos (aunque no haya facturado), los impuestos trimestrales (aunque no haya cobrado) y que contribuya así a las arcas públicas que son de las que los políticos consiguen vivir con el ‘ritmo de vida’ que llevan sin haber ‘emprendido’ en su vida ni un negocio ni haber corrido ese riesgo. Read more

Motivos para no ser emprendedor en este país

Adam Smith dijo en 1776 que los gobiernos y personal dedicado a gestiones, políticos, abogados, notarios, funcionarios,…, no son partices de la creación de la riqueza de los pueblos. Nada ha cambiado al respecto, porque siguen llevándose todo a consta de los que no se llevan nada.

No veo precisamente que la palabra emprendedor (conocido vulgarmente como autónomo) se incluya dentro de las actividades que Adam Smith nombró. En 1776 publicó el libro La riqueza de las naciones, sosteniendo que la riqueza procede del trabajo, con lo cual se desprende que de el ‘sudor de cada uno en su cometido diario es donde conseguimos nuestra riqueza cada uno de nosotros’.

Considerado padre de la Economía Política, creo que si analizase lo que tiene que hacer un autónomo / emprendedor en España, reorganizaría su teoría, porque aquí, el que trabaja 10 horas al día, sin estabilidad, sin derecho a prestación por desempleo, apostando su patrimonio y el de su familia en algunos casos, y el que no sabe si el mes siguiente va a tener ingresos, es el que con su trabajo contribuye a la generación de la riqueza de los demás, de aquellos que no contribuyen a la generación de la riqueza de los pueblos. Read more

Emprendedor, ¿quién te pone la pierna encima…?

Me he quedado anonadado con las medidas que se quieren aprobar para fomentar en este país, caracterizado por su ‘alta’ productividad, la creación de autoempleo o pymes por parte de los desempleados y fomentar la labor emprendedora.

Nunca hemos tenido en España el arraigo en temas de emprededores, y eso que he de reconocer que conozco a muchos jóvenes animados, pero en cuanto ven la burocracia que hay que cumplir para montarse por su cuenta, el que desde el primer día Hacienda y la Seguridad Social son ‘tus socios’ sin aportarte nada y aún sin cobrar tienes que pagarles, hacen que se desanimen y que la economía sumergida sea su mejor opción.

Y no voy a ser yo quien se lo reproche. Ni se me ocurre. Cada uno se busca la vida de la forma que puede y que le dejan y lo que está claro es que para comer uno y la familia es lo primero, antes de que lo dilapiden los políticos en ‘orgías de derroche’ y subvenciones a amigos y banqueros.

Para mi sorpresa, que realmente no es tal porque ya me imaginaba que todos son los mismos perros pero con distinto collar, a un iluminado se le ocurre fomentar la creación de pymes y autónomos facilitándoles que se monten con el 100% de sus prestación (la famosa capitalización del paro). Read more

Errores a la hora de poner en marcha un negocio

exitoMuchas personas se preguntan si las épocas de crisis son buen momento para emprender. Personalmente, soy de la opinión de que no son ni mejores ni peores que otras, sino que depende de muchos factores.

Cada emprendedor tiene su proceso de aprendizaje y el hecho de que a la primera intentona se falle no quiere decir, ni mucho menos, que las ideas de emprendimiento de una persona no sean válidas. El problema es que en España, las segundas oportunidades en el mundo de los negocios son escasas porque todas las puertas se le cierran al que fracasó, ya que le recuerdan constantemente su traspié, independientemente de que el emprendedor aprendiese la lección y tuviese en cuenta cuales fueron los puntos que le hicieron morder la tierra. El mundo en el que vivimos es un tanto hipócrita. Suele ocurrir que a la mínima dificultad, vea como se cierran puertas de aquellos que hace cuatro días le aplaudían y brindaban ayuda por sus éxitos.

Por ello, un emprendedor, antes que nada, debe tener claro quién es y de dónde procede para no perder su identidad ni su norte. Lo primero que un emprendedor debe hacer es dar forma a la idea que lleva en mente, puliendo y sacando brillo a todas las partes. Ello requiere desmontar la idea en piezas muy pequeñas para ver cuál es la mejor forma de ordenarlas, planificarlas, coordinarlas y casarlas. Para tener éxito no se requiere inventar algo nuevo sino que se puede dar vueltas a un producto o sector ya vigente, analizando qué falta, si satisface todas las necesidades su público objetivo y, en caso de no hacerlo, cómo podemos aportar algo para conseguirlo. Hay veces que se deben combinar ideas o procesos que a priori no tienen relación aparente.

No debemos segmentar al máximo el sector al que nos dirigimos porque cuanto más reducido es el público al que nos dirigimos más peligro tenemos de quedarnos estancados por no haber pensado con mentalidad global. Por ello, es bueno especializarse en varias líneas que sean atractivas para el colectivo al que nos dirigimos.

Se debe plasmar todo por escrito, asegurándose de la normativa vigente, forma jurídica necesaria, reparto de ganancias, responsabilidades… Aunque la llave del éxito está en mantener una comunicación fluida y constante entre todos los emprendedores involucrados en el proyecto. Sin confianza mutua no se llega lejos, independientemente de lo bueno que pueda ser el proyecto.

Se debe tener claro que nunca podemos pretender poner en marcha o que el proyecto sobreviva exclusivamente con las ayudas que podamos solicitar y nos correspondan porque desde que se piden hasta que se os den, pasarán muchos meses en los que la empresa ya debería estar en funcionamiento. Es decir, vamos a tener que invertir más dinero que el que se nos puedan facilitar en forma de ayudas o subvenciones.

La financiación debe solicitarse con cabeza, teniendo muy claro lo que tenemos y cuánto necesitamos para que funcione, presentando unas previsiones, cuota de mercado y números que se prevén obtener a corto, medio y largo plazo. Por ello, se debe hacer un estudio minucioso del sector, de la competencia y del público objetivo en el que nos pretendemos mover. Para poder ofrecer algo distinto debemos saber lo que hacen y ofrecen los demás y lo que no. Debemos tener clara la clave de partida de nuestro negocio. No podemos centrarnos solo en el producto o servicio que vamos a ofrecer y olvidarnos del resto de las variables porque no debemos olvidar que todas tienen su importancia.

Otra clave es tener contactos con los proveedores, distribuidores, intermediaros y empresarios del sector porque, de esa forma, nos da un conocimiento añadido que nos da la ventaja de saber cómo movernos en ese tipo de negocio.

A la hora de poner en marcha un negocio no podemos estar solos porque necesitamos la colaboración y ayuda de un grupo de personas de confianza que nos ayuden a ver con globalidad. Pero tampoco es positivo pedir consejo a todo el mundo porque eso hará que nos hagan perder visión y abrir demasiados frentes que nos dispersarán. Los primeros que debemos creer en la viabilidad de nuestro negocio somos nosotros mismos y el pedir consejo no significa que nos den la razón sino que nos hagan ver otras formas de platear demasiadas cosas en las que podemos estar equivocados.

Debemos dosificar los recursos y el capital. El que nos pueda ir bien inicialmente por un buen marketing y planes comerciales no debe hacernos bajar la guardia porque no hacemos nada con sobresalir si luego no sabemos mantenernos ni seguir avanzando.

El plan de negocio sobre papel está muy claro y luego puede ser que a la hora de la verdad surjan cosas inesperadas por lo que siempre debemos de pensar, antes de comenzar, qué podemos hacer si alguna de las variables previstas no sale como esperábamos.

Las personas con inquietud emprendedora deben tener una capacidad visionaria para saber qué sectores de los que comienzan a emerger tienen mayor futuro y cómo conseguir despegar de forma adecuada.

Me gustaría preguntaros un par de cosas ¿Qué errores cometisteis a la hora de poner en marcha un negocio? Y ¿Cómo los solucionasteis?

Personalmente pienso que el principal problema de muchos emprendedores es la financiación y se deberían dar más facilidades a las personas con ideas de negocio asumiendo el riesgo que conlleva. Es más, los fracasos deberían ser vistos como parte del aprendizaje como pasa en otros países y no ser el aliciente para comenzar a cavar la tumba de ese emprendedor, que es lo que suele ocurrir en España.

¿Cuántas personas conoces que tras fracasar en la primera intentona de poner un negocio lo han superado y  han puesto otro?

Lo importante no es caerse sino saberse levantar con más fuerza y perspectiva.

Autor: Juan Martinez de Salinas

Emprender a los 40 …. o más!!!

Una de las circunstancias que el mercado laboral ha hecho es que profesionales con 15 años o más de experiencia en su trabajo y desempeñándolo bien, se hayan visto abocados a engordar las listas del paro. Y no porque no fueran efectivos en su puesto, sino por el mero hecho de que su empresa, ha cerrado y ‘les ha pillado el toro’.

Es ahí cuando un colectivo de gente de 40 años …. o más se ven de nuevo en la rueda de la búsqueda de empleo compitiendo con los jóvenes que se incorporan al mercado laboral.

Y poco a poco se dan cuenta que en este país aquello de que ‘la experiencia es algo muy valorado’ es una vulgar mentira.

Las empresas meditan muy mucho el contratar a personas de 40 años o más que, aunque con una trayectoria profesional exitosa, poseen muchas veces ya una situación personal que les condiciona y no permite tenerlos a su entera disposición.

A esto se le junta el hecho de que estos profesionales consideran que su experiencia debe de ser pagada, con lo cual muchas empresas prefieren sabia joven que, aunque sin experiencia, es más barata y sobre todo manejable, o sea, ‘que no venga ya de vuelta’ y sea más amoldable.

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