La parte de culpa de los RRHH en la baja productividad de nuestras empresas

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Que somos de los países con peor productividad de Europa es un hecho incontestable.

Podríamos entrar a analizar muchos factores al respecto: que si hemos realizado un crecimiento económico basado en el ‘ladrillo’ y el turismo, que si el I+D+i es algo que nunca ha importado a los políticos de este país,…, pero hoy, tras una conversación mantenida en Facebook con un amigo, me he decidido a analizar que parte de culpa han tenido los RRHH de que nuestras empresas tengan tan baja productividad.

Y es que no hay mejor cosa para aprender de los errores que ocurren en las organizaciones que hablar con sus miembros, pero hablar con el fin de solucionar algo y no como mucha tendencia del management de RRHH que es la de hablar por hablar.

Cuando se habla de la baja productividad de las empresas y por ende de los trabajadores, siempre los RRHH achacan que los empleados poseen poco compromiso con la organización a la que pertenecen y eso es la clave. Pero aún siendo verdad, ¿es todo realmente así?

Felicidad, ¡¡que bonito nombre tienes!!

Felicidad, ¡¡que bonito nombre tienes!! …. Felicidad, ¡¡vete tu a saber dónde te metes!!

Y es que es esta canción lo primero que se me ha venido a la mente cuando me he puesto a pensar en la idea de la importancia de ‘ser feliz’ en el trabajo para conseguir la sostenibilidad de una empresa y la productividad en lo que en ella realizas.

Félicidad en el trabajo, ¿dónde te metes?

Si lo supiéramos, por descontado que las relaciones dentro de las organizaciones serían mucho más fáciles, llevaderas pero, sobre todo, productivas. No hay mejor cosa para sacar lo mejor de cada uno de los miembros de tu equipo que el que trabajen felices. Por lo tanto debe de ser un ejercicio obligatorio por parte de los gestores de RRHH de las empresas el investigar que es lo que hace felices a las personas que la componen.

El primero que diga que es fácil, que haga el favor de reflexionar las cosas, porque si fuera así, con mucha probabilidad no encabezaríamos los rankings de países de la OCDE con peor productividad.

Hoy por mi y mañana …. ¡¡también por mi!!

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Hoy más que un artículo me hago una reflexión en voz alta.

Mucho se quejan las empresas de la baja productividad de sus empleados, de la falta de compromiso con sus organizaciones y una desidia laboral creciente.

Y mi pregunta es: ¿Alguna organización se ha hecho la pregunta de si sus actuaciones reflejan lo que el título de esta entrada transmite?

¿Cuántas veces las organizaciones han pedido a sus miembros un esfuerzo para desarrollar un proyecto que posteriormente no se les ha valorado como se debía?

Lo que ha pasado es que suele pasar lo de siempre, la cuerda se rompe por el lado más débil, con lo cual la única ‘forma de protesta del empleado es la desmotivación y por lo tanto la pérdida de compromiso con su organización.

Deberían las organizaciones y en especial los departamentos de RRHH reflexionar sobre que fue primero: ‘la gallina o el huevo’, o sea, ‘no hay elemento desmotivado si no hay una elemento desmotivante’.

Cierto es que hay de todo dentro de las organizaciones, pero mucho me temo que hay un dicho adecuado: ‘Sólo el rey puede ser magnánimo y no los subditos’.

Cuestión de perseverancia

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Según la Real Academia Española, se define como perseverancia a la ‘Constancia en la virtud y en mantener la gracia hasta la muerte’. Yo diría que es un tanto poético y exagerado.

Siempre es una palabra a la que todos nos ha gustado recurrir para atribuirle connotaciones positivas y sobre todo de consecución de lo que une persigue en cualquier ámbito de la vida.

Perseverar es continuar en el empeño de conseguir algo que por el momento no hemos podido alcanzar. Y desde mi punto de vista es la hermana siamesa de la motivación. Una sin la otra no podrían existir.

Y es que motivación es el estado de ánimo que nos hace realizar algo para intentar cumplir unas expectativas. Es una sensación interna que nos mueve a alcanzar una meta. Pero si en el intento no lo conseguimos a la primera, la perseverancia entra en juego. El no cejar en el intento, el repetir las cosas hasta conseguir nuestras metas necesita de un grado de motivación y un espíritu para perseverar en ello.

Y lo que esta claro es que no perseveras en algo en lo que has fallado si no estás motivado para ello.

Son lo que se podría decir necesarias una de la otra. Motivación sin perseverancia no conduce a nada y a la vez nadie perseverasi no no encuentra el motivo que le haga repetir lo hecho inicialmente hasta conseguir el objetivo.