El fracaso del concepto ‘empresa’ en la crisis actual

Millones de personas trabajan contratadas por empresas, pero estas están reodeadas de oscurantismo.

Sucede que quienes más hablan de la empresa, son los que menos saben de ellas.

Me refiero a los profesores universitarios por ejemplo que nunca han trabajado en una. A quienes sí saben, pero se cuidan bien de hablar, como los consultores que han abandonado la firma en la que trabajaban para montar su propia sociedad que callan porque no les interesa cortar la rama sobre la que están sentados.

Lo mismo se puede decir de los gurús de la gestión empresarial, que inundan
de consejos el mundo de los negocios, lanzando modas ridículas en las que ni siquiera ellos creen. Este es el motivo de que la indigesta literatura dedicada al management sea a la empresa lo que los manuales de derecho constitucional son a la vida política: no sirven para nada.

El éxito y los 15 minutos de gloria

Hoy me hago una pequeña reflexión sobre la brevedad del éxito.

Toda la vida perseguimos alcanzar ciertas metas u objetivos que hemos calificado como el éxito (personal o profesional) y por eso luchamos diariamente, por conseguir aquellos 15 minutos de gloria en los cuales somos ‘famosos’, o sea, el reflejo del éxito cara a nuestro entorno.

Mi reflexión va en la dirección de que si alguien no alcanza sus 15 minutos de gloria ¿no ha sido exitoso o famoso?

Siempre me ha gustado la frase: ‘El éxito es un gran desodorante. Te quita todos los malos olores de tu pasado’.

Mucha gente es la que asocia la idea de fama con el concepto de éxito, personificado en reconocimiento de tu persona y de tu trabajo, cuando me consta que el éxito para mucha gente, y sobre todo dentro de algunas organizaciones, es el de pasar desapercibido lo que demuestra su éxito.

El concepto de éxito es un contenido subjetivo. Habrá por ejemplo quien en social media considere tener 50 seguidores como un éxito, mientras quien habrá quien considere que son necesarios 5.000 para que este se produzca (por ejemplo).

¿Eres emprendedor o un fracasado?

En España, muchas personas con mentalidad emprendedora o que tienen una idea, se lanzan a ponerla en marcha de forma real, es decir, deciden tirarse a la piscina sin tener garantizada el agua. Sin embargo, pocas personas que montan un negocio consiguen triunfar a la primera y eso no qu iere decir que su idea fuese mala sino que en alguna fase del proceso de puesta en marcha fueron por el lado inadecuado. De los traspiés es de donde más se aprende o eso es lo que de forma teórica muchos expertos recomiendan

¿Qué no se hace en Social Media?

Mejor dicho, ‘qué no se debe de hacer en Social Media’ si quieres estar en ella, usarla y conseguir los objetivos que te hayas planteado. Porque hay que reconocer que realmente se hacen estas cosas, con lo cual, ¡allá cada uno con su forma de actuar!

Hacer SPAM. Hacer esto sólo conduce a una cosa, a que tu marca pierda imagen y credibilidad. En el mundo de los negocios hay una máxima: ‘lo que fácil viene, fácil se va’. ¿Para qué ‘spamear’ si al fin y al cabo es un éxito perecedero? Mejor fidelizar desde el principio a tus seguidores.
Dar monólogos. Viene de lo último dicho en el punto anterior. El 2.0 es interactuación, con lo cual no sueltes tu ‘discurso’ y ‘ya está’. Procura que la relación con tus seguidores sea lo más normal del mundo. La elación artificial esta abocada al fracaso.

Dos motivos porque no triunfa el 2.0 en el management de RRHH

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El otro día estaba hablando por Twitter con mi amgia @nkkita sobre el tema del ‘dospuntocerismo’ dentro de las organizaciones y de los departamentos de los RRHH concretamente. Le comenté que las reflexiones que estábamos teniendo eran necesarias plasmarlas en un post y aquí está, porque es bueno testear las opiniones de todo el mundo.

¿Por qué estamos a la cabeza en la utilización de las redes sociales en el mundo, todo el mundo tiene un blog,…, y sin embargo los departamentos de RRHH son reacios a su utilización masiva en su día a día dentro de las organizaciones?

Y he llegado a la conclusión de que el problema está en dos puntos básicamente: uno en los departamentos de RRHH y otros en los promotores del dospuntocerismo.

¿Qué es el éxito?

éxito, cumplimiento, expectativas, cambiar, fracaso
¿Sabrías contestar a esta pregunta de una forma clara y concisa? ¡¡No pienses, contesta lo primero que se te venga a la cabeza!!

Ahora ya puedes seguir leyendo.

Me acuerdo de lo que me dijo una vez un gran amigo mio: ‘Dentro de una empresa: ‘tanto tienes,…, tanto vales’. Se refería a la capacidad de aportar valor a riqueza a tu organización: cuánto más aportes, mas te aportara esta a ti.

¿Estáis de acuerdo en que esta podría ser una definición de que es el éxito?

Podría ser dentro de algunas organizaciones, pero vamos a extrapolarla a todos los ámbitos de la vida.

Por ejemplo a la búsqueda de empleo. Y aquí me gustaría hacer referencia al blog de mi amigo Juan Martínez (El Blog de Recursos Humanos) y su fenomenal entrada. ¿Qué le puede aportar un desempleado a un seleccionador frente a un candidato que esté en activo en el mundo laboral? ¿Dudas de por qué está en paro, por qué no lo ha fichado alguien antes,…?

Podríamos entender que se cumple lo de ‘tanto tienes,…, tanto vales’. ¿Preferirías fichar para tu organización alguien que proceda de otra empresa o que estuviese en el paro?

Los temores y lo que implican

Temor es un sentimiento de inquietud y miedo que provoca la necesidad de huir ante alguna persona o cosa, evitarla o rechazarla por considerarla peligrosa o perjudicial (temor a lo desconocido).

Según la RAE: Pasión del ánimo, que hace huir o rehusar aquello que se considera dañoso, arriesgado o peligroso.

Los temores son el inicio de muchas de nuestras creecias negativas. A veces, el temor es bueno. Compara la ansiedad que se siente cuando tienes que hablar frente a un auditorio con lo que le dice el estómago cuando conoces a la pareja de sus sueños. El significado que asocia a esos sentimientos puede producir un resultado negativo.

El éxito de muchos deportistas actualmente ha sido el aprender a canalizar su temor natural transformándolo en la excitación previa necesaria para tener un rendimiento exitoso.

No temer a nada no es tan bueno como parece. A la mayoría de la gente le encanta la emoción del riesgo y responde a los desafíos. De manera que, a pesar de que la sensación no es agradable, es posible que la mente y el cuerpo prefieran el estremecimiento del miedo a la situación de calma en la que parece que nada interesante fuera a pasar.

El temor es sintoma de tensión, de necesidad de prepararse, en definitiva, de proactividad y no de pasividad, con lo que, en la mayyoria de las ocasiones, sentir temor es bueno, porque hace que pongas todos tus sentidos en funcionamiento.

No es casual que Goleman, en su primer libro, “La inteligencia Emocional. Por qué es mas importante que el cociente intelectual” (1995) incluye un apéndice sobre “El circuito nervioso del temor”, donde plantea “el temor tiene una importancia especial, es fundamental para la supervivencia, tal vez más que ninguna otra emoción”. Pero, más adelante, precisa que “en los tiempos modernos, los temores fuera de lugar son la plaga de la vida cotidiana y nos provocan preocupación, angustia y una variedad de inquietudes

El temor se convierte en obstáculo cuando uno permite que, bajo su influencia, limite la acción. Si consigue administrar sus temores se encuentra en una posición fuerte que le permite encaminarse en dirección al éxito.

Como vencer el temor que lleva a aplazar las decisiones

«La mejor decisión que podemos tomar es la correcta, la segunda mejor es la incorrecta, y la peor de todas es ninguna.» – Theodore Roosevelt

Con frecuencia la tendencia a aplazar las decisiones es una máscara que oculta algún temor. Es probable que postergues una acción porque temes fallar o tener éxito, o tal vez tienes miedo al ridículo o al rechazo. Reconocer este temor puede ayudarte a vencer la tendencia a dilatar la acción. La clave para eliminar de raíz esta actitud está en descubrir que hay detrás de ella y buscar las estrategias que te permitan erradicarla.

Estos son ejemplos de lo que posiblemente tu dices cuando justificas “dejar para mañana lo que debes hacer hoy!.

· “Soy perfeccionista y tardo más que otros en terminar las cosas”.

· “No es justo que me toque hacer esto”.

· “Soy incapaz de hacer esto bien”.

· “Es demasiado difícil”.

· “No tengo tiempo”.

· “No tengo el conocimiento necesario para hacer esto”.

· “No quiero fallar”.

A veces el temor que se esconde tras los aplazamientos es fácil de detectar. Si evitas terminar algo porque te consideras perfeccionista, es probable que el temor se deba a que si el resultado no es óptimo, temas que la gente se ría de ti. “No tengo el conocimiento necesario” tal vez significa que podrías buscar ayuda pero no te atreves a hacerlo porque temes parecer ignorante. Hay otros temores más difíciles de localizar. “No tengo tiempo” puede ser el resultado de tu temor a no ser capaz o a no poder completar la tarea.

¿Qué sucede cuando postergas una acción?

Cada situación en la que postergas la decisión estás reforzando el hábito de la inactividad en vez de actuar, siendo esto lo que acaba alimentando tus temores. De vez en cuando es útil preguntarse lo siguiente:

· ¿Qué estoy aplazando actualmente?

· Soy lo bastante bueno e idóneo, incluso cuando algo no me sale bien.

· Siempre tengo éxito cuando intento hacer las cosas bien y con buenas intenciones.

· Evitar el fracaso significa aislarme de las nuevas posibilidades que de otra forma nunca podría conocer. Le temes al fracaso porque te preocupa fallarles a los demás, recuerda que el amor propio es el mejor punto de partida para ser mejor consigo mismo y con los demás.

“EL HOMBRE SE HACE VIEJO MUY PRONTO Y SABIO MUY TARDE” JUSTAMENTE CUANDO YA NO HAY TIEMPO…..