Cuándo dejar de sembrar para empezar a recoger

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Pregunta difícil de responder porque depende de muy variados factores. Depende en gran medida de los objetivos que te hayas marcado, acciones para conseguirlo y tiempo en el cual te lo has propuesto alcanzar.

Ahora bien, el mundo de los medios de comunicación social para muchos nuevos emprendedores o profesionales freelance, se ha convertido en un campo para crear y/o fortalecer lo que es su marca personal y que sirve como una herramienta para acelerar o frenar el objetivo que inicialmente perseguíamos.

Pero como ámbito de actuación nuevo que surgió hace ya unos años, todo el mundo era consciente de que lo primero que debía de hacer era sembrar para posteriormente recoger. Read more

Cuándo dejar de sembrar para empezar a recoger

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Pregunta difícil de responder porque depende de muy variados factores. Depende en gran medida de los objetivos que te hayas marcado, acciones para conseguirlo y tiempo en el cual te lo has propuesto alcanzar.

Ahora bien, el mundo de los medios de comunicación social para muchos nuevos emprendedores o profesionales freelance, se ha convertido en un campo para crear y/o fortalecer lo que es su marca personal y que sirve como una herramienta para acelerar o frenar el objetivo que inicialmente perseguíamos.

Pero como ámbito de actuación nuevo que surgió hace ya unos años, todo el mundo era consciente de que lo primero que debía de hacer era sembrar para posteriormente recoger.

Como todo en esta vida, hay quien ha recogido una buena cosecha, hay quien ha recogido poco pero al fin y al cabo ha recogido, hay quien ha recogido tempestades y hay incluso quien sigue sembrando con la esperanza de algún día recoger.

Veamos cuando puede ser el momento en el cual debes de plantearte seriamente que debes de dejar de sembrar.

En el mundo de las redes sociales, al igual que ocurre en el mundo real, siempre que hay alguien dispuesto a sembrar, trabajar gratis o a bajo coste, regalar su esfuerzo y su trabajo en aras a mejorar su marca personal,…, también hay quienes están dispuestos a aprovecharse de tu siembra. El problema radica cuando siendo consciente de ello ves que quienes se aprovechan no te darán en el futuro ningún fruto con lo cual estás realmente perdiendo tu tiempo en esa siembra, tiempo que no volverá y lo has perdido para poder sembrar en un sitio más adecuado.

Sabes que sembrar significa que se están aprovechando en cierta medida (o en su totalidad) de ti, de tu trabajo y de tu marca personal. Pero la cosa ya empieza a rozar lo absurdo cuando ves que otros se benefician de tu esfuerzo y de la cosecha que ellos recogen tu no ves nada. ¿Te ha pasado o te está pasando?

Además normalmente este tipo de gente vuelve a pedirte que sigas sembrando y tú dudas si debes de seguir por ese camino o plantarte.

¿Cuándo dejar de sembrar para empezar a recoger?

Hay una serie de indicadores que hacen que te debas de tomar en serio el tema de que ya es hora de recoger y dejar de sembrar.

  • Cuando veas que algo que has sembrado a dado beneficios a otro y que los ha monetizado y a ti no te ha servido de nada.
  • Deberás dejar de sembrar cuando recibas semanalmente varios mails en los que figure alguna de esta frases: ‘Buscamos una colaboración…’, ‘Queremos colaborar…’, ‘Sería interesante para ambas partes…’,….
  • Cuando el mail que te solicita la colaboración deje bien claro que los medios económicos son escasos y no se te puede pagar tu esfuerzo.
  • Cuando percibas que el sembrar está haciendo que pierdas tu tiempo y lo dejes de emplear en algo que realmente te llene personalmente. 
  • Cuando ves que otros profesionales siembran y recogen haciendo lo mismo que tú.
  • Pero sobre todo debes dejar de sembrar cuando tengas el sentimiento interno de que se están aprovechando de ti y de tu marca personal.

No hace mucho el departamento de Sociología de una universidad pública me dijo si quería impartir una sesión formativa de ‘marca personal’ de 2 horas. Mi respuesta fue clara y les pregunté que estaba interesado y de que retribución estábamos hablando, a lo que me respondieron que era gratuita y que incluso los gastos corrían de mi cuenta. Le pregunté a la catedrática de turno dos cositas bien claras:

  • Si estás interesada en que te de el seminario ¿será por qué cumplo determinados requisitos? No creo que sea una elección al azar. Deduzco que entonces demandas un servicio.
  • La segunda pregunta fue más clara: tu cobras por dar clase en la universidad y cuando vas a dar una conferencia a otro sitio ¿a qué sueles cobrar?

La respuesta dada fue la de que para mi sería muy productivo ya que mejoraría mi marca personal y podrían haber colaboraciones futuras. La respuesta definitiva que le dí fue la de que por mi ‘marca personal’ era el motivo por el cual estábamos teniendo esta conversación y que había despertado su interés por mi persona para impartir el seminario, de lo que deducía de que mi marca personal ya estaba en el camino correcto, además del hecho de que yo como día a día y que no puedo quedarme sin comer mañana a la expectativa de comer dentro de un mes con suerte.

Para no liaros más: cuando estés cansado de que te pidan colaboraciones altruistas, algo muy de moda en las redes sociales, y te des cuenta de que lo que realmente quieres es ‘trabajar y no colaborar’, puedes que estés en el punto que debas de dejar de sembrar o, cuando menos, remplantearte lo que estás haciendo en esa siembra.

Autor: Jose Luís Del Campo Villares

¿QUÉ OS IMPIDE DAR EL PASO A LA WEB 2.0?

Emprender las ideasDesde hace unos meses, estoy dando bastantes formaciones relacionadas con la Web 2.0 y podría afirmar sin equivocarme que partimos de la idea equivocada de que la gran mayoría de las personas ya saben lo que es y que la usan de forma mayoritaria en su vida personal y profesional.

Para empezar, cada uno entiende una cosa distinta de lo que es la web 2.0 y qué significado tiene. Quizás el concepto, como tal, no esté claro para muchos, pese a oírlo constantemente. Pero si hablamos de Facebook, de Twitter, de Linkedin…, seguro que los reconoceremos. Son herramientas que empiezan a ser más conocidas. Pero no solo se limita a estos nombres.

Para mí, la web 2.0 hace referencia a todas aquellas aplicaciones y herramientas de la red que permiten la interactuación, colaboración y conversación con otras personas desde una perspectiva global. Aquí, podríamos englobar a todas las múltiples redes sociales y profesionales, blogs, foros y demás herramientas que se os puedan ocurrir que existan en la red.

Lo primero que suelo encontrar entre aquellos a los que me dirijo en estos cursos de introducción es la reticencia al cambio porque, al no estar acostumbrados a usarlas, no les ven utilidad alguna. Siempre suelo repetir la misma idea: debéis al menos darles una oportunidad y tener inquietud por probarlas. Tenéis que asumir de una vez por todas que las cosas van cambiando y debéis adaptaros. Nunca es tarde para nada, sin embargo, debéis estar abiertos a la exploración, a la observación, a la práctica y a intentar encontrarle utilidad para vuestras necesidades personales y profesionales.

Para ello, muchas veces nos tenemos que desaprender de determinadas conductas y pensamientos sobre los cambios que hacen que estemos bloqueados y ponernos en el lugar de los que las usan. Cuando muchas personas las van usando y aplicando en su día a día es porque alguna utilidad y ventaja tendrán. Esto no es cuestión de edad, sino más bien de mentalidad y actitud hacia las nuevas cosas.

Pero también es cierto que no todo viene tal cual. Deberéis buscar las razones y las tareas que realmente os sean útiles a vosotros. Una vez comencéis a utilizar alguna de ellas, veréis que se abre un universo lleno de oportunidades para los diferentes aspectos de vuestras vidas.

Lo que está claro es que no podéis hacer (pero es muy habitual) es recomendar el uso de algunas de estas herramientas que vosotros ni conocéis ni usáis porque eso puede generar incertidumbre en los demás. Realmente debéis estar convencidos de recomendar su uso y eso requiere dejar a un lado todos sus miedos, creencias y estar dispuesto a lanzarse a lo desconocido con curiosidad de probar y darle una oportunidad. Esto es cuestión de tiempo y constancia mediante la práctica y la interactuación.

El estar en la web 2.0 no consiste en probar todas las nuevas aplicaciones que van surgiendo y abandonar las que ya comenzábamos a conocer y dominar. Es preferible usar las necesarias tras conocerlas en profundidad que ir picando de todas sin darle una oportunidad real a ninguna. El comenzar y darse de alta en las aplicaciones de la web 2.o es muy fácil, lo complicado es rellenar todos sus apartados e ir probando sus diferentes opciones poco a poco. El uso debe ser progresivo y debemos empezar por la observación, la búsqueda y la lectura que son acciones pasivas dentro de la actividad para luego, una vez superada esa fase, pasemos a la acción propiamente dicha que requiere nuestra participación e interactuación con los demás.

¿Qué os impide dar el paso a la web 2.0?

Autor: Juan Martinez de Salinas

Qué podemos hacer si nuestro negocio no funciona como esperábamos

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Y me refiero más a qué hacer si lo que teníamos planificado en nuestro negocio o emprendeduría no va como lo que habíamos pensado, que a qué un negocio consolidado comience a flaquear. Aún así hay puntos que se pueden contemplar para las dos situaciones.

Cuando montamos un negocio o estamos camino de ello, es indispensable el haber realizado un planning de negocio previo cuantificando y cualificando al máximo de nuestras posibilidades todas las situaciones posibles que se nos pueden poner delante.

Horizontes optimistas, pesimistas, neutros,…, todos ellos bien definidos que posteriormente nos permitan verificar si el que la cosa no vaya bien es porque no hemos cumplido con lo marcado o bien que, aun cumpliendo estos, la cosa no vaya como lo esperado. Read more

Qué podemos hacer si nuestro negocio no funciona como esperábamos

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Y me refiero más a qué hacer si lo que teníamos planificado en nuestro negocio o emprendeduría no va como lo que habíamos pensado, que a qué un negocio consolidado comience a flaquear. Aún así hay puntos que se pueden contemplar para las dos situaciones.

Cuando montamos un negocio o estamos camino de ello, es indispensable el haber realizado un planning de negocio previo cuantificando y cualificando al máximo de nuestras posibilidades todas las situaciones posibles que se nos pueden poner delante.

Horizontes optimistas, pesimistas, neutros,…, todos ellos bien definidos que posteriormente nos permitan verificar si el que la cosa no vaya bien es porque no hemos cumplido con lo marcado o bien que, aun cumpliendo estos, la cosa no vaya como lo esperado.

Todo pasa por inicialmente por plasmar en papel todo lo que va a ser, necesitar y buscar nuestro negocio. Y mucho cuidado porque el papel lo aguanta casi todo.

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Por lo tanto, si hemos realizado un proyecto de viabilidad previo, lo primero que debemos de analizar es en lo que hemos fallado para no conseguir las cifras esperadas.

Inicialmente pueden ocurrir dos cosas:

Que si hayamos conseguido las cifras cuantificadas pero no las cifras finales

Que no hayamos conseguido las cifras cuantificadas pero no las cifras finales

En el primer caso está claro que si conseguimos las cifras de negocio cuantificadas pero los resultados no se consiguen, pueden ocurrir dos cosas, o que hayamos cuantificado mal o que no hayamos incluido en la parte de cualificación algún factor que nos ha hecho no cumplir el objetivo final.

Veamos un ejemplo:

Si montamos un negocio en el que planificamos tener 10 clientes al día que tienen un consumo medio de 50 euros, la cifra final a obtener sería de 500 euros. Si conseguimos los 10 clientes diarios pero los ingresos se cifran en 400 euros al día, o bien hemos cuantificado más el gasto diario por cliente (cuantificado) o bien hemos definido mal nuestros tipos de cliente (cualificación).

En función de donde nos hayamos equivocado deberemos de realizar medidas correctoras diferentes. Puede ser que nos equivoquemos en ambas cuestiones con lo cual necesitamos dar ‘una vuelta’ al proyecto por completo y volver a plantearnos escenarios diferentes.

Lo que está claro es que debemos siempre de realizar las preguntas correctas si lo que queremos es obtener las respuestas adecuadas.

Puede que en el ejemplo nos hayamos equivocado en el perfil de cliente objetivo, en considerar que tendríamos más clientes de los que tenemos o que su gasto es menor de lo planificado. Debemos de saber cual es la causa que nos ha hecho fracasar si queremos tomar medidas. ¿Qué faltan clientes? Implicará publicitarse más y emplear herramientas de marketing diferentes. ¿Qué lo que falla es el importe por cliente? O bien potenciar nuestro producto y reforzar su imagen de calidad para conseguir más gasto o conseguir que el cliente amplie el abanico de nuestros servicios, lo que implicaría más técnicas de gestión personal de clientes y habilidades humanas que técnicas de venta directas. ¿Qué es un mix de ambos? La cosa se complica, pero lo que está claro es que sin clientes, no se pueden conseguir mayores incrementos de cifras.

Más fácil sería si por ejemplo conseguimos solo 8 clientes con el gasto esperado de cada uno de 50 euros. El problema radicaría en conseguir más clientes. Siempre será más fácil definir que hacer que el de tener 10 clientes diarios y que solo gaste cada uno 40 euros, ya que ahí entra en juego el límite de capacidad de compra de cada cliente en el cual no podemos actuar directamente.

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¿Qué podemos hacer por lo tanto si nuestro proyecto no funciona y ya conocemos en qué fallamos?

Problemas al cualificar el proyecto:

  • Incluir nuevas variables y cuantificarlas. ¿Son temporales o son para quedarse? 
  • Redefinir nuestro producto, cliente, medios de marketing, merchandising,….
  • Actualizar nuestras herramientas de captación de clientes a la vez que abrir nuestro espectro final de estos.
  • Reducir si fuese necesario nuestros costes de estructura o fijos del negocio, suprimiendo cosas.

Problemas a cuantificar el proyecto:

  • Cambiar nuestra cuantificaciones por clientes según la coyuntura económica en cada momento.
  • Conseguir fidelizar al cliente para conseguir un mayor uso o compra de nuestros productos o servicios.
  • Evaluar la incorporación de nuevos clientes que estén por debajo de nuestros estándares pero que ayuden a conseguir la cifra final planteada.
  • Analizar si podemos ‘gastar’ menos en nuestros costes fijos. No suprimiendo, sino cambiando de proveedor.

Por lo tanto, si realmente nuestro proyecto no funciona como lo que teníamos en el papel, la primera pregunta sería: ¿nos hemos equivocado al planificarlo o no? La segunda sería: si nos hemos equivocado, ¿podemos cambiarlo?. Si no nos hemos equivocado, ¿qué es lo que ha ocurrido?, y si este es el caso, ¿lo ocurrido es casual, puntual o permanente?

Todas estas preguntas pueden darte respuestas vitales para dar un giro a tu negocio y evitar que tengas que cerrar.

Autor: Jose Luís Del Campo Villares