Liderazgo y cultura organizacional deben de ir de la mano

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El liderazgo (líder), ya sea natural por las características personales del líder, ya sea adquirido mediante una formación específica para ello, o bien una mezcla de ambas, siempre debe ir de la mano de la cultura organizacional que posee el equipo humano que se quiere liderar.

Muchas personas ‘líderes naturales’ o también llamados líderes innatos, poseen unas características personales que los hacen capaces de dirigir a un equipo humano heterogéneo, unas habilidades necesarias para conseguir sumar los esfuerzos individuales de cada uno de los miembros para conseguir el bien común del grupo.

El líder consigue llegar como equipo a un objetivo o punto en el cual por si solos los miembros nunca podrían llegar.

Pero todo esto debe de ir de la mano de la cultura organizacional que el grupo u organización posee. Y aquí es donde radica el fracaso de muchos que, siendo buenos líderes, no acaban de ubicarse en la organización en la que se encuentran o, sencillamente, no son capaces de saber coordinar su liderazgo con lo que la cultura de la organización que dirigen posee.

El liderar implica saber dirigir a un equipo humano, el cual ya existía antes de la llegada del líder y que poseía una cultura organizacional heredada de los miembros anteriores del equipo. Un líder nuevo que entra sin conocer la cultura previa a su llegada y se despreocupa de cómo está afecta a su organización está abocado al fracaso en su liderazgo.

Cierto es que hay líderes que son contratados en las organizaciones para romper con todo lo anterior y comenzar una nueva etapa (que probablemente implique un cambio en la cultura organizacional), pero si no son capaces de comprender como funcionaba la organización hasta su llegada ¿cómo pretenden cambiarla?

Un líder lo primero que debe de conocer en su organización es:

  • La cultura organizacional de la misma, es decir, aquellos comportamientos, conductas, actos, usos, costumbres,…., que hacen que la organización funcione como hasta ahora y que se han considerado como norma dentro de su funcionamiento.
  • Los miembros con que cuenta en su equipo y que es lo que los caracteriza para saber a que enfrentarse en el factor humano y como poder adaptarlo a su liderazgo y a un potencial cambio en la cultura organizacional.

Una de las habilidades del líder es conseguir el respeto de los miembros de su equipo. Cuando un nuevo líder llega a una organización rompiendo con todo lo establecido hasta la fecha e imponiendo sus nuevas formas, esto difícilmente se traducirá en conseguir el respeto de su equipo, más bien conseguirá imponer sus ‘formas’ por el miedo, algo que ya sentenciará desde un inicio su liderazgo.

El nuevo líder deberá de saber en todo momento en que organización se encuentra y que la caracteriza, para poder saber a dónde quiere llegar y ‘saber motivar’ a sus miembros para llegar a ese objetivo. Consensuar, dialogar, incluso negociar con los miembros del equipo, es liderar de verdad y ganar el respecto de los miembros de su equipo, no imponer nuevas normas que generalmente producen conflictos internos dentro de la organización que acabarán ‘minando’ el liderazgo y convirtiéndolo, probablemente, en una tiranía.

Si el objetivo del nuevo líder o el motivo por el cual fue contratado por la dirección de la organización fue el de cambiar la cultura organizacional que había hasta la fecha, deberá de tener en cuenta que esta es muy anterior a su llegada, que está arraigada en los usos de los miembros del equipo y que, por todo ello, exige de gran cuidado en las nuevas medidas a imponer para conseguir el cambio, así como será un proceso lento y trabajoso que exigirá mucho no solo por los miembros del equipo sino a él mismo también.

La cultura organizacional siempre es algo duradero, a largo plazo, con lo cual, por muy buen líder que se sea, siempre es algo a realizar con trabajo y calma y que no suponga una ruptura drástica con lo que había hasta la fecha. El líder deberá de fijar una ‘hoja de ruta’ para conseguir la transición de una cultura a otra sin que ningún miembro se quede fuera de

 

 

 

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