Internet , memoria, prejuzgar.
Ya hablé alguna vez sobre la idea de que en internet, nada es secreto. Desde el momento que abres tu blog, te conviertes en un personaje más o menos público. En el post que hice de «¡¡¡Por su blog… lo conoceréis!!!» abría un tema realmente escabroso que hoy retomo en plan de reflexión veraniega.

Y es que hoy me ha sucedido una cosa muy curiosa y es el hecho de que todo lo que dices en «la red» pese a quien pese queda en ella, para bien o para mal, con las consecuencias que ello puede conllevar.

Si tienes curiosidad, tiempo y sabes buscar por esto de internet, puedes dar con las cosas más inverosímiles de cualquier persona. Una frase dicha en una acalorada discusión entre blogers, un comentario realizado por ti en otro blog, tu forma de expresarte habitualmente,…, todo ayuda a crear una imagen de la forma de ser de cada uno que puede ser o no un reflejo de como es la persona en realidad, pero que está claro que conlleva a unos prejuicios sobre alguien que puede que sean o no verdad, pero como ya os dije muchas veces, ese es un pecado que tenemos los humanos y en este país en especial, «el prejuzgar» con demasiada ligereza.

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Después de unos cuantos años dentro del mundo laboral y dentro de diferentes organizaciones he llegado a una conclusión: la única y exclusiva forma de que alguien haga algo, es consguir motivarlo para que lo haga.

Somos perezosos y conformistas por naturaleza, por lo tanto cualquier cambio en nuestro entorno lo vemos como una posible ruptura a nuestra más que agradable rutina, nunca como una oportunidad de mejorar lo que hacemos. Esta ideas de cambiar la forma de ver las cosas es lo que todos querríamos saber hacer y no es otra cosa que «saber motivar».

Saber motivar,lideres, lider ideal, motivación, lider ideal.

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Hoy me he levantado con el pie izquierdo, no cabe duda de ello, porque tengo ganas de escribir sobre algo que seguro traerá confrontación. Es el mayor reclamo de las Escuelas de Negocios estos días, y como creo yo, su mejor forma de «hacer negocio». Se trata de la defensa o exaltación a ultranza que hacen los miembros de estas escuelas de los valores que posee una persona de éxito.

No me cabe en la cabeza, y creo que a nadie que tenga dos dedos de frente tampoco, que cuando acudes a un seminario sobre coaching, gestión del cambio o mismo management, en el que se cuenta con el testimonio de un profesional de éxito, la relevancia que le dan a sus actitudes, conductas, competencias o valores es algo que raya lo absurdo. Está claro que cada Escuela de Negocios está para lucrarse a la vez que inculca unos conocimientos, pero aprovecharse del éxito de figuras relevantes me parece una solemne tontería.

Os podía dar muchos ejemplos, pero voy a ir a un par de ellos.

Un ejemplo muy claro es el de el exselecionador nacional de baloncesto Pepu Hernández, usado a diestro y siniestro por Adecco Training, el cual ha escrito un libro que esta pseudoconsultora ha promocionado sobre los valores del trabajo en equipo.

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